Salud

Abordo todos los aspectos que determinan la salud. Escribo sobre Macrobiótica: una auténtica Escuela del Arte de Vivir como camino hacia la salud y la longevidad. Es una práctica universal que abarca una comprensión globalizadora de la relación del ser humano con su entorno, donde la alimentación es el principal aspecto de esa relación. Desarrollo temas relacionados con la comprensión del yin y el yang y su aplicación a la forma de comer, de sentir, de pensar, de recuperarnos de la enfermedad; en definitiva de encontrar el equilibrio de nuestra condición personal.

La relación sodio/potasio en los alimentos II

La materia y la energía son las dos caras de la moneda que conforman la vida y los alimentos son parte de ese todo, ya que proceden los animales o de las plantas que son seres vivos. Por eso debemos contemplarlos desde la materia que viene dada por su composición química y la energía que nos muestra su comportamiento en el cuerpo. Ese aspecto funcional es lo que conocemos como el Yin y el Yang.

Continuación del post: La relación sodio/potasio en los alimentos I

La visión occidental de los alimentos tiene en cuenta exclusivamente la composición química de éstos y nos lleva a pensar que podemos crear un equilibrio a nivel celular consumiendo alimentos muy concentrados en sodio acompañados de otros muy ricos en potasio, como por ejemplo melón con jamón.

Nada más lejos de la realidad, para mantener unas condiciones de equilibrio interno, la clave está precisamente en elegir en primer lugar aquellos alimentos en los que la relación sodio/potasio se acerca más a la del interior de la célula, como los cereales y las legumbres. Esta afirmación está refrendada por más de 35 años de experiencia clínica utilizando la dieta como principal herramienta en la recuperación de la salud.

La relación sodio/potasio en los alimentos

La relación entre estos dos elementos químicos en los alimentos nos permite abordar el concepto yin yang de la Medicina Oriental desde un punto de vista cuantitativo y por lo tanto fácilmente objetivable.

La energía yin está representada por los alimentos de calidad vegetal, ricos en potasio mientras que la calidad yang pertenece a los alimentos animales ricos en sodio.
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La relación sodio/potasio en los alimentos I

Hoy comparto con vosotros una aproximación a la comprensión yin yang de los alimentos, desde la química y la fisiología. Esta visión es de gran ayuda para contemplar los alimentos como herramientas imprescindibles en el mantenimiento y la recuperación de la salud.

El sodio

El sodio es uno de los elementos químicos más abundantes en el equilibrio celular y consecuentemente en nuestro organismo. Lo encontramos en los líquidos corporales en forma de cloruro de sodio sobre todo. Por eso la sal ha tenido tanta importancia en todas las civilizaciones.

La sal ha dado nombre a la palabra salario que viene del latín salarium que correspondía a la moneda de sal con la que se pagaba a los soldados romanos en la antigüedad.

En la Edad Media el rango social de un individuo se medía por el hecho de que su huésped lo sentaba más o menos cerca de la sal de mesa.

La función esencial del NaCl en los líquidos del organismo es mantener una adecuada presión osmótica. Es por eso que si se retira una célula viva de una solución fisiológica y se la mete en agua pura, se hincha hasta que revienta.

Las necesidades diarias de sal para una persona de 60 kilos oscilan entre 3 y 20 gramos, en función de la actividad física y el clima en el que se vive.

Los alimentos de origen animal son ricos en sodio, pero como en nuestra alimentación predominan los vegetales, la sal se ha añadido a nuestros platos desde el albor de los tiempos.
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El yin y el yang II

 

 

Continuación del post: El yin y el yang I

La difusión a nivel mundial de la compresión energética de todos los fenómenos se la debemos a Georges Ohsawa, fundador de la Macrobiótica. Todo existe y todo cambia de acuerdo con estos postulados que nos legó.

Difundió los conceptos yin y yang aplicados de forma práctica a cualquier manifestación del mundo conocido. Sus definiciones, en muchos casos, son opuestas a las de la visión de la Medicina China, y pueden parecer erróneas. Sin embargo no lo son, porque los conceptos que son yang estructuralmente, son yin en el plano funcional, y el nombre que se les da depende de si estamos contemplando la estructura o la función.

