Archivos anuales: 2019

Cuscús con verduras

Hoy os proponemos un plato muy ligero y apetitoso con un sabor dulce no azucarado, que puede ayudar a controlar la ansiedad por la comida.

Ingredientes:

Ponemos tres boles de agua filtrada o embotellada en una cacerola, añadimos el zumo de zanahoria (se puede comprar ya hecho o hacerlo en casa). Añadimos el cuscús, la nuez moscada y la sal marina. Bajamos el fuego, intercalamos una placa difusora y dejamos cocer a fuego muy bajo 15 minutos.

Pasamos el cuscús a un molde para que tome forma o lo servimos como se ve en la foto. En ambos casos se acompaña de unas verduras hervidas al vapor y se decora con un poco de perejil picadito crudo.

Como salsa de acompañamiento podemos preparar  un poco de tahín diluido con agua  a modo de una mayonesa ligera.

Crema de arroz y mijo

Hoy os proponemos una alternativa al desayuno tradicional que tiene como ventaja evitar el bajón de media mañana, además de favorecer la concentración mental y el aumento de la resitencia. Tómalo masticando concienzudamente cada bocado y siente como te energetizas.

Ingredientes:

Lavamos el arroz en varias aguas y lo escurrimos en un colador. Procedemos del mismo modo con el mijo. Tostamos los granos por separado; para ello cada vez ponemos en  la sartén sólo la cantidad de cereal que cubre el fondo y removemos con una cuchara de madera de manera que el tueste sea uniforme.

Una vez tostados los cereales los ponemos en una olla a presión con cuatro partes de agua filtrada o embotellada por cada parte de cereal y añadimos un poco de sal marina.

Cuando la olla alcanza la presión se baja el fuego, se mantiene bajo durante dos horas y se deja reposar 15 minutos más. Puede ser interesante intercalar una placa difusora para evitar que se pegue al ser una cocción prolongada.

Al tratarse de un desayuno podemos cocer los cereales la noche anterior y pasarlos por el pasapurés por al mañana. Podemos añadir un poco de agua si la mezcla ha quedado mu espesa. Lo servimos acompañado de unas semillas de sésamo tostadas.

Alteraciones hormonales femeninas IV

Es llamativo que no se contemple en ningún caso el peso específico que tienen la leche y los derivados lácteos en las alteraciones hormonales de las mujeres. Antes de la aparición de la industria láctea su consumo era mucho menor y la incidencia de las enfermedades que hoy son una plaga también, sólo tenemos que ver las estadísticas.

Continuación del post: Alteraciones hormonales femeninas III

Del mismo modo que tomamos demasiada carne, ha aumentado espectacularmente el consumo de leche y derivados lácteos. Pensemos que el consumo de leche en el hogar por persona y año está en 120 litros y a esto le tenemos que añadir 35 kilos de productos lácteos procesados. La leche es el alimento más consumido en nuestro país (España); está por encima del consumo de fruta, carne y hortalizas.

Ana Marie Colbin en su libro “El poder curativo de los alimentos” dice sabiamente que “En las mujeres la leche debe de salir de nuestro cuerpo, no debe de entrar en él”.

Los productos lácteos son alimentos de naturaleza fría y húmeda desde el punto de vista energético, es decir: son yin. Además, para empeorar la situación su consumo va acompañado de una elevada cantidad de azúcar añadido a alimentos refinados y procesados como la bollería industrial y toda una gama de “comestibles” light.

El balance metabólico de este grupo de alimentos es altamente acidificante, es decir, sustrae minerales de nuestra reserva alcalina. Del mismo modo oxida el medio interno y es responsable de alteraciones como el SPM, infertilidad, aborto espontáneo, amenorrea funcional y un largo etcétera que pueden desembocar en una menopausia precoz,  fibromas mamarios y el mismísimo cáncer de mama.

