Bocaditos de salud

En este apartado quiero compartir con vosotros los fundamentos básicos que conforman y han asentado mi conocimiento. Información concebida para consumir de forma rápida, adaptada a la velocidad con la que se vive hoy en día, que espero os aporte algunas claves para que el alimento se convierta en una herramienta útil e imprescindible para cultivar vuestra salud. Desarrollar un criterio propio, entendiendo el valor energético de los alimentos más allá del nutricional, es el camino para tomar decisiones adecuadas en torno a la dieta que cada cual necesite o elija. Mi objetivo, más que daros los peces, es proporcionaros la caña con la que pescarlos.

Dieta y cálculos renales

En un estudio del Reino Unido sobre el efecto de la dieta en la formación de cálculos renales (conocidos como piedras o arenillas en el riñón), los investigadores observaron que en los sujetos vegetarianos, la prevalencia de la formación de cálculos era entre un 40 y un 60 por ciento menor que en el resto de la población.

Los descubrimientos apoyan la hipótesis de que una dieta baja en proteínas animales reduce el riesgo de formación de cálculos renales. La clave comprensiva del estudio está en el balance acidificante de las dietas altas en proteínas. Entre los grandes comedores de carne y productos lácteos nos podemos encontrar con elevadas cantidades de ácido en la sangre; ya sea carbónico, fosfórico o úrico.

Estos ácidos, al combinarse con el calcio circulante, producen las temidas piedras de carbonato, fosfato, o urato de calcio. La formación de cálculos es una forma de calcificación en los tejidos blandos  que acompaña siempre a la descalcificación de los huesos.

Una vez más vemos que es conveniente consumir menos cantidad de proteínas animales.

Azúcar y delincuencia

Hace más de 20 años se hizo un estudio en el Centro de Detención de Tidewater (Virginia) de modificación de la dieta, para observar la influencia en el comportamiento antisocial. Se eliminó el azúcar en las comidas y en los bocadillos de los reclusos, se retiraron las máquinas de refrescos azucarados y se incluyeron alimentos naturales.

Después de tres meses, se observó que los reclusos que siguieron una dieta modificada, presentaban una incidencia un 45 por ciento menor en actos de indisciplina y en comportamiento antisocial, que el grupo de control. Al año siguiente, se hicieron estudios adicionales que demostraron, que después de suprimir el azúcar había una reducción del 82 por ciento en los asaltos, un 77 por ciento en los robos, un 65 por ciento de disminución en conducta desordenada y de un 55 por ciento en actos de indisciplina.

Los efectos del azúcar refinado van mucho más allá que el aumento de peso o el desarrollo de la caries dental. El azúcar como tal no existe en la naturaleza, es un «comestible refinado» que se obtiene mediante procesos industriales y que no debería estar presente en nuestra mesa.

Las solanáceas y el reuma

Es un hecho conocido que las verduras comestibles de la familia de las solanáceas están asociadas con el reumatismo y la artritis. En un estudio en el que participaron cinco mil pacientes que evitaron las patatas, pimientos, berenjenas y tomates, y además dejaron de fumar (el tabaco pertenece a la misma familia botánica), se observó una mejoría progresiva en el dolor y una recuperación en la desfiguración de los dedos en el 70 por ciento de los afectados.

Estas verduras, tan populares en nuestra cultura en la actualidad, además de contener solaninas (alcaloides tóxicos), como la tomatina o la nicotina, son alimentos fuertemente yin, o lo que es lo mismo, crean en el cuerpo una condición de frío y humedad. También tienen un profundo efecto desmineralizador.

El comportamiento energético de los alimentos es completamente desconocido en occidente, donde sólo contemplamos su composición química: los nutrientes. El efecto enfriador de los alimentos no está relacionado con la temperatura a la que los consumimos sino con su relación sodio/potasio entre otros aspectos.  

El frío y la humedad provenientes del clima tienen un efecto adverso en muchas enfermedades y de modo particular en las enfermedades reumáticas. La expresión «me ha calado el frío hasta los huesos» nos habla de cómo las personas reumáticas perciben el efecto del frío. Por eso en muchos casos eligen pasar el invierno en Benidorm o en Canarias para combatir las bajas temperaturas de la estación.

En los casos en que vuestras articulaciones os molesten es conveniente protegeros del frío, hacer ejercicio y/o tomar antiinflamatorios, pero sobre todo, prescindir de las verduras citadas y dejar de fumar.

Tomar zumo de limón en ayunas

Existe la creencia de que tomar zumo de limón por las mañanas es saludable, incluso beneficioso. Se alaban sus virtudes hasta tal punto que muchas personas lo toman con devoción.

El limón, como la mayoría de las frutas, contiene mucha agua y algunas vitaminas. Su sabor ácido es tan pronunciado que no se puede comer como una fruta más, y en las zonas del levante español donde se cultiva, es costumbre tomarlo en el huerto, bien maduro, con un poco de sal, como se hace con los tomates.

