Alimentos

Escribo sobre monografías de alimentos, abordando tanto los aspectos nutricionales, de composición química, materia, estructura, etcétera, y además, de los aspectos bioenergéticos, su energía, su aspecto funcional, que son los que nos permiten entender su comportamiento en el cuerpo. La visión materia y energía, estructura y función es una visión holística, integradora, imprescindible para un abordaje del poder curativo de los alimentos.

La hipertensión y la sal

O. funcional RESUMEN

La sal es uno de los ingredientes considerados malditos en nuestra sociedad, como el gluten, la fructosa y la lactosa; tanto que para la mayoría de las personas es la única responsable de la elevación de la presión sanguínea.

Para aquellos que el tema es menos conocido, la tensión es la presión a la que circula la sangre en las arterias, luego si hablamos con propiedad deberíamos decir presión arterial.

Se contemplan dos valores, la máxima y la mínima, para algunos el alta y la baja. Los niveles de presión máxima se corresponden con la sístole del corazón, es decir con la contracción de este órgano. Por el contrario, los valores mínimos se dan cuando el corazón se dilata en la diástole.

Si gozamos de buena salud, la presión no debe ser ni muy elevada, ni muy baja y ambos valores deben estar en equilibrio. La mínima debe ser igual a la mitad de la máxima más uno. Por ejemplo 120/70 mm. Hg, la que coloquialmente definimos como 12/7.

Elevación de la presión arterial máxima

La sal está compuesta principalmente por cloruro de sodio y gracias a este último componente tiene un poderoso efecto contractivo y endurecedor, es decir: la sal seca, contrae y endurece. Por eso este ingrediente de uso universal en la cocina va a estar implicado en los casos de endurecimiento de arterias y de elevación de la presión sistólica (la máxima) pero no más que el tabaco o los alimentos de origen animal como la carne, los huevos, el pescado, etc., aunque los tomemos sin sal, porque estos alimentos ya contienen sodio.

Del mismo modo, los embutidos, el jamón, la cecina, la mojama… aunque lleven la etiqueta de bajo en sodio son favorecedores de la hipertensión. Y no digamos las cocciones al horno, a la plancha o la parrilla que también secan, contraen y endurecen y sin embargo son consideradas por muchos como formas de cocinar sano. Tampoco es recomendable consumir pan tostado a diario por la misma razón.

Del mismo modo, no podemos dejar de citar al tabaco que es un gran endurecedor de arterias por su naturaleza yang.

Después de esta enumeración vemos que la sal es sólo un elemento más favorecedor de la hipertensión, pero ni mucho menos el único, ni el más importante.

De cualquier modo, para que la sal no tenga tanto efecto contractivo-endurecedor, es muy importante no tomarla cruda, es decir, no pondremos nunca el salero en la mesa. La sal debe ser añadida durante la cocción, para que, como decía mi madre, el alimento que estamos cocinando tome la sal. Cuando el alimento toma la sal, el sodio se incorpora químicamente al alimento y no es tan endurecedor como en la forma inorgánica.

Elevación de la presión arterial mínima

Lo que ignora la mayoría de la población es cuales son los alimentos que elevan la presión diastólica, la mínima. De hecho, en muchos pacientes la presión arterial está descompensada, es decir la mínima está anormalmente alta; por ejemplo 13/9.

Los alimentos de calidad vegetal en general son ricos en potasio al contrario de los de origen animal. Son los que definimos como yin: azúcar, dulces, bollos, galletas, miel, té chocolate y café, alcohol, especias, frutas de clima cálido… Estos alimentos tienen un poderoso efecto expansivo, dilatador y hacen que la diástole sea más potente.

Las dietas sanas modernas de ensalada y carne a la plancha, lo que algunos llaman lechuga y pechuga promueven el consumo de alimentos yang con formas de cocción endurecedoras (plancha y horno), acompañados de alimentos fuertemente yin crudos y zumos), con lo que ya tenemos las condiciones para que se eleven tanto la máxima como la mínima.

No es casualidad que, en los llamados países ricos, donde se ha abandonado la alimentación tradicional que incluye cereales y legumbres como base de la dieta, sea donde la hipertensión arterial tiene carácter prevalente.

