Archivos mensuales: agosto 2021

El síndrome post vacacional

Ya hace unos años que al final del verano los medios de comunicación dedican un tiempo a hablar del síndrome post vacacional: un estado de malestar, tanto psíquico como físico, que se produce por una falta de adaptación a la vida activa en el trabajo, a la vuelta de las vacaciones.

El síndrome post vacacional es más frecuente entre los jóvenes y los síntomas van desde cansancio, somnolencia, dolores musculares, falta de capacidad de concentración, hasta irritabilidad, nerviosismo, etcétera.

Oficialmente no está reconocido como una enfermedad, pero se sabe que las personas que lo padecen pueden tener una patología silente de base. Es decir, un estado de salud pleno tendría como manifestación, la adaptabilidad. Si además en las vacaciones hemos desconectado, descansado, disfrutado y hemos cargado las pilas, lo esperado sería volver al trabajo con energías renovadas y más vitalidad… más ganas, en una palabra.
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Beber es un gran placer

El ser humano es el único animal que bebe cuando no tiene sed. Bebemos para socializar, para depurar… pero ¿cuánto y qué debemos beber?

Lo que nos mueve a beber debería ser calmar la sed, pero ¿realmente tenemos sed o hemos creado unos hábitos muchas veces no muy bien fundados respecto a las necesidades de líquidos?

Vivimos en una sociedad que bebe, y bebe mucho, yo diría demasiado. Hoy vamos a analizar el consumo de agua, refrescos y alcohol.

El agua

El agua es la base de la vida. En nuestro organismo es el elemento más importante ya que representa el 70 % de la composición corporal. Por eso, nuestra salud dependerá de las características del agua que consumamos, sin ninguna duda. La calidad y la pureza del agua condicionan las reacciones químicas del metabolismo.

Hay muchas personas, médicos incluidos, que recomiendan beber hasta dos litros de agua al día porque, según dicen, es muy buena para limpiar el cuerpo de toxinas, incluida la piel. Personalmente opinamos que este planteamiento es producto de una visión fragmentada de la vida y desconectada de lo que es la armonía en el cuerpo humano. Evidentemente el agua arrastra sustancias o partículas, pero aquí más que nunca debemos aplicar el criterio de que no es más limpio el que mucho limpia sino en que poco ensucia.
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Té helado

Una bebida indicada para las calurosas tardes del verano, en la que el hielo aumenta el efecto refrescante.

Ingredientes:

  • Té kukicha
  • Medio limón
  • Una ciruela umeboshi
  • Agua filtrada o embotellada

Ponemos dos tazas de agua a hervir con una ciruela umeboshi entera y cuando alcanza el punto de ebullición añadimos el té kukicha. Mantenemos un fuego suave cinco minutos y lo dejamos reposar otros cinco minutos más. Colamos el té y lo reservamos.

En el momento de tomarlo le ponemos unas rodajas de limón ecológico y unos cubitos de hielo.

¡Recordamos como siempre que solo recomendamos alimentos ecológicos!

 

Achicoria con anís

El anís nos va a perfumar esta bebida y la malta de cebada le va a dar un gusto a caramelo. Se puede tomar tanto caliente como fría.

Ingredientes:

  • Una cucharada sopera de achicoria
  • Una cucharada sopera de malta de cebada
  • Agua filtrada o embotellada.
  • Dos frutos de anís estrellado

Ponemos a hervir dos tazas de agua con el anís estrellado y cuando alcanza el punto de ebullición añadimos la achicoria, dejamos hervir a fuego suave 5 minutos y lo colamos.
Añadimos la malta de cebada y ya está lista para tomar.

¡Los ingredientes en todos los casos serán ecológicos!