¿Qué es la Medicina? I

Si preguntamos en la calle ¿qué es la medicina? nos dirán que es la forma de curar, pero os proponemos una definición más acertada: es la ciencia dedicada al estudio de la vida, del mantenimiento y la recuperación de la salud, de las enfermedades, su prevención, diagnóstico y tratamiento.

En una primera aproximación podemos distinguir tres formas de entender la medicina:

Medicina sintomática

Es la más practicada comúnmente. Trata de eliminar los síntomas o de cambiar la condición del paciente usando los fármacos, y hay muchas personas que sólo conocen esta forma; así, para la tos hay un antitusígeno, para la fiebre un antitérmico, para el dolor un analgésico, para la inflamación un antiinflamatorio, etcétera. Da buenos resultados en situaciones puntuales, momentáneas ya que produce un alivio inmediato de los síntomas.

Medicina causal

En este caso ya nos planteamos de dónde viene la enfermedad, cuál es el origen, no sólo cómo se llama. No se trata simplemente de eliminar los síntomas sino de profundizar en la causa del desequilibrio.
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Porridge de avena

Es un desayuno tradicional británico que cada día gana más adeptos. Hoy ofrecemos una versión más austera, salada, altamente fortalecedora e indicada para los fríos días de invierno.

Ingredientes:

Ponemos a cocer los copos de avena con agua filtrada o embotellada y una pizca de sal marina. Debe haber agua suficiente para no se peguen ya que espesan con facilidad.

Usamos el fuego bajo y removemos continuamente para favorecer una cocción homogénea.

Pasados ocho o diez minutos, añadimos una cucharada rasa de almendras tostadas y trituradas y mantenemos otros cinco minutos la cocción. Sazonamos con una cucharadita de tamari y una vez servido en el bol espolvoreamos un poco de tekka, para reforzar el plato.

Los alimentos: estructura y función II

A continuación hacemos una breve descripción de los alimentos atendiendo a su aspecto funcional, es decir, si calientan o enfrían, si aceleran el metabolismo o lo inhiben, si contraen o dilatan, etcétera.

Continuación del post: Los alimentos: estructura y función I

Los alimentos se pueden clasificar según su función:

Alimentos Calentadores/Enfriadores

Un análisis de laboratorio no nos dice nada acerca del efecto calentador o enfriador de los alimentos, pero sí miles de años de experiencia en todos los pueblos y culturas del planeta. Todas las medicinas tradicionales tienen en cuenta estos aspectos a la hora de utilizar los alimentos con fines curativos. Debemos tener en cuenta que el frío es un agente causal en muchas patologías, tanto si es de origen externo, por ejemplo el que produce el clima, como interno, que es el que producen los alimentos enfriadores.
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Los alimentos: estructura y función I

Para utilizar los alimentos como agentes de curación contemplamos la estructura y la función de los mismos: hablamos de la composición química, que viene determinada por su origen (estructura), y de su comportamiento, que viene precisado por sus características bioenergéticas (función).

En el ámbito general hablamos de química y física, anatomía y fisiología, software y hardware, etc. Del mismo modo, en el caso de los alimentos nos referimos a estructura y función, ya que los alimentos están compuestos por materia (estructura)  que viene dada por su composición química, y energía (función), que es la que determina su comportamiento en nuestro medio interno.  Es lo que los orientales llaman el yin y el yang, perfectamente traducible a nuestro lenguaje occidental.

Tabla 1. Características de los alimentos

Para comprender el poder curativo de los alimentos debemos valorar no sólo los aspectos nutricionales, es decir, que sean naturales, integrales y biológicos. Es imprescindible además, contemplar sus aspectos funcionales como son si calientan o enfrían, si contraen o dilatan y si son balanceados en la relación sodio/potasio.

A continuación hacemos una breve descripción de los alimentos atendiendo a su origen, es decir, a su composición química. Esta clasificación nos permite saber si alcalinizan o acidifican, oxidan o reducen, desmineralizan o remineralizan, etc., aspectos todos ellos relacionados con la química y la materia.
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Sopa de verduras con alga dulse

Hoy compartimos una deliciosa sopa invernal, excelente para entrar en calor y tonificar a nuestro aparato digestivo para mejorar la digestión.

Ingredientes:

Lavamos y troceamos finamente la cebolla y la zanahoria. Ponemos agua filtrada o embotellada a hervir y cuando alcanza el punto de ebullición añadimos las verduras y la sal marina. Mantenemos la cocción 20 minutos a fuego medio.

A continuación retiramos la sopa del fuego y añadimos una cucharadita de miso de cebada no pasteurizado por cada ración de sopa. Para evitar los grumos es muy útil un colador de miso.

Antes de servirla ponemos en el plato una cucharada de copos de alga dulse para cada persona. Para decorar podemos utilizar unos tacos de pepino.

¡Buen provecho!

Ensalada de brócoli con arándanos rojos

La receta es una forma divertida y refrescante de tomar una verdura imprescindible en nuestra mesa y de aprender a incorporar la fruta en pequeñas cantidades en nuestros platos. También es un modo de experimentar una ensalada en la que no todo está crudo, y por supuesto una manera de tomar un cóctel de nutrientes esenciales para el mantenimiento de la salud.

En todos los casos utilizaremos alimentos biológicos por su ausencia de productos químicos dañinos para la salud y por su riqueza en nutrientes.

Ingredientes:

Para la vinagreta:

Lavamos bien el brócoli y lo cortamos en ramilletes. Lo ponemos a hervir con agua y un poco de sal durante unos 15 minutos, la textura de la verdura debe quedar «al dente».  Escurrimos bien y la dejamos enfriar.

