Archivos anuales: 2020

La generosidad nos hace felices

Estas fechas tan entrañables nos invitan a hacer algunas reflexiones profundas acerca del porqué de las cosas. Hoy te mostramos una sencilla herramienta para gozar y ser felices: la generosidad.

Un día una madre intentando educar a su hijo le dijo: hijo, hay que ser generoso, ya que, en la vida, si das, recibes. El niño, que aún era pequeño respondió: eso es mentira mamá, porque que ayer le di un beso a mi abuela y no me dio la paga.

La idea es que amar es dar, entregarse, compartir, cooperar… por eso, cuando das, la vida te devuelve satisfacción y felicidad. La madre que era sabia poseía el conocimiento, y ahora un trabajo científico le da la razón.

Un estudio reciente de la Universidad de Pensilvania (USA) ha demostrado que las estrategias egoístas no conducen al éxito y por lo tanto a la satisfacción. La comprobación se ha hecho tanto con personas como con animales y, curiosamente, los resultados han sido los mismos.

La generosidad es lo que da felicidad, la cooperación favorece el bienestar y nos permite evolucionar. ¡Seamos felices!

La actitud ante la enfermedad

Wilhelm Reich (1897-1957) fue médico psiquiatra y uno de los pensadores más lúcidos y revolucionarios del siglo XX. En 1937 describió a grandes rasgos cómo el psiquismo puede influir en la aparición de la enfermedad.

Este hecho ha sido comprobado por numerosos investigadores y las manifestaciones de los desequilibrios acontecen en el plano físico y en el energético simultáneamente siempre. Hay aspectos que crean el terreno que favorece la aparición de la enfermedad, como la tendencia a la pasividad, la represión habitual de las emociones, el sentimiento de fatalidad.

Si hacemos una lectura inversa, comprobamos que también hay múltiples trabajos que muestran que los pacientes luchadores y optimistas, tienen generalmente una esperanza de vida mucho mayor que los enfermos resignados, que simplemente aceptan la desgracia de la enfermedad.

O. Carl Simonton (1942-2009) fue un médico especialista en radiología y oncología conocido por sus métodos alternativos en el tratamiento del cáncer. Comprobó cómo en los pacientes optimistas la radioterapia tenía mejores resultados que en lo pesimistas. Concluyó que la actitud del enfermo es un factor mucho más importante que el grado de evolución de la enfermedad, aunque el optimismo por sí solo no sea garantía de curación.

Basó su trabajo el campo de la Psiconeuroendocrinoinmunología y creó el Método Simonton que se centra en las interacciones entre la mente y el cuerpo: cómo las creencias, actitudes, elecciones de estilo de vida, perspectivas espirituales y psicológicas impactan nuestra fisiología y función inmunológica, y cómo pueden afectar dramáticamente a la salud.

De modo que la actitud ante la enfermedad es una poderosa herramienta en la recuperación de la salud y está al alcance de cada uno de nosotros.

La importancia del tipo de fuego en la cocina

Tipo de fuego

 

 

 

 

 

 

 

En muchos entornos se afirma que los alimentos cocinados con fuego de leña son mejores nutricionalmente y que no hay nada comparable a un guiso hecho en una cazuela de barro. Vamos a ver que tanto el tipo de fuego, como el agua y el recipiente en el que cocinamos son determinantes en el resultado de lo que comemos.

Las personas partidarias del progreso a ultranza, de la modernidad a cualquier precio, suelen preguntar sobre la comprobación científica de tales afirmaciones. Pues bien, hace más de tres décadas el doctor Rudolph Hauschka en su obra “Ciencia de la Nutrición” describe unas investigaciones que dan la justificación a estas preferencias. Demuestran, sin lugar a dudas, que la calidad del agua está influenciada por el tipo de calor empleado para calentarla, así como por la clase de recipiente empleado.

El agua representa la envoltura más directa del alimento que cocinamos, el recipiente estaría en el centro del proceso y el calor sería la envoltura más exterior y a la vez la más penetrante.

Rudolph Hauschka realizó el experimento que vemos reflejado en la imagen superior:

Puso a hervir agua destilada en un condensador de reflujo, empleando diversos combustibles, como electricidad, gas, carbón, leña y paja. El agua se mantuvo en ebullición durante veinte minutos y luego se enfrió a 170 C.

Esta agua se empleó más tarde para germinar unas semillas de trigo. Los granos se pusieron a germinar en recipientes de porcelana que contenían el agua tratada tal como acabamos de describir. Al cabo de diez días se midió la longitud de las hojas y de las raíces para cada tipo de combustible.
SIGUE LEYENDO

Acerca de la paz y la guerra

La expresión “somos lo que comemos” tiene muchos significados. Hoy hablamos sobre la influencia de la alimentación en el comportamiento.

