Archivo de la etiqueta: Salud

Verduras lactofermentadas

Hoy compartimos una forma muy sencilla de preparar las verduras que nos permite beneficiarnos del enriquecimiento en nutrientes que nos aporta la fermentación.

Ingredientes:

Pelamos la zanahoria, la lavamos y la cortamos en rodajas finas. Hacemos unos ramilletes pequeños con la coliflor y la lavamos también.

A continuación rellenamos un bote de cristal de medio litro con las verduras mezcladas.

Disolvemos una cucharadita de vinagre de umeboshi en un vaso de agua y con ella rellenamos el espacio que queda entre las verduras en el bote.

Cubrimos la boca del bote con una gasa y lo dejamos reposar una semana en un lugar oscuro para que fermente. Tendremos la precaución de colocar el bote sobre un plato porque en el proceso de fermentación es posible que se derrame algo de líquido.

Pasados esos días podemos cerrar el bote con su tapa para permitir su conservación.

La fermentación es una forma de predigestión de los alimentos en la que aumentan de forma considerable el contenido en vitaminas y enzimas. Es una forma casera, sencilla de consumir alimentos vivos.

¿Qué es la Medicina? I

Si preguntamos en la calle ¿qué es la medicina? nos dirán que es la forma de curar, pero os proponemos una definición más acertada: es la ciencia dedicada al estudio de la vida, del mantenimiento y la recuperación de la salud, de las enfermedades, su prevención, diagnóstico y tratamiento.

En una primera aproximación podemos distinguir tres formas de entender la medicina:

Medicina sintomática

Es la más practicada comúnmente. Trata de eliminar los síntomas o de cambiar la condición del paciente usando los fármacos, y hay muchas personas que sólo conocen esta forma; así, para la tos hay un antitusígeno, para la fiebre un antitérmico, para el dolor un analgésico, para la inflamación un antiinflamatorio, etcétera. Da buenos resultados en situaciones puntuales, momentáneas ya que produce un alivio inmediato de los síntomas.

Medicina causal

En este caso ya nos planteamos de dónde viene la enfermedad, cuál es el origen, no sólo cómo se llama. No se trata simplemente de eliminar los síntomas sino de profundizar en la causa del desequilibrio.
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Los alimentos: estructura y función II

A continuación hacemos una breve descripción de los alimentos atendiendo a su aspecto funcional, es decir, si calientan o enfrían, si aceleran el metabolismo o lo inhiben, si contraen o dilatan, etcétera.

Continuación del post: Los alimentos: estructura y función I

Los alimentos se pueden clasificar según su función:

Alimentos Calentadores/Enfriadores

Un análisis de laboratorio no nos dice nada acerca del efecto calentador o enfriador de los alimentos, pero sí miles de años de experiencia en todos los pueblos y culturas del planeta. Todas las medicinas tradicionales tienen en cuenta estos aspectos a la hora de utilizar los alimentos con fines curativos. Debemos tener en cuenta que el frío es un agente causal en muchas patologías, tanto si es de origen externo, por ejemplo el que produce el clima, como interno, que es el que producen los alimentos enfriadores.
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Los alimentos: estructura y función I

Para utilizar los alimentos como agentes de curación contemplamos la estructura y la función de los mismos: hablamos de la composición química, que viene determinada por su origen (estructura), y de su comportamiento, que viene precisado por sus características bioenergéticas (función).

En el ámbito general hablamos de química y física, anatomía y fisiología, software y hardware, etc. Del mismo modo, en el caso de los alimentos nos referimos a estructura y función, ya que los alimentos están compuestos por materia (estructura)  que viene dada por su composición química, y energía (función), que es la que determina su comportamiento en nuestro medio interno.  Es lo que los orientales llaman el yin y el yang, perfectamente traducible a nuestro lenguaje occidental.

