La leche de vaca, ¿alimento para seres humanos? VII

Leche VII

Hoy concluimos esta serie de artículos haciendo una reflexión acerca de lo que representa la lactancia con leche maternizada más allá de los aspectos nutricionales

Continuación del post: La leche de vaca, ¿alimento para seres humanos? VI

La leche, los niños, la inteligencia y la identidad

El bebé cuando nace no ha desarrollado todavía su sistema inmune y es la leche materna la que le provee de anticuerpos y permite crear una flora intestinal saludable y acorde con la especie humana. La mejor forma de fortalecer la inmunidad infantil es amamantar, la leche materna sería “la mejor vacuna”.

La leche materna, alimenta además al espíritu, es decir favorece bebés con una estabilidad emocional muy importante y un mejor desarrollo psicomotor. Los niños amamantados por su madre desarrollan mayor cociente intelectual…

Esta afirmación permite que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿puede existir alguna relación entre las tres generaciones de niños que recibieron preparados de leche de vaca en lugar de leche materna y el consiguiente alto consumo de lácteos, y la creciente prevalencia de los problemas de aprendizaje de los jóvenes americanos? La “Leche League”, la organización más importante en apoyo del amamantamiento en EE. UU., ha determinado con estudios realizados con muestras al azar representativas, que los niños que han sido alimentados con leche materna tienen niveles de inteligencia más altos comparados con los que han recibido leches  de fórmula.

Del mismo modo, parece que la falta de IgA es una de las deficiencias inmunológicas más comunes todavía no diagnosticada. Esta condición existe naturalmente en el desarrollo prenatal,  en los niños recién nacidos, debido a la inmadurez del sistema inmune durante los primeros años. La leche materna proporciona la cantidad necesaria de IgA para permitir el desarrollo y la integridad funcional del tracto respiratorio e intestinal del niño, mientras que la leche e vaca está totalmente desprovista de su anticuerpo esencial.

Es interesante resaltar que en un estudio de los años 80,  de 60 pacientes de SIDA entrevistados, todos a excepción de uno que había sido alimentado con leche materna (menos de tres meses), habían sido alimentados con leches preparadas.

El biberón

La leche de vaca que también es un alimento para ser mamado, cuando se les da a los niños en forma de biberón o de bebida es un excelente caldo de cultivo para bacterias patógenas como las que producen la tuberculosis, la salmonelosis, la fiebre tifoidea, etc.

La velocidad de crecimiento de las bacterias en la leche es directamente proporcional a la temperatura, por eso aunque le demos al niño leche esterilizada, al cabo de unas horas de haberla tomado, mientras permanece en su aparato digestivo, la concentración de bacterias va aumentando exponencialmente. Teniendo en cuenta que la temperatura basal es de 37ºC y que transcurren unas cuantas horas antes de la defecación y consiguiente eliminación de residuos, podemos entender porque los niños que toman biberón tengan mucha mayor frecuencia de infecciones que los niños amamantados.

La pérdida de identidad

Con el desarrollo de la tecnología y la industrialización en la producción y en la elaboración de los alimentos hemos llegado a la situación actual. Se ha conseguido una producción tan grande de leche de vaca que hoy en día es el alimento más consumido en el hogar incluso durante la etapa adulta. Si nuestros hijos ya no maman estamos infringiendo una de las leyes universales más importantes: La  de la identidad como seres humanos.

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