Recetas

Publico recetas con la finalidad de transmitir el poder de transformación de la cocina. El uso del agua, el fuego y la sal, así como los tipos de corte de las verduras y la combinación de los distintos tipos de alimentos, nos permiten transmutar los ingredientes de partida; no sólo desde el punto de vista gustativo y sensorial, sino desde el punto de vista energético. Esto nos permite aumentar la vitalidad, la resistencia, recuperarnos de la enfermedad y mucho más. La cocina energética no sólo nutre, además vitaliza; es un auténtico taller de alquimia.

Croquetas de garbanzos

Una forma de comer legumbres un poco más laboriosa que los garbanzos de siempre, pero más divertida. Útil sobre todo si tenemos niños o en personas que necesitan dar variedad a sus platos.

Ingredientes:

Lavamos bien los garbanzos y los ponemos en remojo con agua filtrada o embotellada la noche anterior. Descartamos el agua del remojo, los enjuagamos y los cocinamos en la olla a presión con agua filtrada o embotellada y sin sal.

Cuando la olla alcanza el punto de presión, bajamos el fuego al mínimo y mantenemos la cocción unos 40 minutos.  Una vez cocidos retiramos el caldo para su uso posterior como fondo de sopa, o para hervir unas verduras, etc.

Mientras se cuecen los garbanzos, cortamos la cebolla en dados muy pequeños y la saltemos en una sartén con un poco de aceite y sal marina.

Trituramos los garbanzos aplastándolos con un tenedor de forma que nos quede una pasta. Los añadimos al sofrito de la cebolla junto con una pequeña cantidad de copos de avena para que la masa sea más manejable. Sazonamos con un poco de tamari y mantenemos el fuego bajo unos cinco minutos. Dejamos enfriar un poco la masa.

Damos forma a las croquetas y las pasamos por las semillas de sésamo a modo de «pan rallado». Las podemos freír en abundante aceite y al sacarlas de la sartén las colocaremos sobre un papel absorbente, o meterlas al horno a gratinar, según el gusto.

En ambos casos las tomaremos calientes con unas gotitas de tamari por encima y acompañadas de algunas verduras escaldadas o unas zanahorias ralladas con unas hojitas de endivias.

Salteado de seitán al estilo chino

El seitán es una forma tradicional de consumir proteínas vegetales. Se obtiene a partir del trigo. Estamos ante un sustituto de la carne. ¡Prueba la receta!

Ingredientes:

  • Dos puerros
  • Una zanahoria
  • Media taza de judías verdes cocidas
  • Media taza de maíz en grano cocido
  • Un puñado de germinados de soja
  • Un paquete de seitán
  • Dos cucharadas soperas de semillas de sésamo tostadas
  • Aceite de sésamo
  • Sal marina
  • Una cucharadita de tamari
  • Una cucharada sopera de jugo de jengibre fresco

Cortamos los puerros en aros, los sazonamos con un poco de sal marina y los salteamos durante tres minutos.

Cortamos la zanahoria en rodajas, la sazonamos y la añadimos a la sartén manteniendo el salteado otros seis minutos.

Incorporamos las judías verdes, el maíz, los germinados y el seitán cortado en tiras finas.

Rehogamos todo cuatro o cinco minutos más y a continuación, añadimos el tamari y el jugo de jengibre. Decoramos con las semillas de sésamo tostado y está listo para servir.

Nota:

Para obtener el jugo de jengibre fresco es muy útil un rallador de porcelana.

 

Té kukicha con kuzu y umeboshi

La combinación de estos tres productos preparados como indicamos a continuación es un remedio de gran ayuda para fortalecer tanto la función digestiva, como inmunitaria, así como para aumentar la resistencia y neutralizar la fatiga.

Ingredientes:

Para hacer el té kukicha ponemos agua filtrada o embotellada a hervir y cuando esté a punto de ebullición añadimos una cucharadita de té por taza. Lo mantenemos a fuego mínimo diez minutos, lo colamos y dejamos que se enfríe. Se puede preparar una cantidad abundante para varias tomas.

