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Algas Hiziki estofadas

Hoy compartimos una deliciosa receta para aprender a utilizar las verduras del mar: una fuente excelente de minerales altamente asimilables. ¡Atrévete!

Ingredientes:

Lavamos las algas en varias aguas, las escurrimos en un colador y las ponemos en remojo la noche anterior con agua filtrada o embotellada. Al día siguiente, cortamos una cebolla en aros, pincelamos una sartén con un poco de aceite de sésamo y salteamos la cebolla a fuego vivo unos minutos.

A continuación añadimos las algas escurridas y seguimos salteando la mezcla unos dos o tres minutos. Añadimos el agua del remojo de las algas, bajamos el fuego y mantenemos la cocción hasta que se evapore el líquido.

Antes de retirar del fuego sazonamos con unas gotas de tamari. En cada comida tomaremos una cucharada sopera, como guarnición.

Esta receta se puede preparar para varios días, ya que las algas se conservan muy bien el el frigorífico.

Los alimentos: estructura y función II

A continuación hacemos una breve descripción de los alimentos atendiendo a su aspecto funcional, es decir, si calientan o enfrían, si aceleran el metabolismo o lo inhiben, si contraen o dilatan, etcétera.

Continuación del post: Los alimentos: estructura y función I

Los alimentos se pueden clasificar según su función:

Alimentos Calentadores/Enfriadores

Un análisis de laboratorio no nos dice nada acerca del efecto calentador o enfriador de los alimentos, pero sí miles de años de experiencia en todos los pueblos y culturas del planeta. Todas las medicinas tradicionales tienen en cuenta estos aspectos a la hora de utilizar los alimentos con fines curativos. Debemos tener en cuenta que el frío es un agente causal en muchas patologías, tanto si es de origen externo, por ejemplo el que produce el clima, como interno, que es el que producen los alimentos enfriadores.

Son alimentos calentadores:

Todos los reconstituyentes, tónicos fuertes como las carnes rojas,  embutidos, salazones, quesos curados, empanadas, ahumados, caza, etc.

Del mismo modo, la sal y lo salado tienen igualmente efecto calentador; así como las formas de cocción que utilizan altas temperaturas como el horno, la parrilla, la brasa, etc.

Podemos tener problemas de exceso de calor aunque no tomemos demasiados alimentos animales si tenemos costumbre de comer todo muy sazonado y cocinado.

Un consumo excesivo de estos alimentos puede provocar demasiado calor en nuestro cuerpo.
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Los alimentos: estructura y función I

Para utilizar los alimentos como agentes de curación contemplamos la estructura y la función de los mismos: hablamos de la composición química, que viene determinada por su origen (estructura), y de su comportamiento, que viene precisado por sus características bioenergéticas (función).

En el ámbito general hablamos de química y física, anatomía y fisiología, software y hardware, etc. Del mismo modo, en el caso de los alimentos nos referimos a estructura y función, ya que los alimentos están compuestos por materia (estructura)  que viene dada por su composición química, y energía (función), que es la que determina su comportamiento en nuestro medio interno.  Es lo que los orientales llaman el yin y el yang, perfectamente traducible a nuestro lenguaje occidental.

Tabla 1. Características de los alimentos

Para comprender el poder curativo de los alimentos debemos valorar no sólo los aspectos nutricionales, es decir, que sean naturales, integrales y biológicos. Es imprescindible además, contemplar sus aspectos funcionales como son si calientan o enfrían, si contraen o dilatan y si son balanceados en la relación sodio/potasio.

A continuación hacemos una breve descripción de los alimentos atendiendo a su origen, es decir, a su composición química. Esta clasificación nos permite saber si alcalinizan o acidifican, oxidan o reducen, desmineralizan o remineralizan, etc., aspectos todos ellos relacionados con la química y la materia.
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Sopa de verduras con alga dulse

Hoy compartimos una deliciosa sopa invernal, excelente para entrar en calor y tonificar a nuestro aparato digestivo para mejorar la digestión.

Ingredientes:

Lavamos y troceamos finamente la cebolla y la zanahoria. Ponemos agua filtrada o embotellada a hervir y cuando alcanza el punto de ebullición añadimos las verduras y la sal marina. Mantenemos la cocción 20 minutos a fuego medio.

A continuación retiramos la sopa del fuego y añadimos una cucharadita de miso de cebada no pasteurizado por cada ración de sopa. Para evitar los grumos es muy útil un colador de miso.

Antes de servirla ponemos en el plato una cucharada de copos de alga dulse para cada persona. Para decorar podemos utilizar unos tacos de pepino.

¡Buen provecho!

Trigo Sarraceno con arroz y verduras

Hoy compartimos una receta de invierno que puede ser considerada plato único ya que contiene los tres grupos de alimentos imprescindibles para un menú completo: cereales, legumbres y verduras.

Ingredientes:

Lavamos cada cereal en varias aguas y lo escurrimos en un colador. Tostamos cada uno por separado en una sartén en seco removiendo con una cuchara de madera, hasta que desprenda un agradable olor y tome un suave color dorado. Para conseguir el efecto deseado, debemos poner en la sartén cada vez una pequeña cantidad de cereal, la que cubre el fondo, de ese modo conseguimos que el tueste sea uniforme.
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Sopa de soja verde con cebolla fresca

Hoy os proponemos un plato con una legumbre ligera y por lo tanto muy digestiva. Se trata de la judía mungo, conocida como soja verde, aunque en realidad tiene el mismo parentesco con la soja que el resto de las legumbres, como garbanzos, lentejas, guisantes o habas. Por eso la pueden tomar todos aquellos que por una u otra razón no consumen soja.