Paralelamente al aumento de consumo de estos dos grupos de alimentos han desaparecido de nuestra mesa casi por completo alimentos equilibradores como son los cereales integrales, legumbres y semillas. Este grupo de alimentos que representaban el 80 por ciento de las calorías ingeridas al comienzo de la era industrial tienen un profundo efecto regulador del medio interno.

Las hormonas femeninas hacen un “baile” armónico en el que cuando la producción de unas aumenta la de otras disminuye dentro de unos márgenes que permiten una vida fértil equilibrada. Un sobreconsumo de alimentos yang favorece la producción de menos estrógenos y más testosterona, situación que puede dar lugar a procesos de virilización, con hirsutismo y amenorrea por ejemplo.

Si por el contrario predomina el consumo de alimentos yin se van a elevar al prolactina y el resto de hormonas hipofisarias. En este caso, estaremos ante casos de hiperestrogenismo que dan lugar a múltiples desequilibrios con sus correspondientes alteraciones psicofísicas.

Si muchos cánceres de mama son hormono dependientes, sería más razonable enseñar a las mujeres a comer de forma equilibrada, que someterlas a una menopausia química con peligrosos inhibidores de la producción de estrógenos.

Muchos cuadros de alteración hormonal pueden resultar paradójicos ya que en todos los procesos vitales se puede contemplar la Ley del efecto inverso de Arndt-Shulz: “Las pequeñas excitaciones provocan sobre una célula un aumento o una disminución de sus funciones fisiológicas vitales en relación con la intensidad respectivamente débil o fuerte,  de dicha excitación“. Es decir pequeñas excitaciones aumentan funciones y fuertes excitaciones las disminuyen.

Es fácil comprobar como una misma sustancia puede provocar aumento o disminución de una misma acción en función de la intensidad de la dosis, en relación inversamente proporcional. De modo que debemos ser muy rigurosos a la hora de contemplar los diferentes desequilibrios.

hormonales3Tabla 3. Relación alteraciones hormonales-alimentos

En muchos casos, cuando la alimentación es excesivamente yin hay tendencia a que los ciclos sean más largos, la menstruación se vaya atrasando hasta que finalmente desaparece. Estaríamos ante una forma de amenorrea que da como consecuencia infertilidad y aparición de la menopausia precozmente.

Cuando en la dieta son predominantes las carnes y los productos lácteos, como ocurre en la actualidad muchas niñas llegan a la pubertad a los nueve años, es decir muy tempranamente y el mismo modo tiene signos de pre menopausia hacia los 36 años. Para entender estas situaciones debemos saber que en la naturaleza, la velocidad de desarrollo es inversamente proporcional a la longevidad, de modo que las mujeres cuanto más tempranamente maduran, antes envejecen.

Del mismo modo debemos tener en cuenta todos los estudios científicos que hablan de los disruptores hormonales (sustancias químicas que se han introducido en la cadena alimenticia como productos fitosanitarios y/o conservantes), que tienen un fuerte efecto estrogénico y son los causantes de numerosos desórdenes. Volvemos a recordar la importancia de consumir alimentos biológicos a la que hemos aludido anteriormente.

Igualmente no podemos dejar de recordar el efecto nefasto del tabaco sobre el equilibrio hormonal de las mujeres. Creer que el tabaco afecta sobre todo al pulmón es no ver más que una pequeña parte del problema. El tabaco está implicado además de en la menopausia precoz, en numerosos problemas de infertilidad. Entre sus efectos negativos más destacables está su altísimo efecto oxidante.

Volviendo a la consideración de nuestro medio interno como un ecosistema interior, un exceso de frío y humedad producido por un sobre consumo de alimentos yin va a provocar que nuestras hormonas se desequilibren y se manifiesten gran número de desórdenes reproductores entre lo que estaría la menopausia precoz. Aquí el clima interno no soporta bien las inundaciones y las heladas.