Tabla 1. Características de los alimentos

Para comprender el poder curativo de los alimentos debemos valorar no sólo los aspectos nutricionales, es decir, que sean naturales, integrales y biológicos. Es imprescindible además, contemplar sus aspectos funcionales como son si calientan o enfrían, si contraen o dilatan y si son balanceados en la relación sodio/potasio.

A continuación hacemos una breve descripción de los alimentos atendiendo a su origen, es decir, a su composición química. Esta clasificación nos permite saber si alcalinizan o acidifican, oxidan o reducen, desmineralizan o remineralizan, etc., aspectos todos ellos relacionados con la química y la materia.
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¿Feliz Año Nuevo?

Cuando decimos ¡Feliz Año Nuevo! muchas veces sólo estamos usando una fórmula de cortesía, sin detenernos a pensar realmente qué significa la felicidad.

Igual que en la naturaleza cuando el año se hace viejo, las hojas de los árboles caen, su savia desciende y la vida vegetal se ralentiza; nosotros, como seres vivos que somos, también nos morimos un poco. Así los días más cortos del año que acaban de pasar nos invitan al recogimiento y a la introspección que a veces se acompañan de una disminución de la vitalidad y un debilitamiento en el estado de ánimo.

El comienzo del año, es un nuevo ciclo de renacimiento, de vida. En la naturaleza comienza de nuevo a ponerse en marcha el ascenso de la energía, el campo se empieza a mover  y los días son más largos… Pues bien: renazcamos nosotros también.

Tener un Feliz Año Nuevo implica saber qué representa para nosotros la felicidad. Os invito a que os hagáis la pregunta:  ¿Qué es lo más importante para mí en la vida? ¿Cuál es mi motor? ¿Qué busco?
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Dieta vegetariana y Salud

Más allá de las corrrientes que defienden no comer carne por respeto a los animales, hoy profundizamos en un tema que despierta mucho interés: si la dieta vegetariana es saludable.

Cada día más personas que acuden a mi consulta, alumnos, seguidores de las redes… me preguntan sobre la dieta vegetariana: si es saludable, si puede tener carencias o si por el contrario tiene ventajas.

Los dietistas clásicos alertan sobre las posibles carencias nutricionales, y por otro lado muchas corrientes filosófico-espirituales afirman que una alimentación exenta de alimentos animales favorece la evolución espiritual y el tener el cuerpo «limpio», sin entrar en otras consideraciones como son las de no sacrificar animales para alimentarnos.

Ateniéndonos a la composición química de los alimentos, podemos afirmar que en el reino vegetal existen los mismos nutrientes que en el reino animal, luego sería posible alimentarse exclusivamente de alimentos de calidad vegetal, sin tener problemas de salud.

Luego en términos teóricos afirmaríamos que consumiendo sólo alimentos vegetales podemos obtener los nutrientes necesarios para estar en salud, aunque para ello deberíamos tener una información precisa sobre cómo combinar los diferentes alimentos, de modo que no se produzcan carencias, sobre todo en lo que concierne a las proteínas.
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La Medicina Biológica y la Macrobiótica

Descubre cómo dos grandes sabios procedentes de culturas bien distintas confluyen en su visión de la medicina global, holística, sanadora del individuo, más allá de la medicina sintomática moderna.

El sentido profundo de la medicina como arte curativa nos llega tanto de oriente como de occidente. No deja de ser curioso cómo en el siglo XIX personas de culturas tan diferentes como la europea y la japonesa llegan a las mismas conclusiones tras una vida de observación de las leyes naturales. Nos referimos a C. W. Hufeland (1.762-1.836) y a G. Ohsawa  (1.893-1.966).                 


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Los diferentes tipos de té

Todos los tés comerciales derivan de la misma planta, Camelia sinensis y sufren diferentes tipos de procesamiento lo que les da propiedades y sabores diferentes.

Vamos a describir los cuatro tipos de tés más recomendables desde el punto de vista del equilibrio nutricional.

