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Médicos por una medicina responsable

Hace más de 30 años, el Comité de Médicos para una Medicina Responsable en EE. UU. compuesto por más de 3.000 miembros, propuso cuatro nuevos grupos de alimentos: cereales integrales, legumbres y derivados, verduras frescas y frutas. Esta opción sustituiría a los cuatro grandes grupos básicos de la alimentación moderna que son: la carne, pescado y aves de corral, los productos lácteos, los cereales refinados y las verduras y frutas.

En el estudio, la carne, los productos lácteos y otros alimentos animales se contemplaban sólo como opcionales ya que los doctores afirmaban que su consumo está directamente asociado al aumento de riesgo de cáncer, enfermedades cardiacas, obesidad, diabetes y osteoporosis entre otras enfermedades. A día de hoy, sus recomendaciones no se tienen muy en cuenta, ni en EE. UU. ni en el resto de los países ricos. 

La prevención de las llamadas enfermedades de la civilización pasa por cultivar la salud, sabiendo qué es lo que más nos conviene comer, más que por hacerse chequeos de forma periódica. 

Empezar a cuidarnos cuando nos han diagnosticado la enfermedad es tanto como ponernos a cavar un pozo cuando ya tenemos sed. La salud es nuestro bien más preciado y nos concierne a nosotros mismos, por lo tanto, debemos dar prioridad a todos los hábitos de vida saludables.

Lentejas con cebolla y zanahoria

Hoy compartimos un potaje ligero sustituyendo los embutidos tradicionales por una pequeña cantidad de algas.

Ingredientes:

Lavamos bien las lentejas y las ponemos en remojo con agua filtrada o embotellada la noche anterior.

Al día siguiente, descartamos el agua del remojo, las enjuagamos y las cocinamos en una cazuela con agua filtrada o embotellada y sin sal. Cuando comiencen a hervir, bajamos el fuego al mínimo y mantenemos la cocción unos 30 minutos.

Mientras, lavamos y troceamos una pequeña cantidad de cebolla y zanahoria. Salteamos las verduras con un poco de aceite de oliva virgen extra y sal marina en una sartén. Destapamos la cazuela y añadimos el sofrito de las verduras junto con la sal marina. Mantenemos la cocción con tapa durante 15 minutos más. Justo antes de retirar del fuego, añadimos una cucharadita de tamari por cada ración que hayamos cocinado.

Ya en el plato añadimos una cucharada sopera de alga nori en copos para «enriquecer» el plato.

La diverticulitis

Los doctores Berman y Kirsner publicaron en  American Journal of Digestive Diseases que la diverticulitis puede prevenirse y mejorar con una dieta alta en fibras. El enriquecimiento en fibra de la dieta resolvió el problema en el 85 por ciento de los casos.

Este es un ejemplo en el que al hablar de nutrientes en lugar de alimentos, puede inducir a pensar que se trata de tomar salvado o de enriquecer los alimentos en fibra. 

La fibra no se debe ingerir nunca en forma de salvado, sino formando parte de los alimentos que la contienen. De hecho, cuando se toma cruda tiene un efecto irritante de las mucosas y, en el caso que nos ocupa, sería contraproducente.

En términos de fibra, los alimentos más ricos son las legumbres, seguidos de los cereales integrales y más de lejos, las verduras y las frutas.

Para hacernos una idea, taza de legumbres tiene el doble de fibra que una de arroz integral y éste tiene veinte veces más fibra que una taza de fruta.

De modo que, una dieta básicamente vegetariana, girando en torno a los cereales integrales cocinados, acompañada de legumbres y algo de verdura y fruta, es excelente para mejorar la diverticulitis.

Sopa de guisantes y apio

Hoy compartimos una receta de un potaje que además de sabroso es muy ligero, tanto que muchas personas contemplan los guisantes como verdura cuando en realidad son legumbres.

Ingredientes:


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Lentejas con nueces

Hoy compartimos una sencilla receta en la que utilizamos las nueces como aporte de grasas saludables en sustitución del aceite, con las ventajas nutricionales que esto implica.

Ingredientes:


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Minestrone de garbanzos

Hoy os proponemos un plato único, muy adecuado para el invierno por su efecto calentador y reconstituyente.

Ingredientes:

Ponemos en remojo los garbanzos y el alga kombu, la noche anterior en recipientes separados.

Al día siguiente descartamos el agua del remojo de los garbanzos, los lavamos y los  ponemos a cocer con el agua kombu y su agua de remojo en una olla a presión durante 45 minutos. Retiramos el alga y la cortamos en cuadraditos.