Ingredientes:

Lavamos bien la soja y la ponemos en remojo con agua filtrada o embotellada la noche anterior. Hacemos lo mismo con un trozo de alga dulse.

Al día siguiente descartamos el agua del remojo de las legumbres, las ponemos en una cazuela con agua filtrada o embotellada en cantidad suficiente y añadimos el alga troceada con su agua de remojo.

Cuando comienzan a hervir bajamos el fuego al mínimo y mantenemos la cocción unos 20 minutos. Mientras, lavamos y troceamos las cebolletas. Las salteamos con un poco de aceite de oliva virgen extra y sal marina en una sartén.

Destapamos la cazuela y añadimos el sofrito de las verduras junto con la sal marina. Mantenemos la cocción con tapa durante cinco minutos más. Justo antes de retirar del fuego, añadimos una cucharadita de tamari por cada ración que hayamos cocinado.

 

Lentejas con cebolla y zanahoria

Hoy compartimos un potaje ligero sustituyendo los embutidos tradicionales por una pequeña cantidad de algas.

Ingredientes:

Lavamos bien las lentejas y las ponemos en remojo con agua filtrada o embotellada la noche anterior.

Al día siguiente, descartamos el agua del remojo, las enjuagamos y las cocinamos en una cazuela con agua filtrada o embotellada y sin sal. Cuando comiencen a hervir, bajamos el fuego al mínimo y mantenemos la cocción unos 30 minutos.

Mientras, lavamos y troceamos una pequeña cantidad de cebolla y zanahoria. Salteamos las verduras con un poco de aceite de oliva virgen extra y sal marina en una sartén. Destapamos la cazuela y añadimos el sofrito de las verduras junto con la sal marina. Mantenemos la cocción con tapa durante 15 minutos más. Justo antes de retirar del fuego, añadimos una cucharadita de tamari por cada ración que hayamos cocinado.

Ya en el plato añadimos una cucharada sopera de alga nori en copos para «enriquecer» el plato.

Dieta vegetariana y Salud

Más allá de las corrrientes que defienden no comer carne por respeto a los animales, hoy profundizamos en un tema que despierta mucho interés: si la dieta vegetariana es saludable.

Cada día más personas que acuden a mi consulta, alumnos, seguidores de las redes… me preguntan sobre la dieta vegetariana: si es saludable, si puede tener carencias o si por el contrario tiene ventajas.

Los dietistas clásicos alertan sobre las posibles carencias nutricionales, y por otro lado muchas corrientes filosófico-espirituales afirman que una alimentación exenta de alimentos animales favorece la evolución espiritual y el tener el cuerpo «limpio», sin entrar en otras consideraciones como son las de no sacrificar animales para alimentarnos.

Ateniéndonos a la composición química de los alimentos, podemos afirmar que en el reino vegetal existen los mismos nutrientes que en el reino animal, luego sería posible alimentarse exclusivamente de alimentos de calidad vegetal, sin tener problemas de salud.

Luego en términos teóricos afirmaríamos que consumiendo sólo alimentos vegetales podemos obtener los nutrientes necesarios para estar en salud, aunque para ello deberíamos tener una información precisa sobre cómo combinar los diferentes alimentos, de modo que no se produzcan carencias, sobre todo en lo que concierne a las proteínas.
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Crema de vainilla con bebida de quinoa

Un postre sencillo, rápido de hacer, digestivo… Esta receta es una alternativa saludable a las natillas de leche azucaradas. ¡Experiméntala!

Ingredientes:

Ponemos la bebida de quinoa en una cazuela y antes de encender el fuego desleímos el kuzu, a continuación calentamos hasta que hierva, removiendo constantemente, de modo que aparece una consistencia cremosa. Apagamos el fuego y añadimos la vainilla.

Servimos la crema en copas individuales y añadimos un poco de malta de cebada como decoración en la superficie de la crema.

Bebida de arroz

Hoy compartimos la receta de una bebida vegetal muy apareciada por su delicado sabor. Es importante que la elaboremos con arroz integral ecológico en todos los casos.

Ingredientes:

Lavamos el arroz en varias aguas, lo escurrimos en un colador y lo dejamos  en remojo la noche anterior a la elaboración de la receta.

Al día siguiente ponemos al fuego una cazuela con cuatro partes de agua filtrada o embotellada, el arroz y la sal marina. Lo hervimos durante 10 minutos, añadimos cuatro tazas de agua y lo mantenemos al fuego otros 20 minutos. Cubrimos un colador grande con un paño de gasa y colamos el contenido. El filtrado resultante es la bebida de arroz.

Esta receta es válida para todas las bebidas de cereales, de mijo, quinoa, etcétera. Si la queremos enriquecer en calcio, añadiremos alga kombu a la cocción como hemos hecho en la receta de la bebida de avena.

Opcionalmente la podemos tomar con vainilla o con canela.

Las bebidas vegetales del mercado son mucho más yin/enfriadoras y menos digestibles ya que son licuados del cereal correspondiente crudo a los que se añade aceite vegetal y no se les añade sal.