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Las causas de las alergias

Para muchos primavera equivale a brote alérgico o exacerbación de la alergia perenne. Por eso retomamos el post anterior con informaciones útiles tanto en la prevención como en la curación de las alergias de cualquier tipo.

Continiación del post:  Las alergias primaverales

Pensemos que cualquier sustancia que entre en contacto con nuestro organismo, tanto a través de la piel como de las mucosas puede producir una reacción alérgica.

La manifestación alérgica conlleva una inflamación que se produce por la liberación de histamina, sobre todo a nivel de la piel y las mucosas, y por la depresión del sistema inmune. Luego además de aislar al alérgeno potencial, debemos evaluar la condición del sistema inmunitario.

El desarrollo del sistema inmune

Durante el embarazo, puede haber una sobreestimulación antigénica a través de la alimentación de la madre, lo que provoca la hipersensibilización que muchas veces se observa en los bebés recién nacidos: la dermatitis atópica. Pero incluso después del nacimiento, el bebé es muy vulnerable ya que nace en un estadio de desarrollo muy temprano; sólo está desarrollado el 23 % del cerebro y su aparato digestivo únicamente puede digerir la leche materna.

En la vida embrionaria y en la primera infancia es cuando se crea el terreno que favorece las reacciones alérgicas. A lo largo de los nueve meses de embarazo el feto recibe los alimentos y los anticuerpos de la madre a través de la placenta. Los primeros años de vida son determinantes ya que la maduración del sistema inmune del bebé no se completa hasta que han terminado de aparecer los dientes de leche.

Para prevenir la aparición de las alergias futuras a la hora de introducir los alimentos sólidos, deberíamos contemplar la aparición de los dientes -que nos indica la maduración de los órganos digestivos- en lugar de hacerlo desde la edad como hace la pediatría clásica.

La mucosa intestinal abarca una superficie de entre 400 y 600 m2 y está formada por una capa monocelular que se reconstruye por completo cada dos días. En los niños pequeños esta mucosa es particularmente permeable por el grado incipiente de desarrollo y cuando no amamantamos, introducimos alimentos sólidos antes de tiempo y damos leches de fórmula, pasan a la sangre sustancias potencialmente alergénicas sin digerir, presentes en la luz intestinal.

Es prioritario comprender el proceso de maduración digestiva en el primer año de vida para programar la introducción de alimentos sólidos, porque la primera línea de defensa inmunitaria está en la mucosa intestinal.

La hiperpermeabilidad de la mucosa intestinal

Entre los factores que influyen en la anormal permeabilidad de la mucosa intestinal podemos destacar:

  • Carencia de ácido cis-linoleico omega 3. Este es un nutriente esencial que forma parte de la doble capa de fosfolípidos estructurales de las membranas celulares. La leche materna cubre de forma adecuada las necesidades del bebé. Sin embargo, la leche de vaca maternizada debe ser suplementada con este nutriente, pero ignoramos si el ácido linoleico que contienen las llamadas leches de fórmula convencionales es biológicamente activo o si está desnaturalizado en su forma trans.
  • La leche de vaca maternizada es suplementada con este nutriente, pero ignoramos si el ácido linoleico que contienen las llamadas leches maternizadas convencionales es biológicamente activo o si está desnaturalizado en su forma trans.
  • Exceso de grasas saturadas en la dieta. Las llamadas «grasas duras» impiden la correcta absorción del ácido linoleico. La leche de vaca es rica en grasas saturadas y aunque se desnata y se le añade omega 3 para hacerla lo más semejante a la leche materna, el resultado es bastante diferente.
  • Introducción demasiado temprana de alimentos sólidos. Mientras el bebé no tiene dientes no puede digerir alimentos sólidos por falta de maduración de los órganos digestivos, no importa que los alimentos estén triturados. Nos referimos al gluten, frutas crudas, carne, etc. Tampoco tiene capacidad para digerir la caseína de la leche de vaca.

Estas prácticas comunes en fase pediátrica hacen que desde esta etapa temprana del desarrollo aparezca el síndrome de la hiperpermeabilidad intestinal también conocido como síndrome del intestino agujereado.

