
Una enfermedad autoinmune es aquella en la que el sistema inmunitario de una persona ataca a las células de su propio organismo. Esta situación aberrante se produce porque el sistema de defensa ha perdido la capacidad de reconocimiento, es decir no distingue entre un antígeno (virus, bacterias, contaminantes…) y un tejido propio.
Las enfermedades autoinmunes afectan actualmente a más de un 15 % de la población, estamos ante un incremento alarmante, y en algunas como la enfermedad de Crohn, el número de casos se ha multiplicado por cuatro en los últimos 20 años.
Existen más de 80 tipos diferentes de enfermedades autoinmunes y muchas tienen síntomas similares: fatiga, dolores musculares, fiebre…
No existe un consenso absoluto sobre las causas relacionadas con la aparición de una enfermedad autoinmune, se contemplan la predisposición genética, la influencia de ciertos medicamentos y/o la presencia de algunos virus o bacterias. Se considera que las dietas poco equilibradas pueden influir negativamente y poco más. Consecuentemente los tratamientos actúan solo sobre los síntomas y pueden ser suplementos tiroideos, corticoides, inmunosupresores y otros fármacos.
El sistema inmune tiene tres características fundamentales que son: especificidad, memoria y reconocimiento. Nos debemos preguntar por qué el sistema de defensa se altera, pierde la capacidad de reconocimiento antigénico y confunde a los elementos extraños como virus, bacterias, contaminantes… con nuestros propios tejidos.
Cuando nacemos nuestro sistema inmune todavía no está maduro y es la lactancia materna la que nos proporciona la resistencia a las infecciones. Conforme crecemos nuestro sistema inmune es más o menos fuerte dependiendo, sobre todo, de lo que comemos.
El abuso de los alimentos refinados y procesados de las sociedades modernas está directamente relacionado con el aumento de las enfermedades de la inmunidad.
Hoy compartimos la visión de la doctora Catherine Kousmine (1904-1992), que en el su método afirma que la dieta es la herramienta más eficaz para tratar las enfermedades. Fue una de las fundadoras de lo que hoy se conoce como la “medicina ortomolecular”.
Define las enfermedades crónico-degenerativas como aquellas en las que está comprometida la inmunidad. Asegura que en todos los casos es determinante la infección o intoxicación de origen intestinal.
En su libro “Salve su cuerpo” explica cómo se va deteriorando el sistema inmune a lo largo de la vida, ligado a la forma moderna de comer.
- El grupo de la inmunidad deficiente
Una mala alimentación debilita la capacidad de nuestro organismo de resistir los ataques de bacterias triviales como las que están presentes en garganta, nariz y oído, así como en nuestros intestinos. Nos hace susceptibles cada invierno a las infecciones gripales y catarrales.
En este grupo son más frecuentes los niños y adultos que tienen infecciones triviales de las vías respiratorias y urinarias… En este caso la medicina oficial propone como paliativo el uso de antibióticos, que suprimen la infección, pero no evitan la recaída.
- El grupo de la inmunidad exuberante
En este caso el sistema inmune reacciona de forma exagerada frente a sustancias inocuas, pensemos las personas que no sufren ningún tipo de agresión por el polen, los ácaros o el látex…
Las personas cuyo sistema inmune reacciona de una forma exagerada frente a sustancias inocuas para la población general son los alérgicos y los reumáticos. Estos pacientes se tratan con antihistamínicos, que de nuevo alivian, pero no curan la alergia. Ocurre lo mismo con los antiinflamatorios en los pacientes reumáticos.
Mi experiencia, al igual que la de la doctora Kousmine, es que las alergias, solo se curan definitivamente cambiando las pautas de alimentación.
- El grupo de la inmunidad desviada e incluso aberrante
En este caso la inmunidad está desviada, es el grupo de las enfermedades autoinmunes de las que hablamos hoy: endometriosis, lupus, celiaquía, enfermedad de Crohn, diabetes…
También están representados en este grupo algunos tumores benignos al principio y malignos más tarde, como lipomas, enfermedad de Hodking, lupus, esclerosis múltiple…
Cuando el sistema inmune ataca a un tejido de nuestro cuerpo es porque, al estar dañado por toxinas o infectado por virus, lo reconoce como extraño. Al considerarlo como ajeno al organismo, trata de eliminarlo.
En estas enfermedades se usan además de los corticoides, los inmunosupresores y los antimitóticos.
- El grupo de la inmunidad perdida: el SIDA
La palabra SIDA son las siglas del síndrome de la inmunodeficiencia adquirida. El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), es el que conocemos como virus del SIDA destruye los linfocitos T.
Como la infección por VIH se trata de un trastorno inmunitario, deberíamos normalizar la alimentación, al igual que en el resto de las patologías de la inmunidad. En este caso el tratamiento son todos los medicamentos anteriores, la cortisona y los retrovirales.
Profundización en el deterioro del sistema inmune
La visión de la medicina biológica apunta a los siguientes factores como desencadenantes del comportamiento aberrante del sistema inmune.
La alimentación moderna
La combinación de leche, azúcar y aditivos es fundamental para el desarrollo de los problemas inmunológicos. Hay cuatro aspectos básicos de la dieta estándar moderna que contribuyen a una degeneración biológica amplia y una disminución de la inmunidad natural:
- Falta de nutrientes esenciales.
- Proporciones desequilibradas entre los diferentes grupos de nutrientes.
- Uso de aditivos alimentarios y toxinas.
- Disminución de la calidad y la frescura de los alimentos.
La contaminación debida a la química agroalimentaria
Recordemos la gran cantidad de productos químicos ingeridos junto con los alimentos en el mundo moderno que no estaban presentes en la generación de los abuelos. Pesticidas, abonos químicos, hormonas y antibióticos son utilizados regularmente en la producción de alimentos.
Y si nos referimos a la elaboración de los alimentos hablamos de colorantes, conservantes, antioxidantes, emulgentes, potenciadores del sabor….
No es extraño que, entre tanta confusión de moléculas ajenas al ecosistema humano, (no olvidemos que los productos químicos de síntesis son artificiales) el sistema inmune se confunda y ataque a lo primero que encuentra.
La contaminación química ambiental e industrial
Actualmente se vierten a la atmósfera cantidades ingentes de productos químicos contaminantes como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, dióxidos de azufre, hidrocarburos…
La contaminación por medicamentos químicos
Los países ricos con políticas sanitarias de gratuidad promueven el consumo de fármacos entre sus ciudadanos para lucro de la industria farmacéutica…
Las vacunas
Hay estudios reportados como el de Heidi Stevenson Criticidad autoorganizada: Teoría de la autoinmunidad julio 2012, que muestra que las enfermedades crónicas son resultado inevitable de las vacunas, aunque estas no sean el único factor.
Por todo lo dicho, podemos hacer un abordaje causal, no sintomático y reemprender el camino hacia la salud.
Para ello proponemos como dice la doctora Kousmine cambiar nuestra alimentación de forma permanente. Esto incluye tomar alimentos integrales y ecológicos. De este modo ya estamos evitando la cantidad ingente de productos químicos añadidos a la alimentación convencional.
Valorar el tema de la vacunación sistemática tanto en adultos como en los niños e intentar dentro de lo posible respirar ambientes lo menos contaminados posible.
La remisión de una enfermedad autoinmune es posible si se respetan estas premisas básicas, aunque luego en cada caso haya que hacer unas precisiones concretas en la dieta, tanto de desacidificación, fortalecimiento del sistema inmune… ¡Salud!