Sin embargo, una dieta que incluye alimentos equilibradores, en su mayoría de calidad vegetal, requiere la adición de sal a todos los platos para conseguir el equilibrio sodio/potasio y no eleva la tensión, sino que consigue en muchos casos que el paciente pueda suspender la medicación antihipertensiva porque su tensión se normaliza.

En la ilustración observamos que los alimentos yang son ricos en sodio y los yin son ricos en potasio. Los que figuran como alimentos equilibradores tienen una relación sodio/potasio más balanceada.

La hipertensión y la edad

La hipertensión afecta a un 20 % de la población y es una de las causas de paro cardiaco, hemorragia cerebral y otras enfermedades cardiacas. Durante muchos años la medicina moderna ha asumido que la presión arterial se eleva con la edad. Sin embargo, los estudios en las sociedades tradicionales han demostrado que la elevación de la presión arterial tiene poco o nada que ver con la edad.

El Dr. Lot B. Page, de la Universidad de Tufts comprobó que precisamente la presión arterial empezó a subir cuando estos pueblos adoptaron las dietas modernas incluyendo sal refinada, carne, pescado, azúcar y alimentos procesados. Eliminando estos hábitos modernos, la hipertensión se puede revertir. El aumento en la ingesta de sal en los países desarrollados tiene que ver con el consumo de alimentos procesados, no con la sal del salero, ni con el consumo razonable de condimentos los orientales como miso, tamari, gomasio y/o umeboshi.

De modo que el problema no está en sal que se añade a los alimentos, sino en comer de forma regular alimentos preparados por la industria alimentaria.

La hipertensión o el paciente

Cuando tenemos hipertensión el corazón tiene que trabajar más, porque las arterias están endurecidas, con lo cual podemos llegar a una insuficiencia cardiaca. Además, en muchos casos de hipertensión puede aparecer un ictus cerebral, como consecuencia de la formación de trombos en los vasos sanguíneos del cerebro.

Si la arteriosclerosis se manifiesta en los ojos, podemos perder vista o quedarnos ciegos, a causa de la mala circulación. Pero si la rigidez de los vasos se manifiesta en los riñones, podemos ver afectada la función renal.

Con esta breve enumeración, comprendemos como no debemos abordar la hipertensión tratando al organismo separadamente, como harían el cardiólogo, el neurólogo, el oftalmólogo y el nefrólogo, sino de manera global, considerando al paciente como un todo.

Conclusión

Tanto para prevenir la hipertensión, como para intentar revertirla se impone hacer un cambio en la forma de comer sustituyendo los alimentos de naturaleza extrema e incluir los alimentos equilibradores. La inclusión de la sal en la dieta es imprescindible, se trata de una sustancia vital para la vida; recordemos que la vida se originó en el mar y que la sangre es una réplica del océano primitivo en el que se originó la vida.

Nota

No recomendamos a ningún hipertenso que cambie por su cuenta la dieta y deje el fármaco que le ha prescrito su médico. Este artículo no sustituye a ninguna consulta personalizada.

Los condimentos orientales: alimentos medicamento

Hoy hablamos de cuatro alimentos tradicionales orientales que cada día son más populares entre nosotros por sus cualidades reguladoras del medio interno, más allá de sus aspectos nutricionales. Se utilizan como condimento, los cuatro son salados y han contribuido a que la dieta japonesa se conozca en todo el mundo como una dieta saludable.

Miso

Es una pasta de color oscuro obtenida a partir de la soja amarilla mediante un proceso de fermentación prolongado, con adicción de sal marina. Es un alimento rico en proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales. Contiene enzimas (amilasas, lipasas y proteasas) y lactobacilos que tienen la capacidad de transformar y producir nuevos elementos nutritivos en nuestro aparato digestivo, mejorando problemas de flatulencias, diarreas, etc.

Alcaliniza nuestro medio interno y limpia la sangre de impurezas, efectos nocivos del tabaco y del alcohol. Es también de gran ayuda en los problemas de piel y alergias en general. Es altamente descontaminante por lo que está indicado su consumo en todas las enfermedades crónicas.

