Archivos anuales: 2018

La leche de vaca, ¿alimento para seres humanos? VII

Leche VII

Hoy concluimos esta serie de artículos haciendo una reflexión acerca de lo que representa la lactancia con leche maternizada más allá de los aspectos nutricionales

Continuación del post: La leche de vaca, ¿alimento para seres humanos? VI

La leche, los niños, la inteligencia y la identidad

El bebé cuando nace no ha desarrollado todavía su sistema inmune y es la leche materna la que le provee de anticuerpos y permite crear una flora intestinal saludable y acorde con la especie humana. La mejor forma de fortalecer la inmunidad infantil es amamantar, la leche materna sería “la mejor vacuna”.

La leche materna, alimenta además al espíritu, es decir favorece bebés con una estabilidad emocional muy importante y un mejor desarrollo psicomotor. Los niños amamantados por su madre desarrollan mayor cociente intelectual…
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La leche de vaca, ¿alimento para seres humanos? VI

Leche VI

Hoy continuamos ampliando información útil acerca de los efectos nocivos de la leche y los derivados lácteos, centrándonos en las alteraciones osteoarticulares y la descalcificación.

Continuación del post: La leche de vaca, ¿alimento para seres humanos? V

Alteraciones osteoarticulares

Como la descalcificación es muy fecuente, existe la creencia de que tomamos poco calcio y, como consecuencia, la industria alimentaria tiende a enriquecer los alimentos sin ningún criterio razonable. Antes que nada debemos profundizar en si el problema reside realmente en un aporte escaso de calcio en la dieta, o en la pérdida de este preciado mineral como consecuencia de unos malos hábitos alimenticios.

Las deficiencias de calcio pueden ser debidas a carencias en la dieta, por lo que además de saber cuales son los requerimientos diarios, debemos conocer el contenido en calcio de los alimentos.
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La leche de vaca, ¿alimento para seres humanos? V

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Hoy continuamos ampliando información útil acerca de los efectos nocivos de la leche y los derivados lácteos centrándonos en los aspectos inmunitarios y metabólicos principalmente.

Continuación del post: La leche de vaca, ¿alimento para seres humanos? IV

Alteraciones inmunitarias

El efecto inmunosupresor de las proteínas lácteas fue explicado por la doctora Charlotte Cunningham Rundles, en el Symposium “Nutrición, Infecciones y el Sistema Inmune” patrocinado por el Instituto de Nutrición Humana, Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia ya en 1.986.

Dos de las 25 proteínas antigénicas de la leche de vaca, la caseína y la gammaglobulina bovina, son altamente inmunogénicas, lo que quiere decir que plantean una fuerte demanda sobre el sistema inmunitario para producir grandes cantidades de anticuerpos y complementos. En condiciones ideales las proteínas de la leche no digeridas o no descompuestas y otros antígenos de alimentos son retenidos en el intestino y expulsados junto con la materia fecal.
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La leche de vaca, ¿alimento para seres humanos? IV

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Los efectos negativos del consumo diario de leche y derivados son muchos y variados y van desde alteraciones hormonales, inmunitarias, enfermedades inflamatorias intestinales, alergias, problemas cardiovasculares, alteraciones osteoarticulares, anemia, descalcificación, cáncer y un largo etcétera. Todas ellas son consecuencia directa del exceso de nutrientes que contiene.

Continuación del post: La leche de vaca, ¿alimento para seres humanos? III

Los efectos nocivos de la leche y derivados

Es imprescindible pensar en los pros y contras del consumo de leche a corto y largo plazo, valorar la tolerancia individual y poder elegir consumirla o no desde la libertad que nos da el conocimiento.

Como decíamos en apartado II del artículo, uno de los errores, de consecuencias nefastas en la salud humana, ha sido la introducción de la leche y los derivados lácteos en la alimentación humana.

En el libro “La conexión animal”, los doctores Agatha y Calvin Thrast afirman:

“Considerando que es un alimento de consumo diario, es extraño que se haya hecho tan poca investigación hasta la fecha. No obstante, incluso con la escasa cantidad de investigación que se ha llevado a cabo, se han identificado muchos problemas asociados a su consumo. La leche está implicada en la formación de cálculos renales, puede causar malabsorción intestinal, diarrea, e incluso malnutrición de niños mayores, especialmente dando lugar a una anemia por deficiencia de hierro. Hay pruebas suficientes de que los lácteos están asociados con el desarrollo del cáncer, problemas de la piel, anormalidades tanto óseas como musculares, obstrucción pulmonar, problemas inmunológicos y alteraciones en el funcionamiento del hígado”.
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La leche de vaca, ¿alimento para seres humanos? III

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A muchas personas le leche no les sienta bien, no la digieren adecuadamente y se les califica como intolerantes o alérgicos. Hoy explicamos las causas de la indigestibilidad de la leche y los productos lácteos.

Continuación del post: La leche de vaca, ¿alimento para seres humanos? II

La digestión de la leche

La mayoría de los alimentos que consumimos no pueden ser absorbidos tal cual, deben sufrir un proceso digestivo para descomponer los nutrientes que contienen con la ayuda de las enzimas digestivas. De ese modo:

  • Los hidratos de carbono se transforman en monosacáridos con ayuda de las amilasas
  • Las proteínas se convierten en aminoácidos a través de la acción de las proteasas
  • Las grasas se descomponen en glicerol y ácidos grasos mediante las lipasas

La lactosa

El único hidrato de carbono que contiene la leche es la lactosa, un disacárido compuesto por glucosa y galactosa. La leche de mujer contiene 71 gramos por litro y la de vaca tan sólo 48 gramos.

Este hidrato de carbono debe ser digerido para que podamos absorber correctamente los azúcares simples que contiene. Para hacerlo producimos una enzima llamada lactasa mientras somos bebés y en la primera infancia.

En torno a los tres años dejamos de producir esa sustancia de un modo natural puesto que ya no somos lactantes y, por lo tanto, no necesitamos consumir leche; la naturaleza lo ha diseñado así.

Perder la capacidad de producir lactasa, es algo tan natural como que se nos caigan los dientes de leche. En términos generales el 75 por ciento de la población mundial pierde la actividad enzimática en la infancia, aunque hay diferencias entre las distintas razas.
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