Archivos mensuales: enero 2020

Los alimentos: estructura y función I

Para utilizar los alimentos como agentes de curación contemplamos la estructura y la función de los mismos: hablamos de la composición química, que viene determinada por su origen (estructura), y de su comportamiento, que viene precisado por sus características bioenergéticas (función).

En el ámbito general hablamos de química y física, anatomía y fisiología, software y hardware, etc. Del mismo modo, en el caso de los alimentos nos referimos a estructura y función, ya que los alimentos están compuestos por materia (estructura)  que viene dada por su composición química, y energía (función), que es la que determina su comportamiento en nuestro medio interno.  Es lo que los orientales llaman el yin y el yang, perfectamente traducible a nuestro lenguaje occidental.

Tabla 1. Características de los alimentos

Para comprender el poder curativo de los alimentos debemos valorar no sólo los aspectos nutricionales, es decir, que sean naturales, integrales y biológicos. Es imprescindible además, contemplar sus aspectos funcionales como son si calientan o enfrían, si contraen o dilatan y si son balanceados en la relación sodio/potasio.

A continuación hacemos una breve descripción de los alimentos atendiendo a su origen, es decir, a su composición química. Esta clasificación nos permite saber si alcalinizan o acidifican, oxidan o reducen, desmineralizan o remineralizan, etc., aspectos todos ellos relacionados con la química y la materia.
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Sopa de verduras con alga dulse

Hoy compartimos una deliciosa sopa invernal, excelente para entrar en calor y tonificar a nuestro aparato digestivo para mejorar la digestión.

Ingredientes:

Lavamos y troceamos finamente la cebolla y la zanahoria. Ponemos agua filtrada o embotellada a hervir y cuando alcanza el punto de ebullición añadimos las verduras y la sal marina. Mantenemos la cocción 20 minutos a fuego medio.

A continuación retiramos la sopa del fuego y añadimos una cucharadita de miso de cebada no pasteurizado por cada ración de sopa. Para evitar los grumos es muy útil un colador de miso.

Antes de servirla ponemos en el plato una cucharada de copos de alga dulse para cada persona. Para decorar podemos utilizar unos tacos de pepino.

¡Buen provecho!

Ensalada de brócoli con arándanos rojos

La receta es una forma divertida y refrescante de tomar una verdura imprescindible en nuestra mesa y de aprender a incorporar la fruta en pequeñas cantidades en nuestros platos. También es un modo de experimentar una ensalada en la que no todo está crudo, y por supuesto una manera de tomar un cóctel de nutrientes esenciales para el mantenimiento de la salud.

En todos los casos utilizaremos alimentos biológicos por su ausencia de productos químicos dañinos para la salud y por su riqueza en nutrientes.

Ingredientes:

Para la vinagreta:

Lavamos bien el brócoli y lo cortamos en ramilletes. Lo ponemos a hervir con agua y un poco de sal durante unos 15 minutos, la textura de la verdura debe quedar «al dente».  Escurrimos bien y la dejamos enfriar.

Cortamos los rabanitos en rodajas muy finas, les añadimos unas gotitas de vinagre de umeboshi y los dejamos macerar. Mientras preparamos la salsa vinagreta.

Para hacer la salsa, mezclamos los tres ingredientes en un mortero y añadimos un poco de agua si es necesario.

Disponemos las verduras, los arándanos y las avellanas en una ensaladera, regamos con la vinagreta, mezclamos bien y en dos minutos ya está lista para comer. ¡Buen apetito!

Trigo Sarraceno con arroz y verduras

Hoy compartimos una receta de invierno que puede ser considerada plato único ya que contiene los tres grupos de alimentos imprescindibles para un menú completo: cereales, legumbres y verduras.

Ingredientes:

Lavamos cada cereal en varias aguas y lo escurrimos en un colador. Tostamos cada uno por separado en una sartén en seco removiendo con una cuchara de madera, hasta que desprenda un agradable olor y tome un suave color dorado. Para conseguir el efecto deseado, debemos poner en la sartén cada vez una pequeña cantidad de cereal, la que cubre el fondo, de ese modo conseguimos que el tueste sea uniforme.
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Los edulcorantes artificiales aumentan el apetito

Muchas personas recurren a los edulcorantes artificiales porque tienen menos calorías que el azúcar, pensando ilusoriamente que les ayudarán a bajar peso. Sin embargo, su consumo habitual despierta el apetito y aumenta la sensación de hambre. Por eso, paradójicamente, muchas personas que toman edulcorantes artificiales, en lugar de adelgazar, engordan.

Nuestras neuronas tienen asociado el sabor dulce con un alto aporte energético y, como en este caso los edulcorantes apenas contienen calorías, detectan rápidamente el engaño y desencadenan el efecto hambre.

El cerebro como sistema de compensación aumenta la necesidad de azúcar y genera la sensación de necesitar comida, hecho que nos lleva a comer más para buscar la energía que nos falta.

El escrito de hoy es un ejemplo de una ley universal que dice: todo lo que tiene cara tiene reverso y, cuanto mayor es la cara mayor es el reverso.

No entramos ahora en otros aspectos sobre los edulcorantes químicos, que desaconsejan su utilización por ser comestibles artificiales producidos por la industria alimentaria, pero que deben ser tenidos en cuenta en todos los casos ya que su consumo está muy extendido.

Si un alimento es tan amargo como el café y no te gusta, simplemente… ¡no lo tomes!, pero no engañes a tu paladar añadiendo un edulcorante artificial.