En diferentes lenguas lejanas podemos ver los significados de algunas palabras cono son la guerra y la paz.

En China el término para paz, Wa, combina los ideogramas “grano” y “boca”.

En la India, el término védico para la guerra significa “guerra de vacas”.

Los antiguos orientales sabían intuitivamente que una alimentación compuesta por cereales integrales favorecía una sociedad pacífica y saludable, mientras un consumo excesivo de alimentos animales producía desórdenes personales y sociales.

En occidente, la epopeya “El Paraíso Perdido” John Milton atribuía un pasado feliz y en paz a una forma de vida sustentada por los cereales y las verduras.

En “La República” de Platón, Sócrates afirmaba que una dieta de calidad vegetal era la esencia de la paz.

No deja de ser sorprendente que los estudios antropológicos, sociológicos e históricos modernos estén confirmando la sabiduría del pasado.

En un simposio sobre antropología y violencia social la antropóloga Margaret Mead propuso unos cambios radicales en la dieta para prevenir las guerras actuales. Se trataría de no usar animales como fuente de alimento, de modo que, respetando la vida animal, por extrapolación se respetase la vida humana.

El profesor Quincy Wright, después de estudiar 600 culturas primitivas concluyó que la lucha armada es más prevalente en las sociedades donde los alimentos animales son dominantes en la dieta que en las más vegetarianas.

Clasificó las sociedades modernas según la cantidad de guerras en las que han participado en los últimos cinco siglos, comprobando cómo los países accidentales, con Inglaterra a la cabeza, cuya alimentación es predominantemente carnívora participaron en más guerras que los países orientales como China y Japón de tradición más vegetariana.

La lista de estudios es interminable, en el Líbano, Alemania, Rusia, etcétera.

Si estudiamos zoología podemos observar que los animales carnívoros tienen una conducta agresiva, frente a los herbívoros en los que predomina un comportamiento defensivo.

Como los seres humanos somos omnívoros, es decir, podemos consumir alimentos tanto de calidad animal como vegetal, debemos valorar si los alimentos animales deben ser la base o el complemento de la dieta.

Pastel de Trigo Sarraceno

Hoy compartimos un plato calentador adecuado para la estación en la que acabamos de entrar que nos va a ayudar a prevenir desde los enfriamientos hasta los dolores musculoesqueléticos asociados al frío.

Ingredientes:

Lavamos las algas y las escurrimos en un colador, a continuación, las ponemos en remojo con agua filtrada o embotellada durante 15 minutos. Cuando las vayamos a utilizar, reservamos el agua del remojo para otro uso.

Lavamos el trigo sarraceno. Lo ponemos a cocer tapado, con dos tazas de agua filtrada o embotellada, un poco de sal marina y las tres rodajas de jengibre durante 20 minutos.

Mientras se cuece, picamos la col lombarda y la escaldamos unos siete minutos. A continuación, rehogamos la cebolla con las algas arame en una sartén y añadimos la lombarda escaldada.

Cuando el trigo está cocido, retiramos el jengibre y si el salteado ya está en su punto, lo mezclamos todo. Pincelamos un molde con aceite y ponemos el pastel al horno suave durante 40 minutos… y ¡a comer!

 

La luna llena influye en el sueño

La Universidad de Basilea ha demostrado que la luna llena afecta a la calidad del sueño. Se ha observado que durante la luna llena tardamos más en conciliar el sueño y dormimos menos tiempo. Así mismo la calidad del sueño es peor. Los estudios han mostrado que, durante la luna llena, la actividad cerebral en las áreas relacionadas con el sueño profundo disminuye en un 30 por ciento.

La clave para comprender este fenómeno es que durante la luna llena la energía es más expansiva/yin y esta manifestación favorece la activación cerebral y la vigilia.  Si habitualmente tenemos tendencia al insomnio, es conveniente que durante la luna llena reduzcamos el consumo de alimentos yin como los dulces, los estimulantes, los batidos… para no pasar las noches en vela.

Para más información ver el post: “Los alimentos yin”

Las fases de la enfermedad en la Medicina Biológica II

La visión del doctor Reckeweg nos muestra cómo, cuándo se perturba el equilibrio interno el organismo pasa por diferentes fases con la finalidad de restablecer la salud. En las primeras etapas intenta eliminar las toxinas a través de mecanismos como la inflamación, dando lugar a los procesos agudos y, cuando estos fallan, las toxinas se almacenan dando lugar a las enfermedades crónicas.

Continuación del post: “Las fases de la enfermedad en la medicina Biológica I”

 Proseguimos describiendo de forma breve cómo la enfermedad debuta como aguda, luego se hace crónica para finalmente hacerse degenerativa.

