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Hábitos alimenticios actuales y sus repercusiones en la salud I

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A lo largo de los últimos 80 años hemos asistido a un cambio enorme en lo que se refiere a nuestra forma de comer. A la vez que han cambiado nuestros hábitos alimenticios, han aparecido más de 200 enfermedades nuevas, llamadas de la civilización,  que afectan de modo particular a los habitantes de los países desarrollados.
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Los efectos del azúcar IV

Continuación del post “Los efectos del azúcar III”

Azúcar y calcio

La afirmación de que los niños que consumen dulces tienen una tendencia a la debilidad corporal está realmente fundamentada. Con la sustracción de vitaminas del grupo B aparecen problemas de irritabilidad, falta de concentración e hipercinesia. Con el déficit mineral que conlleva su consumo nos encontramos con un crecimiento de los huesos en longitud pero con menos densidad ósea. Así nos hallamos con una generación de adolescentes “tipo espárrago”. A esta conclusión llegó el director del Instituto Patológico de la Academia de Medicina de Osaka tras 10 años de estudio y experimentación.

Para ello estuvo alimentando a conejos jóvenes añadiéndoles a la dieta una mínima cantidad de azúcar. Al cabo de 146 días observó cambios en su sistema óseo en forma de fracturas espontáneas y doblamiento de los huesos que estaban tan debilitados que incluso se podían cortar con un cuchillo. Los huesos habían perdido una considerable cantidad de calcio siendo por otra parte mucho más alargados que de costumbre, lo que recordaba ciertamente al desmesurado crecimiento óseo de muchos de nuestros  adolescentes.

Comparando la cantidad de azúcar que se les suministraba a los conejos según su tamaño y peso, podríamos decir que con 6 gramos de azúcar al día en niños de 6 años y unos 20 kilos de peso ya observaríamos alteraciones óseas. Estamos hablando de una cucharilla de azúcar al día, ahora pensemos en los preparados con cacao, las galletas, los bollos, los refrescos, las chuches… Los padres, los abuelos y en general los adultos deberíamos ser conscientes de esto y controlar el consumo de dulces, caramelos, chicles, helados, pasteles y demás productos azucarados de los niños. No está de más insistir además en que los efectos desmineralizadores del azúcar se dan también en la edad adulta, ya que los adultos que dan dulces a los niños, suelen ser consumidores de azúcar.

Azúcar y cáncer

La aparición cada vez más frecuente de enfermedades oncológicas, a la vez que otras enfermedades modernas, nos permite ver la relación entre la alimentación de nuestra civilización, caracterizada sobre todo por el creciente consumo de azúcar y harinas refinadas, y  el aumento en la frecuencia de dichas enfermedades. Para entender este hecho debemos conocer la gran relación que existe entre el complejo vitamínico B y los fermentos respiratorios celulares.

El Dr. Leupold en su libro: “Importancia de la composición química de la sangre en la relación con la formación y reducción de tumores” explica cómo consiguió producir tumores espontáneos en conejos modificando el sistema colesterol/azúcar/fosfolípidos.

Este hecho es de gran importancia para el tratamiento biológico o naturista del cáncer en seres humanos, ya que el consumo de azúcar produce una modificación del sistema colesterol/azúcar/fósforo, lo que conduce al crecimiento del tumor. Por ello sería aconsejable evitar o restringir al máximo su consumo por parte de personas afectadas y educar en la prevención.

Continúa en el post “Los efectos del azúcar V”

Los efectos del azúcar III

Continuación del post “Los efectos del azúcar II”

Azúcar y caries

El dato que ofrecemos a continuación nos debe hacer reflexionar: En los países más industrializados el 97% de los niños menores de 10 años padece caries, este hecho no es una casualidad.

En octubre de 1998 en un estudio publicado en el número 6 del Boletín de Información Dental que editaba el Consejo General de Odontólogos y Estomatólogos de España, se aseguraba que el azúcar no es responsable de la caries, sino que ésta se debe a las bacterias que se desarrollan en la boca por falta de las medidas higiénicas adecuadas. Informaciones como esta llevan a muchas personas a pensar que si te limpias los dientes, puedes tomar los dulces que quieras.

