El centeno

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Ha sido un cereal tradicional de los países fríos como Rusia, Alemania, Suiza… botánicamente está estrechamente relacionado con el trigo y la cebada.

Lo podemos encontrar en forma de copos formando parte de muchos mueslis,  en forma de de harina o en forma de grano descascarillado, pero la forma más común de comerlo es como pan. Su harina tiene bajo contenido en gluten y alto contenido en fibras solubles. El pan de centeno lleva casi siempre trigo para favorecer el que la masa suba mejor ya que el trigo es el más panificable de todos los cereales. Son típicos el pan alemán, muy oscuro o el pan de jengibre (pan de especias), muy apreciado en Francia. En algunos lugares se tuesta como la cebada para hacer sucedáneo de café.

Ha sido un cereal despreciado quizás por su sabor amargo y porque el pan que se hace solo con este cereal, es más pesado y denso que el de trigo. Sin embargo tiene propiedades  muy interesantes, como vemos a continuación.

Favorece la elasticidad de los vasos sanguíneos gracias a su contenido en flavonoides, por lo que está recomendado en los casos de sedentarismo y para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Como es rico en fibras solubles, además de favorecer el tránsito intestinal ayuda a reducir los niveles de colesterol. Estas fibras llamadas también mucílagos, reducen la inflamación de las mucosas tanto digestivas como respiratorias.

Como todos los cereales que contienen gluten, no está indicado para las personas celiacas. Cuando se consume integral, como sus hidratos de carbono son de absorción lenta, es perfectamente tolerado por los diabéticos.

Las bebidas fermentadas

El Kvas se obtiene por fermentación del pan de centeno con agua. Es una bebida común en la Europa oriental que es ligeramente alcohólica. También se utiliza para fabricar aguardiente, vodka y algunos whiskys.

El cornezuelo del centeno

Es un hongo que parasita al centeno cuando no se conserva en condiciones idóneas. Este hongo contiene un alcaloide muy tóxico, la ergotoxina que produce la llamada fiebre de San Antonio, que era muy frecuente en la Edad Media. El centeno biológico que consumimos actualmente no está parasitado.

El té de centeno

Ingredientes:

Lavamos bien los granos y los ponemos a hervir con un litro de agua filtrada o embotellada. Mantenemos la cocción durante el tiempo necesario para que el agua se reduzca a la mitad, usamos fuego medio. Filtramos el líquido resultante y añadimos una cucharita de tamari por taza. Tomamos una tacita dos o tres veces al día. Es un buen regulador del tránsito intestinal, calma las irritaciones del aparato digestivo y de las mucosas respiratorias.

En la Medicina Tradicional China, el centeno se considera un cereal refrescante que regula el funcionamiento del corazón y la circulación principalmente.

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