Archivos mensuales: febrero 2019

Paella de arroz integral

Una alternativa a la paella tradicional, con mayor valor nutricional y más sabrosa. Las diferencias las marcan el arroz integral frente al blanco, así como la calidad bio de los ingredientes.

Ingredientes:

  • 100 gramos de apio en dados
  • 100 gramos de zanahoria en cubos
  • Una cebolla grande en dados
  • 200 gramos de calamares
  • 750 gramos de mejillones
  • 200 gramos de gambas
  • Un limón
  • Tres boles de arroz integral
  • Una tira de alga kombu
  • Una hebras de azafrán
  • Una cucharadita de sal marina
  • Tres cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • Agua filtrada o embotellada

Ponemos en remojo el alga kombu con agua filtrada o embotellada la noche anterior.

Lavamos el arroz en varias aguas y lo escurrimos en un colador. Lavamos los calamares y los cortamos en anillas. Ponemos el arroz y el alga en una cazuela con seis boles de agua, (en la que incluiremos la del remojo del alga). Añadimos el azafrán y sal marina.

Llevamos a ebullición y cocinamos cuarenta y cinco minutos a fuego lento con tapa. Mientras se cuece el arroz, salteamos el apio, las zanahorias, las cebollas y los calamares en la paellera con una pizca de sal marina con dos cucharadas soperas de aceite de oliva.

Entre tanto, cocemos mejillones en agua con un poco de sal marina y los añadimos a la paellera. En una sartén sofreímos las gambas en una cucharada sopera de aceite de oliva y las reservamos  para adornar.

Cuando el arroz está casi cocido separamos el alga que reservaremos para otro uso y lo añadimos a la paellera, lo mezclamos con el resto de los ingredientes y mantenemos  la cocción unos 10 minutos más.

Decoramos con las gambas y el limón.

El aceite de palma

El aceite de palma, en los últimos meses, está en la boca de todos. La alarma creada en torno a su efecto nocivo es de tal magnitud, que varias cadenas de supermercados van a prescindir de este tipo de aceite en sus productos de marca blanca. E

Es un ingrediente que está presente exclusivamente en los alimentos procesados, escondido bajo el nombre de grasas vegetales, aceite vegetal o estearina.

Existe la idea de que las grasas vegetales son buenas y las animales malas, por eso el etiquetado grasa vegetal no nos produce inquietud, sino más bien lo contrario. Las primeras se componen de ácidos grasos insaturados, que son esenciales, y las segundas contienen elevadas cantidades de ácidos grasos saturados, que son los que favorecen los problemas cardiovasculares.

Pero en este caso, a pesar de que la palma es un vegetal, su aceite tiene una elevada cantidad de ácido palmítico que es altamente saturado. Esto por sí sólo ya nos debería disuadir de consumirlo, pero a este hecho se suman las altas temperaturas que se utilizan para refinarlo que producen sustancias potencialmente cancerígenas y las que se utilizan durante la elaboración de las galletas, pastelitos, chips, etc., que lo contienen.

Ahora se está demonizando al aceite de palma, como ya se ha hecho en el pasado con el azúcar. Pero la mejor garantía de salud es dejar de pensar en los nutrientes y redescubrir lo verdaderos alimentos, los que no llevan etiqueta: los cereales, las legumbres, las verduras y frutas, las semillas, etc., es decir: los que no están procesados por la industria alimentaria.

Sopa de guisantes y apio

Hoy compartimos una receta de un potaje que además de sabroso es muy ligero, tanto que muchas personas contemplan los guisantes como verdura cuando en realidad son legumbres.

Ingredientes:


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La moda del azúcar de coco

El azúcar de coco es un endulzante natural, que se extrae de la savia de la palmera. Al realizar un corte en la flor de la palmera cocotera, la savia que brota se recoge en unos recipientes dispuestos al efecto. Esta sustancia contiene aproximadamente un 80 por ciento de agua, un 15 por ciento de azúcar y un cinco por ciento de sales minerales. Más tarde se somete a altas temperatura para evaporar el agua, y el resultado es un producto muy similar al azúcar integral.

Aunque hay muchos artículos que alaban sus virtudes, sólo se trata de publicidad encubierta. Por ejemplo cuando se nos dice que tiene un índice glucémico bajo  y se nos “vende” como tolerado por los diabéticos, eso no significa que mejore la diabetes, ya que no deja de ser un azúcar. La fructosa, en la que es muy abundante, es un azúcar simple que está implicado en enfermedades como el hígado graso no alcohólico, la obesidad, hipertensión, etc.

Es el endulzante que tiene mayor cantidad de potasio de todos, lo que le confiere una cualidad fuertemente yin. Recordemos que el balance sodio/potasio es un requisito de salud imprescindible.

A pesar de ser más natural que el azúcar blanco por no estar refinado, el azúcar de coco no aporta ningún beneficio para la salud. Sus efectos sobre el organismo al final son casi los mismos que en el azúcar de caña. Por eso debemos distinguir entre la información veraz y las modas que crea la publicidad solapada.