La generosidad nos hace felices

Un día, una madre intentando educar a su hijo le dijo: mira hijo, tienes que ser generoso, ya que en la vida si das, recibes. El niño, que aún era pequeño respondió: eso es mentira mamá, ¡ayer le di un beso a la abuela y no me dio la paga!

La idea que pretendía transmitir la dedicada madre es que amar es dar, entregarse, compartir, cooperar… de modo que cuando das algo, la vida te devuelve satisfacción, felicidad y fortuna. Como veremos a continuación esa madre era sabia, o lo que es lo mismo, poseía el conocimiento. Estudios recientes ratifican lo que la madre quería transmitir a su hijo.

Tanto es así que una investigación de la Universidad de Pensilvania (USA) ha demostrado que las estrategias egoístas no conducen al éxito y, por lo tanto, a la satisfacción. La constatación se ha hecho tanto con personas como con animales y curiosamente los resultados han sido los mismos.

La generosidad es lo que da felicidad, mientras que la cooperación favorece el bienestar y nos permite evolucionar. El amor es la forma más elevada de entrega y al igual que la felicidad, no se puede comprar con dinero: es una cuestión de actitud.

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