Archivos anuales: 2019

La diverticulitis

Los doctores Berman y Kirsner publicaron en  American Journal of Digestive Diseases que la diverticulitis puede prevenirse y mejorar con una dieta alta en fibras. El enriquecimiento en fibra de la dieta resolvió el problema en el 85 por ciento de los casos.

Este es un ejemplo en el que al hablar de nutrientes en lugar de alimentos, puede inducir a pensar que se trata de tomar salvado o de enriquecer los alimentos en fibra. 

La fibra no se debe ingerir nunca en forma de salvado, sino formando parte de los alimentos que la contienen. De hecho, cuando se toma cruda tiene un efecto irritante de las mucosas y, en el caso que nos ocupa, sería contraproducente.

En términos de fibra, los alimentos más ricos son las legumbres, seguidos de los cereales integrales y más de lejos, las verduras y las frutas.

Para hacernos una idea, taza de legumbres tiene el doble de fibra que una de arroz integral y éste tiene veinte veces más fibra que una taza de fruta.

De modo que, una dieta básicamente vegetariana, girando en torno a los cereales integrales cocinados, acompañada de legumbres y algo de verdura y fruta, es excelente para mejorar la diverticulitis.

La causa de las enfermedades

Los agentes causales de las enfermedades son tanto de origen interno como externo. Sin embargo, en occidente se les da mucha más importancia a estos últimos: nos referimos a las condiciones climáticas, las malas posturas, los contagios, etc.

Como en muchos casos estos aspectos externos no dependen de nosotros, el margen de actuación es muy reducido. De este modo, contraer determinadas enfermedades nos puede parecer normal.

La Medicina Oriental, sin embargo, contempla además de los ambientales, los agentes causales internos. Hablamos de todos aquellos que producen una alteración de nuestro medio interno, es decir, el desequilibrio de las constantes que definen la vida, como son: el grado de acidez/alcalinidad, el nivel de oxidación/reducción, la concentración de electrolitos en los fluidos corporales y la relación sodio/potasio.

Para lograr el equilibrio de estos factores internos nuestra actuación es determinante. La clave para crear las condiciones de salud descansa en una alimentación adecuada donde, el resultado de lo que comemos, debe ser alcalinizante, antioxidante, no concentrado ni diluido y con una relación sodio/potasio semejante a la de las células. De modo que una alimentación equilibrada es la principal herramienta tanto en el mantenimiento como en la recuperación de la salud.

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La metáfora del pozo

Existe la idea generalizada de que hay que ir al médico cuando ya estamos enfermos, lo que de forma involuntaria genera una tendencia a vivir despreocupadamente. De hecho, según la creencia de muchos, la mayoría de las enfermedades no tienen que ver con nuestros hábitos de vida: se considera que son hereditarias, autoinmunes, intrínsecas, endógenas… o contagiosas.

Estamos acostumbrados a escuchar la frase más vale prevenir que curar. Sin embargo, la Medicina Oficial nos diagnostica las enfermedades cuando ya las tenemos. Además, en la práctica no se trabaja en la educación para la salud, ni en la prevención de las enfermedades. No hay más que ver los menús de muchos centros sanitarios y/o escolares, o los comentarios de algunos médicos que, cuando pretendes hacerte un chequeo preventivo, te cuestionan: pero si estás bien, ¿para qué vienes?

La Medicina Oriental, antagónica a la oficial, parte de unos postulados diferentes. Para los médicos en Oriente, intentar curar una enfermedad es como ponernos a cavar un pozo cuando ya tenemos sed. Todos entendemos que lo ideal sería cavar el pozo antes de estar sedientos. De esta manera cultivaríamos la salud a través de unos buenos hábitos de vida, comiendo desde el respeto a las leyes del equilibrio interno. En realidad, es la principal forma de prevenir la aparición de las enfermedades.

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La macrobiótica y el cáncer de mama

Los investigadores del New England Medical Center de Boston informaron en 1981 que las mujeres vegetarianas y macrobióticas tenían menor probabilidad de padecer cáncer de mama que el resto. Descubrieron que esas mujeres procesaban los estrógenos de manera diferente al resto, eliminándolos de su cuerpo con mayor rapidez.

Hoy es sabido que los altos niveles de estrógenos están asociados al desarrollo del cáncer de mama. El estudio se hizo con dos grupos de mujeres, el de las vegetarianas/macrobióticas y el de las no vegetarianas.

Ambos grupos consumían las mismas calorías, pero las vegetarianas tomaban sólo un tercio de la cantidad de proteínas y grasas que el grupo de control.

La diferencia entre tomar proteínas vegetales y grasas insaturadas en lugar de proteínas animales y grasas saturadas da como resultado una capacidad de eliminación de los estrógenos dos o tres veces mayor.

La diferencia en el metabolismo de los estrógenos puede explicar la menor incidencia de cáncer de mama en mujeres vegetarianas y macrobióticas. De modo que la dieta pueder ser considerda un elemento de prevención del cáncer.