En el caso contrario, un sobreconsumo de alimentos yang, gracias a su naturaleza de naturaleza caliente y seca va a favorecer igualmente la menopausia con claros síntomas de sequedad vaginal, sequedad en la piel y sofocos. Nuestro clima interior no resiste el estiaje y la sequía.

Si retomamos la extrapolación macrocosmos microcosmos, observamos que lo mismo que está aconteciendo a nivel del planeta nos pasa a los seres humanos en general y a las mujeres en particular.

La menopausia representa la pérdida de la capacidad reproductora en las mujeres pero es un hecho fisiológico y no una enfermedad. Sin embargo en la actualidad se considera que debe ir necesariamente acompañada de desórdenes como: sofocos, aumento de peso, descalcificación excesiva, sequedad de piel y mucosas y un largo etcétera. Tanto es así que acuden a nuestra consulta muchas mujeres, para prepararse para lo que va a venir… Pensemos en lo absurdo de este planteamiento si a nuestras hijas a los 10 años las llevásemos al médico para prepararse a afrontar los problemas que van a tener cuando lleguen a la pubertad.

La dieta como elemento regulador

Hay unas reglas básicas para mantener un correcto equilibrio hormonal, como son:

  • No comer regularmente alimentos que se producen en el aparato reproductor de los animales ya que contienen hormonas que van a actuar inevitablemente en nuestro sistema hormonal. Recordemos que los huevos, que son alimentos demasiado yang, tienen un tropismo sobre los ovarios y los productos lácteos cuya naturaleza es excesivamente yin, se dirigen a las mamas.
  • Prescindir de los comestibles, así como de los alimentos procesados y refinados ya que son altamente oxidantes.
  • Consumir a diario alimentos integrales para asegurarnos un buen equilibrio ácido-base que además sean biológicos para garantizar el aporte suficiente de elementos antioxidantes.
  • Daremos preferencia a los alimentos equilibradores desde el punto de vista energético: todos pertenecen al reino vegetal y están en forma de semilla. Son los cereales, las legumbres, las semillas oleaginosas y los frutos secos.

Por tanto nuestra dieta será básicamente vegetariana, girando en torno a los cereales y legumbres cocinados, con verduras y/o frutas como acompañamiento y un consumo ocasional de algún alimento de origen animal.

Si hacemos una aproximación estándar contemplando siempre el volumen de los alimentos cocinados, diríamos que los cereales deben representar el 60 por ciento, las verduras y frutas el 25 por ciento y el alimento animal cuando sea necesario no será más de 15 por ciento del total de la dieta.

Estos aspectos generales deben ser ajustados en cada caso particular, sobre todo si hay síntomas de desequilibrios hormonales.

La anorexia sexual

Cuando hablamos de apetito en un sentido amplio nos referimos a un impulso instintivo e intenso que lleva a una persona a satisfacer sus necesidades o deseos.

Podemos tener apetito insaciable de novedades, de conquista, de destrucción, de alimentos o apetito sexual.

Hay un aspecto desconocido para muchos, que es el poder de la alimentación a la hora de regular la sexualidad.

Los alimentos, cuando los contemplamos desde el aspecto funcional del yin y el yang, explican de forma clara su comportamiento en el deseo sexual.

Los que llamamos yang como la carne, chorizo, jamón, embutidos… tienen energía calentadora y descendente, y favorecen las relaciones sexuales. Por eso, en el pasado, durante la cuaresma, los católicos se abstenían de comer carne como penitencia.  De hecho se habla de relaciones carnales para referirse a lo genital.

Por el contrario los alimentos yin como el azúcar, dulces, bollos, galletas, miel, refrescos, helados, chocolate, frutas, ensaladas… son de naturaleza enfriadora y ascendente, de modo que va a activar más los aspectos emocionales, mentales y espirituales. Son por tanto inhibidores del apetito sexual. Así muchos santos eran vegetarianos y en todas las religiones de uno u otro modo se restringe el consumo de cerdo, etc.

