Goma-Wakame

Este condimento desconocido para muchas personas. Se trata de una variante del gomasio del que hablamos hace poco, solo que sustituimos la sal por el alga wakame. Está indicado en todas aquellas personas que deben hacer una dieta baja en sodio pero que necesitan remineralizarse.

Ingredientes:

Lavamos el alga wakame bajo el grifo. Con una tijera, separamos los “nervios” y ponemos las partes más blandas en una bandeja en el horno a 350 º C hasta que quede lo suficientemente tostada para poder deshacerla entre los dedos.

Lavamos bien las semillas de sésamo en un colador bajo el grifo, las escurrimos y las secamos con un poco de papel de cocina.

A continuación, ponemos una pequeña cantidad de semillas en una sartén, sólo la que sea necesaria para cubrir el fondo. De ese modo conseguiremos un tueste uniforme. Procedemos removiendo constantemente las semillas para que el calor se reparta bien.

 Cuando la sartén alcanza el punto de calor adecuado, comienzan a saltar como las palomitas de maíz. En el momento que dejan de saltar ya están suficientemente tostadas. Puede ser útil disponer de una tapa de rejilla anti-salpicaduras.

Realizamos la operación tantas veces como sea necesario hasta haber tostado todo el sésamo.

Una vez que tenemos las semillas y el alga tostadas molemos la mezcla en un mortero dentado que se llama suribachi, haciendo girar la mano del mortero en el sentido de las agujas del reloj, hasta que nos queden aproximadamente un 20 % de semillas enteras. Ya está listo para utilizarlo o para conservarlo en un bote hermético.

Utilizaremos una cucharadita de goma wakame en la comida y en la cena si nos sentimos cansados o débiles. Si gozamos de buena salud su consumo puede ser más espaciado.

 

 

La hipertensión y la sal

O. funcional RESUMEN

La sal es uno de los ingredientes considerados malditos en nuestra sociedad, como el gluten, la fructosa y la lactosa; tanto que para la mayoría de las personas es la única responsable de la elevación de la presión sanguínea.

Para aquellos que el tema es menos conocido, la tensión es la presión a la que circula la sangre en las arterias, luego si hablamos con propiedad deberíamos decir presión arterial.

Se contemplan dos valores, la máxima y la mínima, para algunos el alta y la baja. Los niveles de presión máxima se corresponden con la sístole del corazón, es decir con la contracción de este órgano. Por el contrario, los valores mínimos se dan cuando el corazón se dilata en la diástole.

Si gozamos de buena salud, la presión no debe ser ni muy elevada, ni muy baja y ambos valores deben estar en equilibrio. La mínima debe ser igual a la mitad de la máxima más uno. Por ejemplo 120/70 mm. Hg, la que coloquialmente definimos como 12/7.

Elevación de la presión arterial máxima

La sal está compuesta principalmente por cloruro de sodio y gracias a este último componente tiene un poderoso efecto contractivo y endurecedor, es decir: la sal seca, contrae y endurece. Por eso este ingrediente de uso universal en la cocina va a estar implicado en los casos de endurecimiento de arterias y de elevación de la presión sistólica (la máxima) pero no más que el tabaco o los alimentos de origen animal como la carne, los huevos, el pescado, etc., aunque los tomemos sin sal, porque estos alimentos ya contienen sodio.

Del mismo modo, los embutidos, el jamón, la cecina, la mojama… aunque lleven la etiqueta de bajo en sodio son favorecedores de la hipertensión. Y no digamos las cocciones al horno, a la plancha o la parrilla que también secan, contraen y endurecen y sin embargo son consideradas por muchos como formas de cocinar sano. Tampoco es recomendable consumir pan tostado a diario por la misma razón.

Del mismo modo, no podemos dejar de citar al tabaco que es un gran endurecedor de arterias por su naturaleza yang.

Después de esta enumeración vemos que la sal es sólo un elemento más favorecedor de la hipertensión, pero ni mucho menos el único, ni el más importante.

