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El agua del grifo: más que H2O II

Tanto si queremos mantener la salud, como recuperarla porque estamos enfermos, debemos utilizar agua «limpia» que además de estar débilmente mineralizada, tendrá un pH cercano a 7 y que no estará oxidada. Fue Louis-Claude Vincent quién definió estos parámetros en sus estudios sobre la bioelectrónica del agua en París a principios del siglo pasado.

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Purificar el agua: una necesidad

La mayoría de las aguas contienen todo tipo de contaminantes, como gérmenes, productos químicos, restos biológicos, elementos radiactivos… y debido a su gran poder disolvente, incluso las llamadas potables contienen una gran cantidad de sustancias insalubres disueltas, por lo que es preciso purificarlas.

No consideramos suficiente usar un sistema parcial como un filtro de carbono, un descalcificador o los rayos UVA, ya que no se trata sólo de filtrar los tóxicos que están en suspensión en el agua, sino de eliminar también aquellos contaminantes que está disueltos en ella.

La ósmosis inversa

Es un método de purificación que permite separar el agua de las sustancias que contiene como sales, cloro, materias inorgánicas, plaguicidas, bacterias… El funcionamiento de la ósmosis se basa en un aumento de la presión del agua para que atraviese una membrana que retiene las impurezas.

Este sistema impide el paso de contaminantes como el arsénico, asbesto, pesticidas, herbicidas, flúor, plomo, mercurio, nitratos, benceno, tricloroetileno y un largo etcétera. Es el mejor sistema de filtración de agua en la actualidad y muchas empresas del sector han añadido a sus productos complementos como el filtro de carbón activado y las lámparas ultravioleta, de modo que los sistemas de ósmosis inversa serían los productos para purificar el agua más completos del mercado.

La ósmosis es un procedimiento físico que no requiere el uso de sustancias químicas, por lo que el agua que se desecha sólo contiene los contaminantes de origen, siendo por lo tanto un sistema respetuoso con el medio ambiente.

Uno de los inconvenientes que se le achaca a este método es que desperdicia mucha agua ya que a través de la membrana pasa menos agua purificada que la que se deshecha. Lo que ocurre es que el agua eliminada es la que está cargada de contaminantes, por lo que no es adecuada para las actividades humanas, por lo que no sería un despilfarro eliminarla.

Algunos critican que el agua que se obtiene mediante este sistema es casi pura, es decir, con muy débil mineralización, incluso afirman que es semejante a la destilada, sin embargo, las diferencias entre ambas son sustanciales como veremos más adelante.

El agua y la vida celular

La célula vive como una pila. El núcleo es el polo negativo (cátodo) de carácter reductor y el citoplasma es el polo positivo (ánodo) de carácter oxidante.  Entre el interior y el exterior de la célula existe una diferencia de potencial que se llama potencial de membrana. Esto explica que todos los procesos celulares se realizan mediante flujos eléctricos con diferencias de potencial, por lo tanto, el agua metabólica debe estar viva (debe conducir la corriente) y no muerta como el agua destilada.

La destilación

La destilación es un proceso de purificación de agua de eficacia comprobada durante mucho tiempo, en el que se hierve el agua hasta que se evapora completamente, a continuación, el vapor se condensa y se recoge en un recipiente. De esa manera se separan todos los contaminantes y se obtiene H2O pura.

Cuando destilamos el agua, su conductividad es cero, lo que quiere decir que, al no haber ningún ion en disolución, no conduce la electricidad, por eso decimos que es un agua muerta. El agua destilada es la óptima únicamente para el buen funcionamiento de las máquinas, que no son seres vivos.

El agua en los seres vivos

En la naturaleza no existe el agua destilada, incluso el agua de lluvia tiene conductividad ya que mientras va desde las nubes hasta el suelo «se carga» aunque sea débilmente, lo mismo ocurre con el agua que contienen las hortalizas y las frutas que tampoco es destilada.