Trastorno por déficit de atención

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) se manifiesta como una alteración en el sistema nervioso central que produce un aumento de la actividad, impulsividad y falta de atención. Afecta cada vez a más niños, comparando con las décadas precedentes, y constituye una de las causas más frecuentes de fracaso escolar y de problemas sociales en la edad infantil. El síndrome aparece en la infancia y puede persistir y manifestarse hasta la edad adulta.

Muchos investigadores científicos sostienen que la causa exacta todavía se desconoce, y sugieren que puede existir un componente genético o que los tóxicos medioambientales pudieran influir. En cualquier caso, a los padres no se les aporta ningún recurso para ayudar a sus hijos, salvo la medicación sintomática.

Está claro que la alimentación es un componente importante en niños con  hiperactividad. De hecho, en este desorden están implicados sobre todo el azúcar y los aditivos alimentarios. Muchos alimentos consumidos en el desayuno llevan hasta un 85 por ciento de azúcar en su composición.

El Dr. Benjamín Feingold concluyó en los años 70 que, si se eliminan los dulces y los aditivos de la dieta de los niños hiperactivos, su comportamiento se normaliza. Debemos enseñar a nuestros hijos a comer alimentos biológicos, sin química y sin azúcar, como alternativa a medicamentos fuertes y peligrosos.

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La anemia y la memoria

La anemia generalmente se asocia con una carencia de hierro y un estado de debilidad general, por eso es común tomar suplementos que contengan este mineral.

Si analizamos el problema, en la mayoría de las personas que padecen anemia, no hay una deficiencia en el aporte, ya que el hierro está presente tanto en los alimentos de origen animal, como en los vegetales. Los niveles bajos de hierro en la sangre están condicionadas en la mayoría de los casos por una malabsorción intestinal.

El principal factor que determina la falta de fuerza digestiva, que es la responsable de una deficiente capacidad de absorción, es un consumo excesivo de alimentos yin-enfriadores. Esto se refleja en una expresión popular que dice: “¡ese no ha comido caliente en su vida, no tiene sangre!”

En relación a la memoria y otros aspectos del funcionamiento cerebral, diremos que aunque nuestro cerebro representa el 1,7 por ciento del cuerpo, acapara el 14 por ciento de la circulación sanguínea, consume el 23 por ciento del oxígeno total y utiliza el 24 por ciento de la glucosa que contiene la sangre.

Como la hemoglobina es el transportador de oxígeno, cuando tenemos anemia y el recuento de hematíes está bajo y la hemoglobina también, nuestra actividad cerebral disminuye, pudiendo tener problemas de memoria o de falta de capacidad de concentración.

Este aspecto, ignorado por muchos, nos advierte de que la anemia no solo produce debilidad, decaimiento o caída de cabello, sino daños mucho más importantes.

¿Porqué se produce el hipo?

El hipo es una contracción involuntaria, espasmódica e intermitente de los músculos intercostales y del diafragma. En la mayoría de los casos se produce por una irritación del nervio frénico y por una distensión del estómago.

La mayoría de las personas han comprobado, en algún momento, que el consumo de alcohol favorece el hipo, ya que el alcohol energéticamente es yin igual que los dulces, la leche, los refrescos, las frutas… En estos alimentos domina la energía ascendente, lo que favorece la irritación.

Si en nuestra alimentación predominan los alimentos yin, es más probable que se  desencadene el hipo. En los niños de menos de un año es muy común, ya que en la alimentación infantil predominan la leche y las frutas. Hecho que provoca la dilatación del estómago y la estimulación del nervio frénico.

Un remedio instantáneo para combatir el hipo consiste en masticar dos cucharaditas de gomasio bien insalivadas. El gomasio es un preparado compuesto por sésamo y sal marina que contiene energía descendente y calma la irritación.

En cualquier caso, si no se trata de un hipo puntual sino más bien recurrente, conviene eliminar los alimentos yin de la dieta e incluir los cereales y legumbres como base del menú.

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Azúcar, dulce veneno

El azúcar llega a nuestras mesas como un granulado cristalino blanco que no existe en la naturaleza. Para obtenerlo, se utilizan hidróxido de calcio y formol, y a continuación se añade CO2: este último proceso es el que favorece la cristalización. El resultado es un polvo blanco, químicamente puro, que no pertenece a la categoría de los alimentos, sino a la de los “comestibles”. Entendemos por “comestibles” todas las sustancias susceptibles de ser comidas pero que no produce la madre naturaleza; llegan a nosotros mediante el procesamiento de la industria alimentaria.

Para poder metabolizar el azúcar refinado el organismo debe utilizar sus reservas de vitaminas del grupo B, además de calcio y magnesio: por eso decimos que es un gran desmineralizador. Como todos los alimentos refinados, sólo nos proporciona calorías vacías.

El azúcar es un comestible que, además, provoca otros efectos que desaconsejan su consumo como acidez de estómago y gran adicción. Esto último  sobreviene de la asimilación rápida por el organismo que, a la postre, puede desencadenar hipoglucemias reaccionales; es lo que se conoce como ansiedad por lo dulce.

Una alternativa saludable pasa por acostumbrar al paladar a los sabores dulces naturales de los alimentos. De igual modo, existen sustitutos saludables como las mieles de cereales de fermentación natural o el azúcar integral biológico.

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