Las fases humorales

Fase de excreción

No se la puede considerar una fase patológica puesto que representa al estado de eliminación fisiológica de los productos de desecho que produce el organismo para su correcto funcionamiento. Lo hace a través de los órganos y tejidos (orina, heces, sudoración, menstruación, CO2, ácido láctico, etc.).

Fase de reacción

Cuando la eliminación de toxinas es excesiva se produce una fase de reacción que puede cursar con fiebre, dolores moco, etc. Es la inflamación. En esta etapa nos encontramos con la mayoría de los desórdenes que terminan en “itis” (otitis, conjuntivitis, amigdalitis, cistitis, etc.).

Es muy importante respetar las eliminaciones y modularlas si son muy agudas, pero no suprimirlas. A modo de ejemplo, no es igual utilizar un remedio mucolítico que un expectorante; en el primer caso suprimimos el moco, y el segundo, favorecemos su eliminación. De modo que los medicamentos supresores van a provocar que el organismo neutralice las toxinas favoreciendo su deposición en los diversos órganos y tejidos.
SIGUE LEYENDO

Las fases de la enfermedad en la Medicina Biológica I

Hoy compartimos una visión comprensiva del desarrollo progresivo de la enfermedad, más allá de darle un nombre y una prescripción de remedios sintomáticos, sean farmacológicos o quirúrgicos.

Según el Dr. Hans-Heinrich Reckeweg (1.905-1.985), heredero de la visión holística del Dr. W. Hufeland (1.762-1.836), la enfermedad no es sino el intento del organismo de defenderse de las toxinas tanto externas como internas. Para ello utiliza los mecanismos de excreción, reacción y deposición. Son los que se conocen como las fases humorales de la enfermedad en la Medicina Biológica y las enfermedades de ajusta en la Macrobiótica.

Cuando la enfermedad avanza observamos daños estructurales a nivel celular: tanto a nivel de la membrana, de los orgánulos celulares, como del propio núcleo de la célula. Las diferentes manifestaciones son el resultado de los daños tóxicos que el organismo intenta compensar con el fin de restablecer en lo posible el equilibrio interno. Se manifiestan como impregnación, degeneración y neoplasia. Son las llamadas fases celulares en la medicina Biológica y las verdaderas enfermedades en la Macrobiótica.
SIGUE LEYENDO

Siropes: de arce, de ágave, de remolacha…

Hoy hacemos una breve reseña de tres edulcorantes populares que muchas personas consumen como alternativa al azúcar, cuando en realidad no representan una alternativa saludable, sino más bien una moda.

El sirope de arce es la savia que desprenden los arces de los bosques boreales norteamericanos que posteriormente se hierve hasta obtener la consistencia de una miel. Unos 10 litros de savia producen un vaso de miel aproximadamente. Lo podríamos comparar con un zumo hervido.

Tiene la mitad de calorías que el azúcar blanco ya que su contenido en sacarosa es del 66 %. Este hecho sumado a la publicidad ha hecho que sea un producto muy popular.

El sirope de agave es, sin embargo, un potente endulzante con sus luces y sus sombras, se extrae a partir de las hojas de una planta que es parecida a la del Aloe. Se trata en este caso también del zumo de una parte de la planta. Algunos lo llaman el sustituto vegano de la miel.

Endulza dos veces más que el azúcar y contiene un 70 % de fructosa y un 25 % de glucosa. Su elevado contenido en fructosa no es ninguna ventaja respecto a la sacarosa, ya que se trata igualmente de un azúcar rápido y está implicado de forma importante en la elevación de los triglicéridos en la sangre.

Por otra parte, muchos de los siropes que hay en el mercado se obtienen mediante procesos químicos que no son precisamente saludables.

El sirope de remolacha es la melaza que resulta de reducir el zumo natural concentrado de la remolacha azucarera recién cosechada, después de haber eliminado la fibra. En muchos casos es un producto residual de la industria azucarera.

Sin entrar en otro tipo de consideraciones, cualquier zumo dista enormemente de ser un alimento integral. Esta reflexión puede resultar chocante para algunos, pero pensemos que al descartar la pulpa del alimento de partida desaparecen la fibra y muchos nutrientes que son imprescindibles para el metabolismo de los azúcares que contiene el alimento de partida.

Por eso, si lo que buscamos es una alternativa saludable al azúcar, debemos descubrir las maltas de cereales.

Las maltas de cereales tienen el aspecto y la consistencia de la miel, pero proceden de los granos integrales, y se obtienen mediante un proceso de fermentación natural que convierte los almidones de los cereales en maltosas.

Además de ser alimentos probióticos, son ricos en nutrientes como fibra, vitaminas y minerales. El proceso de fermentación se hace con los granos integrales por lo que no hay pérdida de nutrientes.

Estamos ante un endulzante que además de ser un alimento integral y ecológico, tiene efecto probiótico y carácter reductor (antioxidante). ¿Qué más se puede pedir?