La dieta y el asma

Ya hace 40 años que se hizo un estudio con pacientes asmáticos para ver la relación de la enfermedad con la dieta. El experimento consistió en evitar el azúcar, el chocolate, la leche y los derivados, así como la carne, los huevos y el pescado. La orientación de la dieta fue vegetariana y se obtuvo una mejoría del 71 por ciento en los cuatro primeros meses y del 92 por ciento al cabo de un año.

Si esto ya es sabido desde hace tanto tiempo, nos preguntamos: ¿por qué cada día hay más asmáticos?

Estudios como al que hacemos referencia pasan desapercibidos todos los días, y se insiste una y otra vez en que la contaminación de las grandes ciudades, el polen y el estrés son las principales causas del asma, y sólo después se contemplan la herencia, el ejercicio, etcétera.

En cualquier caso los agentes causales de las enfermedades de origen externo (ambientales), muchas veces no dependen de nosotros, por lo que no los podemos controlar; de modo que los medicamentos pueden llegar a ser imprescindibles. 

El principal agente causal del asma es de origen interno: la alimentación. En todos los casos ponemos a la dieta en un lugar principal en la curación de las enfermedades ya que lo que comemos depende de nosotros, es decir: podemos elegir lo que nos conviene y/o evitar lo que nos hace daño, no debemos olvidar esta premisa. 

La dieta es determinante en el asmático, pero no se contempla en ningún caso. Como los alimentos no se pueden patentar hasta el día de hoy y consecuentemente no generan beneficios a la industria farmacéutica, se apuesta por los fármacos en todos los casos.

La dieta de un asmático debe excluir todos los productos lácteos, además de ser ligeramente más seca y más salada que la que hace habitualmente; dando preferencia a los alimentos vegetales, siendo el arroz integral la base de su alimentación.

Lo que hay que saber para evitar el gluten

Muchas personas, aunque no tienen diagnóstico de celiaquía, sienten que los alimentos que tienen gluten no les sientan bien. Una forma de tener una digestión más ligera es evitar los alimentos que lo contienen en su composición y los que lo presentan en forma oculta tras su elaboración. 

El gluten está presente en muchos alimentos procesados, como helados, patés, etcétera. Son lo que llamamos «comestibles». Por eso es fundamental descartar esos productos de nuestra dieta y apostar por los verdaderos alimentos que deben ser siempre naturales, integrales y ecológicos. 

Después debemos saber que el gluten aparece de forma natural exclusivamente en los siguientes granos: trigo, espelta, kamut, triticale, escanda, avena, cebada y centeno. Aunque parecen muchos, algunos son de consumo reducido y otros desconocidos para la mayoría, siendo el trigo en todas sus variedades el más importante.

Como alternativa existen estos otros granos desprovistos naturalmente de gluten que nos permiten hacer una alimentación variada que son: trigo sarraceno, maíz, mijo, arroz, quinoa, amaranto, teff y sorgo.

De modo que hacer una dieta libre de gluten no representa grandes restricciones en la alimentación.

Salud, dinero y amor

Cuando decimos estos días ¡Feliz Año Nuevo! muchas veces estamos simplemente usando una frase hecha, un saludo. Cuando le deseamos a alguien felicidad, ¿nos hemos preguntado realmente qué es ser feliz? Para muchos la felicidad  se resume en el tópico Salud, Dinero y Amor.

La Salud

Efectivamente tener salud es esencial a la naturaleza humana, si estamos enfermos, de nada nos vale tener poderío económico, de hecho la salud no se puede comprar con dinero; en el caso de que fuese posible, los ricos no enfermarían.

Igualmente aunque seamos muy queridos y tengamos un gran amor, si no tenemos salud, tampoco seremos felices.

Por ello os animo a cultivar la salud en un sentido pleno ya que es una fuente importante de felicidad. De hecho una definición de la salud que no parece en los libros sería lo más parecido a la expresión: Dios, ¡que bien estoy!

El Dinero

Los bienes materiales son necesarios para tener un cierto confort en la vida, pero si nuestra aspiración es sólo material, la felicidad se esfuma en el momento que conseguimos aquello que deseamos. Cuando lo que anhelabas ya lo tienes, no te produce más placer o satisfacción. Podemos poner un ejemplo: cuando quieres tener un buen coche y lo consigues finalmente, ya no te hace ilusión, simplemente porque ya lo tienes.

De ahí la frase: El dinero no da la felicidad. Tener metas materiales no es malo, sólo que debemos aspirar a más.
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¿Feliz Año Nuevo?

Cuando decimos ¡Feliz Año Nuevo! muchas veces sólo estamos usando una fórmula de cortesía, sin detenernos a pensar realmente qué significa la felicidad.

Igual que en la naturaleza cuando el año se hace viejo, las hojas de los árboles caen, su savia desciende y la vida vegetal se ralentiza; nosotros, como seres vivos que somos, también nos morimos un poco. Así los días más cortos del año que acaban de pasar nos invitan al recogimiento y a la introspección que a veces se acompañan de una disminución de la vitalidad y un debilitamiento en el estado de ánimo.

El comienzo del año, es un nuevo ciclo de renacimiento, de vida. En la naturaleza comienza de nuevo a ponerse en marcha el ascenso de la energía, el campo se empieza a mover  y los días son más largos… Pues bien: renazcamos nosotros también.

Tener un Feliz Año Nuevo implica saber qué representa para nosotros la felicidad. Os invito a que os hagáis la pregunta:  ¿Qué es lo más importante para mí en la vida? ¿Cuál es mi motor? ¿Qué busco?
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