Enseñaba el principio único o principio último de funcionamiento del universo. El desarrolló los 7 principios y las 12 leyes que describimos a continuación.

Los 7 principios del universo infinito

  1. Todo es una diferenciación del uno
  2. Todo cambia
  3. Todos los antagonismos son complementarios
  4. No hay nada idéntico
  5. Lo que tiene cara tiene reverso
  6. Cuanto mayor es la cara, mayor es el reverso
  7. Todo lo que tiene principio, tiene final

De estos 7 principios emana una profunda comprensión acerca del funcionamiento del mundo y de las cosas que en el ocurren.

Los alimentos

El concepto del yin y el yang, que es universal, adquiere un interés especial cuando lo aplicamos a los alimentos: nos permite utilizarlos de manera precisa en el mantenimiento y la recuperación de la salud.

Yin es la expresión de la energía de la tierra, ascendente y expansiva. Es la que hace que crezcan las plantas hacia la luz, la que permite que se produzcan la diástole en el corazón, la energía expulsiva en el parto, la que está presente en las inflamaciones, etc.

yinyang2Tabla 1. Los alimentos y la energía

Los alimentos de naturaleza yin tienen efecto expansivo, son blandos, impulsores y enfriadores. Dan lugar a las fases agudas de la enfermedad (irritación e inflamación) y, cuando se comen en exceso, favorecen las infecciones, alergias, enfermedades autoinmunes e inmunodeficiencia. Nos referimos al azúcar, miel, edulcorantes, dulces, helados, leche y derivados, zumos, batidos, frutas tropicales, especias, alcohol, té, chocolate y café, entre otros.

Yang es la manifestación de la energía del cielo, descendente y contractiva. Es la que domina en la formación de las raíces de las plantas, la que permite la sístole del corazón, la que da lugar a la formación de depósitos de grasa en las arterias, etc.

Los alimentos de naturaleza yang tienen efecto contractivo, son duros, estancadores y calentadores. Facilitan los depósitos de toxinas en forma de nódulos, pólipos, miomas… y su exceso da lugar a muchos tipos de cáncer y a las enfermedades cardiovasculares. Hablamos de los huevos, quesos curados, embutidos, salazones, caza, carnes rojas, mariscos…

Los alimentos equilibradores son aquellos que crean las condiciones de la salud: regulan la homeostasis del medio interno, regulando la oxidación, la acidosis, la concentración de electrolitos y el equilibrio sodio/potasio.

Son los cereales integrales, las legumbres, el pescado blanco y azul, las verduras y frutas de clima templado, las algas marinas, las semillas oleaginosas y los frutos secos. Este grupo de alimentos debe ser predominante en nuestro menú diario.

Una alimentación adecuada supone combinar sabiamente los diferentes grupos de alimentos conociendo los efectos que producen en nuestro organismo. De modo que si somos frioleros y depresivos evitaremos los alimentos de naturaleza yin, pero si somos individuos pletóricos y tenemos una tendencia al estancamiento y a la acumulación de excesos en forma de  nódulos, pólipos, cálculos… reduciremos la cantidad de alimentos yang y aumentaremos básicamente la cantidad de verduras.

Para un correcto equilibrio es aconsejable ingerir sobre todo alimentos de energía neutra, es decir, equilibradores, tomado los de naturaleza extremo yin y extremo yang sólo de modo excepcional.

El yin y el yang I

La observación de los fenómenos nos muestra que cualquier transformación se genera a través de la interacción de dos fuerzas opuestas: el yin y el yang. Con esos términos se intentan definir los dos extremos de una polaridad que hallamos en todas las manifestaciones de la naturaleza.

Los ideogramas del yin y el yang ponen de relieve su significado básico, son los dos lados de una misma montaña, las dos caras de una moneda, una única entidad con dos aspectos unidos y opuestos al mismo tiempo.

