Médicos por una medicina responsable

Hace más de 30 años, el Comité de Médicos para una Medicina Responsable en EE. UU. compuesto por más de 3.000 miembros, propuso cuatro nuevos grupos de alimentos: cereales integrales, legumbres y derivados, verduras frescas y frutas. Esta opción sustituiría a los cuatro grandes grupos básicos de la alimentación moderna que son: la carne, pescado y aves de corral, los productos lácteos, los cereales refinados y las verduras y frutas.

En el estudio, la carne, los productos lácteos y otros alimentos animales se contemplaban sólo como opcionales ya que los doctores afirmaban que su consumo está directamente asociado al aumento de riesgo de cáncer, enfermedades cardiacas, obesidad, diabetes y osteoporosis entre otras enfermedades. A día de hoy, sus recomendaciones no se tienen muy en cuenta, ni en EE. UU. ni en el resto de los países ricos. 

La prevención de las llamadas enfermedades de la civilización pasa por cultivar la salud, sabiendo qué es lo que más nos conviene comer, más que por hacerse chequeos de forma periódica. 

Empezar a cuidarnos cuando nos han diagnosticado la enfermedad es tanto como ponernos a cavar un pozo cuando ya tenemos sed. La salud es nuestro bien más preciado y nos concierne a nosotros mismos, por lo tanto, debemos dar prioridad a todos los hábitos de vida saludables.

Algas Hiziki estofadas

Hoy compartimos una deliciosa receta para aprender a utilizar las verduras del mar: una fuente excelente de minerales altamente asimilables. ¡Atrévete!

Ingredientes:

Lavamos las algas en varias aguas, las escurrimos en un colador y las ponemos en remojo la noche anterior con agua filtrada o embotellada. Al día siguiente, cortamos una cebolla en aros, pincelamos una sartén con un poco de aceite de sésamo y salteamos la cebolla a fuego vivo unos minutos.

A continuación añadimos las algas escurridas y seguimos salteando la mezcla unos dos o tres minutos. Añadimos el agua del remojo de las algas, bajamos el fuego y mantenemos la cocción hasta que se evapore el líquido.

Antes de retirar del fuego sazonamos con unas gotas de tamari. En cada comida tomaremos una cucharada sopera, como guarnición.

Esta receta se puede preparar para varios días, ya que las algas se conservan muy bien el el frigorífico.

¿Qué es la medicina? II

Hoy continuamos profundizando sobre los diferentes modos de entender la medicina como el arte de cultivar la salud.

Continución del post: ¿Qué es la medicina? I

El QI

Es el principio creador y formador asociado con la vida. Todas las formas de vida son expresiones del QI. Es una fuerza inmaterial que tiene manifestaciones palpables y observables.

El QI tiene su propio movimiento, genera flujo y calor, aviva el cuerpo, de modo que todas las manifestaciones, tanto físicas como emocionales, son la expresión del QI.

Igual que un ecosistema natural es un medio dinámico autorregulado que transforma la luz solar y el agua en vegetales vivos, es decir, transforma la energía procedente del cielo y de la tierra en vida; el cuerpo humano está envuelto y es atravesado por corrientes de QI que conectan y dan vida a todas sus actividades. Del mismo modo, está sujeto a los mismos ritmos y ciclos que cualquier ecosistema en la naturaleza, ya sean diarios, mensuales, estacionales…

A lo largo de la historia los médicos tanto en Oriente como en Occidente conceptualizaron al cuerpo en esos términos, de ciclo, transformación, movimiento… y no como un conjunto de células, órganos, aparatos y sistemas. Esta visión es muy reciente y va de la mano de la medicina moderna.

Igual que un ecosistema está formado por agua, tierra y aire, el cuerpo está organizado en sangre, fluidos y QI.

  • La Sangre gobierna los tejidos y su función es nutrir.
  • Los Fluidos gobiernan el medio interno y su función es humedecer.
  • El QI gobierna la forma y la actividad del cuerpo y su función es mover.

