Archivos mensuales: diciembre 2020

La generosidad nos hace felices

Estas fechas tan entrañables nos invitan a hacer algunas reflexiones profundas acerca del porqué de las cosas. Hoy te mostramos una sencilla herramienta para gozar y ser felices: la generosidad.

Un día una madre intentando educar a su hijo le dijo: hijo, hay que ser generoso, ya que, en la vida, si das, recibes. El niño, que aún era pequeño respondió: eso es mentira mamá, porque que ayer le di un beso a mi abuela y no me dio la paga.

La idea es que amar es dar, entregarse, compartir, cooperar… por eso, cuando das, la vida te devuelve satisfacción y felicidad. La madre que era sabia poseía el conocimiento, y ahora un trabajo científico le da la razón.

Un estudio reciente de la Universidad de Pensilvania (USA) ha demostrado que las estrategias egoístas no conducen al éxito y por lo tanto a la satisfacción. La comprobación se ha hecho tanto con personas como con animales y, curiosamente, los resultados han sido los mismos.

La generosidad es lo que da felicidad, la cooperación favorece el bienestar y nos permite evolucionar. ¡Seamos felices!

La actitud ante la enfermedad

Wilhelm Reich (1897-1957) fue médico psiquiatra y uno de los pensadores más lúcidos y revolucionarios del siglo XX. En 1937 describió a grandes rasgos cómo el psiquismo puede influir en la aparición de la enfermedad.

Este hecho ha sido comprobado por numerosos investigadores y las manifestaciones de los desequilibrios acontecen en el plano físico y en el energético simultáneamente siempre. Hay aspectos que crean el terreno que favorece la aparición de la enfermedad, como la tendencia a la pasividad, la represión habitual de las emociones, el sentimiento de fatalidad.

Si hacemos una lectura inversa, comprobamos que también hay múltiples trabajos que muestran que los pacientes luchadores y optimistas, tienen generalmente una esperanza de vida mucho mayor que los enfermos resignados, que simplemente aceptan la desgracia de la enfermedad.

O. Carl Simonton (1942-2009) fue un médico especialista en radiología y oncología conocido por sus métodos alternativos en el tratamiento del cáncer. Comprobó cómo en los pacientes optimistas la radioterapia tenía mejores resultados que en lo pesimistas. Concluyó que la actitud del enfermo es un factor mucho más importante que el grado de evolución de la enfermedad, aunque el optimismo por sí solo no sea garantía de curación.

Basó su trabajo el campo de la Psiconeuroendocrinoinmunología y creó el Método Simonton que se centra en las interacciones entre la mente y el cuerpo: cómo las creencias, actitudes, elecciones de estilo de vida, perspectivas espirituales y psicológicas impactan nuestra fisiología y función inmunológica, y cómo pueden afectar dramáticamente a la salud.

De modo que la actitud ante la enfermedad es una poderosa herramienta en la recuperación de la salud y está al alcance de cada uno de nosotros.

La importancia del tipo de fuego en la cocina

Tipo de fuego

 

 

 

 

 

 

 

En muchos entornos se afirma que los alimentos cocinados con fuego de leña son mejores nutricionalmente y que no hay nada comparable a un guiso hecho en una cazuela de barro. Vamos a ver que tanto el tipo de fuego, como el agua y el recipiente en el que cocinamos son determinantes en el resultado de lo que comemos.

Las personas partidarias del progreso a ultranza, de la modernidad a cualquier precio, suelen preguntar sobre la comprobación científica de tales afirmaciones. Pues bien, hace más de tres décadas el doctor Rudolph Hauschka en su obra “Ciencia de la Nutrición” describe unas investigaciones que dan la justificación a estas preferencias. Demuestran, sin lugar a dudas, que la calidad del agua está influenciada por el tipo de calor empleado para calentarla, así como por la clase de recipiente empleado.

El agua representa la envoltura más directa del alimento que cocinamos, el recipiente estaría en el centro del proceso y el calor sería la envoltura más exterior y a la vez la más penetrante.

Rudolph Hauschka realizó el experimento que vemos reflejado en la imagen superior:

Puso a hervir agua destilada en un condensador de reflujo, empleando diversos combustibles, como electricidad, gas, carbón, leña y paja. El agua se mantuvo en ebullición durante veinte minutos y luego se enfrió a 170 C.

Esta agua se empleó más tarde para germinar unas semillas de trigo. Los granos se pusieron a germinar en recipientes de porcelana que contenían el agua tratada tal como acabamos de describir. Al cabo de diez días se midió la longitud de las hojas y de las raíces para cada tipo de combustible.
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Acerca de la paz y la guerra

La expresión “somos lo que comemos” tiene muchos significados. Hoy hablamos sobre la influencia de la alimentación en el comportamiento.

En diferentes lenguas lejanas podemos ver los significados de algunas palabras cono son la guerra y la paz.

En China el término para paz, Wa, combina los ideogramas “grano” y “boca”.

En la India, el término védico para la guerra significa “guerra de vacas”.

Los antiguos orientales sabían intuitivamente que una alimentación compuesta por cereales integrales favorecía una sociedad pacífica y saludable, mientras un consumo excesivo de alimentos animales producía desórdenes personales y sociales.

En occidente, la epopeya “El Paraíso Perdido” John Milton atribuía un pasado feliz y en paz a una forma de vida sustentada por los cereales y las verduras.

En “La República” de Platón, Sócrates afirmaba que una dieta de calidad vegetal era la esencia de la paz.

No deja de ser sorprendente que los estudios antropológicos, sociológicos e históricos modernos estén confirmando la sabiduría del pasado.

En un simposio sobre antropología y violencia social la antropóloga Margaret Mead propuso unos cambios radicales en la dieta para prevenir las guerras actuales. Se trataría de no usar animales como fuente de alimento, de modo que, respetando la vida animal, por extrapolación se respetase la vida humana.

El profesor Quincy Wright, después de estudiar 600 culturas primitivas concluyó que la lucha armada es más prevalente en las sociedades donde los alimentos animales son dominantes en la dieta que en las más vegetarianas.

Clasificó las sociedades modernas según la cantidad de guerras en las que han participado en los últimos cinco siglos, comprobando cómo los países accidentales, con Inglaterra a la cabeza, cuya alimentación es predominantemente carnívora participaron en más guerras que los países orientales como China y Japón de tradición más vegetariana.

La lista de estudios es interminable, en el Líbano, Alemania, Rusia, etcétera.

Si estudiamos zoología podemos observar que los animales carnívoros tienen una conducta agresiva, frente a los herbívoros en los que predomina un comportamiento defensivo.

Como los seres humanos somos omnívoros, es decir, podemos consumir alimentos tanto de calidad animal como vegetal, debemos valorar si los alimentos animales deben ser la base o el complemento de la dieta.