El debilitamiento del sistema inmune

A continuación, enumeramos los aspectos determinantes en el debilitamiento del sistema inmune que producen la leche de vaca y la carne de cerdo:

  • El alto poder antigénico de las proteínas lácteas y en particular de la caseína, que, al no metabolizarse correctamente, «irritan» a nuestro sistema inmunitario. Este aspecto es el más importante y el más ignorado por la clase médica y está en la base de todas las manifestaciones alérgicas.
  • Las altas concentraciones de productos químico-agroalimentarios, tanto en la producción de alimentos como en su elaboración: nitratos, fosfatos, pesticidas, conservantes, antioxidantes, etc.
  • Las leches para consumo humano contienen cantidades importantes de hormonas, antibióticos y otros medicamentos suministrados a las vacas permitidos por la legislación.
  • El efecto de la manipulación de la leche para su posterior consumo como la pasteurización, uperización, esterilización, liofilización, etc. desnaturaliza un alimento que ya en sí mismo no es adecuado para el consumo humano, con lo que la situación empeora aún más.
  • El consumo de carne de cerdo. A causa del contenido en histamina y cuerpos imidazólicos, es responsable de favorecer la puesta en marcha de procesos inflamatorios y urticariantes como se ha observado en el laboratorio y en la clínica tales como: apendicitis, colecistopatías, flebitis, flujo vaginal o leucorrea (en mujeres), abscesos y flemones, así como enfermedades cutáneas del tipo: eczemas, dermatitis, forunculosis, urticaria, neurodermatitis y otras dermatosis. Muchas veces, la primera carne que damos al niño es jamón de York. No sabemos qué publicidad de los años 50 nos dejó la idea de que el jamón dulce es alimento para niños y para enfermos.

A esta lista añadiríamos el efecto de fuerte estimulación antigénica de las vacunaciones, los medicamentos, los contaminantes industriales, etc.

Teniendo en cuenta que en la actualidad el amamantamiento ha decaído de una forma espectacular y que el consumo de productos lácteos está aumentando de un modo alarmante en todas las etapas de la vida, entendemos que la incidencia de las alergias sea cada vez mayor, tanto en niños como en adultos. En la actualidad, la leche es el alimento más consumido en el hogar, cosa impensable hace dos generaciones, cuando no existían ni la refrigeración ni la industrialización de la producción láctea.

Una vez que hemos descrito los alimentos y contaminantes más perjudiciales para los alérgicos, debemos abordar qué tipo de alimentación recomendaríamos al paciente.

Fortaleciendo el sistema inmune

Ofrecemos unas pautas generales para iniciarse en una forma de comer que permite reforzar el sistema inmunitario y mejorar la salud.

  • Excluiremos de nuestra dieta los «comestibles» también conocidos como alimentos ultraprocesados: todo aquello que es elaborado, manipulado y fabricado para que pueda ser comido, embutidos, chocolate, caldos de verduras, croquetas congeladas, etcétera.
  • Evitaremos de forma particular, la leche y los derivados lácteos en todos los casos, aunque tengamos buena tolerancia digestiva y los alérgenos que nos afectan sean ambientales o químicos.
  • Prescindiremos de la carne de cerdo y cualquier alimento elaborado que lleve carne de cerdo, como embutidos, jamón, etc.
  • Debemos tomar alimentos naturales, es decir, aquellos que se producen en la naturaleza, tanto en el reino animal como en el vegetal, lo menos transformados posible.
  • Tomaremos alimentos integrales, particularmente los cereales. Cuando se refinan los cereales se pierden la mayor parte de los nutrientes esenciales como son las vitaminas, los minerales y en el caso que nos ocupa, los ácidos grasos poliinsaturados presentes en el germen.
  • Todos los alimentos que consumamos deben ser ecológicos, porque además de tener una mayor concentración de nutrientes están desprovistos de los peligrosos residuos de la química agroalimentaria (abonos, pesticidas, etc.).
  • Los cereales integrales representarán al menos el 50 % del volumen total ingerido, las verduras y o las frutas el 25% y el resto correspondería a las legumbres y/o el pescado.