Para su uso, tanto en sopas como en salsas, debemos diluirlo en un líquido caliente sin que llegue a hervir, pero es conveniente cocinarlo un poco. Tomaremos una cucharadita de café por cada taza de sopa y/o ración.

Las variedades de miso más aconsejadas son mugi miso (soja y cebada), genmai miso (soja y arroz) y hatcho miso (solo soja). Siempre deben ser de calidad bio y sin pasteurizar, solo de ese modo evitamos la soja transgénica y nos beneficiamos de su efecto probiótico.

Su consumo está indicado incluso en los tipos de cáncer donde se dice que la soja está contraindicada por su efecto estrogénico. La fermentación con la sal durante al menos 24 meses da como resultado un producto “curado” que además se consume como condimento, no como alimento. En cualquier caso, es de gran ayuda durante la quimioterapia y la radioterapia.

Tamari

Es conocido popularmente como salsa de soja, se obtiene por fermentación aerobia de la soja con sal marina, a diferencia del miso en el que la fermentación es anaerobia.

En el mercado existe además una variante conocida como shoyu: es una salsa de soja que lleva trigo en su composición.

Se utiliza, al igual que el miso, como condimento, añadiendo unas gotas sobre la pasta, las verduras, etcétera, siempre antes de retirar los alimentos del fuego, al final de la cocción. Del mismo modo que no ponemos el salero en la mesa, el tamari tampoco lo debemos utilizar directamente en el plato.

En el mercado existen numerosas salsas de soja de fermentación química que no son saludables. Por eso, el tamari que vamos a consumir debe ser de fermentación natural, no pasteurizado y biológico. Los efectos terapéuticos son similares a los del miso, luego estos dos productos no deben faltar en nuestra cocina.

El tamari es un poderoso antioxidante de carácter yang frente a las vitaminas que son antioxidantes energéticamente yin.

Gomasio

Es el resultado de tostar y triturar las semillas de sésamo con sal marina. En el proceso de elaboración se liga el aceite de la semilla con la sal mediante una reacción química de quelación haciendo que la sal se “vegetalice”, de modo que al consumirla en forma de gomasio, no tiene el carácter de mineral inorgánico, ni por tanto el efecto endurecedor de la sal cruda del salero.

Lo podemos preparar en casa con la ayuda de un mortero dentado que se llama suribachi o comprarlo ya elaborado. Tomaremos una cucharadita de postre espolvoreada sobre los alimentos: arroz, pasta, mijo, etc.

Es muy rico en minerales y una excelente fuente de calcio. Contiene además grasas insaturadas de alta calidad, por eso fortalece el sistema nervioso, alivia la fatiga en general y los dolores de cabeza, ayuda a mejorar la circulación y remineraliza el organismo.

Umeboshi

La umeboshi es una variedad de ciruela fermentada lácticamente con sal marina durante un mínimo de tres años, de sabor ácido y salado a la vez. Es un alimento altamente descontaminante. Alcaliniza el medio interno al igual que el resto de los condimentos enumerados más arriba y fortalece al sistema inmune. Su consumo estimula la función digestiva y tonifica al hígado y la vesícula biliar. La ciruela umeboshi es altamente recomendable en todas las enfermedades crónicas por su efecto purificador.

Las ciruelas en forma de puré son más fáciles de utilizar en la cocina y son una forma muy común de presentación. Cuando vayamos a utilizar el puré, tomaremos una cucharadita disuelta en té o sopa, mezclada con el arroz, etc.

Una de las claves comprensivas de la utilización de esos condimentos en nuestra cocina es restablecer la calidad salina de nuestro medio interno, alcalinizando, pero equilibrando el sodio y el potasio. Del mismo modo se consigue restablecer el delicado equilibrio oxidación/reducción

Todo lo que se ha escrito acerca de las curaciones de la dieta macrobiótica, no tiene que ver con ninguna profesión de fe, sino con restablecer las condiciones de homeostasis del medio interno con la ayuda de estos cuatro paladines de la dieta.

¿Tomamos demasiada sal?

Muchas personas se sienten confundidas porque a la vez que se recomienda de forma general hacer una dieta baja en sodio, aparecen en el mercado diferentes tipos de sal: la sal común, la sal marina, la sal del Himalaya, la sal yodada… a las que la publicidad atribuye diferentes cualidades. Profundicemos en el tema.