El ácido ascórbico que contiene, puede erosionar el esmalte de los dientes, irritar al estómago e incluso producir reflujo esofágico.

Se desaconseja tanto en casos de anemia como cuando hay déficit de calcio. Además debilita al riñón por su riqueza en potasio frente al sodio.

Lo mismo que la lejía limpia tanto que desinfecta, pero no la usaríamos para lavarnos la cara, el limón se puede usar para aromatizar y condimentar algunos alimentos grasos y poco más. No sería en ningún caso un alimento para tomar a diario como elemento depurativo.

Recordemos que: no es más limpio el que mucho limpia, sino el que poco ensucia. Es decir si no comemos platos pesados, congestivos y grasientos, no necesitamos desengrasar con zumo de limón.

Es primavera, el momento de comer habas

Son unas legumbres que han sido el alimento básico de las personas y los animales durante siglos. El refrán En todas partes cuecen habas hace alusión a que han sido  un alimento muy común hasta hace bien poco.

Son uno de los alimentos vegetales más ricos en proteínas y fibra, y con menos hidratos de carbono que otras legumbres. Destacan por su contenido en magnesio, calcio y ácido fólico. Una ración de habas tiene la misma cantidad de proteínas que dos huevos o que tres vasos de leche, y su asimilación aumenta si las tomamos acompañadas de algún cereal: arroz, mijo o simplemente pan.

Pueden formar parte de cualquier dieta saludable:

  • En la obesidad porque son bajas en calorías
  • En la diabetes porque son hipoglucemiantes
  • En la menopausia porque contienen isoflavonas que suplen la deficiencia de estrógenos que se produce en esa etapa de la vida

Pero la cualidad más importante es que contienen levodopa, un precursor de la dopamina que es el neurotransmisor implicado en la motivación y el impulso.

La dopamina es especialmente importante para las funciones cerebrales como la cognición, la motivación, el humor, la atención y el aprendizaje.

Estas características la hacen muy indicada para ponernos en marcha y también para prevenir desórdenes como la enfermedad de Parkinson o el Alzheimer.

Ahora que aparecen las habas frescas en nuestros mercados es el momento de disfrutarlas a la vez que introducimos variedad en nuestra dieta.

Cáncer infantil y medio ambiente

Cada año se diagnostican más de mil nuevos casos de cáncer infantil en España, según informa el Registro Nacional de Tumores Infantiles, sin incluir los que aparecen durante la adolescencia.

A pesar de los avances tanto en el diagnóstico precoz, como en los tratamientos y de que la supervivencia haya aumentado en un 50 por ciento, el cáncer infantil sigue siendo la principal causa de muerte por enfermedad en los niños hasta los 14 años dentro de los países desarrollados, de hecho en Europa mueren al año más de 3.000 niños.

Los avances científicos actuales permiten afirmar que los factores ambientales pueden ser determinantes en estas enfermedades. Hablamos de la exposición tanto en la vida intrauterina como en las primeras etapas de la vida a contaminantes químicos presentes los alimentos, el agua y el aire, como de la exposición a radiaciones ionizantes y campos electromagnéticos de baja frecuencia.

Existen numerosos estudios tanto a nivel europeo como español, que relacionan el aumento del cáncer infantil con la contaminación medioambiental, en los que no se concluyen formas de actuación concretas para los padres que tienen un niño con cáncer.

La elección tanto de los alimentos, como del agua que consumen nuestros hijos, depende de nosotros, no así la del aire que respiran en nuestras ciudades o de la contaminación electromagnética a la que están sometidos.

Una vez más la alimentación biológica y el agua libre de contaminantes químicos (filtrada u osmotizada) es la principal herramienta para la recuperación de la salud de nuestros pequeños.

Actitud, conciencia y salud

Un estilo de vida saludable está determinado en gran medida por nuestros hábitos alimenticios, la práctica constante de una actividad física moderada y la capacidad para manejar el estrés y las dificultades que surgen cada día.


A continuación te ofrezco cinco claves sencillas para mejorar el nivel de satisfacción en la vida:

  • Dedica un tiempo cada día a elegir y preparar lo que comes, cuanto mayor sea tu grado de insatisfacción más tiempo debes emplear en este apartado ya que la comida es como “la gasolina del coche”.
  • Haz ejercicio de forma regular, pero siempre el que más placer te produzca, nadar bicicleta, pilates…
  • Elige un espacio donde todo esté ordenado y limpio, puede ser “tu lugar ideal de descanso”. Un sitio en el que te puedas sentar a leer, dibujar o practicar los pensamientos positivos que tanto ayudan.
  • Duerme lo suficiente: para cumplir este requisito la dieta equilibrada y el ejercicio son fundamentales. El sueño debe ser profundo y reparador.
  • Ponte objetivos en la vida y recuerda que cuando quieras algo, deséalo con intensidad y persíguelo con determinación. La consecución de tus metas te hará feliz.

