Bocaditos de salud

En este apartado quiero compartir con vosotros los fundamentos básicos que conforman y han asentado mi conocimiento. Información concebida para consumir de forma rápida, adaptada a la velocidad con la que se vive hoy en día, que espero os aporte algunas claves para que el alimento se convierta en una herramienta útil e imprescindible para cultivar vuestra salud. Se trata de desarrollar un criterio propio, entendiendo el valor energético de los alimentos más allá del nutricional, es el camino para tomar decisiones adecuadas en torno a la dieta que cada cual necesite o elija. Mi objetivo, más que daros los peces, es proporcionaros la caña con la que pescarlos.

Las algas y el estroncio 90

Los científicos del laboratorio de investigación gastrointestinal en la universidad McGill en Canadá informaron de que una sustancia contenida en las algas kombu podía reducir entre un 50 y un 80 por ciento la cantidad de estroncio radiactivo absorbido a través del intestino.

El alginato de sodio contenido en las algas, permitía que el calcio fuese normalmente absorbido a través de la pared intestinal, mientras ligaba al estroncio que era eliminado del cuerpo a través de las heces.

Este estudio se hizo para ver el modo de contrarrestar los efectos de la lluvia radiactiva y de la radiación. Por eso clasificamos las algas marinas como alimentos/medicamento, en este caso altamente descontaminantes.

La carne y la diabetes

Según los doctores Fagherazzi y Clavel-Chapelon para prevenir la diabetes no es suficiente con reducir el consumo de azúcares y alimentos refinados, y tomar cereales integrales, sino que es necesario reducir el consumo de carne.

El Centro de Investigación en Epidemiología y Salud de la Población, dependiente del gobierno francés realizó un estudio durante 14 años con más de 60.000 personas y llegó a la conclusión de que la carne, al igual que los alimentos refinados, produce un balance acidificante en la dieta y esa acidosis crea el terreno adecuado para que se desarrolle la diabetes.

Concluyeron que el balance global de la dieta para estar en salud debe ser alcalinizante.

Estudios como el citado nos permiten corroborar una vez más la necesidad de contemplar la dieta en su conjunto y no contemplar los alimentos exclusivamente de forma individual.

Algas, hongo shitake y colesterol

Un grupo de investigadores japoneses comprobó que las algas wakame, comúnmente consumidas en Asia impiden la reabsorción del colesterol por parte del intestino y del hígado. Paralelamente, en un estudio paralelo se demostró que las algas hiziki y el hongo shitake reducían el colesterol LDL y mejoraban el metabolismo de las grasas.

Estos dos ejemplos nos deben ayudar a mirar con respeto a los alimentos tradicionales, aunque sean de culturas lejanas a la nuestra, ya que mucho tiempo antes de que existiese la ciencia de la nutrición moderna, nuestros antepasados seleccionaron los mejores alimentos para mantenerse en salud.

Las agujetas

El dolor muscular que aparece después del ejercicio físico se conoce de forma coloquial como agujetas. Ese dolor es la consecuencia de unas microlesiones musculares que se producen cuando el músculo es sometido a trabajo superior al que realiza habitualmente, pero ocurre sobre todo cuando las fibras son débiles.

De hecho, el dolor y la debilidad muscular se deben principalmente a los procesos inflamatorios que se producen más que al daño producido por la rotura de las fibras.

La teoría de que el dolor se produce por una acumulación excesiva de ácido láctico, como resultado de la actividad metabólica de las células musculares tras un ejercicio intenso, hoy ya no está vigente.

Las recomendaciones de la medicina oficial, que desconoce el origen de la debilidad de las fibras musculares y el porqué de la inflamación, son tomar antiinflamatorios y analgésicos para aliviar los síntomas, acompañados de masajes, crioterapia, ultrasonidos, etc.

La causa de la debilidad muscular está directamente relacionada con los hábitos alimenticios de la persona como explicamos a continuación.

Un sobreconsumo de alimentos yin produce una mala regulación de los niveles de glucosa y favorece la inflamación de los tejidos, así como la disminución de la resistencia de estos.

Son alimentos yin los productos lácteos, los zumos, los dulces, las bebidas y barritas energéticas, etcétera.

También es contraproducente consumir grasas de mala calidad, las llamadas grasas trans. De modo que la inclusión en la dieta de abundantes azúcares rápidos procedentes de alimentos refinados, junto a proteínas animales a diario, ayuda de forma importante a la aparición de las agujetas.

Nuestras recomendaciones para prevenirlas, más allá de hacer estiramientos antes y después del ejercicio físico, pasan por hacer un cambio en la forma de comer.

Además de evitar los alimentos citados anteriormente, es de gran ayuda consumir cereales integrales a diario como aporte de hidratos de carbono complejos, sustituir las carnes por pescados que son ricos en grasas saludables, e introducir además las legumbres, las semillas y los frutos secos como alimentos de consumo regular.

