Alteraciones hormonales femeninas III

Continuación del post: “Alteraciones hormonales femeninas II”

Los productos lácteos son alimentos de naturaleza fría y húmeda y desde el punto de vista energético los definimos como yin. El consumo de leche y de productos lácteos va acompañado de una elevada cantidad de azúcar y alimentos refinados y procesados como la bollería industrial y toda una gama de “comestibles” light.


El metabolismo de este grupo de alimentos es altamente acidificante, es decir, sustrae minerales de nuestra reserva alcalina, oxida el medio interno y es responsable de alteraciones como el SPM, desórdenes como la infertilidad, el aborto espontáneo, la amenorrea funcional… que puede llevar a una menopausia precoz, a fibromas mamarios y al cáncer de mama.

Paralelamente al aumento de consumo de estos dos grupos de alimentos ha eliminado casi completamente el consumo de alimentos equilibradores como son los cereales completos, las legumbres y las semillas. Este grupo de alimentos representaban el 80% de las calorías ingeridas al comienzo de la era industrial y tienen un profundo efecto regulador del medio interno.

Si las hormonas femeninas hacen un “baile” armónico donde cuando unas suben otras bajan, dentro de unos parámetros que hacen que nuestra vida fértil se mantenga en equilibrio, cuando comemos demasiado yang los estrógenos disminuyen en exceso, puede aumentar la testosterona y dar lugar a procesos de virilización, con hirsutismo y amenorrea… si predomina el consumo de alimentos yin nos encontramos con que aumenta la prolactina y tenemos casos de hiperestrogenismo que dan lugar a múltiples desequilibrios con sus correspondientes alteraciones psicofísicas. No debemos olvidar que muchos tipos de cáncer de mama son estrógeno-dependientes y que en la medicina oficial se somete a muchas mujeres a tratamientos químicos para inhibir completamente la producción de estrógenos, así hay muchas mujeres mastectomizadas a las que se les provoca una menopausia química…

Muchos casos de alteración hormonal les pueden resultar paradójicos pero deben recordar que un exceso de energía se convierte en lo contrario. Podemos decir que yin en su extremo produce yang, o que un alimento igual que cualquier sustancia en una dosis hace un efecto y en más dosis hace el efecto contrario. (Ley del efecto inverso de Arndt-Shulz).

Relación alteraciones hormonales-alimentos

hormonales3

Cuando la alimentación es excesivamente yin hay tendencia a que la regla se vaya atrasando hasta que finalmente deja de venir. Es una forma de amenorrea que puede dar lugar a esterilidad y de llegar a los cuarenta años y tener la menopausia.

Cuando el consumo de productos lácteos y carne es muy importante, con la gran cantidad de hormonas que contienen, aparece en muchas niñas una menarquía a los 9 años y la menopausia a los 36. No debemos olvidar que en la naturaleza la velocidad de desarrollo es inversamente proporcional a la longevidad, de modo que cuanto más tempranamente maduramos, más pronto envejecemos.

Debemos valorar todos los estudios científicos que hablan de los disruptores hormonales como sustancias químicas que se han introducido en la cadena alimenticia como productos fitosanitarios y/o conservantes que tienen un fuerte efecto estrogénico y producen numerosos desórdenes. Este aspecto nos tiene que recordar la importancia de comer alimentos biológicos a la que hemos aludido anteriormente.

Igualmente no podemos dejar de recordar el efecto nefasto del tabaco sobre el equilibrio hormonal de las mujeres. Creer que el tabaco afecta sobre todo al pulmón es no ver más que una pequeña parte del problema. El tabaco está implicado además de en la menopausia precoz, en numerosos problemas de infertilidad… No olvidemos el poderoso efecto oxidante de esta adicción voluntaria.

Si repasamos un poco el “tropismo” de los alimentos, aspecto denominado por algunos como organoterapia, vemos que la leche “sube” a las mamas y los huevos “bajan” a los ovarios. En lenguaje popular esto sería algo así como “de lo que se come se cría”

Pues bien, volviendo a la consideración de nuestro medio interno como un ecosistema interior, demasiado frío y humedad (es decir comer alimentos demasiado yin) va a hacer que nuestras hormonas se desequilibren y den lugar a un montón de desórdenes reproductores entre lo que estaría la menopausia precoz. Aquí el clima no soporta las inundaciones y las heladas.

Igualmente un sobreconsumo de alimentos de naturaleza caliente y seca (excesivamente yang) va a favorecer claramente la menopausia con claros síntomas de sequedad vaginal, sequedad en la piel y sofocos… Es como si el clima interior soportase el estiaje y la sequía.

Si retomamos la extrapolación macrocosmos-microcosmos, vemos que lo que está aconteciendo al planeta es lo mismo que nos pasa a los seres humanos en general y a las mujeres en particular.

