Archivos anuales: 2020

La anemia III

Existe la idea generalizada de que la vitamina B12 está exclusivamente en los alimentos de origen animal y consecuentemente si no comemos carne tendremos carencia. La afirmación de que la carne y particularmente la de hígado es la única fuente de vitamina B12 es falsa. 

Continuación del post: La anemia II

La vitamina B12 es esencial para el funcionamiento normal del sistema nervioso, y para la formación de la sangre, participando además en múltiples funciones del metabolismo.

Esta vitamina fue descubierta por su relación con la anemia perniciosa, una enfermedad que destruye las células parietales del estómago que son responsables de la producción del ácido clorhídrico, así como del factor intrínseco imprescindible para la correcta absorción del hierro.

Lo que algunos no saben sobre la vitamina B12

Los únicos organismos vivos que son capaces de sintetizar esta valiosa sustancia son los microorganismos procariotas como las bacterias y las arqueas. Ni las plantas ni los animales pueden sintetizar esta vitamina, por eso debemos saber que los alimentos en los que está presente es gracias a la simbiosis bacteriana.

Estructuralmente hablando, esta es la vitamina más compleja. Esta molécula, también llamada cobalamina, hace referencia a un grupo de compuestos con una estructura específica en torno a un ion central de cobalto. Curiosamente aparece una estructura similar en la clorofila solo que en este caso el ion central es el hierro. Por lo tanto, podríamos decir que la cobalamina es al reino animal lo que la clorofila al reino vegetal.

La absorción de la vitamina B12 de los alimentos requiere una rigurosa masticación, un nivel adecuado de factor intrínseco y un perfecto estado de funcionamiento tanto del páncreas como del intestino delgado.

Los problemas con uno de estos órganos y/o con cualquiera de sus funciones tienen como consecuencia la deficiencia de esta vitamina.

Debido a la complejidad del proceso de absorción de la B12, podemos encontrarnos hipovitaminosis B12 en diferentes individuos independientemente de su patrón dietético. No podemos por tanto simplificar el tema, ni demonizar las dietas veganas a priori.

La cantidad total de vitamina B12 almacenada en el cuerpo humano es aproximadamente de dos a cinco miligramos en los adultos. Alrededor del 50 por ciento de esta cantidad se acumula en el hígado.

El principal modo de excreción es a través de la bilis, pero más tarde es reciclada a través de la circulación enterohepática. Gracias a este eficiente mecanismo el hígado puede almacenarla durante varios años, por lo tanto, es rara la deficiencia nutricional de esta vitamina. El exceso no acumulado es excretado por la orina.

La velocidad de cambio de los niveles de B12 depende del equilibrio entre la cantidad ingerida, la cantidad excretada y la cantidad absorbida. La hipovitaminosis B12 puede aparecer en un año, si las cantidades almacenadas iniciales son bajas debido a factores genéticos y/o desfavorables, o puede que aparezca después de décadas. En los bebés sin embargo, la hipovitaminosis B12 puede aparecer mucho más rápidamente.

Fuentes de vitamina B12

En última instancia, los animales debemos obtener la vitamina B12 directa o indirectamente de las bacterias  que acompañan a los alimentos.

Hay múltiples microorganismos que producen vitamina B12 como los que viven en simbiosis en las raíces de las plantas y otros como Propionibacterium fredenreichii, Propionibacterium shermani, Pseudomonas denitrificans y otras Pseudomonas.

La podemos encontrar en la mayoría de los alimentos de origen animal: pescados y mariscos, así como carnes, huevos, leche y sus derivados. Algo que sin duda es chocante ya que las vitaminas en un principio se definieron como aminas vitales, es decir imprescindibles para la vida y así todo el mundo las asocia con alimentos vivos y frescos como frutas y verduras.

Pero podemos entender que cuando consumimos las carnes y los pescados, estos alimentos  provienen de animales muertos en los que la actividad bacteriana comienza en el momento del sacrificio del animal y, sin duda, son esas bacterias las que sintetizan la vitamina B12.

Además de la síntesis intestinal de B12, y de los alimentos citados anteriormente encontramos esta vitamina en ciertas algas, tanto marinas como de agua dulce, el choucrout, el miso, y todos los derivados fermentados de la soja.