El preparado té kukicha con kuzu y umeboshi es una gran ayuda en la práctica deportiva en general y en la prevención de las agujetas en particular. ¡Experiméntalo!

El MMS: Suplemento mineral milagroso

Hace ya unos años que apareció una supuesta panacea médica que cura desde las almorranas hasta el cáncer, pasando por la malaria, el herpes, el asma, la diabetes, la hepatitis, los catarros y el acné. Y ahora, hasta el coronavirus. Debemos saber que se trata de un desinfectante de piscinas.

No deja de sorprendernos que MMS sean las siglas de suplemento mineral milagroso: “Miracle Mineral Suplement”.

La historia empieza cuando Jim Humble, su descubridor, un ingeniero espacial autodidacta,   estando en una prospección minera en Sudamérica comprobó cómo varios de sus hombres que enfermaron de malaria, se curaron al darles unas gotas que llevaba consigo de un potabilizador de agua.

Es un potente oxidante muy utilizado en la potabilización del agua precisamente por su poder biocida. Se vende en forma de clorito de sodio junto con un activador que suele ser ácido cítrico para que se produzca la liberación del dióxido de cloro.

Para acercarnos un poco más al producto milagroso, el clorito de sodio NaClO2, diremos que el componente activo de la lejía común es hipoclorito de sodio NaClO. Como el MMS tiene un oxígeno más es mucho más oxidante que la lejía.

El poder germicida tanto del clorito sódico como del dióxido de cloro, se basa en su carácter fuertemente oxidante. La transformación química que provoca tanto en los microrganismos como en los tejidos humanos es de tal magnitud, que la función original de las proteínas, de los lípidos, o de los ácidos nucleicos, se pierde irremediablemente.

Si para destruir los gérmenes oxida nuestro medio interno, podemos echar mano de un dicho popular que dice: es peor el remedio que la enfermedad.

Debemos entender que un biocida es lo mismo que un veneno que destruye la vida, por eso el que sea un potabilizador y desinfectante de piscinas no significa que lo debamos tomar en enfermedades infecciosas. Aunque la lejía es un buen desinfectante  de uso común, no se nos ocurre tomar un trago para combatir un resfriado.

El estreñimiento no es sólo por falta de fibra

Hoy compartimos algunos conceptos que echan por tierra la idea de que el estreñimiento es por falta de fibra en todos los casos.

El estreñimiento afecta al 30 % de la población y como veremos las causas son diversas.

En unos casos se debe a unos hábitos alimenticios poco saludables que incluyen exceso de alimentos animales y sal, junto con alimentos refinados y por tanto el resultado es una dieta baja en fibra.

Este tipo de estreñimiento que nos encontramos con frecuencia se llama  de “heces caprinas”, donde las heces suelen ser secas y duras. Es el estreñimiento típico.

Los que lo padecen se ayudan para solucionarlo aumentando la cantidad de líquido (un vaso de agua templada en ayunas), tomando algunas frutas (ciruelas pasas remojadas) o incluso una cucharada de aceite de oliva en ayunas.

Sin embargo hay muchas personas que consumen abundantes verduras y frutas, toman incluso alimentos enriquecidos en fibra, beben mucha agua… y cuanto más “se cuidan”, más estreñimiento padecen.

Este tipo de estreñimiento paradójico tiene lugar cuando hay una hipotonía de los músculos que producen los movimientos peristálticos, impidiendo el descenso normal de las heces a lo largo de los intestinos, produciendo lo que algunos llaman “pereza intestinal”.

En ambas situaciones los cereales integrales son los alimentos reguladores por excelencia ya que por su contenido en fibra ayudan en el estreñimiento típico y a la vez favorecen el peristaltismo intestinal y de ese modo nos permiten no necesitar laxantes.

El propóleo

Es una mezcla resinosa que obtienen las abejas de las yemas de los árboles para cubrir las paredes de la colmena con el fin de combatir los posibles agentes infecciosos como los hongos, las bacterias y los virus que pudieran afectarla. Es una especie de masilla selladora.

Se le atribuyen propiedades curativas como fungicida, bactericida y antiviral. También es un buen cicatrizante, analgésico y regenerador de la piel.  No obstante su utilización en humanos se debe hacer con reserva ya que algunos de los productos de la colmena son muy alergénicos y podrían producir sensibilización a medio plazo.

En su uso medicinal, como es una sustancia fuertemente yang, sube las defensas y cicatriza, es decir “cura” las heridas, no importa si se trata de un acné o una sinusitis.

El propóleo puede ser un buen remedio sintomático para trastornos de este tipo, pero en cualquier caso debemos preguntarnos acerca del origen del problema.

Si tenemos por ejemplo un catarro, debemos preguntarnos acerca de su origen y mientras lo averiguamos, el propóleo puede ser un remedio natural para uso puntual.

En el caso que nos ocupa es imprescindible prescindir de los alimentos yin porque son inmunosupresores, ya que si no lo hacemos necesitaremos tomar propóleo de forma continuada.