En la naturaleza mientras no hay un desastre natural o una intervención humana aberrante los ecosistemas permanecen en equilibrio. La energía en su perpetua transformación sería el motor de esos cambios.

Un ecosistema en equilibrio tiene una cierta capacidad de soportar una sequía ocasional, una plaga de insectos, una infección por hongos o incluso una tormenta de verano. Debemos saber que demasiado sol quema las plantas, un viento excesivo las seca y  que si hay exceso de agua se pudren las raíces.

En el ser humano la enfermedad representaría la pérdida de capacidad de adaptación a esos desórdenes como son: el exceso de QI, la nutrición incorrecta, la mala circulación de la sangre y de los fluidos, etcétera.

¿Cuál sería la función del médico que contempla este concepto del cuerpo humano?

Sencillamente, como la de un biólogo experto en ecología. De modo que a través de su conocimiento ayudaría a que la vida se expresase de la forma más armoniosa, utilizando las artes curativas como la dieta, la fitoterapia, la acupuntura y el ejercicio como factores de regulación y mantenimiento de la salud.

La máxima aspiración de cualquier terapeuta vocacional, sea médico, fisioterapeuta, dietista, profesor de yoga… debería pasar por abrazar la medicina como estilo de vida.

¿Qué es la Medicina? I

Si preguntamos en la calle ¿qué es la medicina? nos dirán que es la forma de curar, pero os proponemos una definición más acertada: es la ciencia dedicada al estudio de la vida, del mantenimiento y la recuperación de la salud, de las enfermedades, su prevención, diagnóstico y tratamiento.

En una primera aproximación podemos distinguir tres formas de entender la medicina:

Medicina sintomática

Es la más practicada comúnmente. Trata de eliminar los síntomas o de cambiar la condición del paciente usando los fármacos, y hay muchas personas que sólo conocen esta forma; así, para la tos hay un antitusígeno, para la fiebre un antitérmico, para el dolor un analgésico, para la inflamación un antiinflamatorio, etcétera. Da buenos resultados en situaciones puntuales, momentáneas ya que produce un alivio inmediato de los síntomas.

Medicina causal

En este caso ya nos planteamos de dónde viene la enfermedad, cuál es el origen, no sólo cómo se llama. No se trata simplemente de eliminar los síntomas sino de profundizar en la causa del desequilibrio.
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Porridge de avena

Es un desayuno tradicional británico que cada día gana más adeptos. Hoy ofrecemos una versión más austera, salada, altamente fortalecedora e indicada para los fríos días de invierno.

Ingredientes:

Ponemos a cocer los copos de avena con agua filtrada o embotellada y una pizca de sal marina. Debe haber agua suficiente para no se peguen ya que espesan con facilidad.

Usamos el fuego bajo y removemos continuamente para favorecer una cocción homogénea.

Pasados ocho o diez minutos, añadimos una cucharada rasa de almendras tostadas y trituradas y mantenemos otros cinco minutos la cocción. Sazonamos con una cucharadita de tamari y una vez servido en el bol espolvoreamos un poco de tekka, para reforzar el plato.

Los alimentos: estructura y función II

A continuación hacemos una breve descripción de los alimentos atendiendo a su aspecto funcional, es decir, si calientan o enfrían, si aceleran el metabolismo o lo inhiben, si contraen o dilatan, etcétera.

Continuación del post: Los alimentos: estructura y función I

Los alimentos se pueden clasificar según su función:

Alimentos Calentadores/Enfriadores

Un análisis de laboratorio no nos dice nada acerca del efecto calentador o enfriador de los alimentos, pero sí miles de años de experiencia en todos los pueblos y culturas del planeta. Todas las medicinas tradicionales tienen en cuenta estos aspectos a la hora de utilizar los alimentos con fines curativos. Debemos tener en cuenta que el frío es un agente causal en muchas patologías, tanto si es de origen externo, por ejemplo el que produce el clima, como interno, que es el que producen los alimentos enfriadores.

