Es primavera, el momento de comer habas

Son unas legumbres que han sido el alimento básico de las personas y los animales durante siglos. El refrán En todas partes cuecen habas hace alusión a que han sido  un alimento muy común hasta hace bien poco.

Son uno de los alimentos vegetales más ricos en proteínas y fibra, y con menos hidratos de carbono que otras legumbres. Destacan por su contenido en magnesio, calcio y ácido fólico. Una ración de habas tiene la misma cantidad de proteínas que dos huevos o que tres vasos de leche, y su asimilación aumenta si las tomamos acompañadas de algún cereal: arroz, mijo o simplemente pan.

Pueden formar parte de cualquier dieta saludable:

  • En la obesidad porque son bajas en calorías
  • En la diabetes porque son hipoglucemiantes
  • En la menopausia porque contienen isoflavonas que suplen la deficiencia de estrógenos que se produce en esa etapa de la vida

Pero la cualidad más importante es que contienen levodopa, un precursor de la dopamina que es el neurotransmisor implicado en la motivación y el impulso.

La dopamina es especialmente importante para las funciones cerebrales como la cognición, la motivación, el humor, la atención y el aprendizaje.

Estas características la hacen muy indicada para ponernos en marcha y también para prevenir desórdenes como la enfermedad de Parkinson o el Alzheimer.

Ahora que aparecen las habas frescas en nuestros mercados es el momento de disfrutarlas a la vez que introducimos variedad en nuestra dieta.

Y si no tomo leche, ¿qué desayuno?

Esta pregunta es cada vez más frecuente en los ámbitos nutricionales ya que los efectos adversos de la leche son cada vez más conocidos y comprobados. Existen muchas alternativas saludables como explicamos a continuación.

Algunas corrientes nutricionales afirman que es saludable desayunar zumos y/o batidos de frutas. En nuestro caso no los recomendamos al tratarse de alimentos muy ricos en azúcares rápidos y altamente enfriadores. Es importante contemplar todos los alimentos no solo por su composición química, sino también por sus características bioenergéticas, y una de ellas es el concepto frío/calor. No olvidemos que somos animales de sangre caliente.

Hay un sinfín de bebidas vegetales que se pueden consumir en lugar de la leche de vaca, todas ellas más ligeras y nutricionalmente más sanas.  No se trata de sustituir la leche de vaca por una bebida vegetal, sino de tener diferentes opciones de bebidas saludables.

Quiero proponeros tres alternativas saludables frente a los típicos desayunos.

  1. Desayuno  tipo «café con leche y tostada»

Por encima de todos, el más común en nuestro país. Como alternativa al café con leche y tostadas proponemos un café de cereales o un té (kukicha, mú, verde) con unas rebanadas de pan integral de levadura madre o tortas de cereales, acompañadas de aceite de primera presión (oliva, sésamo, semillas) o crema de frutos secos (almendras, cacahuetes, tahín). Ocasionalmente podemos utilizar una confitura sin azúcar.

Debemos evitar el exceso de azúcares rápidos que, aunque nos aportan una energía instantánea, producen hipoglucemias a media mañana.

La malta de cebada: es el resultado de tostar y moler la cebada. Al igual que el café de cereales es una bebida tonificante pero no excitante. Debe ser siempre biológica y no llevar azúcar en su composición. Se prepara como el café de puchero. No recomendamos los preparados instantáneos para consumo regular.

El café de cereales: es el resultado de tostar y moler diferentes mezclas de cereales y legumbres, bellotas, achicoria, etcétera. Es un buen tónico del riñón y no tiene efecto estimulante. No recomendamos consumir los que llevan higos en su composición porque son menos equilibradores desde la relación sodio/potasio. Se prepara como el café de puchero. Del mismo modo que en el caso anterior no utilizaremos los preparados instantáneos cotidianamente.

2. Desayuno de cereales típico

Frente a los cereales azucarados de los supermercados, podemos tomar un muesli ya preparado o unos copos de avena a los que les añadiríamos algunos frutos secos y/o semillas, siempre utilizando ingredientes ecológicos de primera calidad. Como alternativa a la leche de vaca podemos elegir entre una gran variedad de bebidas vegetales.

Seremos moderados en el consumo de grasas, aunque sean vegetales y de buena calidad. Conviene destacar, de hecho, que nuestros requerimientos nutricionales, si tenemos un trabajo sedentario, son de siete veces más hidratos de carbono que grasas. En ningún caso mezclaremos los cereales con frutas ácidas crudas.