Las fuentes vegetales y las algas que nos aportan vitamina B12, al igual que los alimentos de origen animal, no es porque la contengan como componente propio sino que es sintetizada por las bacterias de la flora bacteriana asociada.[

Pero para ser precisos debemos explicar que en los vegetales fermentados, como los derivados de la soja y el chucrut, la B12 se encuentra en forma de provitamina y algunos autores afirman que en forma de provitamina no es utilizable.

Estas afirmaciones no nos deben preocupar, lo mismo que cuando hemos explicado en un post anterior las diferencias entre el hierro hemo y no hemo. Las investigaciones nunca son puras ni imparciales y siempre están financiadas por diferentes grupos económicos, como todos sabemos.

Datos que nos hacen pensar

El Dr. Den Hartog comprobó científicamente que las personas con buena salud sintetizan vitamina B12 en sus intestinos por medio del Streptomyces griseus, componente habitual de la flora intestinal.

El Dr. Lederer de la universidad de Lovaina en Bélgica, afirmaba que la vitamina B12 es sintetizada por la flora intestinal y que cuando se manifiesta la anemia perniciosa no se trata de falta de vitamina B12 sino de una incapacidad del estómago de producir el factor intrínseco indispensable para que la B12 atraviese la pared del intestino.

El Dr. Albert L. Lehninger en su libro Principios de Bioquímica, texto de referencia en mi etapa universitaria, afirma que los sujetos vegetarianos estrictos durante largos periodos, cubren sus necesidades de vitamina B12 gracias a sus bacterias intestinales y a las bacterias ingeridas con los alimentos vegetales.

Existen muchos más autores que defienden los postulados de que no es imprescindible tomar carne para tener unos niveles de vitamina B12 adecuados.

Pero si pensamos un poco, ¿de dónde obtienen la vitamina B12 los animales de los que se utiliza su carne como alimento? Dicho de otra manera, las vacas son animales herbívoros, lo mismo que los corderos, potros…

Al parecer estos trabajos inexplicablemente no están en las hemerotecas, ni en los archivos y en la actualidad todas las referencias recientes sobre el tema están cortadas por el mismo patrón: los suplementos de vitamina B12 son necesarios ya que las recomendaciones nutricionales sugieren reducir el consumo de alimentos animales.

Más recientemente, El Dr. José Mataix Verdú y el catedrático Fermín Sánchez de Medina corroboran lo dicho más arriba afirmando que podemos recibir aportes de vitamina B12 de la carne o de la natural contaminación bacteriana de los alimentos y que la ingesta disminuida de vitamina B12 difícilmente puede conducir a una deficiencia porque existe una evidente circulación enterohepática de vitamina B12 que asegura su reutilización y una pequeña biosíntesis por la microbiota colónica.

Igualmente vuelven a insistir en que la vitamina B12 no la sintetizan ni las plantas, ni los animales, sólo puede ser sintetizada por unas pocas especies de microorganismos.

Alimentos ricos en vitamina B12 en µg./100g.

Las necesidades diarias son de 1µg. diario (una millonésima de gramo), aunque se recomiendan hasta 5µ al día.

Luego si nos atenemos a los conocimientos actuales, no tendríamos que padecer anemia tanto si comemos alimentos animales como si hacemos dieta vegana, ya que la cuestión no está en comer o no carne, sino en comer equilibradamente desde el punto de vista energético.  Lo que se traduce en:

  • evitar los comestibles, los alimentos refinados y procesados, así como el azúcar
  • evitar la leche y los derivados lácteos
  • consumir alimentos integrales y ecológicos
  • respetar las proporciones entre los diferentes grupos de alimentos
  • tener en cuenta la frecuencia de consumo de los diferentes alimentos
  • contemplar la relación sodio/potasio en los alimentos a la hora de su elección
  • tener una buena digestión
  • producir suficiente factor intrínseco
  • lograr un buen funcionamiento del duodeno, páncreas e hígado

Por todo ello, os animo a profundizar en la comprensión de la calidad energética de los alimentos,  o lo que es lo mismo su calidad yin/yang, para poder comer desde la libertad que nos da el conocimiento, gozando de buena salud.

La información vertida en este artículo está avalada además de por rigorosos estudios, por más de 35 años de experiencia clínica tratando a pacientes con anemia.