Té de tres años: bancha y kukicha

Té bancha 

Proviene de la planta del té y es elaborado de acuerdo a la antiquísima tradición china y japonesa. Las hojas de este té permanecen en la planta durante tres años. Al recolectarlas finalizado este período se produce una pérdida de teína, conservando sólo el 0,5 por ciento, lo cual lo convierte en menos excitante que el té negro común. El té bancha se seca al sol, no como los tés comerciales que son tostados en hornos; cuando es ecológico no contiene aditivos ni colorantes.

Té kukicha 

Se elabora tostando las ramitas de la misma planta que contienen prácticamente cero por ciento de teína. De ese modo se obtiene un té  muy suave y con muchas propiedades. Ambos son conocidos como té de tres años, porque tanto las ramas como las hojas permanecen al menos tres años en la planta antes de su recolección.

Tienen propiedades comunes, pero el té kukicha al no tener prácticamente teína, pueden tomarlo incluso los niños y ancianos mientras que el té bancha es más aromático y al tener un puntito de teína puede ser algo más excitante, por lo que es más indicado para tomarlo por la mañana.

Ambos son tonificantes, aunque no excitantes, son muy ricos en minerales, particularmente en calcio y recomendables como bebida de uso regular.

Té verde: hojicha y sencha

Este té sufre una oxidación mínima durante su procesamiento. No está fermentado, a diferencia del té negro. Las hojas se recogen frescas, después se tuestan, se prensan, se enrollan, se trituran y se secan. Sería un té más joven comparado con el té de tres años. En este caso el contenido en teína le da un ligero toque excitante por lo que las personas sensibles deben moderar su consumo, así mismo no se lo daremos a los niños. Tiene propiedades antioxidantes pero hay que tomarlo con moderación.

Té hojicha  

Es una de las variedades más conocidas de té verde. Sus características peculiares vienen de que se tuesta al carbón. Es de origen japonés y es muy común tomarlo acompañando a los sushis.

Té sencha 

También se produce en Japón; se consigue exponiendo las hojas directamente al sol, evitando cualquier tipo de molienda. Este hecho le da un sabor característico y acompaña muy bien a las verduras.

Hábitos alimenticios actuales y sus repercusiones en la salud II

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Hoy continuamos describiendo algunos de los cambios más importantes acerca de la forma de comer en el último siglo, para comprender la magnitud de dicha evolución en la aparición de las enfermedades de la civilización.

Continuación del post: Hábitos alimenticios actuales y sus repercusiones en la salud I

Recordamos que somos una sociedad de exceso, consumimos todo tipo de bienes como nunca se ha hecho en la historia, y sobre todo alimentos. Sólo nos tenemos que comparar con las sociedades tradicionales o con los países denominados en vías de desarrollo. Continuamos describiendo los excesos alimenticios que comenzamos en el  post anterior.

Exceso de conservas y alimentos refinados

La mayoría de los alimentos procesados por la industria alimentaria están de una u otra forma desnaturalizados. Han perdido gran parte de sus vitaminas, minerales y energía vital, es decir, la capacidad de germinar, como en el caso de los granos, al transformarse en harina. Además, contienen aditivos cuya inocuidad no está demostrada. Aconsejamos por tanto, sustituir los alimentos refinados por los integrales, que además, son más sabrosos.
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¿Podemos comer de todo? II

Health Food

¿Sabías que la forma y el tamaño de los dientes determinan su función, y por tanto nos indican el tipo y proporción de alimentos que podemos masticar mejor? ¿Has pensado alguna vez que la palabra muela viene de moler? Lo que te contamos hoy es algo más que un dato curioso, te invito a que leas lo que sigue.

Continuación del post: ¿Podemos comer de todo? I

Seguimos con la visión de la anatomía comparada en el reino animal, que iniciamos la semana pasada. Hoy analizamos la dentición humana en relación con los diferentes grupos de alimentos.

