El agua del grifo: más que H2O II

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Igual que valoramos la calidad de los alimentos biológicos, el agua como nutriente esencial debe reunir también unas características saludables. Hoy profundizamos un poco más en algunos aspectos de los que hablamos en el post anterior como la dureza y la contaminación.

Continuación del post: “El agua del grifo: más que H2O I”

Vamos a contemplar cuatro aspectos importantes de las características del agua para uso doméstico que nos ayudarán a elegir el mejor sistema de tratamiento del agua del grifo.

Dureza

Se considera un agua dura la que contiene muchos minerales disueltos, en particular sales de calcio y magnesio. La dureza del agua se mide en grados alemanes, americanos, ingleses o franceses (1⁰F equivale a 10 mg de CO3Ca). De modo orientativo, clasificaremos las aguas como:

  • muy duras, 30⁰F-35⁰F
  • duras 18⁰F-25⁰F
  • blandas hasta 15⁰F

A simple vista cuando el agua es muy dura, al hervirla deja un cerco blanco en los recipientes, es la cal que decían nuestras madres.

Hoy se sabe que un nivel elevado de carbonatos en el agua doméstica puede favorecer la arteriosclerosis ya que estas sales son inorgánicas y por lo tanto no asimilables. Es decir que el agua dura no solo daña a los electrodomésticos como la plancha o el lavavajillas, sino también a nuestras arterias y nuestros riñones.

Entre los sistemas de tratamiento de las aguas duras están los descalcificadores de intercambio iónico, los catalizadores, los equipos electromagnéticos como los imanes, etc.

Contaminación química

El agua lleva disueltos todos los productos de la química agroalimentaria como son los herbicidas, pesticidas, nitratos… además de los residuos tóxicos que generan la industria y las actividades recreativas. Estas sustancias químicas pueden hacer que el agua sea peligrosa para el consumo humano.

Para la eliminación de los herbicidas y los pesticidas son útiles los filtros de carbón activo y para la eliminación de los nitratos son adecuados tanto la ósmosis inversa, como los sistemas de intercambio iónico y la destilación.

Contaminación bacteriológica

Es la producida por gérmenes potencialmente patógenos, el agua contaminada por bacterias puede producir numerosas enfermedades, los gérmenes más frecuentes son los coliformes fecales.

Los tratamientos de desinfección químicos se hacen usando cloro y derivados, también se usa la electrocloración y la desinfección por ozono. Existe un tratamiento físico que tiene muchas ventajas sobre la cloración; es la desinfección por rayos UVA ya que tienen una acción germicida. Los rayos ultravioleta del sol atacan a los ácidos nucleicos de los microorganismos impidiendo la división celular. Pensemos que antes de la aparición de la química, el sol era la única fuente de desinfección natural.

Olor y sabor a cloro

Es consecuencia de la desinfección química. El cloro es el desinfectante más utilizado en las plantas potabilizadoras para eliminar la presencia de microorganismos y es una sustancia muy tóxica cuando se superan los valores permitidos. Pensemos que la lejía es un gran oxidante y como tal es un biocida.

Para evitar el cloro, se puede tomar agua embotellada aunque no siempre es segura o usar un filtro de carbón activo que además elimina pesticidas y bacterias aunque no elimina los nitratos.

A la hora de elegir un sistema de tratamiento del agua debemos contemplar que sea lo más completo posible, para obtener un agua saludable no es suficiente con eliminar la cal o los nitratos, por eso completaremos la información en el próximo post.

Continuará en el post: “El agua del grifo: más que H2O III” donde valoraremos la elección del mejor sistema de depuración del agua.

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