Archivos mensuales: julio 2018

El xilitol edulcorante de producción industrial

baby powder spill.

El xilitol es uno de los edulcorantes de moda que se nos vende como una alternativa saludable al azúcar. Los argumentos a favor de su consumo son: es tolerado por los diabéticos, tiene menos calorías que el azúcar y previene la aparición de la placa dental.

En realidad se trata de un alcohol de baja graduación que se obtiene tras un laborioso proceso termoquímico industrial. Procede de la corteza del abedul que se muele hasta obtener una pasta. A continuación se mezcla con una solución ácida y se somete a un tratamiento de presión y calor que permite la obtención de la xilosa, el azúcar del que se obtendrá el xilitol.

Como decimos, este azúcar es la materia prima que posteriormente se fermenta para obtener el xilitol. La mezcla resultante se centrifuga y se purifica con carbón activado para obtener un líquido incoloro que finalmente se cristaliza. El resultado es un producto granulado puro semejante al azúcar refinado.

La industria alimentaria lo utiliza como aditivo alimentario, un edulcorante, el E967 y nos habla de valores seguros de ingesta diaria como hace con otros aditivos, conservantes, espesantes, etc.

Si el azúcar refinado es un granulado cristalino que pertenece a la categoría de los “comestibles”, el xilitol es más de lo mismo. Además no es inocuo como veremos a continuación.

Entre sus efectos nocivos destacan las alteraciones digestivas en forma de diarreas, gases y malestar digestivo, sobre todo en personas con síndrome de intestino irritable o poca fuerza digestiva.

Os invito a una reflexión sobre los artículos que aparecen en revistas de gran tirada, algunos firmados por expertos, que hacen publicidad engañosa enmascarada como información.

Si un alimento es muy amargo y no te gusta su sabor, no lo tomes. A la vez, educa a tu paladar y aprende a reconocer el sabor natural de los alimentos, tu salud te lo agradecerá.

Lo que tiene cara tiene reverso

artsfon.com-94977

Una ley universal dice: “lo que tiene cara tiene reverso, y cuanto mayor es la cara, mayor es el reverso”. Descubre la diferencia entre la visión dualista y la visión monista aplicada a los alimentos en este caso.

En occidente estamos muy acostumbrados a valorar los alimentos como buenos o malos, saludables o perjudiciales, etc. Es la visión dualista.

Por el contrario la visión oriental interpreta las cualidades de los alimentos desde una perspectiva no absoluta, sino relativa. Es la visión monista.

Para comprender la visión oriental, partimos de una Ley Universal que dice: “todo lo que tiene cara, tiene reverso, y cuanto mayor es la cara, mayor es el reverso”. Dicho de otro modo: todo lo que tiene una ventaja, conlleva una desventaja igual de importante.

El ejemplo cómo se valoran los cereales nos permite comprender la importancia de la visión oriental.

Hay cuatro cereales que tienen gluten: el trigo, la cebada, la avena y el centeno. La cara, es decir, la ventaja, es que gracias al gluten, permiten la panificación. El reverso, en este caso la desventaja, sería que los individuos celíacos no los pueden consumir.

Existen otros cuatro cereales: el maíz, el mijo, el arroz y el trigo sarraceno que, como no contienen gluten, son adecuados para los celíacos, pero no sirven para panificar.

La visión occidental dualista clasifica a los cereales como adecuados para hacer pan o no permitidos para los celíacos y viceversa.

La visión oriental nos diría que estos alimentos, no son ni buenos ni malos, depende del uso que vayamos a hacer de ellos, unos estarán más indicados que otros.

Lo que ocultan los productos lácteos

glass-of-milk-wallpaper-3

¿Sabías que la grasa de la leche es igual de perjudicial que la de la bollería industrial?

Como la leche y los derivados lácteos son unos alimentos bendecidos en nuestra sociedad, se afirma en todos los ámbitos que las grasas saturadas que contienen no repercuten negativamente en la salud cardiovascular. Se nos hace creer que estos nutrientes, como están presentes de forma natural en la leche, son buenos.

Sin embargo, un estudio de 2015 reveló que los ácidos grasos trans de la leche son igual de perjudiciales que los presentes en el resto de alimentos.

Teniendo en cuenta que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en los países ricos y que le leche es el alimento más consumido en el hogar, es fácil corroborar los resultados del estudio.

Del mismo modo, existen estudios que muestran cómo la esperanza de vida de los hijos será inferior a la de los padres en los próximos años. No podemos ignorar la evidencia, por lo que es la hora de abandonar tópicos como los del aporte de calcio, el crecimiento, etc., y de acometer un profundo cambio en la alimentación de los más pequeños, dejando la leche para los terneros.

Comer cocinado en verano

Alex_Octagon_Picnic_Table_-_SEATALEX

Existe la idea generalizada de que en verano hay que comer alimentos crudos en cantidad porque aprieta el calor. Sin embargo, lo correcto sería decir que no hay que tomar los alimentos tan calientes como en el invierno, ya que no es lo mismo cocinado que caliente.

Cuando hace calor se tiene menos fuerza digestiva, por lo que es recomendable tomar alimentos más ligeros. Sin embargo, es en verano cuando se preparan más paellas y barbacoas en las que se disfruta cocinando al aire libre… siendo estos platos calentadores.

El fuego predigiere los alimentos, es decir, ayuda a nuestro aparato digestivo a procesar lo que comemos y así facilitar la absorción de los nutrientes. Por eso dependiendo de cómo sea nuestra condición, no sólo podemos comer alimentos cocinados en verano, sino que debemos dar preferencia a lo cocinado sobre lo crudo.

Las adaptaciones para comer en verano de forma equilibrada son:

  • Reducir la proporción de cereales y de alimento animal
  • Cocinar con menos sal ya que lo salado calienta el cuerpo
  • Aumentar la proporción de verduras y frutas
  • Reducir los tiempos de cocción
  • Tomar más alimentos al vapor y escaldados
  • Incluir algunos alimentos crudos

¡Feliz verano a todos!