De cualquier modo, para que la sal no tenga tanto efecto contractivo-endurecedor, es muy importante no tomarla cruda, es decir, no pondremos nunca el salero en la mesa. La sal debe ser añadida durante la cocción, para que, como decía mi madre, el alimento que estamos cocinando tome la sal. Cuando el alimento toma la sal, el sodio se incorpora químicamente al alimento y no es tan endurecedor como en la forma inorgánica.

Elevación de la presión arterial mínima

Lo que ignora la mayoría de la población es cuales son los alimentos que elevan la presión diastólica, la mínima. De hecho, en muchos pacientes la presión arterial está descompensada, es decir la mínima está anormalmente alta; por ejemplo 13/9.

Los alimentos de calidad vegetal en general son ricos en potasio al contrario de los de origen animal. Son los que definimos como yin: azúcar, dulces, bollos, galletas, miel, té chocolate y café, alcohol, especias, frutas de clima cálido… Estos alimentos tienen un poderoso efecto expansivo, dilatador y hacen que la diástole sea más potente.

Las dietas sanas modernas de ensalada y carne a la plancha, lo que algunos llaman lechuga y pechuga promueven el consumo de alimentos yang con formas de cocción endurecedoras (plancha y horno), acompañados de alimentos fuertemente yin crudos y zumos), con lo que ya tenemos las condiciones para que se eleven tanto la máxima como la mínima.

No es casualidad que, en los llamados países ricos, donde se ha abandonado la alimentación tradicional que incluye cereales y legumbres como base de la dieta, sea donde la hipertensión arterial tiene carácter prevalente.

Sin embargo, una dieta que incluye alimentos equilibradores, en su mayoría de calidad vegetal, requiere la adición de sal a todos los platos para conseguir el equilibrio sodio/potasio y no eleva la tensión, sino que consigue en muchos casos que el paciente pueda suspender la medicación antihipertensiva porque su tensión se normaliza.

En la ilustración observamos que los alimentos yang son ricos en sodio y los yin son ricos en potasio. Los que figuran como alimentos equilibradores tienen una relación sodio/potasio más balanceada.

La hipertensión y la edad

La hipertensión afecta a un 20 % de la población y es una de las causas de paro cardiaco, hemorragia cerebral y otras enfermedades cardiacas. Durante muchos años la medicina moderna ha asumido que la presión arterial se eleva con la edad. Sin embargo, los estudios en las sociedades tradicionales han demostrado que la elevación de la presión arterial tiene poco o nada que ver con la edad.

El Dr. Lot B. Page, de la Universidad de Tufts comprobó que precisamente la presión arterial empezó a subir cuando estos pueblos adoptaron las dietas modernas incluyendo sal refinada, carne, pescado, azúcar y alimentos procesados. Eliminando estos hábitos modernos, la hipertensión se puede revertir. El aumento en la ingesta de sal en los países desarrollados tiene que ver con el consumo de alimentos procesados, no con la sal del salero, ni con el consumo razonable de condimentos los orientales como miso, tamari, gomasio y/o umeboshi.

De modo que el problema no está en sal que se añade a los alimentos, sino en comer de forma regular alimentos preparados por la industria alimentaria.

La hipertensión o el paciente

Cuando tenemos hipertensión el corazón tiene que trabajar más, porque las arterias están endurecidas, con lo cual podemos llegar a una insuficiencia cardiaca. Además, en muchos casos de hipertensión puede aparecer un ictus cerebral, como consecuencia de la formación de trombos en los vasos sanguíneos del cerebro.

Si la arteriosclerosis se manifiesta en los ojos, podemos perder vista o quedarnos ciegos, a causa de la mala circulación. Pero si la rigidez de los vasos se manifiesta en los riñones, podemos ver afectada la función renal.

Con esta breve enumeración, comprendemos como no debemos abordar la hipertensión tratando al organismo separadamente, como harían el cardiólogo, el neurólogo, el oftalmólogo y el nefrólogo, sino de manera global, considerando al paciente como un todo.