La menopausia 

Representa la pérdida de la capacidad reproductora en las mujeres pero es un hecho fisiológico y no una enfermedad. Sin embargo en la actualidad se considera que debe ir necesariamente acompañada de desórdenes como sofocos, descalcificación excesiva, sequedad de piel y de mucosas desproporcionada… Tanto es así que acuden a nuestra consulta muchas mujeres, para prepararse para lo que va a venir… Pensemos en lo absurdo de este planteamiento si a nuestras hijas a los 10 años las llevásemos al médico para prepararse a afrontar los problemas que van a tener cuando les venga la primera regla.

La osteoporosis 

Parece que a la “desgracia” de tener la menopausia se une la “desgracia” de la descalcificación que en este momento podemos decir que tiene carácter epidémico.
A partir de los 45 años comienza a haber una merma en la densidad ósea que es propia de la edad; igual que desciende la producción de estrógenos, disminuye nuestra densidad ósea. Es lo que llamamos osteopenia que es un hecho tan fisiológico como la anemia en el embarazo.
El problema es que después de toda una vida “de carne, tabaco, café, azúcar y sedentarismo” hemos agotado toda la reserva alcalina y cuando desciende la producción de estrógenos esa situación se acentúa un poco más.

Pero no es la menopausia la causante de la profunda descalcificación que vemos en las mujeres mayores hoy en día, sino unos hábitos de vida pésimos a lo largo de toda su vida. Precisamente como consecuencia de esos malos hábitos los síntomas de la menopausia se acentúan.

Los sofocos 

Es frecuente ver en televisión a mujeres famosas de una cierta edad abanicándose constantemente por las subidas de calor propias del climaterio. Vamos a observar que son mujeres yang, de fuerza, diríamos.
Si los alimentos de naturaleza yang calientan el cuerpo y tienen energía descendente y secan, debemos saber que un exceso de carne a la plancha a diario toda la vida para mantener la línea va a dar con toda seguridad un cuadro de muchos calores.
Cuando una mujer todavía es joven y come demasiado yang, tiene varias formas de liberar ese exceso: una forma de descargar es la menstruación (todas las mujeres conocemos la sensación de alivio cuando finalmente nos baja la regla), otra forma de descarga es el parto y la tercera son las relaciones sexuales con placer.
Conforme las mujeres nos vamos haciendo mayores, parimos menos, dejamos de menstruar y posiblemente la intensidad y la frecuencia de las relaciones sexuales disminuyan… Pues bien, si seguimos comiendo alimentos de naturaleza caliente y no nos “desfogamos” adecuadamente, sin duda alimentaremos a los sofocos.

Las isoflavonas  

Se han descubierto como unas interesantes sustancias vegetales que neutralizan sobre todo los sofocos, pues bien, una vez más podemos ver cómo si los alimentos vegetales son yin-fríos, es bastante lógico que unas moléculas presentes en una legumbre (alimento vegetal y equilibrador) tengan efecto refrescante. Mi pregunta es ¿qué efecto nos harán las isoflavonas si diariamente consumimos hasta un 50% de alimentos de origen animal cocinados con altas temperaturas?

Pero no todas las mujeres que tienen sofocos son consumidoras de carne. Encontramos muchas mujeres que comen apenas fruta y yogurt, es decir alimentos de naturaleza fría y tienen sofocos igualmente. Esto podría parecer paradójico pero no lo es si comprendemos en esencia los procesos energéticos en la naturaleza. Si decimos que yin en su extremo produce yang, no entendemos gran cosa, pero si ejemplificamos esta frase diciendo que cuando alguien tiene un resfriado fuerte (mucho frío-yin) hace una reacción de hipertermia (fiebre), igualmente si tiramos bolas de nieve con las manos desnudas, la primera reacción es de frío pero al rato las manos se ponen rojas y calientes, lo entendemos mejor.

Por todo lo explicado debemos aprender a comer alimentos que no sean de naturaleza demasiado caliente pero tampoco demasiado fría.

La dieta como elemento regulador

Hay unas reglas básicas para mantener un correcto equilibrio hormonal, como son por ejemplo, no comer regularmente alimentos que se producen en el aparato reproductor de los animales ya que contienen hormonas que van a actuar inevitablemente en nuestro sistema hormonal. Recordemos que los huevos, que son alimentos demasiado yang, tienen un tropismo sobre los ovarios y los productos lácteos cuya naturaleza es excesivamente yin, se dirigen a las mamas. Debemos prescindir de los comestibles, alimentos procesados y alimentos refinados ya que son altamente oxidantes.

Los alimentos de consumo diario deben ser integrales para asegurarnos un buen equilibrio ácido-base y además deben ser biológicos para garantizar el aporte suficiente de elementos antioxidantes.

Pero además de cumplir esos dos requisitos deben ser equilibrados desde el punto de vista energético, es lo que llamamos  alimentos equilibradores o terapéuticos.

Los alimentos equilibradores pertenecen todos al reino vegetal y están en forma de semilla, son los cereales, las legumbres, las semillas oleaginosas y los frutos secos.