Continuación del post: Sal, salado, salud, salario

Curiosamente la sal es el único mineral inorgánico que se ha añadido a los alimentos, a lo largo de la historia, antes de cocinarlos o durante su preparación. En la actualidad, muchas veces, se añade sal a los platos cuando ya están en la mesa.

Nuestros mayores nos han enseñado que si al cocinar te has olvidado de poner sal y la añades en la mesa, el alimento ya no toma la sal. Pero ¿qué querían decir nuestras abuelas con esa expresión? ¿Por qué tradicionalmente se añadía la sal durante la cocción? La respuesta es muy simple: cuando se añade la sal en la preparación de los alimentos, se produce una reacción química de quelación entre el sodio y los nutrientes que contienen éstos de modo que se vegetaliza. Este fenómeno hace que el efecto del sodio sea menos endurecedor que cuando tomamos la sal cruda. Recordemos que el sodio es un mineral inorgánico con un poderoso efecto contractivo y endurecedor.

La época actual

En la actualidad han cambiado las tornas y la sal ha pasado a ser un ingrediente que, a pesar de ser esencial, se evita siempre que se puede y es considerado saludable hacer una dieta baja en sodio.

Las etiquetas de muchos alimentos resaltan la frase bajo en sodio lo mismo que las botellas de agua mineral, e incluso los jamones y el bacalao que tradicionalmente se curaban con sal, como ahora les pone menos cantidad, llevan añadidos conservantes químicos pretendidamente más saludables. Paradojas de la modernidad.

Es cierto que muchas personas toman demasiada sal, pero esta no proviene del salero, ni de la contenida de forma natural en los alimentos. El origen del exceso de sal está en los alimentos procesados y elaborados por la industria alimentaria, a los que nos referimos en nuestros escritos como comestibles: los embutidos, mortadela, salsas de tomate, quesos, patatas fritas, pan, etcétera.

Estos comestibles junto con los que consumimos fuera del hogar representan el 80 % de la sal que ingerimos cada día. Debemos caer en la cuenta de que es una sal oculta. El sodio contenido naturalmente en los alimentos representaría tan sólo el 8 % y si añadimos el proveniente del salero alcanzamos el 20 %.

¿Por qué se recomienda una dieta baja en sodio?

Las principales causas de muerte en la actualidad en los países ricos son las enfermedades cardiovasculares, entre las que destaca la arteriosclerosis con la correspondiente hipertensión arterial. Como la sal tiene un poderoso efecto contractivo y endurecedor y se abusa de los alimentos procesados, entendemos de forma sencilla por qué a la sal se la ha mandado al rincón.

El sodio y el potasio

La visión de la medicina occidental, dualista, ha demonizado al sodio y ha endiosado al potasio. Tanto es así que el potasio no importa que sea súper abundante en nuestra dieta, incluso algunos dicen que cuanto más mejor. De hecho, se recomienda para evitar los calambres, para facilitar la diuresis… sin criterio alguno.

Es alarmante que no se contemple en ningún caso el efecto de los abonos químicos utilizados en la agricultura convencional que elevan el contenido en potasio de los alimentos de forma espectacular. De hecho, muchas personas que consumen alimentos de cultivo convencional tienen los niveles de potasio elevados.

Tabla 1. Equilibrio mineral de los alimentos biológicos

En la tabla precedente podemos observar el elevado contenido en potasio de los alimentos cultivados con abonos químicos.

El punto de vista de la medicina oriental que es monista, relacional, holístico, nos enseña a comprender que el sodio y el potasio deben estar en equilibrio, tanto dentro, como fuera de la célula. Luego en cada caso deberemos saber cuándo tenemos exceso de sodio o de potasio.

Y es que las enfermedades de la civilización no incluyen solamente las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, sino también un sin número desordenes inmunitarios psíquico-comportamentales que están directamente relacionados con el exceso de potasio.

La sal es imprescindible para gozar de buena salud, en pequeñas cantidades calienta el cuerpo, tonifica los órganos, aumenta la resistencia tanto en el plano físico como en el intelectual, sube las defensas… pensemos que la palabra salud comienza por sal. Luego no se trata de eliminar la sal del salero sino de evitar los alimentos industrializados.