Para un químico la diferencia entre el agua pura (destilada) y casi pura (osmotizada) no es sustancial, sin embargo, para un biólogo la diferencia es fundamental. Las leyes de la vida van más allá de las leyes de la química (materia) y deben contemplar la física (energía). Todos los seres vivos, incluidos los seres humanos somos materia y energía. Esta afirmación se contempla cuando estudiamos la anatomía y la fisiología en las ciencias de la salud.

Las ciencias de la salud (la biología y la medicina) no son exactas. Dicho de otra manera, en biología cuando se dice siempre, es casi siempre, y el agua osmotizada es un ejemplo al caso, donde el agua no es pura, sino casi pura.

El agua destilada pertenece a otro grupo que es el de las sustancias inertes, es decir, sin vida. Esta agua además de no favorecer el flujo energético dentro y fuera de la célula, favorece la desmineralización por su alto poder disolvente.

¿Qué sistema usar?

Hay tanta literatura en torno al tema que muchas veces nos puede confundir. No olvidemos que cada empresa defiende lo que comercializa como lo mejor y que muchas veces la publicidad está enmascarada como información veraz.

Nuestra recomendación es un buen sistema de ósmosis inversa, con filtro de carbono y de UVA. Es un sistema que requiere instalación, que supone un desembolso económico la primera vez y requiere un mantenimiento anual barato, pero los beneficios que nos reporta compensan absolutamente.

El agua depurada que obtenemos no se puede considerar una sustancia biológica, pero sería la opción más parecida al agua de manantial, libre de químicos.

A continuación, os dejo dos enlaces a unos videos donde se resume muy bien en que consiste la ósmosis inversa:

https://youtu.be/pdwp6S1lrP0

https://youtu.be/AtCE_hzaEzo

la oferta de este tipo de productos es muy alta, por eso debes elegir aquel que sea más adecuado a tus necesidades. No recomendamos ninguna marca en particular.

Los alimentos biológicos: garantía de salud II

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En la actualidad, la mayoría de la población tiene conocimiento de que se añaden productos químicos durante la elaboración de los alimentos; lo que muchos ignoran es que también en la producción tanto de alimentos vegetales, como animales, se añaden productos químicos que muchas veces no son inocuos.

Continuación del post: Los alimentos biológicos: garantía de salud I

La adición de productos químicos en la producción de alimentos no se limita únicamente a los abonos nitrogenados. Además se añaden a los cultivos pesticidas para combatir las plagas y malas hierbas, los llamados productos fitosanitarios. En el caso de la cría de los animales, veremos más adelante cómo incluso se utilizan en muchos casos hormonas y antibióticos.

Los Pesticidas

Mientras la agricultura se ha practicado de forma manual o con ayuda de animales de tiro, las superficies de cultivo eran irregulares y las limitaban los setos, los desniveles del terreno, etc. Este modo de cultivar no permitía grandes superficies ocupadas por una sola especie. Es el ejemplo de un ecosistema en equilibrio entre plantas y animales.

Sin embargo, cuando en el siglo pasado se mecaniza la agricultura aparecen amplias superficies dedicadas al cultivo de una sola especie: los monocultivos. Esta forma de producción de alimentos masiva, y por tanto antinatural, favorece la aparición de las plagas. Con ellas, la industria química empieza a diseñar los primeros pesticidas.

Bajo el nombre de pesticidas se agrupan tres grandes grupos de productos químicos: los insecticidas para combatir las plagas de insectos, los herbicidas para controlar las malas hierbas y los fungicidas para luchar contra los hongos.
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La química en la elaboración de alimentos I

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A los abonos, herbicidas, antibióticos y demás sustancias químicas añadidas en la producción de los alimentos tenemos que añadir las que se utilizan en su elaboración. Hablamos de los aditivos químicos como conservantes, emulsionantes, colorantes y más. Algo muy a tener en cuenta a la hora de elegir que alimentos queremos llevar a nuestra mesa.

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La química en la producción de alimentos II

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La adición de productos químicos en la producción de alimentos no se limita a los abonos nitrogenados, sino que además se añaden a los cultivos pesticidas para combatir las plagas y herbicidas para controlar las malas hierbas. Por otra parte, en la cría de animales se utilizan en muchos casos hormonas y antibióticos.
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