El desarrollo progresivo de la enfermedad II

Cure-Depression

Continuación del post: “El desarrollo progresivo de la enfermedad I”

Cuando definimos la salud en el post Vivir Sano vimos 7 requisitos que cuando no se cumplen darán lugar a las 7 etapas que relatamos a continuación:

Fatiga general

La enfermedad comienza con una sensación de cansancio físico y mental. Esto se acompaña a veces de tensión y dureza muscular, micción frecuente, sudores, estreñimiento…Comenzamos a perder nuestra claridad de pensamiento, nuestra percepción se hace menos activa, y nuestras reacciones son imprecisas.

La recuperación de esta etapa es rápida. Un poco de descanso, alimentación adecuada y ejercicio, pueden ser suficientes.

Molestias y dolores

Cuando la sensación de fatiga se hace crónica, comenzamos a tener dolores y molestias ocasionales. Aparecen dolores musculares, jaquecas, calambres… A veces tenemos dificultad para respirar, arritmias, temblores, fiebre. En la esfera mental, podemos sufrir depresiones ocasionales, sentimiento general de inseguridad, preocupaciones excesivas…

La recuperación en esta etapa puede llevarnos de unos días a unas semanas.

Enfermedades de la sangre

Al continuar el desequilibrio entre nuestra práctica dietética y nuestro medio ambiente, la calidad de la sangre, incluyendo los glóbulos blancos, los rojos y el plasma, se hace inadecuada para mantener una relación armoniosa con nuestro entorno. Aquí aparecen la acidosis, la presión sanguínea elevada o baja, la anemia, el asma, enfermedades cutáneas… Desde el punto de vista mental, en esta etapa aparecen el nerviosismo, la hipersensibilidad, la depresión continua, la timidez, la pérdida del sentido de la dirección.

La recuperación de estas enfermedades es más lenta que en los casos anteriores, como es evidente.

Desórdenes emocionales

Cuando nuestra sangre está cargada de toxinas, surgen con frecuencia desórdenes emocionales como mal humor, excitación, enfado, frustración y sentimiento general de desesperación. No somos capaces de afrontar los problemas de una forma objetiva. Prevalece un sentimiento de temor general ante circunstancias desacostumbradas, y en el comportamiento diario aparecen con frecuencia expresiones defensivas u ofensivas. Los movimientos físicos se hacen también más rígidos; hay una pérdida gradual de la flexibilidad.

La recuperación de estos desórdenes lleva consigo unos cambios importantes en la forma de comer, así como un cambio de actitud mental.

Enfermedades de los órganos

Comienzan a surgir cambios estructurales, mal funcionamiento y degeneración. En esta categoría están la arteriosclerosis, la diabetes, los cálculos renales y biliares, algunos tipos de cáncer, la esclerosis múltiple. Se hace más evidente una obstinación mental crónica, prejuicios, intolerancia y rigidez general. Se interpretan las circunstancias de una forma ilusoria.

La recuperación de este nivel de enfermedad requiere un periodo de tiempo largo, una práctica continua de una dieta adecuada, y un cambio en la forma de vida con auto – reflexión.

Desórdenes nerviosos

Después de la etapa correspondiente a las glándulas y órganos, ahondamos aún más en la tendencia degenerativa hacia los desórdenes nerviosos, comprendiendo parálisis física y enfermedades como la esquizofrenia y la paranoia. Comienza a verse la vida como algo negativo; se manifiestan con frecuencia tendencias al suicidio y a irrealidades destructivas. En esta etapa va ser muy importante la ayuda de las personas del entorno.

La recuperación es más larga; se trata de recobrar la seguridad y la confianza, así como un punto de vista positivo de la vida.

Arrogancia

Una forma inadecuada de vida practicada durante años, conduce finalmente a la etapa final de la enfermedad, la arrogancia, aunque algunas otras etapas no hayan sido claramente experimentadas. Algunos de los síntomas comunes son el amor propio, el egoísmo, la vanidad, el autoelogio, la autojustificación…

La arrogancia es la última fase de la enfermedad y a la vez la causa de todas las otras enfermedades, miserias e infelicidad. La cura de la arrogancia puede llevar mucho tiempo, pero puede darse instantáneamente experimentando una estimulación emocional o espiritual inesperada, generalmente como consecuencia de una dificultad o un fracaso.

La cura de la arrogancia produce inmediatamente un espíritu de humildad y modestia. Restaura también el espíritu de apreciación a través del descubrimiento de nuestra ignorancia. Al ocurrir, se abre un nuevo camino con la práctica automática de una forma de vida en armonía con el Orden del Universo. Cada enfermedad pertenece a uno de los niveles señalados más arriba, todas están interconectadas. Son síntomas que se han ramificado de una raíz común: una inadecuada forma de vivir.

Mientras que el Ser Humano viva de acuerdo con las Leyes  del Orden del Universo, podrá gozar de buena salud.

 

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