¿Qué tipo de sal usar?

Existen tres tipos de sal según su procedencia: la sal marina, la de manantial y la sal gema. Las dos primeras se obtienen por evaporación y la tercera procede de la extracción minera de una roca llamada halita.

La sal más adecuada para un buen equilibrio mineral en nuestro organismo es la sal marina sin refinar. Contiene todos los elementos minerales y oligoelementos presentes en el mar y es por lo tanto la más rica en cuanto a su composición química.

Sal, salado, salud, salario

La sal, en la actualidad, es un ingrediente puesto en cuestión por la mayoría de la población. Tanto es así, que muchas personas procuran evitarla y la industria alimentaria promociona los alimentos bajos en sodio como saludables. Sin embargo, no ha sido así a lo largo de la historia. La sal es imprescindible para gozar de buena salud.   

La sal en la historia

Tenemos constancia de la utilización de la sal en la dieta humana desde las épocas más remotas.

Se han documentado asentamientos humanos cerca de los yacimientos salinos en todos los continentes y en todas las civilizaciones del pasado. En algunas zonas, se inventaron las salinas, imitando a la naturaleza, para conseguir la preciada sal a través de la evaporación del agua del mar.  Pero además de su utilización en las preparaciones culinarias, la sal ha sido casi la única forma de conservación natural de los alimentos hasta hace bien poco. La forma tradicional de hervir la leche de vaca en nuestros caseríos era añadiéndole sal, costumbre que se ha perdido desde la aparición de la industria láctea con los métodos modernos de conservación.

Pero el uso de la sal no se ha limitado solamente al consumo humano. Es un hecho comprobado que algunos animales de forma instintiva lamen ciertas piedras con sabor salado y que esta operación les proporciona placer.  De hecho, los pueblos pastores tanto de vacas, como ovejas, caballos, etc. después de tener el ganado todo el verano en el monte, al llevarlos al establo para pasar el invierno, les ponen unas gruesas piedras de sal, y los animales, las lamen hasta no dejar ni un resto.

En la historia, la sal ha tenido tanto valor como el oro, de hecho, ha sido utilizada como moneda en distintas partes del mundo, lo mismo en Etiopía que en el Tíbet. A los soldados en el imperio romano se les pagaba por su trabajo un salarium en forma de sal; de ahí deriva la palabra actual salario: el dinero que se recibe a cambio del trabajo.

La sal en la vida

La vida se originó en el mar y el plasma sanguíneo es una réplica del océano primitivo en el que aparecieron los primeros seres vivos. En la evolución de la vida, desde los seres unicelulares hasta los vertebrados superiores, se desarrolla un aparato circulatorio que permite a los diferentes animales, incluidos los humanos llevar internamente el agua del mar en el que nació la vida.

Del mismo modo, el líquido amniótico en el que todos nos hemos desarrollado durante la vida intrauterina es salado, es decir, la vida está intrínsecamente ligada a la sal.

Cuando decimos que los seres humanos somos animales de sangre caliente, deberíamos añadir que esa sangre es además salada, ya que la sal en pequeñas cantidades calienta el cuerpo.

La composición química de la sal

Es a comienzos del siglo XIX, cuando la química comienza a descubrir la verdadera composición de la sal: cloruro de sodio. En esa época, el químico inglés Sir Humphry Davy descubre también el sodio y el potasio.

El sodio es importante para el adecuado funcionamiento de músculos y nervios. Asimismo, es esencial para la autorregulación del balance del agua corporal.

SalarioTabla 1. Requerimientos diarios de minerales

En la tabla precedente observamos que el sodio es el mineral que necesitamos en mayor cantidad y éste debe provenir siempre de la sal marina sin refinar, sea gruesa o fina.

La sal en el lenguaje

Debido a su significado ritual y a su gran utilidad en la conservación de alimentos, la palabra sal adquirió connotaciones de alta estima y honor en las lenguas antiguas y se mantiene hasta la actualidad.

Por ejemplo, la confesión árabe «hay sal entre nosotros», la expresión hebrea «comer la sal del palacio» y la frase persa moderna «desleal a la sal».