Conclusión

Tanto para prevenir la hipertensión, como para intentar revertirla se impone hacer un cambio en la forma de comer sustituyendo los alimentos de naturaleza extrema e incluir los alimentos equilibradores. La inclusión de la sal en la dieta es imprescindible, se trata de una sustancia vital para la vida; recordemos que la vida se originó en el mar y que la sangre es una réplica del océano primitivo en el que se originó la vida.

Nota

No recomendamos a ningún hipertenso que cambie por su cuenta la dieta y deje el fármaco que le ha prescrito su médico. Este artículo no sustituye a ninguna consulta personalizada.

Cómo elaborar el gomasio en casa

El gomasio es mucho más que un condimento oriental, además de realzar el sabor de nuestros platos es un aporte excelente de grasas de buena calidad, así como de calcio. El preparado en casa es mucho más fresco y por lo tanto más saludable. Además, lo podemos hacerlo con más o menos cantidad de sal según nuestras preferencias.

Ingredientes:

Lavamos bien las semillas de sésamo en un colador bajo el grifo, las escurrimos y las secamos con un poco de papel de cocina.

A continuación, ponemos una pequeña cantidad de semillas en una sartén, sólo la que sea necesaria para cubrir el fondo. De ese modo conseguiremos un tueste uniforme. Procedemos removiendo constantemente las semillas para que el calor se reparta bien.

Cuando la sartén alcanza el punto de calor adecuado, las semillas comienzan a saltar como las palomitas de maíz. En el momento que dejan de saltar ya están suficientemente tostadas. Puede ser útil disponer de una tapa de rejilla anti-salpicaduras, de ese modo no se esparcen por toda la cocina.
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El equilibrio ácido base y la sal

Hoy queremos profundizar en un tema el que se habla y se escribe mucho, en ocasiones con falta de rigor. Nos referimos a la acidez y alcalinidad de los alimentos, de la dieta, del medio interno, etcétera.

Todos los alimentos naturales contienen elementos formadores de ácidos y formadores de álcalis. Según la bioquímica moderna son los minerales inorgánicos presentes en los alimentos los responsables del efecto acidificante o alcalinizante.

La tabla periódica de los elementos nos muestra los diferentes grupos en forma de columnas, desde los metales alcalinos hasta los no metales, finalizando con los halógenos y los gases nobles.

Son alimentos formadores de ácido aquellos que en su metabolismo liberan elementos no metálicos como el azufre, el fósforo, el cloro y el yodo. 

La mayor parte de las proteínas contienen azufre y fósforo. En su metabolismo se forman ácido sulfúrico y ácido fosfórico que deben ser neutralizados por el amoniaco, el calcio, el magnesio, el sodio y el potasio antes de ser eliminados por vía renal. Este es el motivo por el que los alimentos de origen animal, muy ricos en proteínas, son formadores de ácidos.

Lo mismo puede decirse, aunque en mucho menor grado de los alimentos constructores de origen vegetal como los cereales y las legumbres. Las purinas resultantes de su metabolismo son diferentes a las de la carne y menos acidificantes.

Son alimentos formadores de álcali los que en su metabolismo liberan elementos metálicos como el sodio, el potasio, el calcio, el magnesio y el hierro.

En las frutas y en la mayor parte de las verduras los ácidos orgánicos que contienen están formando parte de sales ricas sobre todo en potasio y calcio. Cuando estos ácidos orgánicos se oxidan, además de producir anhídrido carbónico y agua, liberan las bases asociadas que sirven para neutralizar los ácidos fuertes procedentes del metabolismo de las proteínas. En este caso la dieta se alcaliniza básicamente a través del potasio y el calcio que son elementos químicos yin.

Por el contrario, con los condimentos macrobióticos (miso, tamari umeboshi), al liberarse las bases asociadas, la alcalinización de la dieta se produce a través del sodio y magnesio fundamentalmente, que son elementos químicos yang.

Tabla 1. Cantidad de minerales en un adulto de 70 kilos

 

Tabla 2.  Necesidades diarias

En las tablas precedentes podemos observar que, tanto en nuestro organismo, como en las necesidades diarias, predominan los elementos químicos alcalinizantes.

