La ELA

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Una enfermedad grave para la que no existe ningún tipo de tratamiento. Este hecho genera, además de angustia, una gran impotencia, tanto entre los que la padecen como entre sus allegados.

ELA son las siglas de una temible enfermedad: la Esclerosis Lateral Amiotrófica.

Esclerosis lateral significa endurecimiento o cicatrización de la zona lateral de la médula espinal, donde se encuentran las fibras nerviosas responsables del control de los movimientos voluntarios.

Amiotrófica describe la atrofia muscular que se produce cuando los músculos dejan de recibir señales nerviosas.

Cuando se desarrolla la enfermedad las motoneuronas disminuyen gradualmente su funcionamiento y mueren, provocando una parálisis muscular progresiva de pronóstico mortal.

La causa de la enfermedad

Los tratados médicos describen cómo se manifiesta, pero no dicen ni una palabra sobre el porqué se produce. Afirman, como en todas las enfermedades, que la causa exacta no se conoce, aunque en su aparición pueden influir el envejecimiento, alguna infección vírica, la intoxicación por metales pesados y un largo etcétera. También se ha enfatizado en la genética cromosómica, las mutaciones, etc.

Para poner un poco de luz y tratar de encontrar un origen nos interesa destacar las corrientes que enfatizan en el exceso de un neurotransmisor alrededor de las células nerviosas: el glutamato.

El glutamato

Esta sustancia funciona como una animadora: hace que las neuronas se activen favoreciendo la capacidad de concentración, trabajar al máximo rendimiento,  el  aprendizaje, la codificación de la memoria… Su acción es tan poderosa que puede excitar a las neuronas hasta que se mueren. Por eso se le ha bautizado como una excitotoxina.

Desde la visión energética de la medicina definiríamos la función del glutamato como una potenciación de lo yang, por eso, a diferencia de otras enfermedades neuromusculares, en estos pacientes no hay falta de control de esfínteres y los pacientes en raras ocasiones muestran fragilidad emocional.

Investigaciones recientes sobre la ELA muestran niveles de glutamato anormalmente elevados en la ínsula del cerebro, una zona que está implicada, entre otras muchas funciones, en las habilidades motoras.

Neurotransmisores, ni deficiencia ni exceso

Así como la serotonina y la melatonina trabajan en equilibrio para ayudar a regular el sueño, el GABA  (ácido γ-aminobutírico) y el glutamato colaboran para controlar los niveles de excitación de  cerebro. El GABA es el principal inhibidor del sistema nervioso central, antagónico y complementario del glutamato.

Los neurotransmisores, al igual que las hormonas, son de producción endógena. Es decir, los fabrican nuestras células y, dependiendo del equilibrio de nuestro metabolismo, produciremos deficiencia o exceso. No debemos olvidar, en este caso, que una de las funciones más importantes de nuestra flora intestinal es, precisamente, ésa: la producción de neurotransmisores cerebrales. Este hecho nos debe invitar a la reflexión acerca de la influencia de nuestra forma de comer, incluso en las enfermedades neurológicas.

Los hábitos alimenticios: factor determinante

Sin desdeñar la predisposición hereditaria, la contaminación por metales pesados, las infecciones víricas o las secuelas de la difteria como señalan algunos, los hábitos alimenticios de la persona van a determinar en todos los casos enfermedades de deficiencia o de exceso.

Un ejemplo de enfermedad neurológica de deficiencia es la EM (Esclerosis Múltiple) donde se produce un déficit de mielina, uno de exceso la ELA, en la que aparece un exceso de glutamato.

Conclusión

Aunque existan más factores determinantes de la enfermedad, el alimentario lo debemos poner en primer lugar; lo que comemos depende de nosotros, lo elegimos, a diferencia de los factores ambientales que nos vienen impuestos.

Para cultivar la salud y prevenir las enfermedades, tanto de deficiencia como de exceso, es imprescindible aprender a comer de forma equilibrada. Para ello, los cereales y las legumbres serán la base de la dieta, y las carnes (alimentos yang) y los dulces (alimentos yin), ocasionales.

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