En inglés, el término «salt of the earth», (sal de la tierra), describe a una persona que se tiene en alta estima.

En castellano, ser una persona salada o tener salero implica gracia, ritmo en el trabajo y desenvoltura, en contraposición a ser una persona sosa que se asocia con falta de chispa, de energía… de vitalidad.

Continúa en el post: ¿Tomamos demasiada sal?

Yin y yang en los cereales II

Es muy común utilizar de forma indistinta el concepto hidratos de carbono y cereales, cuando en todos los casos deberíamos distinguir si los hidratos de carbono proceden de alimentos integrales o refinados y si los cereales están forma de grano o de harina. Los dos aspectos son de gran relevancia en cuanto a nuestra salud se refiere.

Continuación del post: Yin y Yang en los cereales I

 El trigo

Tradicionalmente no se ha consumido en forma de grano sino en forma de pan, cuscús, bulgur, todo tipo de pastas y harina.

Existen muchas variedades de trigo, como el kamut, la espelta, el trigo duro, etc. Algunas han sufrido múltiples manipuladas genéticas y han dado como resultado trigos peor tolerados, más alergénicos, tanto que en la actualidad se considera al trigo en general como un cereal no saludable.

Podemos encontrar escritos que acusan al trigo de ser responsable de las enfermedades cardiovasculares… pero siempre que se cita al trigo se está hablando de pan blanco y pastas procedentes de harinas refinadas, todos ellos alimentos muy próximos al azúcar. Es el cereal más rico en gluten.
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Yin y Yang en los cereales I

Los cereales integrales según su forma de presentación son más yang o más yin, descubre cómo no se comportan del mismo modo en nuestro organismo los granos enteros que las harinas.

En los cereales en grano la energía que contienen está preservada de forma absoluta, nos referimos a la capacidad de germinación. Son a la vez el fruto y la semilla de la planta, una fuente excelente no solo de nutrientes sino de energía vital.

Las sucesivas transformaciones que sufren los granos los van desvitalizando, haciendo que se pierda la capacidad de germinación del grano, que desaparezcan sustancias esenciales y que se oxiden sus nutrientes.

Así tenemos los granos pelados o refinados a los que se les desprovee de la cáscara y del germen con la consiguiente pérdida de fibra, vitaminas y minerales.

En otros casos, los granos no se refinan, pero se transforman en copos, sémolas, todos los tipos de pastas y finalmente en harinas.

De modo que los granos enteros son la forma de presentación más yang de los cereales y las harinas la más yin.
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Los alimentos: estructura y función II

A continuación hacemos una breve descripción de los alimentos atendiendo a su aspecto funcional, es decir, si calientan o enfrían, si aceleran el metabolismo o lo inhiben, si contraen o dilatan, etcétera.

Continuación del post: Los alimentos: estructura y función I

Los alimentos se pueden clasificar según su función:

Alimentos Calentadores/Enfriadores

Un análisis de laboratorio no nos dice nada acerca del efecto calentador o enfriador de los alimentos, pero sí miles de años de experiencia en todos los pueblos y culturas del planeta. Todas las medicinas tradicionales tienen en cuenta estos aspectos a la hora de utilizar los alimentos con fines curativos. Debemos tener en cuenta que el frío es un agente causal en muchas patologías, tanto si es de origen externo, por ejemplo el que produce el clima, como interno, que es el que producen los alimentos enfriadores.
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Los alimentos: estructura y función I

Para utilizar los alimentos como agentes de curación contemplamos la estructura y la función de los mismos: hablamos de la composición química, que viene determinada por su origen (estructura), y de su comportamiento, que viene precisado por sus características bioenergéticas (función).

En el ámbito general hablamos de química y física, anatomía y fisiología, software y hardware, etc. Del mismo modo, en el caso de los alimentos nos referimos a estructura y función, ya que los alimentos están compuestos por materia (estructura)  que viene dada por su composición química, y energía (función), que es la que determina su comportamiento en nuestro medio interno.  Es lo que los orientales llaman el yin y el yang, perfectamente traducible a nuestro lenguaje occidental.