La bebida de arroz: en la actualidad es posible encontrar en el mercado una gran variedad de bebidas de arroz perfectamente adaptadas a nuestras necesidades. Destacan su agradable sabor y alta digestibilidad, resultan muy nutritivas y representan otra forma de tomar arroz.

La bebida de avena: como cualquier cereal, se presta a hacer licuados. Es más cremosa que la anterior, excelente para hacer una bechamel ligera. Por su elevado contenido en fibra es ideal para bajar el colesterol. Su alto valor energético, la hace muy indicada para los niños y deportistas.

La bebida de mijo: recomendable para la fragilidad del cabello y las uñas, ayuda además a controlar la ansiedad por el dulce. Es muy ligera y dulzona. Su consumo es muy aconsejable durante el embarazo.

La bebida de espelta: muy adecuada para el buen funcionamiento hepático; las propiedades de esta bebida son semejantes a las del grano del que procede, ideal asímismo para deportistas y personas sometidas a altos niveles de estrés.

La bebida de maíz: tiene más grasa que las anteriores, al igual del grano del que procede. Indicada para niños y personas con tendencia al estreñimiento. En este sentido, lejos de ser una bebida laxante estimula de una manera suave el tránsito intestinal. Cabe destacar, del mismo modo, su efecto relajante.

La bebida de trigo sarraceno: como el trigo sarraceno es un alimento calentador, la bebida está sobre todo indicada para armonizar el funcionamiento del riñón y tonificar el sistema óseo, al igual que para evitar la caída del cabello. Tiene un sabor aromático muy característico.

La bebida de quinoa: Tiene un elevado valor nutricional gracias a su riqueza en proteínas y está naturalmente desprovista de gluten. Es rica en minerales por lo que favorece tener los huesos más sanos y fuertes. Además ayuda a reducir el colesterol y los triglicéridos gracias a su contenido en ácidos grasos omega 3. Es por lo tanto otra opción saludable.La bebida de soja: se trata del más conocido de los derivados de la soja. Muchos la recomiendan como sustituto de la leche porque tiene menos calorías, menos grasa y ausencia de colesterol. No obstante, no es recomendable atiborrarse. Es un alimento altamente proteico y su exceso podría producir fatiga de los órganos internos. De la misma manera, su carácter enfriador favorece el hiperestrogenismo, debilita la vitalidad sexual y la disminuye la capacidad reproductora. Con esta información no pretendemos desaconsejar el consumo de la bebida de soja, simplemente contrarrestar la publicidad engañosa a la que nos someten las industrias lácteas que nos la presentan como la alternativa a la leche de vaca.

3. Desayuno comida

Las personas que se levantan temprano y realizan un trabajo físico importante acostumbran a desayunar alimentos contundentes y salados como huevos con jamón, etcétera.

Nosotros proponemos como alternativa una sopa de miso acompañada de  pan integral, un buen plato de cereales con verduras o restos de la noche anterior. Hablamos de platos como los que tomamos en la comida o en la cena.

No debemos tomar alimentos demasiado salados, porque al tener un efecto contractivo interferirán con el dinamismo y la movilidad que necesitamos para encarar el día.

Los desayunos salados resultan más recomendables cuando nuestra salud está comprometida, tanto si se padece una enfermedad crónica como si estamos solamente cansados o con estrés.

Lo ideal es alternar los diferentes tipos de desayuno y no encasillarnos en uno de ellos, tanto nutricionalmente como energéticamente.

Alteraciones hormonales femeninas IV

Es llamativo que no se contemple en ningún caso el peso específico que tienen la leche y los derivados lácteos en las alteraciones hormonales de las mujeres. Antes de la aparición de la industria láctea su consumo era mucho menor y la incidencia de las enfermedades que hoy son una plaga también, sólo tenemos que ver las estadísticas.

Continuación del post: Alteraciones hormonales femeninas III

Del mismo modo que tomamos demasiada carne, ha aumentado espectacularmente el consumo de leche y derivados lácteos. Pensemos que el consumo de leche en el hogar por persona y año está en 120 litros y a esto le tenemos que añadir 35 kilos de productos lácteos procesados. La leche es el alimento más consumido en nuestro país (España); está por encima del consumo de fruta, carne y hortalizas.

Ana Marie Colbin en su libro “El poder curativo de los alimentos” dice sabiamente que “En las mujeres la leche debe de salir de nuestro cuerpo, no debe de entrar en él”.