Cuando el té esté frío disolvemos una cucharadita de kuzu por taza. El resultado es un líquido de color lechoso. Es importante que el té esté frío, ya que al disolver el kuzu en caliente se forman grumos.

A continuación, añadimos a la mezcla una cucharadita de postre de puré de umeboshi. Lo desleímos con ayuda de un colador hasta que esté bien deshecho.

Ponemos la mezcla en un cazo y la calentamos removiendo hasta que cambie de color y llegue al punto de ebullición. El resultado tiene la consistencia de una sopa salada un poco espesa.

Ayuda para principiantes:

Como el sabor y la consistencia son un poco extraños, puedes ir haciendo variaciones hasta conseguir una mezcla agradable de tomar.

  • El kuzu hace que la consistencia sea más o menos espesa y no añade sabor.
  • El puré de umeboshi permite que la mezcla sea más o menos salada.
  • El té da como resultado un toque más amargo cuando se hace más cargado, y más suave si se hace más diluido.

Frecuencia de consumo:

Los adultos pueden tomar una o dos tazas al día dependiendo de su condición, pero en ningún caso el preparado debe sustituir a unos buenos hábitos alimenticios.

Para los niños:

Las proporciones de té y de kuzu son las mismas que para los adultos, pero por su alto contenido en sal, debemos dosificar la cantidad de puré de umeboshi.

En niñ@s menores de seis meses el remedio lo debe tomar la madre, en dosis de adulto, si está dando pecho.

En niñ@s menores de un año usar un cuarto de cucharadita de moka de puré de umeboshi.

En niñ@s menores de cuatro años usar media cucharadita de moka de puré de umeboshi.

En niñ@s de cuatro a seis años usar tres cuartos de cucharadita de moka de puré de umeboshi.

En niñ@s a partir de los seis años usar una cucharadita de moka de puré de umeboshi.

Tarta de ciruelas pasas

Hoy compartimos una receta para aquellos amantes de los dulces que quieren cuidar su salud. Un pastel sin leche, harina ni azúcar.

Ingredientes:

Tostamos la sémola de maíz en una sartén y la dejamos enfriar en una fuente. A continuación, cortamos las ciruelas en dos y les quitamos los huesos.

Llevamos a ebullición el zumo de manzana con la sal y añadimos la polenta removiendo para evitar los grumos. Dejamos reposar entre 5 y 10 minutos.

Aceitamos ligeramente el fondo y los bordes de una sartén. Disponemos las ciruelas en la sartén como para una tarta, a continuación, añadimos las almendras machacadas y la mitad de la malta de cebada

Una vez hemos cubierto el fondo de la sartén vamos echando la sémola aplastándola bien y la ponemos a fuego muy bajo durante 45 minutos. Podemos intercalar un difusor para evitar que se nos queme.

Apagamos el fuego y la dejamos reposar durante 10 o 15 minutos antes de desmoldar y darle la vuelta en un plato (como se hace con la tortilla).

Dejamos enfriar antes de servir.

Se debe preparar de víspera para obtener la consistencia adecuada. En el momento de tomarla añadimos por encima la miel de cebada restante a modo de cobertura

Gratinado de coliflor con tofu

Un delicioso plato de invierno, ligero, digestivo y muy fácil de preparar. ¡Pruébalo!

Ingredientes:

Lavamos la coliflor y la cortamos en ramilletes, la ponemos a cocer al vapor 10 durante minutos para que nos quede un poco “al dente”.

Mientras calentamos el aceite en una sartén añadimos poco a poco los copos y a continuación el puré de umeboshi diluido en un poco de agua. Mantenemos el fuego bajo unos minutos para que se deshagan los copos. Una vez que la salsa ha ligado añadimos el tofu desmigado, la sal y la nuez moscada.

