Archivos anuales: 2018

¿Qué significa tener la sangre dulce?

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Hay una expresión popular que dice: si te pican los mosquitos, es que tienes la sangre dulce. Pero: ¿qué hay de cierto en ese dicho?

Los mosquitos hembra son los únicos que nos pican y lo hacen porque detectan la cantidad de CO2 que emitimos cuando respiramos. El tipo de alimentación y la actividad metabólica de cada persona son los determinantes en la cantidad de anhídrido carbónico generado. Este hecho no está relacionado con la raza, el sexo, o con estar embarazada por ejemplo.

El consumo de azúcar, dulces, galletas, helados, etc., es decir, de alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción rápida, eleva la actividad metabólica en todos los casos con lo que se genera más anhídrido carbónico.

Los mosquitos también detectan el ácido láctico que producimos de forma abundante cuando tomamos azúcares refinados, ya que en este caso el balance metabólico de nuestra dieta es acidificante.

Debemos saber que por cada molécula de glucosa que se metaboliza, se generan seis moléculas de anhídrido carbónico y seis moléculas de agua según la siguiente reacción química que algunos recordáis de la escuela:

1C6H12O6 + 6O2 = 6CO2 + 6H2O + ENERGÍA

Hablando con propiedad, las personas a las que les pican los mosquitos tienen la sangre ácida, lo que traducido a un lenguaje coloquial es decir que tienen la sangre dulce.

Pastelitos de copos de avena

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Vamos a hacer unas galletas ligeras sin leche, huevos, levadura ni azúcar. Son una buena opción para los amantes del dulce y una forma de descubrir que se puede disfrutar de la comida manteniendo la salud.

Ingredientes:

  • Un cuarto de bol de aceite de girasol bio

Lavamos las pasas y las escurrimos. Mezclamos los copos de avena con la harina y los ponemos en una cacerola.

A continuación añadimos las pasas, la sal, el zumo de manzana y el aceite de girasol.Mezclamos todos los ingredientes hasta obtener una masa moldeable y mientras precalentamos el horno.

Aceitamos la bandeja en la que vayamos a hornear las galletas y hacemos unos pequeños montoncitos con la pasta, ayudándonos de una cuchara, de unos ocho milímetros de espesor aproximadamente.

Las metemos al horno durante 25 minutos a fuego medio y dejamos que se enfríen antes de removerlas de la bandeja.

El resultado son unos pastelitos crujientes y sabrosos que ya están listos para comer. También los podemos guardar en un recipiente hermético y utilizarlos como acompañamiento de un té o café de cereales en cualquier momento.

El xilitol edulcorante de producción industrial

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El xilitol es uno de los edulcorantes de moda que se nos vende como una alternativa saludable al azúcar. Los argumentos a favor de su consumo son: es tolerado por los diabéticos, tiene menos calorías que el azúcar y previene la aparición de la placa dental.

En realidad se trata de un alcohol de baja graduación que se obtiene tras un laborioso proceso termoquímico industrial. Procede de la corteza del abedul que se muele hasta obtener una pasta. A continuación se mezcla con una solución ácida y se somete a un tratamiento de presión y calor que permite la obteción de la xilosa, el azúcar del que se obtendrá el xilitol.

Como decimos, este azúcar es la materia prima que posteriormente se fermenta para obtener el xilitol. La mezcla resultante se centrifuga y se purifica con carbón activado para obtener un líquido incoloro que finalmente se cristaliza. El resultado es un producto granulado puro semejante al azúcar refinado.

La industria alimentaria lo utiliza como aditivo alimentario, un edulcorante, el E967 y nos habla de valores seguros de ingesta diaria como hace con otros aditivos, conservantes, espesantes, etc.

Si el azúcar refinado es un granulado cristalino que pertenece ala categoría de los “comestibles”, el xilitol es más de lo mismo. Además no es inocuo como veremos a continuación.

Entre su efectos nocivos destacan las alteraciones digestivas en forma de diarreas, gases y malestar digestivo, sobre todo en personas con síndrome de intestino irritable o poca fuerza digestiva.

Os invito a una reflexión sobre los artículos que aparecen en revistas de gran tirada, algunos firmados por expertos, que hacen publicidad engañosa enmascarada como información.

Si un alimento es muy amargo y no te gusta su sabor, no lo tomes. A la vez, educa a tu paladar y aprende a reconocer el sabor natural de los alimentos, tu salud te lo agradecerá.

Lo que tiene cara tiene reverso

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Una ley universal dice: “lo que tiene cara tiene reverso, y cuanto mayor es la cara, mayor es el reverso”. Descubre la diferencia entre la visión dualista y la visión monista aplicada a los alimentos en este caso.

En occidente estamos muy acostumbrados a valorar los alimentos como buenos o malos, saludables o perjudiciales, etc. Es la visión dualista.

Por el contrario la visión oriental interpreta las cualidades de los alimentos desde una perspectiva no absoluta, sino relativa. Es la visión monista.

Para comprender la visión oriental, partimos de una Ley Universal que dice: “todo lo que tiene cara, tiene reverso, y cuanto mayor es la cara, mayor es el reverso”. Dicho de otro modo: todo lo que tiene una ventaja, conlleva una desventaja igual de importante.

El ejemplo cómo se valoran los cereales nos permite comprender la importancia de la visión oriental.

Hay cuatro cereales que tienen gluten: el trigo, la cebada, la avena y el centeno. La cara, es decir, la ventaja, es que gracias al gluten, permiten la panificación. El reverso, en este caso la desventaja, sería que los individuos celíacos no los pueden consumir.

Existen otros cuatro cereales: el maíz, el mijo, el arroz y el trigo sarraceno que, como no contienen gluten, son adecuados para los celíacos, pero no sirven para panificar.

La visión occidental dualista clasifica a los cereales como adecuados para hacer pan o no permitidos para los celíacos y viceversa.

La visión oriental nos diría que estos alimentos, no son ni buenos ni malos, depende del uso que vayamos a hacer de ellos, unos estarán más indicados que otros.

Lo que ocultan los productos lácteos

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¿Sabías que la grasa de la leche es igual de perjudicial que la de la bollería industrial?

Como la leche y los derivados lácteos son unos alimentos bendecidos en nuestra sociedad, se afirma en todos los ámbitos que las grasas saturadas que contienen no repercuten negativamente en la salud cardiovascular. Se nos hace creer que estos nutrientes, como están presentes de forma natural en la leche, son buenos.

Sin embargo, un estudio de 2015 reveló que los ácidos grasos trans de la leche son igual de perjudiciales que los presentes en el resto de alimentos.

Teniendo en cuenta que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en los países ricos y que le leche es el alimento más consumido en el hogar, es fácil corroborar los resultados del estudio.

Del mismo modo, existen estudios que muestran cómo la esperanza de vida de los hijos será inferior a la de los padres en los próximos años. No podemos ignorar la evidencia, por lo que es la hora de abandonar tópicos como los del aporte de calcio, el crecimiento, etc., y de acometer un profundo cambio en la alimentación de los más pequeños, dejando la leche para los terneros.