Los productos lácteos son alimentos de naturaleza fría y húmeda desde el punto de vista energético, es decir: son yin. Además, para empeorar la situación su consumo va acompañado de una elevada cantidad de azúcar añadido a alimentos refinados y procesados como la bollería industrial y toda una gama de “comestibles” light.

El balance metabólico de este grupo de alimentos es altamente acidificante, es decir, sustrae minerales de nuestra reserva alcalina. Del mismo modo oxida el medio interno y es responsable de alteraciones como el SPM, infertilidad, aborto espontáneo, amenorrea funcional y un largo etcétera que pueden desembocar en una menopausia precoz,  fibromas mamarios y el mismísimo cáncer de mama.

Paralelamente al aumento de consumo de estos dos grupos de alimentos han desaparecido de nuestra mesa casi por completo alimentos equilibradores como son los cereales integrales, legumbres y semillas. Este grupo de alimentos que representaban el 80 por ciento de las calorías ingeridas al comienzo de la era industrial tienen un profundo efecto regulador del medio interno.

Las hormonas femeninas hacen un “baile” armónico en el que cuando la producción de unas aumenta la de otras disminuye dentro de unos márgenes que permiten una vida fértil equilibrada. Un sobreconsumo de alimentos yang favorece la producción de menos estrógenos y más testosterona, situación que puede dar lugar a procesos de virilización, con hirsutismo y amenorrea por ejemplo.

Si por el contrario predomina el consumo de alimentos yin se van a elevar al prolactina y el resto de hormonas hipofisarias. En este caso, estaremos ante casos de hiperestrogenismo que dan lugar a múltiples desequilibrios con sus correspondientes alteraciones psicofísicas.

Si muchos cánceres de mama son hormono dependientes, sería más razonable enseñar a las mujeres a comer de forma equilibrada, que someterlas a una menopausia química con peligrosos inhibidores de la producción de estrógenos.

Muchos cuadros de alteración hormonal pueden resultar paradójicos ya que en todos los procesos vitales se puede contemplar la Ley del efecto inverso de Arndt-Shulz: “Las pequeñas excitaciones provocan sobre una célula un aumento o una disminución de sus funciones fisiológicas vitales en relación con la intensidad respectivamente débil o fuerte,  de dicha excitación“. Es decir pequeñas excitaciones aumentan funciones y fuertes excitaciones las disminuyen.

Es fácil comprobar como una misma sustancia puede provocar aumento o disminución de una misma acción en función de la intensidad de la dosis, en relación inversamente proporcional. De modo que debemos ser muy rigurosos a la hora de contemplar los diferentes desequilibrios.

hormonales3Tabla 3. Relación alteraciones hormonales-alimentos

En muchos casos, cuando la alimentación es excesivamente yin hay tendencia a que los ciclos sean más largos, la menstruación se vaya atrasando hasta que finalmente desaparece. Estaríamos ante una forma de amenorrea que da como consecuencia infertilidad y aparición de la menopausia precozmente.

Cuando en la dieta son predominantes las carnes y los productos lácteos, como ocurre en la actualidad muchas niñas llegan a la pubertad a los nueve años, es decir muy tempranamente y el mismo modo tiene signos de pre menopausia hacia los 36 años. Para entender estas situaciones debemos saber que en la naturaleza, la velocidad de desarrollo es inversamente proporcional a la longevidad, de modo que las mujeres cuanto más tempranamente maduran, antes envejecen.

Del mismo modo debemos tener en cuenta todos los estudios científicos que hablan de los disruptores hormonales (sustancias químicas que se han introducido en la cadena alimenticia como productos fitosanitarios y/o conservantes), que tienen un fuerte efecto estrogénico y son los causantes de numerosos desórdenes. Volvemos a recordar la importancia de consumir alimentos biológicos a la que hemos aludido anteriormente.

Igualmente no podemos dejar de recordar el efecto nefasto del tabaco sobre el equilibrio hormonal de las mujeres. Creer que el tabaco afecta sobre todo al pulmón es no ver más que una pequeña parte del problema. El tabaco está implicado además de en la menopausia precoz, en numerosos problemas de infertilidad. Entre sus efectos negativos más destacables está su altísimo efecto oxidante.

Volviendo a la consideración de nuestro medio interno como un ecosistema interior, un exceso de frío y humedad producido por un sobre consumo de alimentos yin va a provocar que nuestras hormonas se desequilibren y se manifiesten gran número de desórdenes reproductores entre lo que estaría la menopausia precoz. Aquí el clima interno no soporta bien las inundaciones y las heladas.

