Las fases de la enfermedad en la Medicina Biológica I

Hoy compartimos una visión comprensiva del desarrollo progresivo de la enfermedad, más allá de darle un nombre y una prescripción de remedios sintomáticos, sean farmacológicos o quirúrgicos.

Según el Dr. Hans-Heinrich Reckeweg (1.905-1.985),  heredero de la visión holística del Dr. W. Hufeland (1.762-1.836), la enfermedad no es sino el intento del organismo de defenderse de las toxinas tanto externas como internas. Para ello utiliza los mecanismos de excreción, reacción y deposición. Son los que se conocen como las fases humorales de la enfermedad en la Medicina Biológica y las enfermedades de ajusta en la Macrobiótica.

Cuando la enfermedad avanza observamos daños estructurales a nivel celular: tanto a nivel de la membrana, de los orgánulos celulares, como del propio núcleo de la célula. Las diferentes manifestaciones son el resultado de los daños tóxicos que el organismo intenta compensar con el fin de restablecer en lo posible el equilibrio interno. Se manifiestan como impregnación, degeneración y neoplasia. Son las llamadas fases celulares en la medicina Biológica y las verdaderas enfermedades en la Macrobiótica.
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Siropes: de arce, de ágave, de remolacha…

Hoy hacemos una breve reseña de tres edulcorantes populares que muchas personas consumen como alternativa al azúcar, cuando en realidad no representan una alternativa saludable, sino más bien una moda.

El sirope de arce es la savia que desprenden los arces de los bosques boreales norteamericanos que posteriormente se hierve hasta obtener la consistencia de una miel. Unos 10 litros de savia producen un vaso de miel aproximadamente. Lo podríamos comparar con un zumo hervido.

Tiene la mitad de calorías que el azúcar blanco ya que su contenido en sacarosa es del 66 %. Este hecho sumado a la publicidad ha hecho que sea un producto muy popular.

El sirope de agave es sin embargo, un potente endulzante con sus luces y sus sombras, se extrae a partir de las hojas de una planta que es parecida a la del Aloe. Se trata en este caso también del zumo de una parte de la planta. Algunos lo llaman el sustituto vegano de la miel.

Endulza dos veces más que el azúcar y contiene un 70 % de fructosa y un 25 % de glucosa. Su elevado contenido en fructosa no es ninguna ventaja respecto a la sacarosa, ya que se trata igualmente de un azúcar rápido y está implicado de forma importante en la elevación de los triglicéridos en la sangre.

Por otra parte muchos de los siropes que hay en el mercado se obtienen mediante procesos químicos que no son precisamente saludables.

El sirope de remolacha es la melaza que resulta de reducir el zumo natural concentrado de la remolacha azucarera recién cosechada, después de haber eliminado la fibra. En muchos casos es un producto residual de la industria azucarera.

Sin entrar en otro tipo de consideraciones, cualquier zumo dista enormemente de ser un alimento integral. Esta reflexión puede resultar chocante para algunos, pero pensemos que al descartar la pulpa del alimento de partida desaparecen la fibra y muchos nutrientes que son imprescindibles para el metabolismo de los azúcares que contiene el alimento de partida.

Por eso, si lo que buscamos es una alternativa saludable al azúcar, debemos descubrir las maltas de cereales.

Las maltas de cereales tienen el aspecto y la consistencia de la miel, pero proceden de los granos integrales, y se obtienen mediante un proceso de fermentación natural que convierte los almidones de los cereales en maltosas.

Además de ser alimentos probióticos, son ricos en nutrientes como fibra, vitaminas y minerales. El proceso de fermentación se hace con los granos integrales por lo que no hay pérdida de nutrientes.

Estamos ante un endulzante que además de ser un alimento integral y ecológico, tiene efecto probiótico y carácter reductor (antioxidante). ¿Qué más se puede pedir?

 

Harina blanca y vida corta

A principios del siglo XIX en pruebas de alimentación con animales, M. Magendie un científico francés, descubrió que la harina blanca refinada no permitía el mantenimiento de la vida. En uno de sus experimentos concluyó: “Un perro alimentado en forma indefinida con pan blanco y agua, no vive más allá de los 50 días y sin embargo, un perro alimentado con pan tosco de cebada como el que comen los soldados, vive y mantiene la salud”.

La doctora Kousmine en su libro ¡Salve su cuerpo! escribió: “El grano de trigo triturado y transformado en harina deja de estar vivo. La harina blanca es un alimento muerto que se conserva muy bien; de hecho los roedores no se alimentan de ella, el instinto les lleva a evitarla, no la tocan”.

En otra parte del libro añadió: “Los ratones criados con harina molida hace más de 6 semanas se crían mal y tampoco es posible criar pollos con harina vieja.  No ocurre lo mismo si la harina es recién en molida”.

Si echamos un vistazo a la historia, los ejércitos romanos de antaño salían de campaña llevando consigo trigo y mijo en grano, así como una muela por unidad de ejército, llamada cohorte. La molienda se efectuaba todos los días. Cada soldado recibía setecientos cincuenta gramos de cereales por día.

Si la harina integral recién molida era la base de la alimentación de un ejército que conquistó media Europa debemos reflexionar sobre de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Las aftas bucales

Las aftas son unas llagas superficiales, pequeñas, con el borde rojo que aparecen sobre todo en la mucosa de la boca, y son muy frecuentes sobre todo en la adolescencia. Como en algunos casos son muy recurrentes, antes de utilizar enjuagues antimicrobianos, analgésicos y corticoides, nos debemos plantear cuál es su origen, para poder prevenir su aparición.

Sabemos que las inflamaciones agudas están causadas por un sobreconsumo de alimentos yin como chocolate, cítricos, café… y que algunas personas son muy sensibles a estos alimentos y por eso tienen frecuentemente la mucosa oral dañada.

Como  los alimentos que dañan a la mucosa oral también lo hacen, sin ninguna duda, al resto del aparato digestivo, este también estará ulcerado y va a dar lugar a problemas de mala absorción  principalmente.

Las algas y el estroncio 90

Los científicos del laboratorio de investigación gastrointestinal en la universidad McGill en Canadá informaron de que una sustancia contenida en las algas kombu podía reducir entre un 50 y un 80 por ciento la cantidad de estroncio radiactivo absorbido a través del intestino.

El alginato de sodio contenido en las algas, permitía que el calcio fuese normalmente absorbido a través de la pared intestinal, mientras ligaba al estroncio que era eliminado del cuerpo a través de las heces.

Este estudio se hizo para ver el modo de contrarrestar los efectos de la lluvia radiactiva y de la radiación. Por eso clasificamos las algas marinas como alimentos/medicamento, en este caso altamente descontaminantes.

La carne y la diabetes

Según los doctores Fagherazzi y Clavel-Chapelon para prevenir la diabetes no es suficiente con reducir el consumo de azúcares y alimentos refinados, y tomar cereales integrales, sino que es necesario reducir el consumo de carne.

El Centro de Investigación en Epidemiología y Salud de la Población, dependiente del gobierno francés realizó un estudio durante 14 años con más de 60.000 personas y llegó a la conclusión de que la carne, al igual que los alimentos refinados, produce un balance acidificante en la dieta y esa acidosis crea el terreno adecuado para que se desarrolle la diabetes.

Concluyeron que el balance global de la dieta para estar en salud debe ser alcalinizante.

Estudios como el citado nos permiten corroborar una vez más la necesidad de contemplar la dieta en su conjunto y no contemplar los alimentos exclusivamente de forma individual.