Las dietas más naturales II

vegetariana

Dentro de las dietas consideradas “sanas” se incide en no comer alimentos de origen animal y/o en no utilizar el fuego, hoy explicamos qué hay de cierto es esos tópicos. Yo propongo mirar a las tradiciones milenarias de la humanidad, es decir, ver de dónde venimos y cómo los diferentes pueblos se han adaptado a su entorno en términos de alimentación para saber cómo comer.

Continuación del post: “Las dietas más naturales I”

La dieta vegana

Los practicantes de este modelo se abstienen de comer cualquier alimento de origen animal, carnes, pescados, huevos, miel, leche y derivados. También evitan la procedencia animal en los materiales de vestir como zapatos y ropas, lo mismo para la utilización de productos cosméticos.

Una dieta vegana bien planificada es rica en nutrientes esenciales como vitaminas y minerales, contiene fibra y es pobre en grasas saturadas y colesterol. Como los alimentos que toman los veganos son exclusivamente del reino vegetal, se acaba perdiendo fuerza digestiva o fuego interno y al igual que en el caso de los crudívoros se suelen presentar muchos casos de deficiencia en vitamina B12.

Hay muchos simpatizantes de estas dos corrientes que se definen como crudiveganos. Esta dieta sólo puede ser practicada donde hace mucho calor y durante periodos de tiempo cortos ya que es altamente enfriadora. Las más de mil quinientas generaciones de antepasados que nos han antecedido desde el paleolítico han utilizado el fuego diariamente para predigerir los alimentos. No se concibe un hogar si no hay un fuego, pensemos en una casa sin cocina.

La dieta vegetariana

Los vegetarianos tienen en común con los veganos el respeto por los animales, por lo que no toman ni carne, ni pescado, pero sí que incluyen los productos lácteos y los huevos como aporte de proteínas. Prefieren los alimentos integrales y dan mucha importancia a las verduras y las frutas.

Los defensores de esta corriente dietética afirman según un estudio que se hizo entre la comunidad Adventista de USA que la dieta vegetariana disminuye el riesgo cardiovascular. Esto sólo es cierto si se modera mucho el consumo de huevos y de manera particular, de leche y derivados lácteos ya que las grasas de la leche son las más aterogénicas de todas.
Para gozar de una buena salud, los vegetarianos deben minimizar el consumo de huevos y de productos lácteos como aporte de proteínas y en su lugar aumentar el consumo de legumbres.

La dieta mediterránea

El mayor problema es la definición de esta dieta. Está basada en los cereales y las legumbres, muchas frutas y hortalizas frescas, aceite de oliva y cantidades moderadas de pescado, de pollo o de cordero. Los lácteos de oveja o de cabra estarían presentes en muy pequeña cantidad. La carne de cerdo y de buey y los productos lácteos vacunos no serían en ningún caso alimentos de consumo diario.

Es una dieta fácil de seguir y desde un punto de vista nutricional aporta las proporciones adecuadas de hidratos de carbono, proteínas y grasas de calidad, así como vitaminas y minerales. Esto siempre que los alimentos sean integrales y de producción ecológica. Este modelo dietético favorece la longevidad.

Si hacemos una encuesta veremos que la mayoría de la gente que dice que hace dieta mediterránea, no come alimentos biológicos y toma todo tipo de carnes y quesos… Ah, eso sí ¡toma aceite de oliva virgen extra!

Continúa en el post: “Las dietas más naturales III”

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