Archivos mensuales: agosto 2017

El café, ¿es saludable?

Hoy comparto con vosotros una noticia aparecida hace unos días en el periódico El Mundo en la que se afirma que el consumo de café se asocia a un menor riesgo de muerte. El titular nos puede hacer pensar que el café es saludable, máxime cuando el estudio habla de tomar tres tazas al día para prevenir el cáncer.

El artículo dice que: “El consumo de unas tres tazas de café al día puede tener efectos beneficiosos para la salud ya que se asocia con un menor riesgo de muerte”, pero más adelante afirma que: “debido a las limitaciones de la investigación no están en condiciones de recomendar a la gente que beba más o menos café”.

En un siguiente párrafo, continúa: “son necesarias nuevas investigaciones para descubrir cuáles son los componentes del café que puede proporcionar esos efectos protectores o potencialmente beneficiosos”

Entonces, ¿qué nos están contando? Por una parte el título sensacionalista no se corresponde con el contenido y, además, el estudio no concluye siquiera si la cafeína es la responsable; es decir, afirma que el efecto protector es independiente de que el café sea descafeinado.

¿Estamos otra vez ante un modo de publicidad indirecta de la industria cafetera?

Es necesario que cultivemos un espíritu crítico y seamos librepensadores ya que en la sociedad que vivimos, cuando hablamos de comunicación, todo vale.

Fuente:

EL CONSUMO DE CAFÉ SE ASOCIA A UN MENOR RIESGO DE MUERTE

http://www.elmundo.es/salud/2017/07/11/59647cac268e3e72728b4627.html

Las proporciones de los alimentos

Hoy comparto con vosotros una aproximación a la forma de comer basada en la anatomía comparada en el reino animal, particularmente de la dentición y el aparato digestivo,  y en el papel de la leche en todas las especies a lo largo de su vida.

El enfoque que contempla la alimentación desde el tipo de dentición y longitud de nuestro intestino nos muestra en qué proporción deben estar presentes los diferentes tipos de alimentos en la dieta humana.

Si tenemos en cuenta que tenemos 20 molares frente a ocho incisivos, los alimentos en forma de grano deberían ser predominantes. Del mismo modo, la longitud de nuestro intestino está más cerca de los herbívoros que de los carnívoros, por lo que la cantidad de alimentos de origen animal debe ser limitada.

Esta forma de comer que incluye en todos los casos alimentos integrales y biológicos, tiene un poderoso efecto desintoxicante y protector para el hígado. Así, las proporciones de los alimentos para una dieta equilibrada, serían:

  • El 40 por ciento del volumen ingerido debe estar representado por los cereales en todas sus formas: arroz, mijo, pan, copos de avena, polenta, etc.
  • El 15 por ciento serán las proteínas. Si son de origen vegetal, la fuente serán las legumbres: lentejas, garbanzos, alubias, guisantes, etc., o, en su defecto, el tofu, seitán o tempeh. Si optamos por las de origen animal, daremos preferencia al pescado sobre la carne y podremos incluir los huevos.
  • El 30 por ciento es la porción que corresponde a las verduras y/o las frutas frescas y de temporada. Se deben consumir, tanto crudas, como cocinadas.
  • El 10 por ciento pueden ser algas marinas: kombu, wakame, arame, hiziki, nori, espagueti de mar, etc.
  • El 3 por ciento deben ser alimentos fermentados como el chucrut, el miso y el tamari.
  • El 2 por ciento restante deberían ser semillas como las de sésamo, girasol, calabaza y lino, y frutos secos como nueces, almendras, avellanas, etc.

La leche y los productos lácteos no están presentes en ningún caso, al tratarse de un alimento con una alta especificidad biológica, en este caso, diseñado por la naturaleza como alimento exclusivo para los terneros.

En todos los casos se excluyen los alimentos procesados a los que llamamos comestibles, así como los edulcorantes, el alcohol y la cafeína.

La inmunoterapia oral

Hoy quiero compartir con vosotros un artículo que habla de la alergia a la leche y al huevo, y cómo introducir estos alimentos en la dieta del alérgico.

La prevalencia de las alergias alimenticias en la infancia está entre el 4 y el 8 por ciento en la actualidad, y la medicina oficial afirma que éstas se suelen superar de forma espontánea a partir de los cinco años de vida… No ahonda, en ningún caso, en los motivos que provocan que el sistema inmune de algunos niños reaccione de forma exuberante ante alimentos inocuos para la mayoría.
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¿La comida influye en las emociones?

La separación cuerpo mente es algo comúnmente aceptado en todos los ámbitos y ocurre lo mismo con el efecto nutricional de los alimentos. Vamos a ver que lo físico y lo psicológico son las dos caras de la misma moneda y los alimentos más que una suma de nutrientes.

La ciencia moderna nos presenta a los alimentos como una suma de nutrientes: hidratos de carbono, grasas, proteínas, etc. Cada uno de éstos tiene una función principal;  combustible en el caso de los hidratos de carbono, constructora en el de las proteínas o catalítica en el de las vitaminas. Según este postulado, los alimentos sólo actúan desde la química, es decir, la materia. Fruto de esta visión es el diseño de dietas en las que se cuantifican los nutrientes de los alimentos: sin gluten, bajas en grasas, hiperproteicas, etc.

Sin embargo los alimentos, además de materia, contienen energía. En este caso no nos referimos a las calorías, sino a sus características funcionales: lo que los orientales definen como yin yang.

De este modo, los alimentos yang son de origen animal, salados, calentadores, secos y duros: tienen energía descendente por lo que activan la parte inferior del cuerpo y nos hacen más impulsivos, primarios, terrenales y fogosos. Nos predisponen más a la acción que al pensamiento. Hablamos de la carne, embutidos, huevos, quesos curados, etc.

Por el contrario, los alimentos yin, son en su mayoría vegetales, dulces, enfriadores, húmedos y blandos: tienen energía ascendente por lo que son responsables de la activación de la parte superior del cuerpo favoreciendo nuestros aspectos más sutiles como la sensibilidad, la creatividad, la emotividad… la espiritualidad en suma. En este caso el pensamiento es dominante. Son yin la leche y derivados, las frutas, los dulces, helados refrescos, café, chocolate, etc.

Un sobreconsumo de alimentos yin es, de este modo, responsable de que nuestras emociones negativas afloren y se desborden, aumentando nuestros niveles de ansiedad, angustia, obsesión, miedo, tristeza, irritabilidad, etc.

Mis más de 30 años de experiencia clínica me permiten afirmar que podemos utilizar los alimentos para controlar nuestras emociones en vez de que éstas nos controlen a nosotros.

Recordad, mens sana in córpore sano.

El aceite de palma

El pasado viernes se volvió a emitir en el programa Equipo de investigación de La Sexta un reportaje sobre el aceite de palma. Una grasa barata, altamente procesada en su modo de obtención y potencialmente peligrosa para la salud. Un ingrediente que está presente en la mayoría de los alimentos procesados, a los que llamaremos comestibles. Te invito a que lo veas.
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