El tipo de dentición

Cada grupo de dientes tiene unas características estructurales distintas como veremos a continuación:

  • Los animales herbívoros tienen unos incisivos planos muy desarrollados, no tienen caninos  y los molares están diseñados para la rumiación.
  • En los animales carnívoros destacan los colmillos que están muy desarrollados, así como las llamadas muelas carniceras, que cuando el animal cierra las mandíbulas actúan como unas tijeras, permitiendo romper los huesos de las presas.
  • Los seres humanos tenemos un tipo de dentición similar a la de muchos herbívoros que ilustra claramente cuál debe ser nuestro tipo de alimentación.

Nuestra dentadura completa consta de 32 dientes, de los cuales: ocho son incisivos,  conocidos como palas, cuatro caninos, también llamados colmillos, y, 20 molares, designados como muelas.

Cada pieza dental tiene una función, siendo por tanto adecuada a un tipo de alimentos como vemos en la tabla siguiente:

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Tabla 1. Función de los diferentes tipos de dientes

Es decir:

  • 20/32 de las piezas dentales están diseñadas para moler, más de la mitad
  • 8/32 para cortar o morder, una cuarta parte
  • 4/32, muy pocas,  para desgarrar

Según este esquema el 60% de la dieta debería estar representado por  los cereales y las legumbres, que son granos susceptibles de ser molidos. El 25% correspondería a las verduras y/o las frutas, que son las que se pueden morder, como hacemos cuando comemos un tallo de apio o una manzana. El 15% restante estaría formado por los alimentos de origen animal, como las carnes, pescados, etc. que si no utilizamos cubiertos los tendríamos que desgarrar.

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Figura 1. Proporción de alimentos según la dentición

Conclusiones

Si comparamos nuestro tracto gastrointestinal con el de los animales carnívoros, herbívoros y omnívoros, observamos que es más próximo al de los herbívoros. Este hecho indica que estamos diseñados para ser básicamente vegetarianos, pudiendo incluir algo de alimento animal opcionalmente.

Proporción de alimentos en un menú equilibrado

Cereales
Deberían ser la base de la alimentación, los consumiremos preferentemente en grano, y sólo ocasionalmente en forma de harinas, siempre que sea posible, integrales y de cultivo biológico.

Legumbres
Son el complemento perfecto de los cereales ya que al tomarlos juntos permiten un mayor aprovechamientos de las proteínas de ambos. Sustituyen con muchas ventajas a la carne porque dejan muchos menos residuos metabólicos. Estos dos grupos de alimentos deberán representar al menos el 60% del volumen total de lo que comemos cada día.

Alimentos de origen animal
Podemos incluir algo de pescado blanco o azul. Dejaremos la carne y los huevos para un consumo ocasional.  La leche y los derivados lácteos los evitaremos siempre que sea posible. Los alimentos de origen animal nunca deben ser la base del menú y representarán como máximo el 15% del total del plato.

Sopas
En la actualidad son un plato en desuso, pero es muy útil para tonificar al aparato digestivo. Deben ser siempre ligeras, compuestas sobre todo por verduras y/o algas.

Verduras
Representarán la cuarta parte del plato. Podemos tomar dos terceras partes cocinadas de diversas formas y el resto crudas.

Frutas
Tomaremos frutas con moderación, siempre del tiempo y del lugar. En invierno las consumiremos en compota o asadas, y siempre serán un tentempié para incluir alejadas de las comidas.

Bebidas

Beber sin sed fatiga al sistema renal. Si en nuestra dieta predominan los alimentos vegetales ya tenemos asegurada el agua necesaria para nuestro metabolismo. Por otra parte, como tomamos pocos alimentos de origen animal, no hay muchos residuos que eliminar, de modo que beberemos en función de la sed.

Como bebidas cotidianas usaremos agua de manantial, o filtrada y/o tés sin teína como el kukicha o el bancha, así como cafés de cereales, achicoria, etc.

Aplicando estas sencillas claves, estaremos dando unos pasos de gigante en la consecución de la salud plena.