La maca andina

La Maca es una planta de la familia de las coles y de la mostaza que se cultiva como alimento en la cordillera andina desde la antigüedad. La parte utilizada es la raíz, de la que se dice que  tiene propiedades medicinales. Algunos llaman a la Maca el Ginseng peruano.

Se le atribuyen propiedades como la mejora de la vitalidad sexual y la fertilidad, así como el aumento de la energía general del cuerpo y el fortalecimiento  del estado de ánimo…

Cuando contemplamos las verduras desde el punto de vista energético observamos que las verduras de raíz fortalecen, las redondas centran y la de hoja relajan.

Como la Maca es una verdura de raíz tendría efecto fortalecedor como el ginseng, el kuzu, el jengibre… y puede ser utilizada como complemento de la dieta cuando sea necesario crear una condición yang.

Para ver unos buenos resultados además de tomarla como complemento, es imprescindible hacer una dieta equilibrada con alimentos biológicos y teniendo en cuenta el balance energético yin/yang. 

Muchas de las propiedades casi milagrosas que podemos leer en diferentes medios atribuidas a este producto, son publicidad encubierta en forma de información.

La pandemia de COVID-19

La situación de aislamiento a la que nos vemos sometidos como la única forma de luchar contra la infección por el coronavirus para algunos es angustiosa, y muchos me habéis preguntado si no se puede hacer nada más. Por eso hoy comparto unas reflexiones importantes que os ayudarán en la prevención de la infección e incluso incluso en el caso de contagio.

A finales de 2019 un nuevo tipo de Coronavirus hace su aparición en el continente asiático. El 11 de febrero de 2020 la Organización Mundial de la Salud lo denomina oficialmente SARS-CoV-2 y exactamente al mes siguiente define al brote del nuevo coronavirus como la pandemia COVID-19.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la pandemia es la propagación de una enfermedad en forma mundial y mayormente se da a través de enfermedades virales como la gripe.

El origen de la infección se localiza en Wuhan y el país más afectado después de China es Italia. Le siguen Irán Corea del Sur y España.

Hay personas afectadas en más de 140 países donde las cifras de contagiados ascienden a día de hoy a 166.737 con 6.452 muertos.

Ante la situación de alarma sanitaria  creada en nuestro país recomendamos tranquilidad y sentido común ya que el mayor problema reside en su facilidad de transmisión.

De modo que para minimizar el riesgo de contagio debemos seguir de forma escrupulosa las recomendaciones del gobierno en los medios de comunicación sobre la higiene y las aglomeraciones en lugares concurridos. Pero en muchos casos, esas recomendaciones aunque adecuadas pueden no ser suficientes.

Un poco de Historia

Ya en el siglo XIX Louis Pasteur reconoció la importancia del medio interno frente al microbio. Es decir, hablando en un lenguaje llano,  los microorganismos nos infectan cuando tenemos las defensas bajas,

Claude Bernard y Louis Pasteur mantuvieron un apasionante debate en torno al tema que ha llegado hasta nuestros días. Propusieron dos paradigmas radicalmente diferentes para la comprensión del origen y el tratamiento de las enfermedades infecciosas: estamos en el siglo XIX.

Louis Pasteur (1.822-1.895)

Era químico y microbiólogo y propuso la teoría de los gérmenes, según la cual las enfermedades las producen los microorganismos alterando el funcionamiento de los órganos y los tejidos. Sobre esta teoría se ha desarrollado la investigación de los antibióticos para destruir a los microbios y las vacunas para prevenir las infecciones. Pasteur afirmaba: el microbio lo es todo, el terreno no es nada.

Claude Bernard (1.813-1.878)

Era fisiólogo y amigo de Pasteur y definió el concepto del medio interno, la homeostasis como también se llama. Las condiciones de equilibrio del ambiente interior son una condición para una vida saludable.

Su pregunta era: si en nuestra sangre, en nuestro intestino, en todo nuestro cuerpo, hay millones de microbios y de bacterias, ¿por qué unas veces nos infectan y otras no? El cuerpo se vuelve susceptible a los agentes infecciosos solo si se perturba el equilibrio interno. Para Bernard: el terreno lo es todo, el microbio no es nada.

