El que al santo reza, del santo come

Esta frase da sentido a lo que voy a contaros hoy. Son unas reflexiones acerca del programa Salvados de La Sexta que compartí con vosotros el sábado en Facebook.

Uno de los entrevistados afirmaba sin pudor que la utilización de aditivos alimentarios es segura porque hay una legislación que los permite utilizar. ¿Desde cuándo el que algo sea legal nos garantiza que sea seguro? Por ejemplo, el tabaco es un producto de venta legal y es altamente peligroso para la salud. Hay países donde unos aditivos son legales y otros países donde esos mismos aditivos los han prohibido, ¿entonces en qué quedamos?

Los argumentos de que para que tengamos comida todos en abundancia, los alimentos se deben envenenar con productos químicos son muy pobres. Lo que ha hecho el gran negocio de la adición de productos químicos a los alimentos ha sido el que se haya producido tanto y tan malo que la gente tira la comida a la basura. Tradicionalmente los alimentos no se tiraban jamás, porque eran eso: alimentos. Los mayores recordareis como el pan no se tiraba nunca, se besaba, se bendecía. Lo que nos ofrecen ahora son “comestibles”, que como he explicado otras veces no tienen la categoría de alimentos y que son el origen de las enfermedades modernas.

El argumento de que la esperanza de vida ha aumentado desde que se consume comida envenenada, es mentira. Esto lo muestra el informe de la fundación la Caixa Menos años de vida por la alimentación de hoy, donde por primera vez, los hijos van a tener menos esperanza de vida que los padres.

Un punto importante es recordar que los productos químicos de síntesis, son artificiales y por lo tanto, ajenos al ecosistema interior, no compatibles con nuestra integridad biológica, que no existían en la naturaleza hasta el siglo XIX. En el pasado la forma de producción de los alimentos limitaba el consumo y las enfermedades eran carenciales, ligadas a la pobreza y a la falta de higiene, es decir de deficiencia. Con la llegada de la revolución industrial, la mecanización de la agricultura y la industrialización en la elaboración de alimentos, llegamos a la situación actual, donde las enfermedades son de exceso, de alimentos muertos y de productos químicos de síntesis. Muchas industrias farmacéuticas producen aditivos y medicamentos, no debemos olvidar este hecho.

El fin no justifica los medios

Esta frase es a propósito de otro de los entrevistados que afirma que para producir cerdo al alcance de todos, es decir en cantidad y a buen precio, hay que poner antibióticos a los animalitos, aunque luego se creen resistencias a los fármacos, no porque nos auto medicamos sino porque comemos carne “desinfectada”.

Mi modo no es polemizar ni discutir para ver quién tiene la razón, sino más bien educar, confrontar la información y apostar por la salud y el bienestar colectivos. La información que publiqué en los post de la química en la producción y en la elaboración de alimentos la defienden cuatro de los seis entrevistados del programa, que casualmente ninguno de ellos se dedica a la biotecnología de los alimentos, ni a la explotación de animales para producción de carne, sino a la investigación y/o a la denuncia.

Para finalizar, deciros que mis afirmaciones no son sólo  producto de lo que he leído, o de lo que he estudiado, sino de una amplia experiencia clínica con muchos pacientes aquejados de todo tipo de enfermedades “de la civilización”. En todos ellos la alimentación biológica ha sido clave en su recuperación.

 

Comparte esta entrada!

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *