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Médicos por una medicina responsable

Hace más de 30 años, el Comité de Médicos para una Medicina Responsable en EE. UU. compuesto por más de 3.000 miembros, propuso cuatro nuevos grupos de alimentos: cereales integrales, legumbres y derivados, verduras frescas y frutas. Esta opción sustituiría a los cuatro grandes grupos básicos de la alimentación moderna que son: la carne, pescado y aves de corral, los productos lácteos, los cereales refinados y las verduras y frutas.

En el estudio, la carne, los productos lácteos y otros alimentos animales se contemplaban sólo como opcionales ya que los doctores afirmaban que su consumo está directamente asociado al aumento de riesgo de cáncer, enfermedades cardiacas, obesidad, diabetes y osteoporosis entre otras enfermedades. A día de hoy, sus recomendaciones no se tienen muy en cuenta, ni en EE. UU. ni en el resto de los países ricos. 

La prevención de las llamadas enfermedades de la civilización pasa por cultivar la salud, sabiendo qué es lo que más nos conviene comer, más que por hacerse chequeos de forma periódica. 

Empezar a cuidarnos cuando nos han diagnosticado la enfermedad es tanto como ponernos a cavar un pozo cuando ya tenemos sed. La salud es nuestro bien más preciado y nos concierne a nosotros mismos, por lo tanto, debemos dar prioridad a todos los hábitos de vida saludables.

La dieta y el asma

Ya hace 40 años que se hizo un estudio con pacientes asmáticos para ver la relación de la enfermedad con la dieta. El experimento consistió en evitar el azúcar, el chocolate, la leche y los derivados, así como la carne, los huevos y el pescado. La orientación de la dieta fue vegetariana y se obtuvo una mejoría del 71 por ciento en los cuatro primeros meses y del 92 por ciento al cabo de un año.

Si esto ya es sabido desde hace tanto tiempo, nos preguntamos: ¿por qué cada día hay más asmáticos?

Estudios como al que hacemos referencia pasan desapercibidos todos los días, y se insiste una y otra vez en que la contaminación de las grandes ciudades, el polen y el estrés son las principales causas del asma, y sólo después se contemplan la herencia, el ejercicio, etcétera.

En cualquier caso los agentes causales de las enfermedades de origen externo (ambientales), muchas veces no dependen de nosotros, por lo que no los podemos controlar; de modo que los medicamentos pueden llegar a ser imprescindibles. 

El principal agente causal del asma es de origen interno: la alimentación. En todos los casos ponemos a la dieta en un lugar principal en la curación de las enfermedades ya que lo que comemos depende de nosotros, es decir: podemos elegir lo que nos conviene y/o evitar lo que nos hace daño, no debemos olvidar esta premisa. 

La dieta es determinante en el asmático, pero no se contempla en ningún caso. Como los alimentos no se pueden patentar hasta el día de hoy y consecuentemente no generan beneficios a la industria farmacéutica, se apuesta por los fármacos en todos los casos.

La dieta de un asmático debe excluir todos los productos lácteos, además de ser ligeramente más seca y más salada que la que hace habitualmente; dando preferencia a los alimentos vegetales, siendo el arroz integral la base de su alimentación.

«Arroz con leche»

Hoy os proponemos una alternativa saludable al arroz con leche de toda la vida que se hace con arroz blanco, azúcar y leche de vaca.

Ingredientes:

Lavamos el arroz integral en varias aguas y lo escurrimos en un colador. Lo tostamos en una sartén en seco, para ello, ponemos en  la sartén sólo el arroz que cubre el fondo y removemos con una cuchara de madera de manera que el tueste sea uniforme.

Una vez tostado el arroz lo ponemos en una olla a presión con dos partes de agua filtrada o embotellada por cada parte de arroz. Añadimos un poco de sal marina y cuando la olla alcanza la presión se baja el fuego, se mantiene bajo durante 45 minutos y lo dejamos reposar 15 minutos más.

Lo podemos hacer para un par de días. Para preparar nuestra receta, ponemos una porción de este arroz previamente hervido a calentar añadiendo una pequeña cantidad de bebida de arroz y la vainilla. Lo dejamos mantenemos a fuego suave 20 minutos para que se ablande.

Añadimos la malta de arroz, removemos bien y lo dejamos enfriar.

Lo podemos servir en un bol decorado con un poco de ralladura de limón bio.

Crema de vainilla con bebida de quinoa

Un postre sencillo, rápido de hacer, digestivo… Esta receta es una alternativa saludable a las natillas de leche azucaradas. ¡Experiméntala!

Ingredientes:

Ponemos la bebida de quinoa en una cazuela y antes de encender el fuego desleímos el kuzu, a continuación calentamos hasta que hierva, removiendo constantemente, de modo que aparece una consistencia cremosa. Apagamos el fuego y añadimos la vainilla.

Servimos la crema en copas individuales y añadimos un poco de malta de cebada como decoración en la superficie de la crema.

Bebida de arroz

Hoy compartimos la receta de una bebida vegetal muy apareciada por su delicado sabor. Es importante que la elaboremos con arroz integral ecológico en todos los casos.

Ingredientes:

Lavamos el arroz en varias aguas, lo escurrimos en un colador y lo dejamos  en remojo la noche anterior a la elaboración de la receta.

Al día siguiente ponemos al fuego una cazuela con cuatro partes de agua filtrada o embotellada, el arroz y la sal marina. Lo hervimos durante 10 minutos, añadimos cuatro tazas de agua y lo mantenemos al fuego otros 20 minutos. Cubrimos un colador grande con un paño de gasa y colamos el contenido. El filtrado resultante es la bebida de arroz.

Esta receta es válida para todas las bebidas de cereales, de mijo, quinoa, etcétera. Si la queremos enriquecer en calcio, añadiremos alga kombu a la cocción como hemos hecho en la receta de la bebida de avena.

Opcionalmente la podemos tomar con vainilla o con canela.

Las bebidas vegetales del mercado son mucho más yin/enfriadoras y menos digestibles ya que son licuados del cereal correspondiente crudo a los que se añade aceite vegetal y no se les añade sal.

Bebida de avena

Hoy os proponemos una sencilla receta para preparar la bebida de avena en casa. Es más digestible que los licuados de avena cruda que se comercializan como bebida de avena. Además está enriquecida por los minerales que aporta el alga y equilibrada en la relación sodio/potasio  gracias a la sal marina.

Ingredientes:

Lavamos bien la avena en varias aguas y la escurrimos en un colador. Utilizamos una olla a presión a la que añadimos los granos de avena con la sal, el alga kombu y siete boles de agua embotellada o filtrada.

Ponemos la olla a calentar y cuando alcanza el punto de presión dejamos cocer a fuego suave una hora y media. Pasamos la masa resultante por un colador en el que habremos intercalado un paño de gasa. El líquido tamizado es la bebida de avena, que ya está lista para tomar. El resto que ha quedado en el colador se puede aprovechar para otros usos como croquetas, hamburguesas, etcétera.

La bebida se puede consumir tal cual o aromatizar con un poco de canela en polvo. ¡Buen provecho!

Las proporciones de los alimentos

Hoy comparto con vosotros una aproximación a la forma de comer basada en la anatomía comparada en el reino animal, particularmente de la dentición y el aparato digestivo,  y en el papel de la leche en todas las especies a lo largo de su vida.

El enfoque que contempla la alimentación desde el tipo de dentición y longitud de nuestro intestino nos muestra en qué proporción deben estar presentes los diferentes tipos de alimentos en la dieta humana.

Si tenemos en cuenta que tenemos 20 molares frente a ocho incisivos, los alimentos en forma de grano deberían ser predominantes. Del mismo modo, la longitud de nuestro intestino está más cerca de los herbívoros que de los carnívoros, por lo que la cantidad de alimentos de origen animal debe ser limitada.

Esta forma de comer que incluye en todos los casos alimentos integrales y biológicos, tiene un poderoso efecto desintoxicante y protector para el hígado. Así, las proporciones de los alimentos para una dieta equilibrada, serían:

  • El 40 por ciento del volumen ingerido debe estar representado por los cereales en todas sus formas: arroz, mijo, pan, copos de avena, polenta, etc.
  • El 15 por ciento serán las proteínas. Si son de origen vegetal, la fuente serán las legumbres: lentejas, garbanzos, alubias, guisantes, etc., o, en su defecto, el tofu, seitán o tempeh. Si optamos por las de origen animal, daremos preferencia al pescado sobre la carne y podremos incluir los huevos.
  • El 30 por ciento es la porción que corresponde a las verduras y/o las frutas frescas y de temporada. Se deben consumir, tanto crudas, como cocinadas.
  • El 10 por ciento pueden ser algas marinas: kombu, wakame, arame, hiziki, nori, espagueti de mar, etc.
  • El 3 por ciento deben ser alimentos fermentados como el chucrut, el miso y el tamari.
  • El 2 por ciento restante deberían ser semillas como las de sésamo, girasol, calabaza y lino, y frutos secos como nueces, almendras, avellanas, etc.

La leche y los productos lácteos no están presentes en ningún caso, al tratarse de un alimento con una alta especificidad biológica, en este caso, diseñado por la naturaleza como alimento exclusivo para los terneros.

En todos los casos se excluyen los alimentos procesados a los que llamamos comestibles, así como los edulcorantes, el alcohol y la cafeína.