A continuación ponemos el alga en una cazuela con los garbanzos, añadimos el caldo de la cocción y los ponemos a hervir de nuevo con la sal, cebolla, zanahoria, coliflor y apio. Añadimos seis boles de agua y la pasta. Dejamos cocer a fuego medio unos 15 minutos.

Después de terminada la cocción diluimos el miso en una tacita de agua y lo añadimos junto con el aceite justo antes de retirar la cazuela del fuego.

Lo podemos servir con un poco de perejil picadito crudo.

Hamburguesas de azukis

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Hoy os ofrecemos una receta sencilla para aumentar vuestros recursos a la hora de utilizar las legumbres, más allá de tomarlas al estilo tradicional. Utilizamos las azukis por su delicada textura y sabor dulzón.

Ingredientes:


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La soja, mito y realidad I

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La soja, una humilde legumbre, antiquísima, hoy está en boca de todos, unos la defienden y otros advierten de sus peligros. Descubre todo lo que hay que saber acerca de ella.

La información que aparece en los medios de comunicación actualmente nos lleva a pensar que la soja es un superalimento que tiene muchas ventajas sobre el resto de las legumbres.

En muchos herbolarios, tiendas de alimentos ecológicos y algunas consultas naturistas se promociona su consumo desde hace años.

Pero ahora las bondades de la soja se publicitan además en televisión, de la mano de famosos que consumen yogures de soja… Quien está detrás, en este caso, es la industria láctea, que en un intento de reconvertirse nos vende la soja como una auténtica panacea.

Por otra parte, los que quieren saber más, entre ellos muchas pacientes con cáncer de mama y algunos médicos, buscan en la jungla de internet y encuentran informaciones para todos los gustos y muchas de ellas contradictorias.

Hay artículos e informes que advierten de los peligros de la soja en el cáncer de mama por su efecto estrogénico y otros que la consideran altamente saludable, ya que forma parte de la dieta japonesa, una de las más estudiadas como beneficiosas de la salud ya que previene tanto el cáncer como las enfermedades cardiovasculares.
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Las proporciones de los alimentos

Hoy comparto con vosotros una aproximación a la forma de comer basada en la anatomía comparada en el reino animal, particularmente de la dentición y el aparato digestivo,  y en el papel de la leche en todas las especies a lo largo de su vida.

El enfoque que contempla la alimentación desde el tipo de dentición y longitud de nuestro intestino nos muestra en qué proporción deben estar presentes los diferentes tipos de alimentos en la dieta humana.

Si tenemos en cuenta que tenemos 20 molares frente a ocho incisivos, los alimentos en forma de grano deberían ser predominantes. Del mismo modo, la longitud de nuestro intestino está más cerca de los herbívoros que de los carnívoros, por lo que la cantidad de alimentos de origen animal debe ser limitada.

Esta forma de comer que incluye en todos los casos alimentos integrales y biológicos, tiene un poderoso efecto desintoxicante y protector para el hígado. Así, las proporciones de los alimentos para una dieta equilibrada, serían:

  • El 40 por ciento del volumen ingerido debe estar representado por los cereales en todas sus formas: arroz, mijo, pan, copos de avena, polenta, etc.
  • El 15 por ciento serán las proteínas. Si son de origen vegetal, la fuente serán las legumbres: lentejas, garbanzos, alubias, guisantes, etc., o, en su defecto, el tofu, seitán o tempeh. Si optamos por las de origen animal, daremos preferencia al pescado sobre la carne y podremos incluir los huevos.
  • El 30 por ciento es la porción que corresponde a las verduras y/o las frutas frescas y de temporada. Se deben consumir, tanto crudas, como cocinadas.
  • El 10 por ciento pueden ser algas marinas: kombu, wakame, arame, hiziki, nori, espagueti de mar, etc.
  • El 3 por ciento deben ser alimentos fermentados como el chucrut, el miso y el tamari.
  • El 2 por ciento restante deberían ser semillas como las de sésamo, girasol, calabaza y lino, y frutos secos como nueces, almendras, avellanas, etc.

La leche y los productos lácteos no están presentes en ningún caso, al tratarse de un alimento con una alta especificidad biológica, en este caso, diseñado por la naturaleza como alimento exclusivo para los terneros.

En todos los casos se excluyen los alimentos procesados a los que llamamos comestibles, así como los edulcorantes, el alcohol y la cafeína.