Todas las descripciones del yin y el yang muestran una larga lista de situaciones antagónicas: así se dice que lo yin es lo frío, lo femenino, la tierra… y que lo yang es lo caliente, lo masculino, el cielo… pero en realidad, esas palabras tan solo son atributos o acepciones  del yin y el yang.

Nuestro ser está formado por una combinación de energías yin y yang en distinta proporción. Así, somos predominantemente extrovertidos o introvertidos, frioleros o calurosos, altos o bajos, mentales o físicos…
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La carencia de vitamina D

La carencia en vitamina D se reconoce hoy en día como una pandemia. En España, el 45 % de la población presenta déficit de esta vitamina.

La luz solar es la principal fuente de obtención, dado que los rayos UV favorecen la síntesis de vitamina D en la piel. Es decir, el cuerpo produce la vitamina D cuando la piel se expone directamente al sol. La mayoría de las personas satisfacen sus necesidades de vitamina D de esta manera.

Sin embargo, el modo de vida moderno permite menos tiempo al aire libre que el de épocas pasadas, y cuando salimos al exterior, muchas veces utilizamos protectores solares. Esta situación, añadida a los hábitos alimenticios actuales,  es la responsable de la carencia actual en la población.

La vitamina D también se denomina calciferol y es liposoluble, lo que significa que se disuelve en las grasas y eso permite que se almacene en los tejidos adiposos del cuerpo. Esta propiedad de la Vitamina D permite que no sea necesaria una ingesta diaria.

Muchos alimentos contienen precursores de esta vitamina. Son sustancias que se convierten en vitamina D al ser metabolizadas o procesadas por el organismo. Nos referimos al 7-dihidrocolesterol presente en los alimentos de origen animal y el ergosterol en los vegetales. Ambos necesitan la radiación solar para convertirse en vitaminas.
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El Mito del Calcio

La creencia de que consumimos poco calcio está tan extendida que se tiene a enriquecer en este mineral numerosos alimentos. Pero, ¿qué hay de cierto en este tema?

Según las últimas investigaciones no hay relación entre el aporte de calcio en la dieta y la densidad ósea. Los pueblos esquimales tienen los mayores índices de osteoporosis del mundo y toman unos 2.500 miligramos de calcio al día y sin embargo los pueblos bantús de Sudáfrica no conocen la osteoporosis y toman entre 200 y 350 miligramos de calcio al día. Para tener una referencia de los datos aportados, en los adultos se estima que para tener unos huesos sanos el aporte diario debe estar entre 800 y 1.000 miligramos diarios.

Como en algunos casos la deficiencia de calcio pudiera ser debida a una falta en el aporte, es interesante conocer el contenido de este mineral en los alimentos. Existen numerosas tablas de composición de alimentos en las que se observa que la leche de vaca no es el más rico en calcio precisamente.

Pero hay una cuestión importante que corrobora el dicho “no somos lo que comemos, sino lo que asimilamos”. Y es que para que se asimile el calcio de un alimento debe estar en una proporción con el fósforo de dos a uno. Es decir, el alimento favorecedor de la calcificación debe tener el doble de calcio que de fósforo. Ca/P = 2/1

Si el fósforo es demasiado abundante en un alimento, interfiere en la absorción de calcio porque favorece la formación de fosfatos da calcio insolubles que muchas veces se van a eliminar por vía intestinal en forma de fecalitos.

Tablas febrero-2

Tabla 1. Relación Calcio/Fósforo en los alimentos

Podemos observar las diferentes relaciones calcio/fósforo en la tabla precedente para entender la biodisponibilidad, es decir la eficiencia en la absorción.

Observamos que los productos lácteos no son una buena fuente de calcio por su excesivo contenido en fósforo y así comprender el origen de los fecalitos que observamos con frecuencia en las radiografías abdominales.

La ineficacia de la leche (y derivados) como aporte de calcio explica por qué, a pesar de ser el alimento más consumido en el hogar, la osteoporosis aumenta cada día y en personas cada vez más jóvenes.