Tabla 1. Características de los alimentos

Para comprender el poder curativo de los alimentos debemos valorar no sólo los aspectos nutricionales, es decir, que sean naturales, integrales y biológicos. Es imprescindible además, contemplar sus aspectos funcionales como son si calientan o enfrían, si contraen o dilatan y si son balanceados en la relación sodio/potasio.

A continuación hacemos una breve descripción de los alimentos atendiendo a su origen, es decir, a su composición química. Esta clasificación nos permite saber si alcalinizan o acidifican, oxidan o reducen, desmineralizan o remineralizan, etc., aspectos todos ellos relacionados con la química y la materia.
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Dieta vegetariana y Salud

Más allá de las corrrientes que defienden no comer carne por respeto a los animales, hoy profundizamos en un tema que despierta mucho interés: si la dieta vegetariana es saludable.

Cada día más personas que acuden a mi consulta, alumnos, seguidores de las redes… me preguntan sobre la dieta vegetariana: si es saludable, si puede tener carencias o si por el contrario tiene ventajas.

Los dietistas clásicos alertan sobre las posibles carencias nutricionales, y por otro lado muchas corrientes filosófico-espirituales afirman que una alimentación exenta de alimentos animales favorece la evolución espiritual y el tener el cuerpo «limpio», sin entrar en otras consideraciones como son las de no sacrificar animales para alimentarnos.

Ateniéndonos a la composición química de los alimentos, podemos afirmar que en el reino vegetal existen los mismos nutrientes que en el reino animal, luego sería posible alimentarse exclusivamente de alimentos de calidad vegetal, sin tener problemas de salud.

Luego en términos teóricos afirmaríamos que consumiendo sólo alimentos vegetales podemos obtener los nutrientes necesarios para estar en salud, aunque para ello deberíamos tener una información precisa sobre cómo combinar los diferentes alimentos, de modo que no se produzcan carencias, sobre todo en lo que concierne a las proteínas.
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Y si no tomo leche, ¿qué desayuno?

Esta pregunta es cada vez más frecuente en los ámbitos nutricionales ya que los efectos adversos de la leche son cada vez más conocidos y comprobados. Existen muchas alternativas saludables como explicamos a continuación.

Algunas corrientes nutricionales afirman que es saludable desayunar zumos y/o batidos de frutas. En nuestro caso no los recomendamos al tratarse de alimentos muy ricos en azúcares rápidos y altamente enfriadores. Es importante contemplar todos los alimentos no solo por su composición química, sino también por sus características bioenergéticas, y una de ellas es el concepto frío/calor. No olvidemos que somos animales de sangre caliente.

Hay un sinfín de bebidas vegetales que se pueden consumir en lugar de la leche de vaca, todas ellas más ligeras y nutricionalmente más sanas.  No se trata de sustituir la leche de vaca por una bebida vegetal, sino de tener diferentes opciones de bebidas saludables.

Quiero proponeros tres alternativas saludables frente a los típicos desayunos.

  1. Desayuno  tipo «café con leche y tostada»

Por encima de todos, el más común en nuestro país. Como alternativa al café con leche y tostadas proponemos un café de cereales o un té (kukicha, mú, verde) con unas rebanadas de pan integral de levadura madre o tortas de cereales, acompañadas de aceite de primera presión (oliva, sésamo, semillas) o crema de frutos secos (almendras, cacahuetes, tahín). Ocasionalmente podemos utilizar una confitura sin azúcar.

Debemos evitar el exceso de azúcares rápidos que, aunque nos aportan una energía instantánea, producen hipoglucemias a media mañana.

La malta de cebada: es el resultado de tostar y moler la cebada. Al igual que el café de cereales es una bebida tonificante pero no excitante. Debe ser siempre biológica y no llevar azúcar en su composición. Se prepara como el café de puchero. No recomendamos los preparados instantáneos para consumo regular.

El café de cereales: es el resultado de tostar y moler diferentes mezclas de cereales y legumbres, bellotas, achicoria, etcétera. Es un buen tónico del riñón y no tiene efecto estimulante. No recomendamos consumir los que llevan higos en su composición porque son menos equilibradores desde la relación sodio/potasio. Se prepara como el café de puchero. Del mismo modo que en el caso anterior no utilizaremos los preparados instantáneos cotidianamente.