Cuando la acidificación del medio interno se ha producido por un sobreconsumo de alimentos refinados y azúcar es necesario alcalinizar con sal marina y alimentos ricos en sodio y magnesio como los condimentos orientales citados más arriba.

Por el contrario, si la acidificación la ha producido un consumo excesivo de alimentos de origen animal, deberemos alcalinizar con las verduras y frutas, ricas en potasio y calcio.

En la medicina natural se tiende a alcalinizar con alimentos ricos en potasio en todos los casos y se demoniza al sodio, cuando ambos son alcalinizantes solo que pertenecen a diferente periodo (fila), en la tabla periódica. Incluso hemos leído en algún libro que el sodio acidifica, cuando en la tabla periódica este elemento químico está en junto al resto de los metales alcalinos.

Una vez más la comprensión del yin y el yang es esencial para abordar con éxito la recuperación de la salud.

Los condimentos orientales: alimentos medicamento

Hoy hablamos de cuatro alimentos tradicionales orientales que cada día son más populares entre nosotros por sus cualidades reguladoras del medio interno, más allá de sus aspectos nutricionales. Se utilizan como condimento, los cuatro son salados y han contribuido a que la dieta japonesa se conozca en todo el mundo como una dieta saludable.

Miso

Es una pasta de color oscuro obtenida a partir de la soja amarilla mediante un proceso de fermentación prolongado, con adicción de sal marina. Es un alimento rico en proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales. Contiene enzimas (amilasas, lipasas y proteasas) y lactobacilos que tienen la capacidad de transformar y producir nuevos elementos nutritivos en nuestro aparato digestivo, mejorando problemas de flatulencias, diarreas, etc.

Alcaliniza nuestro medio interno y limpia la sangre de impurezas, efectos nocivos del tabaco y del alcohol. Es también de gran ayuda en los problemas de piel y alergias en general. Es altamente descontaminante por lo que está indicado su consumo en todas las enfermedades crónicas.

Para su uso, tanto en sopas como en salsas, debemos diluirlo en un líquido caliente sin que llegue a hervir, pero es conveniente cocinarlo un poco. Tomaremos una cucharadita de café por cada taza de sopa y/o ración.

Las variedades de miso más aconsejadas son mugi miso (soja y cebada), genmai miso (soja y arroz) y hatcho miso (solo soja). Siempre deben ser de calidad bio y sin pasteurizar, solo de ese modo evitamos la soja transgénica y nos beneficiamos de su efecto probiótico.

Su consumo está indicado incluso en los tipos de cáncer donde se dice que la soja está contraindicada por su efecto estrogénico. La fermentación con la sal durante al menos 24 meses da como resultado un producto “curado” que además se consume como condimento, no como alimento. En cualquier caso, es de gran ayuda durante la quimioterapia y la radioterapia.

Tamari

Es conocido popularmente como salsa de soja, se obtiene por fermentación aerobia de la soja con sal marina, a diferencia del miso en el que la fermentación es anaerobia.

En el mercado existe además una variante conocida como shoyu: es una salsa de soja que lleva trigo en su composición.

Se utiliza, al igual que el miso, como condimento, añadiendo unas gotas sobre la pasta, las verduras, etcétera, siempre antes de retirar los alimentos del fuego, al final de la cocción. Del mismo modo que no ponemos el salero en la mesa, el tamari tampoco lo debemos utilizar directamente en el plato.

En el mercado existen numerosas salsas de soja de fermentación química que no son saludables. Por eso, el tamari que vamos a consumir debe ser de fermentación natural, no pasteurizado y biológico. Los efectos terapéuticos son similares a los del miso, luego estos dos productos no deben faltar en nuestra cocina.

El tamari es un poderoso antioxidante de carácter yang frente a las vitaminas que son antioxidantes energéticamente yin.

Gomasio

Es el resultado de tostar y triturar las semillas de sésamo con sal marina. En el proceso de elaboración se liga el aceite de la semilla con la sal mediante una reacción química de quelación haciendo que la sal se “vegetalice”, de modo que al consumirla en forma de gomasio, no tiene el carácter de mineral inorgánico, ni por tanto el efecto endurecedor de la sal cruda del salero.

