Recetas

Publico recetas con la finalidad de transmitir el poder de transformación de la cocina. El uso del agua, el fuego y la sal, así como los tipos de corte de las verduras y la combinación de los distintos tipos de alimentos, nos permiten transmutar los ingredientes de partida; no sólo desde el punto de vista gustativo y sensorial, sino desde el punto de vista energético. Esto nos permite aumentar la vitalidad, la resistencia, recuperarnos de la enfermedad y mucho más. La cocina energética no sólo nutre, además vitaliza; es un auténtico taller de alquimia.

El hummus

Hoy os presentamos un plato muy popular a lo largo y ancho de todo Oriente Medio, que se sirve frío como acompañamiento de otros alimentos y se toma sobre una rebanada de pan.

Ingredientes:

Lavamos bien los garbanzos y los ponemos en remojo con agua filtrada o embotellada la noche anterior. Hacemos lo mismo con una tira de alga kombu rápida.

Descartamos el agua del remojo de las legumbres y las ponemos en la olla a presión con agua filtrada o embotellada en cantidad suficiente; añadimos el alga troceada con su agua de remojo.

Cuando la olla alcanza la presión, bajamos el fuego al mínimo mantenemos la cocción unos 40 minutos, hasta que estén tiernos. A continución los pasamos por el pasapurés.

Añadimos el tahín y el zumo de limón que habremos exprimido previamente junto con el puré de umeboshi. Mezclamos todos los ingredientes concienzudamente en un suribachi. Lo servimos acompañado de un poco de aceite de oliva.

Algas Hiziki estofadas

Hoy compartimos una deliciosa receta para aprender a utilizar las verduras del mar: una fuente excelente de minerales altamente asimilables. ¡Atrévete!

Ingredientes:

Lavamos las algas en varias aguas, las escurrimos en un colador y las ponemos en remojo la noche anterior con agua filtrada o embotellada. Al día siguiente, cortamos una cebolla en aros, pincelamos una sartén con un poco de aceite de sésamo y salteamos la cebolla a fuego vivo unos minutos.

A continuación añadimos las algas escurridas y seguimos salteando la mezcla unos dos o tres minutos. Añadimos el agua del remojo de las algas, bajamos el fuego y mantenemos la cocción hasta que se evapore el líquido.

Antes de retirar del fuego sazonamos con unas gotas de tamari. En cada comida tomaremos una cucharada sopera, como guarnición.

Esta receta se puede preparar para varios días, ya que las algas se conservan muy bien el el frigorífico.

Porridge de avena

Es un desayuno tradicional británico que cada día gana más adeptos. Hoy ofrecemos una versión más austera, salada, altamente fortalecedora e indicada para los fríos días de invierno.

Ingredientes:

Ponemos a cocer los copos de avena con agua filtrada o embotellada y una pizca de sal marina. Debe haber agua suficiente para no se peguen ya que espesan con facilidad.

Usamos el fuego bajo y removemos continuamente para favorecer una cocción homogénea.

Pasados ocho o diez minutos, añadimos una cucharada rasa de almendras tostadas y trituradas y mantenemos otros cinco minutos la cocción. Sazonamos con una cucharadita de tamari y una vez servido en el bol espolvoreamos un poco de tekka, para reforzar el plato.

Sopa de verduras con alga dulse

Hoy compartimos una deliciosa sopa invernal, excelente para entrar en calor y tonificar a nuestro aparato digestivo para mejorar la digestión.

Ingredientes:

Lavamos y troceamos finamente la cebolla y la zanahoria. Ponemos agua filtrada o embotellada a hervir y cuando alcanza el punto de ebullición añadimos las verduras y la sal marina. Mantenemos la cocción 20 minutos a fuego medio.

A continuación retiramos la sopa del fuego y añadimos una cucharadita de miso de cebada no pasteurizado por cada ración de sopa. Para evitar los grumos es muy útil un colador de miso.

Antes de servirla ponemos en el plato una cucharada de copos de alga dulse para cada persona. Para decorar podemos utilizar unos tacos de pepino.

¡Buen provecho!

Ensalada de brócoli con arándanos rojos

La receta es una forma divertida y refrescante de tomar una verdura imprescindible en nuestra mesa y de aprender a incorporar la fruta en pequeñas cantidades en nuestros platos. También es un modo de experimentar una ensalada en la que no todo está crudo, y por supuesto una manera de tomar un cóctel de nutrientes esenciales para el mantenimiento de la salud.

En todos los casos utilizaremos alimentos biológicos por su ausencia de productos químicos dañinos para la salud y por su riqueza en nutrientes.

Ingredientes:

Para la vinagreta:

Lavamos bien el brócoli y lo cortamos en ramilletes. Lo ponemos a hervir con agua y un poco de sal durante unos 15 minutos, la textura de la verdura debe quedar «al dente».  Escurrimos bien y la dejamos enfriar.

Cortamos los rabanitos en rodajas muy finas, les añadimos unas gotitas de vinagre de umeboshi y los dejamos macerar. Mientras preparamos la salsa vinagreta.

Para hacer la salsa, mezclamos los tres ingredientes en un mortero y añadimos un poco de agua si es necesario.

Disponemos las verduras, los arándanos y las avellanas en una ensaladera, regamos con la vinagreta, mezclamos bien y en dos minutos ya está lista para comer. ¡Buen apetito!

Trigo Sarraceno con arroz y verduras

Hoy compartimos una receta de invierno que puede ser considerada plato único ya que contiene los tres grupos de alimentos imprescindibles para un menú completo: cereales, legumbres y verduras.