Como todas las manifestaciones alérgicas cursan con inflamación, es muy importante incluir formas de cocción largas con fuego lento y una proporción generosa de arroz integral. Seremos moderados en el consumo de líquidos y prepararemos los platos más sazonados que sosos.

Estas pautas generales pueden ser suficientes para experimentar una mejoría sustancial de las manifestaciones alérgicas.

Las alergias primaverales

La llegada de la primavera supone un aumento en el ambiente de sustancias capaces de provocar alergias, principalmente polen, polvo, humedad, parásitos de animales, como los ácaros, plumas, pelos, etc.

Estas sustancias producen una reacción inmunitaria de rechazo de forma explosiva que se pone en marcha cada vez que la persona entra en contacto con ese elemento extraño. En general, las reacciones alérgicas afectan fundamentalmente a la piel y al aparato respiratorio, y con menor intensidad al aparato digestivo.

Los síntomas que produce la alergia en el organismo son principalmente: urticaria, picor, rinitis con secreción nasal clara y estornudos, inflamación ocular con enrojecimiento, lagrimeo y escozor, y, a nivel pulmonar, dificultad en la respiración o asma por aumento de la secreción de mucosidad y constricción de las vías aéreas. Estos síntomas pueden desencadenarse solos o combinados, afectando a uno o varios órganos y ser de intensidad y duración variable.

La rinitis alérgica es la más frecuente de las reacciones alérgicas producida por alérgenos inhalables. Afecta a la mucosa nasal y se caracteriza por ataques de rinorrea con intenso escozor de la mucosa, con estornudos y obstrucción nasal. Suele acompañarse de conjuntivitis con intenso lagrimeo, escozor y enrojecimiento de la conjuntiva del ojo.

La conjuntivitis alérgica se caracteriza por picor, irritación, quemazón o sensación de cuerpo extraño (arenilla) y lagrimeo. Aparece principalmente en niños y adultos jóvenes, los cuales al menos en dos terceras partes poseen historia de rinitis alérgica, asma o eccema infantil.

El asma bronquial alérgica suele comenzar en la infancia o la adolescencia y con frecuencia coexisten en un mismo paciente otras manifestaciones como rinitis alérgica o eccema atópico.

La dermatitis o eccema atópico es una enfermedad eccematosa crónica que tiene una incidencia en individuos con predisposición a la rinitis alérgica y/o el asma bronquial.

Pero, ahora que ya conocemos cómo se manifiestan las alergias, nos debemos preguntar el porqué: ¿dónde está el origen de esa reacción exagerada del sistema inmunitario que se comporta de forma exuberante ante sustancias inocuas como el polen de las gramíneas y/o el pelo de los animales domésticos?

Lo que muchos no saben

En la leche y los derivados lácteos existen al menos 25 proteínas altamente antigénicas para las personas, es decir que actúan como sustancias extrañas, excitando al sistema inmunitario para que reaccione produciendo grandes cantidades de anticuerpos.

Al sobrecargar al sistema inmune, lo «agotan», haciéndolo más vulnerable a las alergias y a las infecciones. Una de las más conocidas, la caseína, representa el 84 % de las proteínas lácteas, por lo que está implicada en cualquier tipo de alergias.

La gravedad de la situación proviene de que la leche y los derivados lácteos son, con diferencia, los alimentos más consumidos en el hogar a lo largo de toda la vida.

Mi experiencia clínica de más de 35 años me permite afirmar que el alérgeno en cada tipo específico de alergia es solo «la gota que derrama el vaso», es decir, es quien provoca el desencadenamiento de la reacción alérgica, pero el causante de la hiper reactividad del sistema inmune, es el alto contenido de antígenos de la leche y los derivados lácteos.

La persona con alergia primaveral paradójicamente puede tener buena tolerancia a la leche y derivados, es decir pueden no sentarle especialmente mal y eso puede llevar a confundir la consecuencia (los ácaros, el polen, los pelos…) con la causa (la caseína).