A continuación, aceitamos una bandeja de horno, disponemos la coliflor en el fondo, añadimos la salsa por encima y lo metemos al horno unos 20 minutos.

Podemos servir el plato decorado con perejil.

El pan, un cereal transformado

Muchos vais a descubrir lo que es el auténtico pan, el que dura una semana (si resistís sin coméroslo todo antes…). Aunque es laborioso, podríais hornear un día a la semana y no preocuparos por el pan cada día como los que compran la barra de la panadería.

Ingredientes para el pan:

  • 200 gramos de masa madre burbujeante
  • 500 gramos de harina integral tamizada
  • 300 mililitros de agua filtrada o embotellada, templada
  • 10 gramos de sal marina

En primer lugar, debemos preparar la masa madre, también conocida como levadura madre.

La masa madre es una levadura natural que aparece espontáneamente por el desarrollo de las levaduras y los hongos presentes en las harinas cuando están en contacto con el medio ambiente.

Si no la podemos conseguir en una panadería donde hacen pan con levadura madre, la podemos hacer en casa y mantenerla viva, de una hornada para la siguiente.

Ingredientes para la masa madre:

  • Harina integral de trigo
  • Agua filtrada o embotellada
  • Una cucharada de uvas pasas biológicas
  • Una cucharada de miel de cebada o de trigo

Primer día

Mezclamos dos cucharadas de harina con las pasas y la miel en un bote o fiambrera, preferentemente de cristal. Agregamos agua tibia hasta obtener una pasta un poco más espesa que el yogur. Dejamos reposar en un lugar templado, tapado con un paño de cocina, ya que debe transpirar.

Segundo día

Observaremos que al haberse asentado un poco la mezcla, queda un poco de líquido en la parte superior, lo mezclamos todo bien, volviendo a añadir dos cucharadas de harina para obtener de nuevo una consistencia como la del primer día y lo dejamos reposar hasta el día siguiente.

Tercer día

Empiezan a verse los primeros signos de la fermentación, la masa muestra unas pequeñas burbujas y se aprecia un olor ácido característico. Refrescamos la masa, añadiendo de nuevo dos cucharadas de harina y si hace falta un poco de agua.

Cuarto día

La masa habrá doblado su volumen con respecto al día anterior, y tendrá más burbujas y más olor que el día precedente, ya está lista para usarla para hacer el pan que queráis.

Si no lo conseguís en el primer intento, no os desaniméis, la diferencia con usar levadura de panadería es abismal.

Si la queremos conservar para sucesivos usos, habrá que refrescarla diariamente agregando nueva harina y agua. Si no la vais a usar en unos días o semanas, la podéis guardar en la nevera bien tapada. Se os formará un líquido oscuro por encima, pero no os preocupéis, la volvéis a refrescar y en unas horas estará a punto.

Una vez tengamos la levadura procederemos a hacer el pan.

En primer lugar, añadimos un poco de agua y harina a la levadura madre para obtener como 300 gramos, mezclamos bien y usamos solo los 200 gramos de la receta, de modo que los 100 gramos restantes los guardamos en la nevera para cuando volvamos a hacer pan. La idea es mantener viva la levadura y no tener que hacer una nueva cada vez que hacemos pan.

Mezclamos los 300 gramos de harina, los 200 gramos de levadura y la sal marina.

Añadimos el agua poco a poco, viendo si la harina que usamos absorbe mucha agua o no tanta, al principio hay que ser observador y para los novatos recomendamos comprar una harina que sea óptima para la panificación.

Mezclamos todo bien con las manos dentro de un bol y lo dejamos reposar media hora.

A continuación, amasamos durante medio minuto aproximadamente cada cuarto de hora, para poder trabajar bien la masa. Podemos untar la superficie de trabajo con un poco de aceite de oliva virgen extra, en el amasado se trata de permitir que se airee la masa y que la levadura entre en contacto con el gluten. La operación del amasado la debemos repetir unas cuatro veces y es posible que la primera vez no nos salga perfecto ya que depende de la energía que le imprimamos al amasado, el pan puede quedarnos más ligero, o más pesado… pero como os digo, no dejéis de experimentar.