Son alimentos calentadores:

Todos los reconstituyentes, tónicos fuertes como las carnes rojas,  embutidos, salazones, quesos curados, empanadas, ahumados, caza, etc.

Del mismo modo, la sal y lo salado tienen igualmente efecto calentador; así como las formas de cocción que utilizan altas temperaturas como el horno, la parrilla, la brasa, etc.

Podemos tener problemas de exceso de calor aunque no tomemos demasiados alimentos animales si tenemos costumbre de comer todo muy sazonado y cocinado.

Un consumo excesivo de estos alimentos puede provocar demasiado calor en nuestro cuerpo.
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Los alimentos: estructura y función I

Para utilizar los alimentos como agentes de curación contemplamos la estructura y la función de los mismos: hablamos de la composición química, que viene determinada por su origen (estructura), y de su comportamiento, que viene precisado por sus características bioenergéticas (función).

En el ámbito general hablamos de química y física, anatomía y fisiología, software y hardware, etc. Del mismo modo, en el caso de los alimentos nos referimos a estructura y función, ya que los alimentos están compuestos por materia (estructura)  que viene dada por su composición química, y energía (función), que es la que determina su comportamiento en nuestro medio interno.  Es lo que los orientales llaman el yin y el yang, perfectamente traducible a nuestro lenguaje occidental.

Tabla 1. Características de los alimentos

Para comprender el poder curativo de los alimentos debemos valorar no sólo los aspectos nutricionales, es decir, que sean naturales, integrales y biológicos. Es imprescindible además, contemplar sus aspectos funcionales como son si calientan o enfrían, si contraen o dilatan y si son balanceados en la relación sodio/potasio.

A continuación hacemos una breve descripción de los alimentos atendiendo a su origen, es decir, a su composición química. Esta clasificación nos permite saber si alcalinizan o acidifican, oxidan o reducen, desmineralizan o remineralizan, etc., aspectos todos ellos relacionados con la química y la materia.
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Sopa de verduras con alga dulse

Hoy compartimos una deliciosa sopa invernal, excelente para entrar en calor y tonificar a nuestro aparato digestivo para mejorar la digestión.

Ingredientes:

Lavamos y troceamos finamente la cebolla y la zanahoria. Ponemos agua filtrada o embotellada a hervir y cuando alcanza el punto de ebullición añadimos las verduras y la sal marina. Mantenemos la cocción 20 minutos a fuego medio.

A continuación retiramos la sopa del fuego y añadimos una cucharadita de miso de cebada no pasteurizado por cada ración de sopa. Para evitar los grumos es muy útil un colador de miso.

Antes de servirla ponemos en el plato una cucharada de copos de alga dulse para cada persona. Para decorar podemos utilizar unos tacos de pepino.

¡Buen provecho!

Ensalada de brócoli con arándanos rojos

La receta es una forma divertida y refrescante de tomar una verdura imprescindible en nuestra mesa y de aprender a incorporar la fruta en pequeñas cantidades en nuestros platos. También es un modo de experimentar una ensalada en la que no todo está crudo, y por supuesto una manera de tomar un cóctel de nutrientes esenciales para el mantenimiento de la salud.

En todos los casos utilizaremos alimentos biológicos por su ausencia de productos químicos dañinos para la salud y por su riqueza en nutrientes.

Ingredientes:

Para la vinagreta:

Lavamos bien el brócoli y lo cortamos en ramilletes. Lo ponemos a hervir con agua y un poco de sal durante unos 15 minutos, la textura de la verdura debe quedar «al dente».  Escurrimos bien y la dejamos enfriar.

Cortamos los rabanitos en rodajas muy finas, les añadimos unas gotitas de vinagre de umeboshi y los dejamos macerar. Mientras preparamos la salsa vinagreta.

Para hacer la salsa, mezclamos los tres ingredientes en un mortero y añadimos un poco de agua si es necesario.

Disponemos las verduras, los arándanos y las avellanas en una ensaladera, regamos con la vinagreta, mezclamos bien y en dos minutos ya está lista para comer. ¡Buen apetito!