Ya en el siglo XX el microbiólogo estadounidense René Dubos (1.901-1.982) dio la razón a Bernard diciendo que la mayoría de las enfermedades microbianas son causadas por microorganismos presentes en el cuerpo de una persona sana, pero solo cuando se alteran las constantes de equilibrio del medio esos microbios causan la enfermedad. Publicó numerosos trabajos sobre los mecanismos de inmunidad adquirida, susceptibilidad individual, y resistencia a las infecciones.

Tanto los antiguos sistemas médicos de India y China, como la Homeopatía, la Medicina Biológica y la Medicina Integrativa, contemplan que el mantenimiento de la salud y la prevención de las enfermedades están directamente relacionadas con el estilo de vida, los hábitos nutricionales, el ejercicio, la meditación… así como con el bienestar psicológico y espiritual.

Aunque es conocido por todos que en el lecho de muerte, Pasteur le reconoció la tesis de Bernard que dice el microbio no es nada, el terreno lo es todo, su teoría sigue proporcionando la justificación de invertir miles de millones de euros en programas de investigación de la industria farmacéutica sobre antibióticos, retrovirales, vacunas y otros.

Resulta paradójico que todavía haya muchas personas que consideran cierta la teoría de Pasteur.

El medio interno

Se define como la matriz extracelular, es decir, el espacio en el que las células de nuestro cuerpo intercambian sustancias con la sangre.

Hay cuatro constantes físico-químicas que definen ese equilibrio y son:

  • el pH (grado de acidez/alcalinidad)
  • el rH2 (coeficiente de oxidación/reducción)
  • la ρ (resistividad-concentración de electrolitos)
  • la relación Na/K (sodio/potasio)

Podemos explicar este concepto con un ejemplo sencillo, cada germen crece en un estrecho margen de pH, por eso, esa sola alteración del medio interno favorece la proliferación del microbio. En el momento que haya una acidificación del medio, el patógeno encuentra el terreno favorable para la multiplicación.

De modo que, lo razonable es aprender a cultivar la salud y vivir en armonía con los millones de microorganismos que nos rodean.

De otro modo tendremos un alto grado de acidosis metabólica resultado de consumir alimentos refinados y azúcar, elevados niveles de oxidación y de concentración de electrolitos, consecuencia de comer tres o cuatro veces más proteínas animales de las necesarias y/o profundos desequilibrios en la relación sodio/potasio  a causa de hacer una dieta baja en sodio o de comer  alimentos excesivamente ricos en potasio.

Si queremos expresar este párrafo de forma vulgar, en un lenguaje coloquial, nos referiríamos al desequilibrio del medio interno como: tener los pulmones llenos de nicotina y contaminantes ambientales, el hígado saturado de cafeína y químicos agroalimentarios  y los intestinos atascados de cadáveres en descomposición resultado de una ingesta excesiva de alimentos animales.

Ese medio interno desequilibrado es el auténtico caldo de cultivo de las enfermedades infecciosas.

La causa de las enfermedades

Los agentes causales de las enfermedades son tanto de origen interno como externo. Sin embargo, en occidente se les da mucha más importancia a estos últimos: nos referimos a las condiciones climáticas, las malas posturas y en el caso que nos atañe, el contagio.

En muchos casos estos aspectos externos que no dependen de nosotros, nos permiten  un margen de actuación muy reducido. De este modo,  infectarnos, a veces puede ser inevitable.

Todas las Medicinas Complementarias, sin embargo, contemplan además de los citados, a los agentes causales internos. Son todos los que alteran las constantes que definen la vida, de la que la salud es su máxima expresión.

Para lograr el equilibrio de estos factores internos nuestra actuación es determinante. La clave para crear las condiciones de salud descansa en una alimentación adecuada donde, el resultado de lo que comemos, debe ser alcalinizante, antioxidante, no concentrado ni diluido y con una relación sodio/potasio semejante a la de las células. De modo que una alimentación equilibrada es la principal herramienta tanto en el mantenimiento como en la recuperación de la salud.