Una vez más abogamos por la medicina causal frente a la medicina sintomática aunque ésta emplee remedios naturales, como es el caso.

Cuando viajo, me mareo

Hoy comparto con vosotros un breve escrito que da respuesta al porqué de los mareos y los vómitos durante los viajes. Modificando nuestros hábitos alimenticios los viajes pueden dejar de ser una pesadilla.

Muchas personas tienen problemas en los viajes y llegan incluso a vomitar como consecuencia del mareo. Por eso nunca se ponen en marcha sin las pastillas para hacer más soportable el trayecto. Solo algunos conocen remedios infalibles como la raíz de jengibre, la ciruela umeboshi o el bocata de tortilla.

La comprensión del comportamiento energético de los alimentos, lo que algunos llaman el yin y el yang, es esencial para entender el origen de este desorden, así como el porqué del funcionamiento de los remedios antes citados.

Los alimentos yin tienen energía ascendente y expansiva, es decir, abren el cardias, lo que comúnmente se conoce como la boca del estómago: empujan su contenido hacia arriba y se suben a la cabeza del mismo modo que lo hace el alcohol. Nos referimos al azúcar y todo lo dulce, así como a los alimentos grasientos como la mantequilla y la nata. También son yin los zumos, helados y refrescos.

Cuando consumimos alimentos de este grupo antes de viajar, la probabilidad de sufrir mareo aumenta de forma notable. De la misma manera, ocurrirá lo mismo si los alimentos yin son predominantes en nuestra dieta cotidiana.

Los alimentos yang, por el contrario, tienen energía descendente y contractiva: son las carnes, pescados, huevos y, en general, todo lo salado. Un ejemplo de la energía descendente de los alimentos yang es el ataque de gota que se manifiesta en el dedo gordo del pie, cuando abusamos de la carne. Casos como éstos explican por qué funcionan remedios populares como la ciruela umeboshi, la raíz de jengibre, una buena tortilla o un bocadillo de jamón, etc.

Para poder disfrutar del viaje sin necesidad de medicamentos debemos aprender a reconocer el aspecto funcional de los alimentos: su comportamiento en el cuerpo.

Una vez más, no nos queda más remedio que rendir tributo a Hipócrates cuando decía: “que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.

¿Si desapareciesen las vacas?

Según el estudio Los lácteos en la dieta de los españoles, nueve de cada diez toman leche a diario. En total, 150 kilos de productos lácteos por persona al año. Estos datos le convierten en el líder indiscutible en la lista de alimentos consumidos en nuestro país. De esta manera, nadie discute que debemos tomar leche de vaca para crecer, amamantar, obtener calcio, etc.

Pero… ¿qué pasaría si todas las vacas del planeta desapareciesen de golpe? Si miramos a los pilares de la dietética clásica, donde los productos lácteos representan uno de los cuatro grandes grupos de alimentos que hay que tomar cada día, nosotros desapareceríamos detrás de ellas… ¿De veras? Obviamente, no. Los seres humanos no dependemos biológicamente de las vacas para nuestra supervivencia; considerando veraz este planteamiento, estaríamos asumiendo que somos parásitos de las vacas: ¿Exagerado no?

La realidad es que, si desapareciesen las vacas, la salud de la población mejoraría sensiblemente; disminuirían las alergias, el cáncer de mama, la endometriosis, la pubertad precoz, la diabetes infantil, la colitis ulcerosa, etc., por citar sólo algunas de las enfermedades más prevalentes en las generaciones jóvenes directamente relacionadas con el sobreconsumo de leche y derivados.

Conclusión: la leche de vaca no es un alimento para seres humanos y sí para ser mamada por los terneros después de nacer.

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El efecto placebo

El efecto placebo es la influencia beneficiosa de un tratamiento que no produce ninguna acción farmacológica. La explicación científica de este fenómeno es que hay una estimulación de determinadas partes del cerebro que influyen en la percepción de la salud y el bienestar. En lo que se refiere a medicamentos para el dolor, se observa que, cuando se toma un placebo, se liberan endorfinas.

En la actualidad los placebos se emplean, casi exclusivamente, en ensayos clínicos controlados. En la antigüedad, sin embargo, quien curaba era el médico a través del acto médico en sí y, por tanto, los placebos eran los elementos de la curación.

Del mismo modo, los médicos antiguos, hombres de conocimiento, cuando curaban, lo hacían porque ellos mismos eran el agente terapéutico. En definitiva, remedios placebo han existido en la Medicina China Antigua, en el Corpus Hipocrático, en la Farmacopea de Galeno, etc.

Paradójicamente, en ciertas especialidades de la medicina moderna, el efecto placebo tiene cada vez más importancia. Tanto es así que, en los cuadros depresivos, el consumo de placebos aumenta un siete por ciento cada diez años.

Una muestra elocuente, sin lugar a dudas, del poder de la mente sobre el cuerpo. Para las grandes farmacéuticas se ha convertido en una obsesión hacernos creer que lo único que cura son los medicamentos que ellas producen: por qué será…

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