¿Soy más yin o más yang?

Una forma sencilla de acercarnos a nuestra tendencia energética es observar el tipo de actividades que predominan en nuestro día a día. No se trata de encasillarse, sino de reconocer hacia dónde nos inclinamos de forma natural.

Las actividades de carácter yin suelen ser más internas: mentales, emocionales, reflexivas o creativas. Aquí encontramos tareas como la música, la enseñanza, la escritura, la informática, la planificación o el pensamiento filosófico. Son actividades que invitan a la introspección y a la concentración. Las personas con esta tendencia suelen mostrar rasgos más estilizados, con un rostro más bien ovalado o estrecho.

Por otro lado, las actividades yang son más externas, dinámicas y sociales. Incluyen el trabajo físico, la construcción, el comercio, la política, las relaciones públicas, el deporte o la agricultura. Implican acción, movimiento y contacto con el entorno. En este caso, los rasgos suelen ser más marcados, con rostros más anchos o redondeados.

Lo interesante es que nadie es completamente yin o completamente yang. Todos combinamos ambas energías, aunque normalmente una predomina sobre la otra según nuestra forma de vivir, trabajar y relacionarnos.

Tomar conciencia de esta tendencia puede ayudarnos a buscar un mayor equilibrio. Si nuestra vida es muy mental y sedentaria, quizá necesitemos más actividad física. Si, por el contrario, vivimos en constante acción, puede ser útil incorporar espacios de calma y reflexión.

Al final, la clave no está en elegir un lado, sino en armonizar ambos.

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