Lo podemos preparar en casa con la ayuda de un mortero dentado que se llama suribachi o comprarlo ya elaborado. Tomaremos una cucharadita de postre espolvoreada sobre los alimentos: arroz, pasta, mijo, etc.

Es muy rico en minerales y una excelente fuente de calcio. Contiene además grasas insaturadas de alta calidad, por eso fortalece el sistema nervioso, alivia la fatiga en general y los dolores de cabeza, ayuda a mejorar la circulación y remineraliza el organismo.

Umeboshi

La umeboshi es una variedad de ciruela fermentada lácticamente con sal marina durante un mínimo de tres años, de sabor ácido y salado a la vez. Es un alimento altamente descontaminante. Alcaliniza el medio interno al igual que el resto de los condimentos enumerados más arriba y fortalece al sistema inmune. Su consumo estimula la función digestiva y tonifica al hígado y la vesícula biliar. La ciruela umeboshi es altamente recomendable en todas las enfermedades crónicas por su efecto purificador.

Las ciruelas en forma de puré son más fáciles de utilizar en la cocina y son una forma muy común de presentación. Cuando vayamos a utilizar el puré, tomaremos una cucharadita disuelta en té o sopa, mezclada con el arroz, etc.

Una de las claves comprensivas de la utilización de esos condimentos en nuestra cocina es restablecer la calidad salina de nuestro medio interno, alcalinizando, pero equilibrando el sodio y el potasio. Del mismo modo se consigue restablecer el delicado equilibrio oxidación/reducción

Todo lo que se ha escrito acerca de las curaciones de la dieta macrobiótica, no tiene que ver con ninguna profesión de fe, sino con restablecer las condiciones de homeostasis del medio interno con la ayuda de estos cuatro paladines de la dieta.

Tallarines de quinoa a la oriental

Hoy compartimos un plato muy ligero, ideal para experimentar la mezcla de sabores salado, dulce y picante.

Ingredientes:

  • 250 gramos de tallarines de quinoa
  • Una zanahoria cortada en tiras finas
  • Un manojo de brócoli cortado en flores
  • Media taza de maíz
  • Medio bloque de tofu ahumado cortado en dados
  • Dos cucharas soperas de semillas de sésamo tostadas
  • Sal marina

Para el aliño:

Hervimos los tallarines en abundante agua con una pizca de sal marina. Los lavamos en agua fría y los escurrimos en un colador.

Ponemos a hervir por separado la zanahoria, el brócoli, el tofu y el maíz, cinco minutos con abundante agua y una pizca de sal marina. (Si el maíz es en conserva, no hace falta hervirlo).

Mientras, mezclamos los ingredientes del aliño en un mortero, y la hora de servir, lo mezclamos con los tallarines, las verduras hervidas y las semillas de sésamo.

Nota:

Para obtener un buen jugo de jengibre es necesario un rallador de porcelana.

 

Ensalada de bulgur

Ya estamos en primavera y es el momento de aligerar un poco nuestros platos. Hoy os proponemos un plato único en que están presentes los tres grupos principales de alimentos: cereal, legumbre y verdura. Buen provecho.

Ingredientes:

Para el aliño:

  • Una cucharada sopera de tamari
  • Una cucharada sopera de zumo de limón
  • Una cucharada de perejil picadito crudo


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La Ley de Hering II

La finalidad del tratamiento biológico es garantizar la eliminación de toxinas que, a la postre, son los causantes de tu malestar. Esas reacciones de “empeoramiento”, de hecho, pueden ser un indicativo del éxito del procedimiento terapéutico. Nuestro programa lo que pretende es activar los mecanismos de defensa y desintoxicación del organismo.

Continuación del post “La Ley de Hering I”

Para comprender el proceso de la curación es esencial profundizar en la comprensión del desarrollo progresivo de la enfermedad. En muchos casos al comienzo se manifiesta como aguda, después se hace crónica y finalmente degenerativa.
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