Por otra parte, si en la etapa de la vida en la que somos amamantados nuestro crecimiento es máximo y en ese periodo la leche materna es el alimento idóneo y exclusivo, nos debemos preguntar cuánto calcio contiene la leche de las madres. Sorprendentemente la leche de mujer sólo contiene 33 mg.Ca /100 ml.  frente a la de vaca que alanza 118 mg.Ca /100 ml.

Este dato es para  reflexionar acerca de por qué oficialmente se toma como referencia de alimento rico en calcio en nuestra dieta la leche de vaca, cuando en todo caso se debería tomar la leche de mujer.

Causas de la deficiencia de calcio

  • carencia en el aporte
  • una mala absorción intestinal
  • eliminación renal excesiva
  • que el calcio sea utilizado para neutralizar los ácidos del metabolismo

Son alimentos descalcificadores:

  • el azúcar, alcohol, café, cacao
  • los alimentos refinados y desnaturalizados
  • los alimentos desequilibrados en la relación Na/K, como cítricos, tomate, etc.
  • el exceso de proteínas en la dieta sobre todo las de origen animal
  • el tabaco
  • la leche y los derivados lácteos
  • los aditivos alimentarios  como los fosfatos y las bebidas con gas, refrescos, etc.

Qué hacer para evitar la deficiencia de calcio:

  • Mantener unos buenos hábitos alimenticios desde la infancia para conseguir un buen “pico de masa ósea”, principalmente evitando los alimentos descalcificadores
  • Hacer ejercicio físico para mantener un buen equilibrio entre los osteoblastos responsables de la formación de hueso y los osteoclastos de la reabsorción
  • Tomar el sol con sentido común para tener unos buenos niveles de vitamina D
  • Mantener en buen estado las vías de eliminación, principalmente los riñones

Conclusión

El problema del calcio no es por tanto consecuencia de una falta de aporte en la dieta, como se nos hace creer, sino de pérdida como consecuencia de una ingesta excesiva de alimentos descalcificadores.

La anemia III

Existe la idea generalizada de que la vitamina B12 está exclusivamente en los alimentos de origen animal y consecuentemente si no comemos carne tendremos carencia. Vamos a ver que la afirmación de que la carne y particularmente la de hígado es la única fuente de vitamina B12 es falsa. 

Continuación del post: La anemia II

La vitamina B12 es esencial para el funcionamiento normal del sistema nervioso, así como para la formación de la sangre, participando además en múltiples funciones del metabolismo.

Esta vitamina fue descubierta por su relación con la anemia perniciosa, una enfermedad que destruye las células parietales del estómago que son responsables de la producción del ácido clorhídrico, así como del factor intrínseco, imprescindible para la correcta absorción del hierro.


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La anemia II

Hoy en día es un tópico que si no comes carne tendrás anemia. Es una idea tan extendida que incluso en la etapa pediátrica, cuando los bebés no tienen aún dientes, se les incluye la carne como alimento diario formando parte de los purés.

Continuación del post: La anemia I

Pautas alimenticias en la anemia

Además de incluir los alimentos lactofermentados citados anteriormente y de evitar los que dificultan su absorción, eliminaremos de nuestra dieta todos los comestibles que son sustancias transformadas por la industria alimentaria que son susceptibles de ser comidas.

Nos referimos al azúcar, la bollería industrial, las sopas de sobre, etc. Del mismo modo prescindiremos de los alimentos refinados como el pan, la pasta y el arroz blancos por su efecto desmineralizador, y sin lugar a dudas de la leche y todos los productos lácteos.

Incluiremos en nuestros menús una generosa proporción de cereales integrales y legumbres, y en menor cantidad tomaremos algas marinas (sobre todo nori y dulse), semillas oleaginosas y frutos secos.

Son igualmente ricos en hierro los pescados y los frutos del mar como almejas, mejillones, navajas, etcétera.

Al cocinar, aumentaremos un poco la cantidad de sal marina por su efecto calentador y por lo tanto tonificante de nuestro aparato digestivo.

Por último hay un condimento de la cocina tradicional japonesa llamado tekka que es una excelente fuente de hierro asimilable y un gran tónico general del organismo.

