Archivos anuales: 2021

La incontinencia urinaria no es cosa de la edad

La incontinencia urinaria no es una cuestión de edad. Puede aparecer antes de los 40 y no afecta solamente a las mujeres como nos hace creer la publicidad, aunque se produzca con más frecuencia que en los hombres.

En España afecta a 6.500.000 personas, luego no es una cuestión menor. Se manifiesta en una de cada tres mujeres frente a uno de cada cuatro varones, aunque el impacto emocional en ellos es mucho mayor.

En la actualidad afecta al 50 % de las mujeres mayores de 60 años, al 30 % de las de mediana edad y al 20 % de las jóvenes. En los hombres afecta al 25 % a partir de los 40 años y aumenta progresivamente con la edad.

Muchas veces ocurre al reír con fuerza, al estornudar, al practicar deporte, al bailar…

La medicina explica que la causa principal de este desorden es la debilidad de la musculatura de la parte baja del abdomen. Cuando falla ese conjunto de músculos llamado suelo pélvico los órganos que sostienen la vejiga y el resto de los órganos, se desplazan y pueden dar lugar a las temidas pérdidas. Consecuentemente las recomendaciones son fortalecer el suelo pélvico y aumentar el control sobre el esfínter.

Lo que no se contempla en ningún caso es el efecto nefasto que tienen algunos alimentos sobre la relajación de los esfínteres y el debilitamiento del suelo pélvico.

Un sobreconsumo de alimentos yin como azúcar, dulces, bollos galletas, productos lácteos, refrescos, zumos… favorece la laxitud de los músculos y la falta de control de esfínteres. Esta afirmación no está hecha a la ligera, está sustentada en más de 35 años de experiencia clínica contemplando la corrección de la alimentación en este tipo de desorden.

En la mayoría de los casos la vuelta a la normalidad es rápida y sencilla. Se trata de conocer el comportamiento de los alimentos más allá de su composición química y observar el resultado tras el cambio de alimentación.

Crema de café

Hoy compartimos un postre ligero y sencillo de elaborar para los amantes de lo dulce.

Ingredientes:

Crema blanca (para la decoración):

  • Cuatro cucharadas soperas de kuzu
  • Un bol de amasake de arroz
  • Dos cucharadas soperas de puré de almendras blanco

Preparamos un café de cereales concentrado dejándolo hervir en dos boles de agua durante 10 o 15 minutos. Filtramos el café y lo reservamos en una cazuela. Añadimos la sal y la malta de cebada y lo calentamos suavemente.

Diluimos el kuzu en cuatro cucharadas soperas de agua fría y lo añadimos a la preparación. Hervimos durante dos o tres minutos removiendo constantemente con una espátula, justo hasta que espese. Ponemos la crema resultante en copas individuales y dejamos que se enfríe. Decoramos con crema blanca si es nuestro gusto.

Crema blanca:

Ponemos el amasake en una cacerola y lo calentamos suavemente. En un bol, diluimos el kuzu en tres cucharadas soperas de agua y después añadimos el puré de almendras y lo mezclamos con el amasake.

Hervimos la mezcla final durante dos o tres minutos removiendo constantemente hasta que espese. Pasamos el contenido a una manga pastelera y decoramos las copas que hemos preparado anteriormente.

Es postre se puede refrigerar antes de consumirlo, según los gustos.

Estimula al cerebro y gana memoria

La edad es un factor que contribuye a la pérdida de memoria al igual que otras capacidades, como la vista, el oído o la flexibilidad, pero cada uno de nosotros podemos acelerar o frenar este proceso según cuales sean nuestros hábitos cotidianos.

La Universidad de Rush (EE. UU.) reveló en un estudio que las personas que leen y escriben de forma habitual sufren un deterioro de la memoria un 32 % menor que el correspondiente a su edad. Por el contrario, aquellos que no estimulan al cerebro permiten que el deterioro de la memoria sea un 48 % superior al esperado por el paso del tiempo.

Pero además de leer y hacer crucigramas tenemos una herramienta de primer orden para frenar el envejecimiento, tanto general, como cerebral: la alimentación.

Para que nuestro cerebro apenas envejezca es primordial evitar los alimentos procesados de origen animal como embutidos, salazones, quesos curados, tabaco… los que categorizamos como yang, por su efecto favorecedor de la arteriosclerosis.

Del mismo modo prescindiremos del azúcar, la leche y sus derivados, la cafeína, el alcohol y los alimentos refinados, todos ellos alimentos yin, ya que están implicados en la aparición de la anemia. Recordemos que la hemoglobina es el transportador de oxígeno a nuestras células y el cerebro es el órgano que más oxígeno consume en relación con el resto de los órganos de cuerpo. Por eso, cuando padecemos anemia la actividad cerebral disminuye de forma notoria.

Nuestra dieta debe girar en torno a los cereales integrales, las legumbres y las verduras como alimentos preferentes, siempre de calidad ecológica.