Los efectos nocivos del azúcar III

En el post de hoy continuamos desgranado más efectos nocivos del azúcar, algunos poco conocidos por la mayoría.

Continuación del post: Los efectos nocivos del azúcar II

Azúcar y caries

El dato que ofrecemos a continuación nos debe hacer reflexionar: en los países más industrializados el 97 por ciento de los niños menores de 10 años padece caries, este hecho no es una casualidad, sino el resultado directo de la forma de alimentación moderna.

En octubre de 1.998 en un estudio publicado en el número 6 del Boletín de Información Dental que editaba el Consejo General de Odontólogos y Estomatólogos de España, se aseguraba que: «el azúcar no era responsable de la caries, sino que ésta se debe a las bacterias que se desarrollan en la boca por falta de las medidas higiénicas adecuadas».

Informaciones como esta han llevado a muchas personas a pensar que, si te limpias los dientes, puedes tomar los dulces que quieras.

Afortunadamente, cada vez aparecen más informes médicos en la prensa diaria relacionando el consumo de azúcar con la aparición de caries dental. Es por ello que quizás este sea uno de los peligros más conocidos del azúcar.

Está demostrado que las comidas dulces a base de azúcar y harina blanca sobre todo, poseen una elevada capacidad de adherencia y fijación sobre la cubierta externa del diente, a diferencia de los hidratos de carbono existentes en los alimentos naturales.
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La validez científica de la macrobiótica: mi método terapéutico

El pasado 17 de noviembre, tuve el privilegio de participar como ponente en el II Congreso Nacional de la AMU que se celebró en Pamplona, ciudad en la que resido.

Los problemas de salud derivados de los hábitos alimenticios actuales son tan importantes que es urgente sensibilizar a los ciudadanos sobre la importancia de una buena alimentación. De hecho, todos los ponentes coincidimos en la necesidad de impulsar un cambio de dirección en la forma de comer, y la visión energética de los alimentos es en este caso imprescindible.

Cuando contemplamos a los alimentos más allá de los nutrientes, comprendemos cómo lo que comemos es responsable de nuestro bienestar tanto físico como emocional; determina la calidad del sueño, la resistencia en las actividades cotidianas, incluso la vitalidad sexual…

Mi agradecimiento a organizadores y ponentes, así como a todos los asistentes del evento. Fue un placer poder compartir e intercambiar puntos de vista sobre este maravilloso tesoro nuestro llamado salud.

Tallarines de quinoa con verduras

Hoy os proponemos una forma diferente de consumir la quinoa, un grano extraordinario. El plato es muy ligero y por tanto adecuado para los días calurosos.

Ingredientes:

Ponemos agua filtrada o embotellada a hervir con sal marina. Añadimos la pasta y la llevamos a ebullición. Mantenemos el fuego medio hasta que los tallarines estén tiernos. Reservamos el caldo de cocción para utilizarlo como fondo en alguna sopa y pasamos la pasta por el grifo con agua fría en un colador, de esta manera evitamos que se pegue.

Mientras se cuece la pasta, lavamos y troceamos las setas, las cebolletas y las alubias verdes.

Salteamos las verduras en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra y sal marina, y a continuación las mezclamos con los tallarines. Justo antes de retirar la mezcla del fuego, condimentamos con una cucharadita de tamari por ración.

Para enriquecer el plato podemos espolvorear una cucharadita de gomasio sobre la pasta.

¡Buen provecho!

Los efectos nocivos del azúcar II

Más allá de producir caries o de favorecer la obesidad, el azúcar está implicado en numerosos desórdenes de los que la arteriosclerosis y los trastornos mentales no son más que una muestra.

Continuación del post: Los efectos nocivos del azúcar I

Azúcar y trastornos mentales

Aunque es bien conocida la relación que existe entre las vitaminas del grupo B y de forma particular la vitamina B1 y el metabolismo del sistema nervioso, hoy queremos destacar el informe que publicó el investigador americano Dr. Wilder. Hizo un estudio con 1.500 pacientes en una institución para enfermos mentales. Se les suministró una dieta completa excepto la vitamina B1. A las pocas semanas aparecieron trastornos psíquicos que desaparecieron al volver a suministrar alimentos ricos en esta vitamina.

Él mismo resumió su informe advirtiendo de los peligros de una dieta pobre en esta vitamina y afirmando que las necesidades diarias de este nutriente no se cubren consumiendo cereales refinados como el pan blanco. Evidentemente, las necesidades de esta vitamina aumentan de forma proporcional a la ingesta de azúcar por lo que en nuestra sociedad la situación de agrava aún más.
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Ensaladilla de arroz

Hoy os proponemos una alternativa a la típica ensaladilla rusa, sustituyendo las patatas por arroz integral, los pepinillos en vinagre por pepino fresco, el huevo duro por piñones y añadiendo una pequeña cantidad de lechuga para aligerar el plato.

 

Ingredientes:

  • tres tazas de arroz integral cocido
  • media taza de nabo cortado en daditos
  • media taza de zanahoria cortada en daditos
  • media taza de judías verdes troceadas
  • media taza de guisantes
  • una taza de maíz en grano
  • dos cucharadas soperas de piñones tostados
  • media taza de aceitunas verdes
  • bonito en conserva
  • sal marina
  • mayonesa (opcional)

Para la decoración:

  • un pimiento rojo escaldado cortado en tiras finas
  • unas rodajas de pepino macerado en sal
  • lechuga cortada en juliana

Lavamos el arroz en varias aguas, lo escurrimos en un colador y lo ponemos a cocer en una cazuela con agua filtrada o embotellada y sal marina. Añadimos dos tazas de agua por cada una de arroz. Cuando comienza a hervir, ponemos el fuego al mínimo y mantenemos la cocción con tapa durante 45 minutos. Dejamos reposar hasta que se enfríe.