Damos forma de bola a la hogaza, la tapamos con un paño de algodón y dejamos que doble su volumen, esto puede durar unas tres o cuatro horas.

Precalentamos el horno a 240º C metemos la hogaza a la que previamente le habremos hecho unos cortes. A medida que se vaya cociendo el pan vamos bajando la temperatura del horno, hasta alcanzar los 180º C aproximadamente. El tiempo de cocción debe ser alrededor de una hora, pero va a estar en función de las características de cada horno. Por eso se trata de practicar unas cuantas veces hasta conseguir u delicioso pan para acompañar a nuestros platos.

Paté de tofu a las olivas

Hoy compartimos una sencilla receta para tomar como tentempié a cualquier hora. Además de nutritiva es muy ligera.

Ingredientes:

Ponemos el tofu en una cacerola, lo cubrimos con agua fría y añadimos un poco de sal marina. Lo llevamos a ebullición y mantenemos la cocción dos o tres minutos. Lo escurrimos bien, lo desmigamos con las manos y lo mezclamos con el puré de umeboshi con ayuda de un tenedor

Deshuesamos las aceitunas y las cortamos finamente. Mezclamos las olivas y el tofu delicadamente para mantener el color del tofu.

Cortamos el apio en trozos de alrededor de cinco centímetros y rellenamos la parte hueca con el paté.

Si el apio crudo nos resulta demasiado “áspero” porque nuestro aparato digestivo es muy sensible, podemos escaldarlo durante un par de minutos, dejarlo enfriar y rellenar con el paté a continuación.

 

Gelatina de moras

Antes de la llegada del otoño podemos experimentar este sencillo postre.

Ingredientes:

Lavamos bien las moras y las pasas. Hacemos una compota poniéndolas a cocer con agua embotellada o filtrada, un poco de sal marina y la corteza del limón.

Mantenemos la cocción a fuego suave treinta minutos. A continuación, retiramos la piel del limón y pasamos la mezcla por el pasapurés con el paso más fino para quitar las semillas de las moras y de las pasas.

Disolvemos unos 8 o 10 gramos de agar-agar (en copos o en tiras) en un poco de agua fría y añadimos un litro de compota. Hervimos la mezcla durante 10 minutos y la disponemos en moldes individuales.

Dejamos que gelifique durante varias horas y ya tenemos listo el postre. Para mayor comodidad lo podemos preparar de víspera.

Ensalada de col

Hoy os presentamos una forma diferente de consumir la col, así nos podemos beneficiar de sus propiedades todo el año.

Ingredientes:

Escaldamos la col durante dos o tres minutos con agua hirviendo y un poco de sal marina. La escurrimos y dejamos que se enfríe

Mientras, ponemos en un suribachi (mortero dentado) las nueces y las trituramos lo más fino posible, añadimos el miso y el agua necesaria para obtener la textura de una salsa.

Cortamos la col en tiras muy finas, la disponemos en una ensaladera y vertemos la salsa por encima. ¡Buen provecho!

Té helado

Una bebida indicada para las calurosas tardes del verano, en la que el hielo aumenta el efecto refrescante.

Ingredientes:

  • Té kukicha
  • Medio limón
  • Una ciruela umeboshi
  • Agua filtrada o embotellada

Ponemos dos tazas de agua a hervir con una ciruela umeboshi entera y cuando alcanza el punto de ebullición añadimos el té kukicha. Mantenemos un fuego suave cinco minutos y lo dejamos reposar otros cinco minutos más. Colamos el té y lo reservamos.

En el momento de tomarlo le ponemos unas rodajas de limón ecológico y unos cubitos de hielo.

¡Recordamos como siempre que solo recomendamos alimentos ecológicos!