Como la salud es una cuestión de equilibrio, no se trata ni de tener un deseo irrefrenable donde el sexo nos tiranice, ni de vivir con una inhibición sexual tan importante que nos dificulte la relación amorosa. Recordemos que el sexo es el quicio sobre el que gira la puerta del amor.

Una vez más los cereales y las legumbres, acompañados de unas verduras y algo de alimento animal, son claves para tener una vivencia saludable del sexo.

Alteraciones hormonales femeninas III

La salud es un equilibrio con el ambiente que nos rodea. Es la forma como nos relacionamos con nuestro entorno a través de lo que comemos, bebemos, respiramos, sentimos… A nivel celular es el equilibrio con el medio que rodea a las células: la matriz extracelular. Es lo que llamamos la homeostasis.

 Continuación del post: Alteraciones hormonales femeninas II

La salud: ni deficiencia ni exceso

Hay cuatro constantes físicoquímicas del medio interno que nos permiten definir la salud desde un punto de vista cuantitativo y son:

  • pH grado de acidez-alcalinidad
  • rH2 nivel de oxidación-reducción
  • ρ (resistividad) la concentración de electrolitos
  • Na/K la relación sodio-potasio

Estos cuatro aspectos nos definen las condiciones de homeostasis y son válidas tanto cuando nos referimos a la matriz extracelular como a las células.

Los dos primeros aspectos (pH y rH2) son esenciales para que tengan lugar las reacciones del metabolismo correctamente, ya que todas las reacciones mediadas por enzimas tienen lugar en unas condiciones muy concretas tanto en lo que se refiere al pH como al nivel de óxido-reducción del medio. Pensemos en que la producción de estrógenos, progesterona, etc., tiene lugar en unas condiciones fisicoquímicas determinadas.
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La dieta paleolítica

En nuestro tiempo hay algunas corrientes que han puesto de moda la llamada dieta paleo, haciendo referencia a cómo se comía en las etapas prehistóricas.

La dieta tradicional de la humanidad, ha consistido principalmente en alimentos de calidad vegetal en vez de carne y otros alimentos animales como se ha creído popularmente.

Los últimos estudios en arqueología, antropología y anatomía comparada, desafían la noción de que el ser humano evolucionó como un animal cazador agresivo, que dependía principalmente de la carne para sobrevivir.

La nueva perspectiva describe a los primeros humanos y sus antepasados, más como vegetarianos que como carnívoros. La mesa prehistórica durante el último millón y medio de años se componía de tres veces más alimentos vegetales que animales.

Cuando nuestros antepasados salían a cazar mamut, no traían a casa un kilo de carne cada día. Sin embargo, cuando cualquier habitante del mundo industrializado sale a la compra no tiene problema para llevar a casa la cantidad de carne que desee.

Por otra parte la dieta en cada etapa de la evolución del ser humano a lo largo de la historia, ha representado una adaptación al entorno, donde la forma de producir los alimentos limitaba el consumo.

Es ahora cuando tenemos más problemas para saber elegir la dieta más conveniente para estar en salud.

Alteraciones hormonales femeninas II

Cuando se dice que el ciclo menstrual es un ciclo lunar, en pocos casos se ahonda hasta comprender la profunda relación que existe entre todos los fenómenos de la naturaleza que rigen la vida. Las fases de la luna, las mareas, la menstruación… Descubre lo que las une.

Continuación del post: Alteraciones hormonales femeninas I

El equilibrio hormonal en la mujer

En las mujeres es donde más claramente se ve la influencia de las fuerzas del cielo y de la tierra y estas fuerzas son determinantes en el equilibrio hormonal.

La producción de hormonas sigue un ritmo lunar y da lugar al ciclo menstrual con la posibilidad de fecundación y consiguiente reproducción de la especie.