2. Desayuno de cereales típico

Frente a los cereales azucarados de los supermercados, podemos tomar un muesli ya preparado o unos copos de avena a los que les añadiríamos algunos frutos secos y/o semillas, siempre utilizando ingredientes ecológicos de primera calidad. Como alternativa a la leche de vaca podemos elegir entre una gran variedad de bebidas vegetales.

Seremos moderados en el consumo de grasas, aunque sean vegetales y de buena calidad. Conviene destacar, de hecho, que nuestros requerimientos nutricionales, si tenemos un trabajo sedentario, son de siete veces más hidratos de carbono que grasas. En ningún caso mezclaremos los cereales con frutas ácidas crudas.

La bebida de arroz: en la actualidad es posible encontrar en el mercado una gran variedad de bebidas de arroz perfectamente adaptadas a nuestras necesidades. Destacan su agradable sabor y alta digestibilidad, resultan muy nutritivas y representan otra forma de tomar arroz.

La bebida de avena: como cualquier cereal, se presta a hacer licuados. Es más cremosa que la anterior, excelente para hacer una bechamel ligera. Por su elevado contenido en fibra es ideal para bajar el colesterol. Su alto valor energético, la hace muy indicada para los niños y deportistas.

La bebida de mijo: recomendable para la fragilidad del cabello y las uñas, ayuda además a controlar la ansiedad por el dulce. Es muy ligera y dulzona. Su consumo es muy aconsejable durante el embarazo.

La bebida de espelta: muy adecuada para el buen funcionamiento hepático; las propiedades de esta bebida son semejantes a las del grano del que procede, ideal asímismo para deportistas y personas sometidas a altos niveles de estrés.

La bebida de maíz: tiene más grasa que las anteriores, al igual del grano del que procede. Indicada para niños y personas con tendencia al estreñimiento. En este sentido, lejos de ser una bebida laxante estimula de una manera suave el tránsito intestinal. Cabe destacar, del mismo modo, su efecto relajante.

La bebida de trigo sarraceno: como el trigo sarraceno es un alimento calentador, la bebida está sobre todo indicada para armonizar el funcionamiento del riñón y tonificar el sistema óseo, al igual que para evitar la caída del cabello. Tiene un sabor aromático muy característico.

La bebida de quinoa: Tiene un elevado valor nutricional gracias a su riqueza en proteínas y está naturalmente desprovista de gluten. Es rica en minerales por lo que favorece tener los huesos más sanos y fuertes. Además ayuda a reducir el colesterol y los triglicéridos gracias a su contenido en ácidos grasos omega 3. Es por lo tanto otra opción saludable.La bebida de soja: se trata del más conocido de los derivados de la soja. Muchos la recomiendan como sustituto de la leche porque tiene menos calorías, menos grasa y ausencia de colesterol. No obstante, no es recomendable atiborrarse. Es un alimento altamente proteico y su exceso podría producir fatiga de los órganos internos. De la misma manera, su carácter enfriador favorece el hiperestrogenismo, debilita la vitalidad sexual y la disminuye la capacidad reproductora. Con esta información no pretendemos desaconsejar el consumo de la bebida de soja, simplemente contrarrestar la publicidad engañosa a la que nos someten las industrias lácteas que nos la presentan como la alternativa a la leche de vaca.

3. Desayuno comida

Las personas que se levantan temprano y realizan un trabajo físico importante acostumbran a desayunar alimentos contundentes y salados como huevos con jamón, etcétera.

Nosotros proponemos como alternativa una sopa de miso acompañada de  pan integral, un buen plato de cereales con verduras o restos de la noche anterior. Hablamos de platos como los que tomamos en la comida o en la cena.

No debemos tomar alimentos demasiado salados, porque al tener un efecto contractivo interferirán con el dinamismo y la movilidad que necesitamos para encarar el día.

Los desayunos salados resultan más recomendables cuando nuestra salud está comprometida, tanto si se padece una enfermedad crónica como si estamos solamente cansados o con estrés.

Lo ideal es alternar los diferentes tipos de desayuno y no encasillarnos en uno de ellos, tanto nutricionalmente como energéticamente.