No podemos terminar nuestra enumeración sin recomendar llevar la zona digestiva protegida del frío, utilizando ropa de abrigo, emplastos de sal marina, sacos de semillas, parches de calor… evitando el uso continuado de la manta eléctrica.

Más sobre el hierro

Cuando en 1986 vivimos el episodio de la enfermedad de las vacas locas (encefalopatía espongiforme bovina), la gente se preguntaba agobiada: y si no como carne, ¿qué puedo comer?

El hierro es un nutriente muy abundante tanto en el reino animal como en el vegetal y los casos de anemia en los países ricos no estarían relacionados tanto con la carencia en la ingesta sino con la mala absorción.

De hecho en muchos casos vemos en la consulta pacientes con anemias crónicas muy importantes a pesar de tomar carne de forma habitual. En la práctica totalidad de los casos esos pacientes consumen elevadas cantidades de leche y derivados lácteos para “asegurarse” el aporte de calcio, como nos insiste la publicidad, estando además el azúcar y el pan blanco presentes a diario en su mesa.

Estas anemias de producen porque los alimentos refinados son altamente desmineralizadores y el calcio de los productos lácteos compite con el hierro en su absorción.

tabla vegetarianoTabla 1. Hierro asimilable en los alimentos

El gráfico precedente nos muestra cómo el hierro está presente tanto en los alimentos animales como vegetales.

Para desterrar el tópico de que la carne es rica en hierro, debemos decir que los pescados azules y los frutos del mar son más ricos que las carnes, tanto en hierro como en vitamina B12.

En el post anterior explicábamos que en los alimentos animales encontramos el hierro en forma ferrosa, que es como el cuerpo lo asimila, y en los vegetales lo encontramos en forma férrica, no asimilable. Sin embargo, en las dietas vegetarianas equilibradas el hierro férrico es fácilmente reducido a la forma ferrosa gracias a la vitamina C y por lo tanto se absorbe correctamente.

Entre los vegetales ricos en hierro destaca el alga dulse con 150 mg. de hierro por 100 gr.

Podemos concluir que no es imprescindible comer carne para prevenir la anemia si tenemos unos conocimientos mínimos sobre cómo alimentarnos.

Hacer dieta vegana para muchos es sinónimo de salud, y nada más lejos si lo único que hacemos es no comer carne, ni otros alimentos de origen animal, y en cambio tomamos alimentos refinados, dulces veganos, alcohol, fumamos, etc. Se puede hacer una alimentación vegana siempre que la dieta sea equilibrada  en cuanto a la elección de los diferentes grupos de alimentos, la proporción en la que los consumimos, así como la frecuencia con la que los tomamos. Además debemos tener la flora intestinal en buen estado como veremos en el próximo post.

Continúa en el post: La anemia III

La pandemia de COVID-19

La situación de aislamiento a la que nos vemos sometidos como la única forma de luchar contra la infección por el coronavirus para algunos es angustiosa, y muchos me habéis preguntado si no se puede hacer nada más. Por eso hoy comparto unas reflexiones importantes que os ayudarán en la prevención de la infección e incluso en el caso de contagio.

A finales de 2019 un nuevo tipo de Coronavirus hace su aparición en el continente asiático. El 11 de febrero de 2020 la Organización Mundial de la Salud lo denomina oficialmente SARS-CoV-2 y exactamente al mes siguiente define al brote del nuevo coronavirus como la pandemia COVID-19.
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La anemia I

Hablamos de anemia cuanto tenemos menos hematíes, menos hemoglobina o el valor del hematocrito está por debajo del rango considerado normal. Según la OMS se considera anemia si la hemoglobina está por debajo de 13 g./dl. en los hombres y de 12 g./dl. en las mujeres.

Causas:

La principal causa de la anemia es la deficiencia de hierro, por eso muchas veces tener el hierro bajo se contempla como sinónimo de anemia. Se considera que el 50 por ciento de los casos de anemia son consecuencia de una ingesta baja de hierro en la dieta, y en la actualidad este desorden afecta aproximadamente a una cuarta parte de la población mundial.
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