La anorexia sexual

Cuando hablamos de apetito en un sentido amplio nos referimos a un impulso instintivo e intenso que lleva a una persona a satisfacer sus necesidades o deseos.

Podemos tener apetito insaciable de novedades, de conquista, de destrucción, de alimentos o apetito sexual.

Hay un aspecto desconocido para muchos, que es el poder de la alimentación a la hora de regular la sexualidad.

Los alimentos, cuando los contemplamos desde el aspecto funcional del yin y el yang, explican de forma clara su comportamiento en el deseo sexual.

Los que llamamos yang como la carne, chorizo, jamón, embutidos… tienen energía calentadora y descendente, y favorecen las relaciones sexuales. Por eso, en el pasado, durante la cuaresma, los católicos se abstenían de comer carne como penitencia.  De hecho se habla de relaciones carnales para referirse a lo genital.

Por el contrario los alimentos yin como el azúcar, dulces, bollos, galletas, miel, refrescos, helados, chocolate, frutas, ensaladas… son de naturaleza enfriadora y ascendente, de modo que va a activar más los aspectos emocionales, mentales y espirituales. Son por tanto inhibidores del apetito sexual. Así muchos santos eran vegetarianos y en todas las religiones de uno u otro modo se restringe el consumo de cerdo, etc.

Como la salud es una cuestión de equilibrio, no se trata ni de tener un deseo irrefrenable donde el sexo nos tiranice, ni de vivir con una inhibición sexual tan importante que nos dificulte la relación amorosa. Recordemos que el sexo es el quicio sobre el que gira la puerta del amor.

Una vez más los cereales y las legumbres, acompañados de unas verduras y algo de alimento animal, son claves para tener una vivencia saludable del sexo.

La dieta paleolítica

En nuestro tiempo hay algunas corrientes que han puesto de moda la llamada dieta paleo, haciendo referencia a cómo se comía en las etapas prehistóricas.

La dieta tradicional de la humanidad, ha consistido principalmente en alimentos de calidad vegetal en vez de carne y otros alimentos animales como se ha creído popularmente.

Los últimos estudios en arqueología, antropología y anatomía comparada, desafían la noción de que el ser humano evolucionó como un animal cazador agresivo, que dependía principalmente de la carne para sobrevivir.

La nueva perspectiva describe a los primeros humanos y sus antepasados, más como vegetarianos que como carnívoros. La mesa prehistórica durante el último millón y medio de años se componía de tres veces más alimentos vegetales que animales.

Cuando nuestros antepasados salían a cazar mamut, no traían a casa un kilo de carne cada día. Sin embargo, cuando cualquier habitante del mundo industrializado sale a la compra no tiene problema para llevar a casa la cantidad de carne que desee.

Por otra parte la dieta en cada etapa de la evolución del ser humano a lo largo de la historia, ha representado una adaptación al entorno, donde la forma de producir los alimentos limitaba el consumo.

Es ahora cuando tenemos más problemas para saber elegir la dieta más conveniente para estar en salud.

El sangrado de las encías

La gingivitis es una inflamación que aparece en las encías pudiendo producir sangrado cuando nos cepillamos. La causa más común se debe a los restos de alimentos que se quedan entre los dientes, cuando nuestra higiene dental no es buena.

En muchos casos, va acompañada de una periodontitis: infección bacteriana comúnmente llamada piorrea, donde se compromete la inserción de los dientes, la encía se retrae y puede llegar a dejar al diente sin soporte óseo, pudiendo provocar la pérdida de este.

La solución que se nos brinda desde la odontología pasa por el cepillado correcto y la toma de antibióticos para combatir la infección. Dos recursos, que como muchos sabéis, no son suficientes.

Si abordamos el problema desde la visión holística, debemos corregir el terreno que favorece las inflamaciones y las infecciones. Para ello debemos contemplar es aspecto funcional yin/yang de los alimentos que determina su comportamiento en el cuerpo.

Los alimentos yin debilitan al sistema inmune y favorecen las inflamaciones. Hablamos de azúcar, leche y derivados lácteos, café, chocolate, etc. Igualmente son yin los alimentos ácidos como el vinagre y el limón.

Cuando nos sangran las encías debemos evitar ese grupo de alimentos y hacer un cambio de hábitos alimenticios importante, que pasa por la inclusión de los cereales integrales, legumbres y verduras, como alimentos de consumo diario.

Es conveniente incluir además unos poderosos alimentos/medicamento como son: el miso, el gomasio, el tamari y la ciruela umeboshi que nos ayudarán subir las defensas y a corregir la acidosis del terreno.

Para completar el tratamiento, podemos utilizar una pasta dental salina, y por supuesto practicar una correcta higiene dental.