Los factores externos que determinan las manifestaciones alérgicas son el polen, los ácaros y el resto de los alérgenos comunes.

Entre los agentes causales internos desencadenantes de las alergias están la leche y los derivados, a los que añadiremos todos los productos químicos de la industria alimentaria, los contaminantes ambientales, el plomo de las gasolinas, los medicamentos, las vacunas, etc., es decir, todas las sustancias químicas artificiales, creadas por la industria, que no existen en la naturaleza.

La importancia de la vida intrauterina

La sensibilización a las proteínas de la leche de vaca, muchas veces se hace a través de la placenta durante la gestación, es decir que ya en la vida intrauterina el feto sufre la sensibilización y cuando nace es un bebé atópico. Hay muchas madres que me dicen: yo durante el embarazo del primer hijo me sentaba en un queso y comía de otro. Son las que dan a luz un niño que desde el nacimiento tiene bronquiolitis, faringitis, laringitis, rinitis, conjuntivitis, dermatitis, gastroenteritis, etc.

Cuando en la consulta un adulto con alergias me dice que no ha tomado leche nunca porque no le sienta bien, yo le explico que ya la tomó su madre en abundancia durante el embarazo, que es un periodo que determina cualquier aspecto de la existencia humana.

Una cuestión que en muchos casos no se contempla es que los antígenos actúan por presencia, no necesariamente por dosis. Una persona puede no consumir leche, pero toma galletas, bechamel, fiambres y otros alimentos elaborados a los que se añaden proteínas de leche, o tomar sólo el chorrito de leche del café cortado… En todos los casos hay que prestar atención a la presencia de proteínas lácteas, sobre todo en los alimentos procesados.

Además, hay que tener en cuenta el factor de la predisposición o la susceptibilidad individual; es decir la tendencia a ser alérgico. Nos referimos a la genética o los antecedentes familiares… pero, si hablamos en términos de alimentación, nuestro genoma estaría condicionado por lo que han comido las siete últimas generaciones de antepasados.

Continúa en el post: Las causas de las alergias

La inmunoterapia oral

Hoy quiero compartir con vosotros un artículo que habla de la alergia a la leche y al huevo, y cómo introducir estos alimentos en la dieta del alérgico.

La prevalencia de las alergias alimenticias en la infancia está entre el 4 y el 8 por ciento en la actualidad, y la medicina oficial afirma que éstas se suelen superar de forma espontánea a partir de los cinco años de vida… No ahonda, en ningún caso, en los motivos que provocan que el sistema inmune de algunos niños reaccione de forma exuberante ante alimentos inocuos para la mayoría.
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Las respuestas de Elena nº 3: empeoramiento de mi madre

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Hoy comparto con vosotros la respuesta a Carolina, que vino acompañando a su madre, aquejada de picores generalizados durante más de un año y sin respuesta a los medicamentos de la medicina oficial.

Buenas tardes Elena,

Soy Carolina. Desde que estuvimos en la consulta, mi madre está siguiendo la dieta a rajatabla y paralelamente le han continuado haciendo pruebas en el hospital para intentar averiguar el motivo de su alergia. En los últimos 10 días ha empeorado. Le han aumentado la urticaria y los picores. Le han vuelto a recetar, corticoides pero no le han hecho apenas efecto. El pasado lunes le hicieron unas pruebas más específicas y hoy viernes le han dado los primeros resultados.

Dicen los médicos que tiene alergia, entre otras cosas, al níquel. El caso es que le han entregado una dieta con los alimentos que puede y que no puede consumir, y entre estos últimos están los cereales integrales, las judías, los frutos secos… Y entre los que puede consumir están precisamente otros que no estaba consumiendo con la dieta que le indicaste (leche, mantequilla, queso, café, mermelada…).

El problema es que mi madre está ahora mismo totalmente desconcertada y no sabe a qué atenerse.

 A finales de este mes tenemos que volver, pero te agradecería enormemente que nos dieses unas orientaciones de cómo actuar ante estas circunstancias. Muchas gracias de antemano y disculpa las molestias.
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