En el caso contrario, un sobreconsumo de alimentos yang, gracias a su naturaleza de naturaleza caliente y seca va a favorecer igualmente la menopausia con claros síntomas de sequedad vaginal, sequedad en la piel y sofocos. Nuestro clima interior no resiste el estiaje y la sequía.

Si retomamos la extrapolación macrocosmos microcosmos, observamos que lo mismo que está aconteciendo a nivel del planeta nos pasa a los seres humanos en general y a las mujeres en particular.

La menopausia representa la pérdida de la capacidad reproductora en las mujeres pero es un hecho fisiológico y no una enfermedad. Sin embargo en la actualidad se considera que debe ir necesariamente acompañada de desórdenes como: sofocos, aumento de peso, descalcificación excesiva, sequedad de piel y mucosas y un largo etcétera. Tanto es así que acuden a nuestra consulta muchas mujeres, para prepararse para lo que va a venir… Pensemos en lo absurdo de este planteamiento si a nuestras hijas a los 10 años las llevásemos al médico para prepararse a afrontar los problemas que van a tener cuando lleguen a la pubertad.

La dieta como elemento regulador

Hay unas reglas básicas para mantener un correcto equilibrio hormonal, como son:

  • No comer regularmente alimentos que se producen en el aparato reproductor de los animales ya que contienen hormonas que van a actuar inevitablemente en nuestro sistema hormonal. Recordemos que los huevos, que son alimentos demasiado yang, tienen un tropismo sobre los ovarios y los productos lácteos cuya naturaleza es excesivamente yin, se dirigen a las mamas.
  • Prescindir de los comestibles, así como de los alimentos procesados y refinados ya que son altamente oxidantes.
  • Consumir a diario alimentos integrales para asegurarnos un buen equilibrio ácido-base que además sean biológicos para garantizar el aporte suficiente de elementos antioxidantes.
  • Daremos preferencia a los alimentos equilibradores desde el punto de vista energético: todos pertenecen al reino vegetal y están en forma de semilla. Son los cereales, las legumbres, las semillas oleaginosas y los frutos secos.

Por tanto nuestra dieta será básicamente vegetariana, girando en torno a los cereales y legumbres cocinados, con verduras y/o frutas como acompañamiento y un consumo ocasional de algún alimento de origen animal.

Si hacemos una aproximación estándar contemplando siempre el volumen de los alimentos cocinados, diríamos que los cereales deben representar el 60 por ciento, las verduras y frutas el 25 por ciento y el alimento animal cuando sea necesario no será más de 15 por ciento del total de la dieta.

Estos aspectos generales deben ser ajustados en cada caso particular, sobre todo si hay síntomas de desequilibrios hormonales.

La anorexia sexual

Cuando hablamos de apetito en un sentido amplio nos referimos a un impulso instintivo e intenso que lleva a una persona a satisfacer sus necesidades o deseos.

Podemos tener apetito insaciable de novedades, de conquista, de destrucción, de alimentos o apetito sexual.

Hay un aspecto desconocido para muchos, que es el poder de la alimentación a la hora de regular la sexualidad.

Los alimentos, cuando los contemplamos desde el aspecto funcional del yin y el yang, explican de forma clara su comportamiento en el deseo sexual.

Los que llamamos yang como la carne, chorizo, jamón, embutidos… tienen energía calentadora y descendente, y favorecen las relaciones sexuales. Por eso, en el pasado, durante la cuaresma, los católicos se abstenían de comer carne como penitencia.  De hecho se habla de relaciones carnales para referirse a lo genital.

Por el contrario los alimentos yin como el azúcar, dulces, bollos, galletas, miel, refrescos, helados, chocolate, frutas, ensaladas… son de naturaleza enfriadora y ascendente, de modo que va a activar más los aspectos emocionales, mentales y espirituales. Son por tanto inhibidores del apetito sexual. Así muchos santos eran vegetarianos y en todas las religiones de uno u otro modo se restringe el consumo de cerdo, etc.

Como la salud es una cuestión de equilibrio, no se trata ni de tener un deseo irrefrenable donde el sexo nos tiranice, ni de vivir con una inhibición sexual tan importante que nos dificulte la relación amorosa. Recordemos que el sexo es el quicio sobre el que gira la puerta del amor.

Una vez más los cereales y las legumbres, acompañados de unas verduras y algo de alimento animal, son claves para tener una vivencia saludable del sexo.