Nuestra propuesta

Además de seguir de forma escrupulosa las recomendaciones del gobierno en los medios de comunicación sobre la higiene y las aglomeraciones en lugares concurridos, te ofrecemos una serie de recomendaciones nutricionales que ayudarán a fortalecer tu sistema inmune en los post:

Los alimentos: estructura y función I

Los alimentos: estructura y función II

Conclusión

Estos días de reclusión obligatoria pueden ser la oportunidad para una toma de conciencia acerca del poder cultivo de los alimentos. Disfruta del aprendizaje.

La anemia I

Hablamos de anemia cuanto tenemos menos hematíes, menos hemoglobina o el valor del hematocrito está por debajo del rango considerado normal. Según la OMS se considera anemia si la hemoglobina está por debajo de 13 g./dl. en los hombres y de 12 g./dl. en las mujeres.

Causas:

La principal causa de la anemia es la deficiencia de hierro, por eso muchas veces tener el hierro bajo se contempla como sinónimo de anemia. Se considera que el 50 por ciento de los casos de anemia son consecuencia de una ingesta baja de hierro en la dieta, y en la actualidad este desorden afecta aproximadamente a una cuarta parte de la población mundial.

Las deficiencias de otros micronutrientes además del hierro también pueden aumentar el riesgo de padecer anemia. Hablamos de la cobalamina (vitamina B12)  el ácido fólico (vitamina B9), la riboflavina (vitamina B2), etc.

Una gran parte de las anemias están relacionadas con enfermedades del aparato digestivo donde está comprometida la absorción de los nutrientes, nos referimos a enfermedades inflamatorias intestinales, intolerancias alimenticias y otras.

En otros casos la anemia es debida a infecciones por hongos, bacterias o virus, así como las parasitosis por áscaris y otros.

Pero entre las mujeres muchas veces la causa de la anemia es pérdida excesiva de sangre durante la menstruación.

Como la manifestación más frecuente de la anemia es por deficiencia de hierro, vamos a profundizar en este aspecto sobre todo.

El hierro

El hierro forma parte de la molécula de la hemoglobina que es quien transporta el oxígeno hasta las células, siendo por tanto muy importante mantener unos niveles adecuados en la sangre.

De hecho, a nivel intestinal tenemos un sistema de regulación, por el que la absorción intestinal de hierro aumenta cuando en la sangre tenemos los niveles bajos y viceversa, este hecho favorece el que los niveles de hierro sanguíneos se mantengan constantes de forma continuada.

La controversia hierro hemo/hierro no hemo

Es común escuchar tanto a médicos como a personas de la calle que si no tomas carne tendrás anemia. Esa creencia viene de que el hierro se absorbe en forma ferrosa (reducida), y es de ese modo como aparece en las carnes. Es lo que se conoce como hierro hemo.

Por el contrario, en los vegetales el hierro se presenta en forma férrica (oxidada), por eso se dice que el hierro de los vegetales no se absorbe. Es lo que llamamos hierro no hemo.

Cuando además de estudiar nutrición aprendemos un poco de química observamos que la vitamina C presente en los vegetales reduce el hierro férrico a ferroso, es decir transforma el hierro no hemo en hierro hemo. De este modo aunque utilicemos fuentes vegetales de hierro aseguramos su absorción al contar con la inestimable ayuda de la vitamina C tan abundante, por cierto, en el reino vegetal.

Muchas personas desconocen que las bacterias de la flora intestinal, además de digerir la celulosa, sintetizan vitaminas; de modo que no necesitamos tomar cítricos todos los días. Es más interesante consumir col, brócoli o un poquito de perejil, por su efecto equilibrador de la homeostasis.

Factores que favorecen la absorción de hierro

Un dicho popular afirma: no somos lo que comemos, sino lo que asimilamos de modo que para asegurarnos una buena absorción del hierro presente en los alimentos debemos tener una buena digestión y una flora intestinal en buen estado.

Esto se consigue incluyendo en la dieta alimentos lactofermentados como el chucrut y el miso no pasteurizado. Excluimos los derivados fermentados de la leche de vaca como el yogurt y el kéfir. La leche de vaca es un alimento para ser mamado, al igual que la de cualquier otra hembra de los mamíferos, y no es alimento para seres humanos.

Factores que disminuyen la absorción de hierro:

Los ácidos oxálico, carbónico, fosfórico presentes en muchos alimentos como: té, chocolate, café, bebidas con gas, etcétera.