Cortamos los rabanitos en rodajas muy finas, les añadimos unas gotitas de vinagre de umeboshi y los dejamos macerar. Mientras preparamos la salsa vinagreta.

Para hacer la salsa, mezclamos los tres ingredientes en un mortero y añadimos un poco de agua si es necesario.

Disponemos las verduras, los arándanos y las avellanas en una ensaladera, regamos con la vinagreta, mezclamos bien y en dos minutos ya está lista para comer. ¡Buen apetito!

Trigo Sarraceno con arroz y verduras

Hoy compartimos una receta de invierno que puede ser considerada plato único ya que contiene los tres grupos de alimentos imprescindibles para un menú completo: cereales, legumbres y verduras.

Ingredientes:

Lavamos cada cereal en varias aguas y lo escurrimos en un colador. Tostamos cada uno por separado en una sartén en seco removiendo con una cuchara de madera, hasta que desprenda un agradable olor y tome un suave color dorado. Para conseguir el efecto deseado, debemos poner en la sartén cada vez una pequeña cantidad de cereal, la que cubre el fondo, de ese modo conseguimos que el tueste sea uniforme.
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Los edulcorantes artificiales aumentan el apetito

Muchas personas recurren a los edulcorantes artificiales porque tienen menos calorías que el azúcar, pensando ilusoriamente que les ayudarán a bajar peso. Sin embargo, su consumo habitual despierta el apetito y aumenta la sensación de hambre. Por eso, paradójicamente, muchas personas que toman edulcorantes artificiales, en lugar de adelgazar, engordan.

Nuestras neuronas tienen asociado el sabor dulce con un alto aporte energético y, como en este caso los edulcorantes apenas contienen calorías, detectan rápidamente el engaño y desencadenan el efecto hambre.

El cerebro como sistema de compensación aumenta la necesidad de azúcar y genera la sensación de necesitar comida, hecho que nos lleva a comer más para buscar la energía que nos falta.

El escrito de hoy es un ejemplo de una ley universal que dice: todo lo que tiene cara tiene reverso y, cuanto mayor es la cara mayor es el reverso.

No entramos ahora en otros aspectos sobre los edulcorantes químicos, que desaconsejan su utilización por ser comestibles artificiales producidos por la industria alimentaria, pero que deben ser tenidos en cuenta en todos los casos ya que su consumo está muy extendido.

Si un alimento es tan amargo como el café y no te gusta, simplemente… ¡no lo tomes!, pero no engañes a tu paladar añadiendo un edulcorante artificial.

La dieta y el asma

Ya hace 40 años que se hizo un estudio con pacientes asmáticos para ver la relación de la enfermedad con la dieta. El experimento consistió en evitar el azúcar, el chocolate, la leche y los derivados, así como la carne, los huevos y el pescado. La orientación de la dieta fue vegetariana y se obtuvo una mejoría del 71 por ciento en los cuatro primeros meses y del 92 por ciento al cabo de un año.

Si esto ya es sabido desde hace tanto tiempo, nos preguntamos: ¿por qué cada día hay más asmáticos?

Estudios como al que hacemos referencia pasan desapercibidos todos los días, y se insiste una y otra vez en que la contaminación de las grandes ciudades, el polen y el estrés son las principales causas del asma, y sólo después se contemplan la herencia, el ejercicio, etcétera.

En cualquier caso los agentes causales de las enfermedades de origen externo (ambientales), muchas veces no dependen de nosotros, por lo que no los podemos controlar; de modo que los medicamentos pueden llegar a ser imprescindibles. 

El principal agente causal del asma es de origen interno: la alimentación. En todos los casos ponemos a la dieta en un lugar principal en la curación de las enfermedades ya que lo que comemos depende de nosotros, es decir: podemos elegir lo que nos conviene y/o evitar lo que nos hace daño, no debemos olvidar esta premisa. 

La dieta es determinante en el asmático, pero no se contempla en ningún caso. Como los alimentos no se pueden patentar hasta el día de hoy y consecuentemente no generan beneficios a la industria farmacéutica, se apuesta por los fármacos en todos los casos.

La dieta de un asmático debe excluir todos los productos lácteos, además de ser ligeramente más seca y más salada que la que hace habitualmente; dando preferencia a los alimentos vegetales, siendo el arroz integral la base de su alimentación.

Lo que hay que saber para evitar el gluten

Muchas personas, aunque no tienen diagnóstico de celiaquía, sienten que los alimentos que tienen gluten no les sientan bien. Una forma de tener una digestión más ligera es evitar los alimentos que lo contienen en su composición y los que lo presentan en forma oculta tras su elaboración. 

El gluten está presente en muchos alimentos procesados, como helados, patés, etcétera. Son lo que llamamos «comestibles». Por eso es fundamental descartar esos productos de nuestra dieta y apostar por los verdaderos alimentos que deben ser siempre naturales, integrales y ecológicos. 

Después debemos saber que el gluten aparece de forma natural exclusivamente en los siguientes granos: trigo, espelta, kamut, triticale, escanda, avena, cebada y centeno. Aunque parecen muchos, algunos son de consumo reducido y otros desconocidos para la mayoría, siendo el trigo en todas sus variedades el más importante.

Como alternativa existen estos otros granos desprovistos naturalmente de gluten que nos permiten hacer una alimentación variada que son: trigo sarraceno, maíz, mijo, arroz, quinoa, amaranto, teff y sorgo.

De modo que hacer una dieta libre de gluten no representa grandes restricciones en la alimentación.