Ingredientes:

Lavamos cada cereal en varias aguas y lo escurrimos en un colador. Tostamos cada uno por separado en una sartén en seco removiendo con una cuchara de madera, hasta que desprenda un agradable olor y tome un suave color dorado. Para conseguir el efecto deseado, debemos poner en la sartén cada vez una pequeña cantidad de cereal, la que cubre el fondo, de ese modo conseguimos que el tueste sea uniforme.
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Turrón de castañas

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Hoy compartimos una versión del turrón blando mucho más ligera y menos congestiva que la tradicional. Barato, sano, digestivo… ¡descubre su exquisito paladar!

Ingredientes:

Pelamos y lavamos la calabaza y la ponemos a hervir al vapor añadiendo un poco de sal marina. Mientras, en una cazuela distinta ponemos a hervir las castañas para poderlas pelar con facilidad.

Cuando la calabaza ya está lista la pasamos por el pasapurés sin añadir nada de líquido de manera que quede una pasta espesa. También podemos aplastarla con un tenedor.

A continuación pelamos las castañas y las desmenuzamos procurando que nos quede una consistencia harinosa.

En una fuente mezclamos la calabaza, las almendras molidas, las castañas y dos cucharadas de malta de cebada; añadimos a la mezcla una pizca de sal marina fina.

Forramos un molde adecuado con papel de aluminio o papel sulfurizado y lo rellenamos con la masa. Decoramos con unos piñones haciendo un diseño geométrico a nuestro gusto y añadimos un poco de malta de cebada por encima a modo de decoración para conseguir un resultado de cobertura brillante.

Mantenemos el horno a fuego medio unos 20 minutos y ya está listo para dejarlo enfriar antes de desmoldarlo.

El resultado es un turrón tan ligero que no entorpece la digestión en estos días donde la comida es más elaborada y por lo tanto más congestiva.

Turrón de calabaza

Un postre navideño sorprendente por lo ligero que es. Adecuado para diabéticos, celiacos y personas con poca fuerza digestiva. ¡Compártelo con tus seres queridos!

Ingredientes:

Pelamos y lavamos la calabaza y la ponemos a hervir al vapor añadiendo un poco de sal marina. Mientras se cuece, ponemos en remojo una pequeña cantidad de frutas deshidratadas para que se ablanden un poco, unos cinco minutos.

Cuando la calabaza ya está lista la pasamos por el pasapurés sin añadir nada de líquido de manera que quede una pasta espesa. También podemos aplastarla con un tenedor.

A continuación, mezclamos la misma cantidad de almendra molida y de puré de calabaza, de manera que quede una pasta homogénea. Luego añadimos las frutas deshidratadas previamente escurridas, que son una alternativa sana a las frutas escarchadas tradicionales (llenas de azúcar y colorantes), que con la humedad de la mezcla se acaban de ablandar.

Forramos un molde adecuado con papel de aluminio o con papel sulfurizado y lo rellenamos con la masa. Decoramos por encima con unos trocitos de manzana que hemos reservado y lo metemos al horno suave una media hora. El resultado es un turrón espectacular que no resulta pesado y que no es empalagoso por lo que permite comer una cantidad generosa en la sobremesa.

Sopa de soja verde con cebolla fresca

Hoy os proponemos un plato con una legumbre ligera y por lo tanto muy digestiva. Se trata de la judía mungo, conocida como soja verde, aunque en realidad tiene el mismo parentesco con la soja que el resto de las legumbres, como garbanzos, lentejas, guisantes o habas. Por eso la pueden tomar todos aquellos que por una u otra razón no consumen soja.

Ingredientes:

Lavamos bien la soja y la ponemos en remojo con agua filtrada o embotellada la noche anterior. Hacemos lo mismo con un trozo de alga dulse.

Al día siguiente descartamos el agua del remojo de las legumbres, las ponemos en una cazuela con agua filtrada o embotellada en cantidad suficiente y añadimos el alga troceada con su agua de remojo.

Cuando comienzan a hervir bajamos el fuego al mínimo y mantenemos la cocción unos 20 minutos. Mientras, lavamos y troceamos las cebolletas. Las salteamos con un poco de aceite de oliva virgen extra y sal marina en una sartén.

Destapamos la cazuela y añadimos el sofrito de las verduras junto con la sal marina. Mantenemos la cocción con tapa durante cinco minutos más. Justo antes de retirar del fuego, añadimos una cucharadita de tamari por cada ración que hayamos cocinado.

 

Lentejas con cebolla y zanahoria

Hoy compartimos un potaje ligero sustituyendo los embutidos tradicionales por una pequeña cantidad de algas.

Ingredientes:

Lavamos bien las lentejas y las ponemos en remojo con agua filtrada o embotellada la noche anterior.

Al día siguiente, descartamos el agua del remojo, las enjuagamos y las cocinamos en una cazuela con agua filtrada o embotellada y sin sal. Cuando comiencen a hervir, bajamos el fuego al mínimo y mantenemos la cocción unos 30 minutos.

Mientras, lavamos y troceamos una pequeña cantidad de cebolla y zanahoria. Salteamos las verduras con un poco de aceite de oliva virgen extra y sal marina en una sartén. Destapamos la cazuela y añadimos el sofrito de las verduras junto con la sal marina. Mantenemos la cocción con tapa durante 15 minutos más. Justo antes de retirar del fuego, añadimos una cucharadita de tamari por cada ración que hayamos cocinado.

Ya en el plato añadimos una cucharada sopera de alga nori en copos para «enriquecer» el plato.