Afortunadamente, cada vez aparecen más informes médicos en la prensa diaria relacionando el consumo de azúcar con la aparición de caries dental. Es por ello que quizás sea este uno de los peligros más conocidos del azúcar. Está demostrado que las comidas dulces a base de azúcar y harina blanca sobre todo, poseen una elevada capacidad de adherencia y fijación sobre la cubierta externa del diente, a diferencia de los hidratos de carbono existentes en los alimentos naturales. Esto favorece que estos restos de comida adheridos sean los principales responsables de la aparición de caries. Los microorganismos existentes en la cavidad bucal producen una serie de reacciones químicas que dan lugar al deterioro del diente. De hecho el cambio en las constantes bioelectrónicas de la saliva entre los consumidores de azúcar favorece el desarrollo bacteriano tanto en la boca como en el estómago.

Aparte de este efecto que podríamos llamar local existe una acción interna. En realidad la caries dental debe considerarse como un síntoma externo de un organismo afectado ya que normalmente junto a la afectación dental siempre observamos otros trastornos orgánicos: diabetes, obesidad, alteraciones metabólicas, colagenosis, estreñimiento, enfermedades circulatorias, etc.

Azúcar y úlcera de estómago

La revista Lancet en 1960 publicó un estudio demostrativo de que los pacientes ulcerosos, consumían más dulces y azúcar que el grupo de las personas tomadas como control. Es sabido que el azúcar posee una acción irritante sobre las mucosas, lo que explica y confirma su acción sobre la mucosa del aparato digestivo. Además de la irritación, el azúcar crea un medio que favorece el crecimiento bacteriano, como hemos comentado antes. Esto explica por ejemplo la infección por Helicobacter pylori.

Continúa en el post “Los efectos del azúcar IV”

 

Los efectos del azúcar II

Continuación del post “Los efectos del azúcar I”

Azúcar y trastornos mentales

Aunque es bien conocida la relación que existe entre la vitamina B1 y el metabolismo del sistema nervioso, hay que destacar el informe que publicó el investigador americano Dr. Wilder. Hizo un estudio con 1500 pacientes en una institución americana para enfermos mentales. Se les suministró una dieta completa excepto la vitamina B1. A las pocas semanas aparecieron trastornos psíquicos que desaparecieron al volver a suministrar alimentos ricos en esta vitamina. Él mismo resumió su informe advirtiendo de los peligros de una dieta pobre en esta vitamina y advirtiendo que las necesidades diarias de vitamina B1 no se cubren comiendo pan blanco. Debemos saber que las necesidades de vitamina B1 aumentan en función de la ingesta de azúcar.

Está demostrado hace ya muchos años que la deficiencia de vitaminas del grupo B (sobre todo B1, B2 y B3), favorece la aparición de problemas psicológicos, especialmente depresiones y trastornos en el sistema nervioso.

El consumo de azúcar también afecta a nuestro comportamiento. Algunos de los síntomas constatados como consecuencia de una ingesta excesiva son: falta de memoria, sueño prolongado, fatiga repentina, pasividad, actitud negativa, emociones incontroladas, miedo, pesimismo, propensión a accidentes, nerviosismo, introversión, indecisión, falta de concentración, etc.

Azúcar y arterioesclerosis

La opinión de que la principal causa de la arterioesclerosis y del infarto de miocardio y cerebral es un excesivo consumo de grasas, está muy extendida. Por eso los alimentos animales ricos en grasas tienen mala reputación.
No obstante, en los últimos tiempos se van observando una serie de contradicciones, como el caso de personas en las que su tasa de colesterol en la sangre, no es proporcional a la cantidad de grasas animales consumidas. Esto es debido a que nuestro organismo aumenta la producción de colesterol como consecuencia de una dieta rica en azúcares.

A esta conclusión llegó el profesor Yudkin, director médico del Instituto Científico para la Nutrición de la Universidad de Londres. Después de largas investigaciones aseguró que entre las causas de infarto de miocardio ocupa el primer lugar el sobreconsumo de azúcar por delante incluso del de grasas.

Junto a ello hay que relatar los famosos experimentos que realizó el profesor Dr. Dam, premio nobel danés de medicina, en los que consiguió producir cálculos (piedras) de colesterol en la vesícula biliar de hámsteres, alimentándolos con un suplemento de harinas refinadas y azúcar. El sedimento que produce la formación de cálculos de colesterol es del mismo tipo del que observamos en las arterias de nuestro aparato circulatorio.

Estos y otros investigadores no han hecho más que confirmar experimentalmente lo que ya clínicamente se sospechaba, es decir, que la causa fundamental de las enfermedades cardiovasculares es la misma que la de la mayor parte de las llamadas enfermedades de la civilización: una falsa alimentación, en la que como vemos el azúcar juega un importantísimo papel.

Continúa en el post “Los efectos del azúcar III”