 Por tanto nuestra dieta será básicamente vegetariana, girando en torno a los cereales y legumbres cocinados, con verduras y/o frutas como acompañamiento y un consumo ocasional de algún alimento animal.

Si hacemos una aproximación estándar diríamos que los cereales deben representar el 60%, las verduras y frutas el 25% y el alimento animal cuando sea necesario no será más de 15% del total de la dieta.

Estos aspectos generales deben ser ajustados en cada caso particular, sobre todo si hay síntomas de desequilibrios hormonales.

 

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    8 comentarios en “Alteraciones hormonales femeninas III

    1. Hola Elena, muchísimas gracias por compartir tu sabiduria.
      Tengo 50 años y soy alérgica a la soja, quisiera saber si puedo tomar las isoflavonas o existe otro producto para la menopausia que no contenga soja.
      Un fuerte abrazo.
      Maria

    2. Doctora muchísimas gracias por su interesante artículo.
      Le cuento que estoy pasando por una disfunción hormonal (según mi ginecólogo), y se me ha complicado más en este último tiempo, presento un exceso de yang. Tengo 25 años vivo sola y quisiera saber que dieta o alimentos debo de consumir a diario, para llevar de la mano mis estudios y disminuir el exceso de yang en mi organismo.
      De antemano gracias por su respuesta.

    3. Ante todo felicitaciones por este artículo y otros publicados, me parecen muy interesantes.
      Tengo 34 años y me han diagnosticado dos miomas serosos uno de ellos 4 cm y el otro 2 cm, practico macrobiotica desde hace 2 años y anteriormente hacia una dieta vegetariana.
      Entiendo que una de las causas de estos miomas puede ser la acumulación de grasas y otras sustancias que consumia anteriormente.
      En la consulta ginecológica me dicen que los miomas no desaparecen si no es por intervencion quirúrgica y que si me quedara embarazada crecerían.
      ¿No hay tratamiento alternativo para eliminarlos o al menos controlar su crecimiento ya que en poco tiempo han duplicado su tamaño?
      Un saludo
      Gracias

      1. Hola Amanda, si los miomas están creciendo muy probablemente lo que tu llamas “practico macrobiótica” no sea lo ajustado que debiera en tu caso.
        Las ciencias de la salud no son exactas, por eso no se puede garantizar la desaparición de unos miomas, ni la curación de ninguna enfermedad, pero lo que nos demuestra nuestra experiencia clínica es que los miomas se pueden reducir e incluso pueden desaparecer con una dieta bien ajustada a la persona y con un seguimiento de las ecografías de control, analíticas hormonales, etc.
        Adjunto enlace a la web por si te interesase una consulta. Un saludo
        http://www.elenacorrales.com/

        1. Hola Elena,
          A mí me han aparecido miomas durante mi práctica macrobiótica. Llevo comiendo macrobiótica guiada por una profesional tres años. En la revisión ginecológica de hace dos años (cuando llevaba uno de macrobiótica), me descubrieron el primero y en la última revisión varios más pequeñitos.
          Llevo bastante tiempo sospechando que mi dieta es demasiado yang. Cuando llegué a la consultora tenía una condición yin extrema, pero lo que no es normal es que tras eso, me haya querido tener varios años comiendo yang. El resultado es que me he quedado “seca”, delgadísima, sin luz y encima con estos miomas que te cuento.
          ¿Si hago una dieta balanceada o incluso con ligera tendencia al yin de calidad desaparecerían?
          ¡Mil gracias!

          1. Hola Anetta:
            La dieta es sólo una poderosa herramienta en la recuperación de la salud, y sería un error considerarla como la panacea. Para comprobar que la estás haciendo de forma correcta, sería necesario evaluarla a través de la medición funcional que hacemos en el centro.
            En nuestra consulta explicamos que no se trata de hacer una dieta estricta durante largos periodos de tiempo, sino de seguir las indicaciones pautadas y evaluar la respuesta para poder hacer los ajustes necesarios.
            Precisamente cuanto más tiempo pasa, más difícil es evaluar los resultados, ya que la dieta no es algo matemático: unos días se come más cantidad de alimento y otros menos, unos días se toman más proteínas y otros menos, unos días más aceite y otros menos… Por eso el concepto dieta estricta o dieta a rajatabla sólo se puede aplicar a periodos de no más de una semana.
            En el origen de cualquier enfermedad, en este caso los miomas hay factores genéticos y ambientales, y el peso de cada uno de ellos depende de cada persona individual.
            Los aspectos genéticos vienen determinados por lo que han comido las siete generaciones de antepasados del paciente, ya que la dieta es el factor principal de modificación y de expresión de los genes, como nos muestra la epigenética.
            Los aspectos ambientales vienen determinados por la alimentación de la madre durante el periodo intrauterino, la dieta durante la etapa pediátrica y los que se ha comido hasta la madurez.
            También son determinantes los deseos tanto conscientes como inconscientes de ser madre, así como el bloqueo de los chacras.
            Espero haberte aclarado el peso de la dieta en tu proceso.
            Un saludo

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