Mientras, vamos a ir escaldando unos cinco minutos  las zanahorias, las judías verdes y el nabo, con un poco de sal marina. Procedemos con cada verdura por separado para preservar los sabores y dejamos enfriar.

Podemos utilizar los guisantes y el maíz en conserva si no los conseguimos frescos.

Una vez tenemos los ingredientes cocidos y escurridos, los mezclamos añadiendo la mitad de las aceitunas troceadas, el bonito desmigado y los piñones ligeramente tostados.

A continuación podemos aliñar la ensalada con una mayonesa casera o con una vinagreta ligera.

Podemos presentar el plato como se ve en la foto, o dar forma a la ensaladilla con un molde y decorarla con unas tiras de pimiento rojo, unas rodajas de pepino y el resto de las aceitunas. La lechuga cortada finita puede ir alrededor del plato.

Los efectos nocivos del azúcar I

Hoy comenzamos una serie de post en los que profundizamos en los efectos nocivos del azúcar: un polvo blanco que no existe en la naturaleza y cuyo consumo es alarmante.

En las últimas décadas la cantidad de azúcar que tomamos ha aumentado de forma importante. Este consumo no es sólo directo, sino formando parte de postres, refrescos, helados, conservas, etcétera.

En la información sin procesar de la mayoría de los españoles, (esa de he leído en alguna parte… o dicen que…) están frases como «el azúcar es imprescindible» o esa otra que popularizo Francisco Grande Cobián en un anuncio televisivo donde afirmaba que «el cerebro necesita azúcar».

Lo que en realidad necesitamos, y es imprescindible, es la glucosa. El deterioro de la salud en relación al consumo de azúcar es una muestra clara de la confusión existente entre glucosa, azúcar, almidón e hidratos de carbono, que es intencionada con toda seguridad.
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La osteoporosis

A partir de los 45 años comienza a haber una disminución de la densidad ósea propia de la edad: es lo que se conoce como osteopenia. Es un hecho fisiológico, ya que al disminuir la producción de estrógenos también lo hace la masa ósea.

Otra cosa bien distinta es la osteoporosis, que representa una pérdida de masa ósea superior a la esperada para la edad, y que en la actualidad tiene carácter epidémico.

Se considera que la osteoporosis es una consecuencia de la menopausia, cuando en realidad, es el resultado de haber consumido un exceso carne y azúcar, acompañados de tabaco y café con leche a los largo de toda la vida. Nos referimos a una dieta rica en proteínas animales y alimentos refinados, en la que el balance metabólico es altamente acidificante y por lo tanto desmineralizador.

Si comes de una forma equilibrada y practicas algún tipo de actividad física, al llegar la menopausia y producir menos estrógenos puedes tener una ligera osteopenia, nada más.

Para prevenir la osteoporosis, además de reducir el consumo de proteínas animales, incluidos los productos lácteos, es imprescindible dejar de fumar y tomar café. Los alimentos vegetales en general, y las algas marinas en particular, son alimentos alcalinizantes y por lo tanto imprescindibles para conservar una buena masa ósea.

Aprendiendo a reconocer los sabores

Aunque la mayoría de las personas utiliza básicamente la sal y el azúcar y en su alimentación dominan por lo tanto el sabor salado y el dulce, en realidad existen cinco sabores principales: salado, ácido, amargo, dulce y picante.

En la Medicina Tradicional China estos sabores, se asocian al funcionamiento armónico de los órganos del cuerpo:

  • El salado con el riñón, la vejiga y el aparato reproductor.
  • El ácido con el hígado y la vesícula biliar.
  • El amargo con el corazón y el intestino delgado.
  • El dulce con el estómago, el bazo y el páncreas.
  • El picante con el pulmón y el intestino grueso.

Un estado de salud, nos permite reconocer y disfrutar de los cinco sin necesidad de enmascararlos.
Tanto un deseo exagerado por un determinado sabor, como un rechazo, indican desequilibrios en los órganos internos. Son ejemplos los de aquellos que necesitan endulzarlo todo, hasta los alimentos naturalmente dulces, o los que necesitan tomar vinagretas a todas horas, los adictos al café, etcétera.
En un menú equilibrado deberían estar presentes los cinco sabores para crear armonía en nuestro medio interno.

Mostramos un ejemplo de la presencia de los cinco sabores en el plato de una dieta cerealista:

  • El dulce neutro (no azucarado) en los cereales.
  • El ácido en los alimentos lactofermentados.
  • El amargo en las semillas tostadas.
  • El picante en el jengibre.
  • El salado en el tamari.

Dieta y cálculos renales

En un estudio del Reino Unido sobre el efecto de la dieta en la formación de cálculos renales (conocidos como piedras o arenillas en el riñón), los investigadores observaron que en los sujetos vegetarianos, la prevalencia de la formación de cálculos era entre un 40 y un 60 por ciento menor que en el resto de la población.

Los descubrimientos apoyan la hipótesis de que una dieta baja en proteínas animales reduce el riesgo de formación de cálculos renales. La clave comprensiva del estudio está en el balance acidificante de las dietas altas en proteínas. Entre los grandes comedores de carne y productos lácteos nos podemos encontrar con elevadas cantidades de ácido en la sangre; ya sea carbónico, fosfórico o úrico.

Estos ácidos, al combinarse con el calcio circulante, producen las temidas piedras de carbonato, fosfato, o urato de calcio. La formación de cálculos es una forma de calcificación en los tejidos blandos  que acompaña siempre a la descalcificación de los huesos.

Una vez más vemos que es conveniente consumir menos cantidad de proteínas animales.