Tomar habitualmente alimentos congelados también favorece la anemia ya que la congelación hace que disminuya el contenido en vitamina C de los alimentos.

Igualmente las dietas con alto contenido en calcio favorecen la anemia porque el calcio compite con el hierro en su absorción.

Es recomendable así mismo evitar la presencia de metales pesados como el cadmio, plomo, arsénico… ya que favorecen las anemias hemolíticas.

Si analizamos el problema, en la mayoría de las personas que padecen anemia, no hay una deficiencia en el aporte, ya que el hierro está presente tanto en los alimentos de origen animal, como en los vegetales. Los niveles bajos de hierro en la sangre están condicionados en la práctica totalidad de los casos por una malabsorción intestinal.

El principal factor que determina la falta de fuerza digestiva, que es la responsable de una deficiente capacidad de absorción, es un consumo excesivo de alimentos yin-enfriadores. Esto se refleja en una expresión popular que dice: ¡ese no ha comido caliente en su vida, no tiene sangre!

La anemia y la memoria

En relación a la memoria y otros aspectos del funcionamiento cerebral, diremos que aunque nuestro cerebro representa tan solo el 1,7 por ciento del cuerpo, acapara el 14 por ciento de la circulación sanguínea, consume el 23 por ciento del oxígeno total y utiliza el 24 por ciento de la glucosa que contiene la sangre.

Como la hemoglobina es el transportador de oxígeno, cuando tenemos anemia el recuento de hematíes y el nivel de hemoglobina están bajos, lo que provoca que nuestra actividad cerebral disminuya, pudiendo tener problemas de memoria o de falta de capacidad de concentración.

Este aspecto, ignorado por muchos, nos advierte de que la anemia no solo produce debilidad, decaimiento o caída de cabello, sino daños mucho más importantes.

Continúa en el post: La anemia II

Limitaciones del método científico

Colbin, Campbell y Chen Junshi, directores del estudio de salud de China en los años 80, ya dijeron que la mayor parte de las enfermedades humanas son resultado de la exposición a numerosos factores, durante largos periodos de tiempo. Explicaron la relación entre el consumo de alimentos ricos en grasas y las enfermedades cardiovasculares, etc.

Pero el enfoque analítico de la medicina moderna, de aislar un nutriente y buscar un mecanismo específico de causa efecto, debe ser equilibrado por una propuesta de síntesis globalizadora donde se considere el equilibrio de la dieta en su totalidad, en relación con los hábitos de vida y los factores ambientales.

Hoy hay que prestar más atención a la calidad de lo que comemos, es decir, si los alimentos son integrales o no, si son biológicos, si se consumen diariamente, en la estación en la que se producen o todo el año, etc. 

Sin duda, además de los estudios científicos y los factores enumerados, habría que incluir también las tradiciones culturales, el desarrollo espiritual, la intuición y la introspección. Tenemos que tener en la mente la gran visión: La Macrobiótica.

Es una disciplina que contempla la alimentación en función del sexo, la edad, la actividad, el estado físico/psicológico de la persona y tiene en cuenta la frecuencia de consumo, la proporción entre los distintos grupos de alimentos y las formas de preparación  de los mismos, etc. Sólo esta aproximación global, holística nos puede proporcionar herramientas válidas para utilizar la alimentación como una poderosa medicina. 

El hummus

Hoy os presentamos un plato muy popular a lo largo y ancho de todo Oriente Medio, que se sirve frío como acompañamiento de otros alimentos y se toma sobre una rebanada de pan.

Ingredientes:

Lavamos bien los garbanzos y los ponemos en remojo con agua filtrada o embotellada la noche anterior. Hacemos lo mismo con una tira de alga kombu rápida.

Descartamos el agua del remojo de las legumbres y las ponemos en la olla a presión con agua filtrada o embotellada en cantidad suficiente; añadimos el alga troceada con su agua de remojo.

Cuando la olla alcanza la presión, bajamos el fuego al mínimo mantenemos la cocción unos 40 minutos, hasta que estén tiernos. A continución los pasamos por el pasapurés.

Añadimos el tahín y el zumo de limón que habremos exprimido previamente junto con el puré de umeboshi. Mezclamos todos los ingredientes concienzudamente en un suribachi. Lo servimos acompañado de un poco de aceite de oliva.