En el ciclo lunar observamos la fase decreciente que da lugar a la luna nueva y la fase creciente que da lugar a la luna llena, y en el ciclo menstrual observamos la fase proliferativa que da lugar a la ovulación y la fase secretora que da lugar a la menstruación.

Así cuando en una mujer hay un buen equilibrio entre las fuerzas del cielo y de la tierra ovula en luna nueva y menstrúa en luna llena.

Figura 1. Relación ciclo menstrual ciclo lunar

En todos los fenómenos de la naturaleza, “la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Esta frase en occidente es la que explica el principio de conservación de la energía, pero no se utiliza en ningún momento para conocer y comprender los procesos de la naturaleza.

Sin embargo la visión oriental de la vida y de las cosas está profundamente asentada en ese principio como veremos a continuación. Nos va a interesar esta visión oriental sobre todo en la aplicación a la comprensión del origen de las enfermedades y a su curación.

El yin y el yang: definición

Cuando se habla del yin y el yang en occidente se tiende a definirlos como conceptos estáticos: frío/calor, hombre/mujer, día/noche, etc. Pero en realidad esos términos son tan sólo las manifestaciones del perpetuo cambio de la energía.

Yin es la manifestación de la energía de la tierra, en consecuencia ascendente, expansiva y centrífuga, es la que anima y da vida al reino vegetal.

De modo que los vegetales son energéticamente yin y tienen como atributos lo blando,  húmedo, frío y dulce.

Yang es la manifestación de la energía del cielo, es decir descendente, contractiva y centrípeta, es la que anima y da vida al reino animal.

Así los animales son energéticamente yang y sus atributos son lo duro, seco, caliente y salado.

hormonales1

Tabla 1. Clasificación  Yin y Yang

La universalidad del yin y el yang la podemos ver en algunos fenómenos cotidianos como expresión de la manifestación de dos fuerzas antagónicas y complementarias. Lo que para unos es la estructura y la función, para otros es la materia y la energía. A partir de estos ejemplos comprendemos que  la visión energética no es un orientalismo, se trata de una comprensión global.

  • El mundo de la electricidad, así como el del magnetismo, están compuestos por las dos polaridades, la carga positiva (yang) y la carga negativa (yin).
  • El equilibrio en la sangre bascula entre la alcalinidad y la acidez, entre la proporción de glóbulos rojos (yang) y de glóbulos blancos (yin).
  • El equilibrio del sistema nervioso autónomo depende de la relación complementaria entre el parasimpático (yang) y el simpático (yin).
  • El corazón, cuando funciona bien, muestra el equilibrio entre la sístole (yang) y la diástole (yin).
  • El ciclo menstrual es la expresión del equilibrio entre la ovulación (yang) y la menstruación (yin).
  • El metabolismo es el resultado de dos fenómenos antagónicos complementarios: el anabolismo (yang) y el catabolismo (yin).

Los alimentos: materia y energía

Sólo si contemplamos a los alimentos desde la materia (composición química) y la energía (comportamiento funcional), podremos relacionar las alteraciones hormonales en relación con la forma moderna de comer.

Los alimentos de naturaleza yin tienen efecto expansivo, son blandos, impulsores y enfriadores. Dan lugar a las fases agudas de la enfermedad (irritación e inflamación) y, cuando se comen en exceso, favorecen las infecciones, alergias, enfermedades autoinmunes e inmunodeficiencia. Nos referimos al azúcar, miel, edulcorantes, dulces, helados, leche y derivados, zumos, batidos, frutas tropicales, especias, alcohol, té, chocolate y café, entre otros.

Los alimentos de naturaleza yang tienen efecto contractivo, son duros, estancadores y calentadores. Facilitan los depósitos de toxinas en forma de nódulos, pólipos, miomas, etc., y su exceso da lugar a muchos tipos de cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Hablamos de los huevos, quesos curados, embutidos, salazones, caza, carnes rojas, mariscos…

Continuará en el post: Alteraciones hormonales femeninas III