El aceite de palma

El pasado viernes se volvió a emitir en el programa Equipo de investigación de La Sexta un reportaje sobre el aceite de palma. Una grasa barata, altamente procesada en su modo de obtención y potencialmente peligrosa para la salud. Un ingrediente que está presente en la mayoría de los alimentos procesados, a los que llamaremos comestibles. Te invito a que lo veas.

El aceite de palma, en las últimas semanas, está en boca de todos. La alarma creada en torno a su efecto nocivo es de tal magnitud que varias cadenas de supermercados van a prescindir de este tipo de aceite en sus productos de marca blanca.

Es un ingrediente que está presente exclusivamente en los alimentos procesados, escondido bajo el nombre de grasas vegetales, aceite vegetal o estearina.

Existe la idea de que las grasas vegetales son buenas y las animales malas, por eso el etiquetado grasa vegetal no nos produce inquietud, sino más bien lo contrario. Las vegetales se componen de ácidos grasos insaturados, que son esenciales, y las animales contienen elevadas cantidades de ácidos grasos saturados, que son los que favorecen los problemas cardiovasculares.

Pero en este caso, a pesar de que la palma es un vegetal, su aceite tiene una elevada cantidad de ácido palmítico que es altamente saturado.

Esto por sí sólo ya nos debería disuadir de consumirlo. Sin embargo, hay otros aspectos que lo convierten todavía en un producto más nocivo: las altas temperaturas que se utilizan para refinarlo y las que se utilizan durante la elaboración de las galletas, pastelitos, chips, etc., que lo contienen. El resultado es la formación de sustancias tóxicas potencialmente cancerígenas.

Al igual que el azúcar en el pasado, el aceite de palma se está convirtiendo en un producto proscrito y denostado socialmente.

Existe una alternativa saludable que va más allá de leer las etiquetas de lo que compramos: apostar por alimentos que no estén procesados por la industria alimentaria y prescindir de los comestibles como la bollería, galletas, platos precocinados, snacks y un largo etcétera.

La mejor garantía para preservar la salud es dejar de pensar en los nutrientes y redescubrir los verdaderos alimentos, es decir, los que no llevan etiqueta como los cereales, legumbres, verduras y frutas, semillas, etc. En todos los casos debemos decantarnos por alimentos biológicos.

http://www.einvestigacion.com/El-polemico-aceite-de-palma.php

 

 

 

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