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Goma-Wakame

Este condimento desconocido para muchas personas. Se trata de una variante del gomasio del que hablamos hace poco, solo que sustituimos la sal por el alga wakame. Está indicado en todas aquellas personas que deben hacer una dieta baja en sodio pero que necesitan remineralizarse.

Ingredientes:

Lavamos el alga wakame bajo el grifo. Con una tijera, separamos los “nervios” y ponemos las partes más blandas en una bandeja en el horno a 350 º C hasta que quede lo suficientemente tostada para poder deshacerla entre los dedos.

Lavamos bien las semillas de sésamo en un colador bajo el grifo, las escurrimos y las secamos con un poco de papel de cocina.

A continuación, ponemos una pequeña cantidad de semillas en una sartén, sólo la que sea necesaria para cubrir el fondo. De ese modo conseguiremos un tueste uniforme. Procedemos removiendo constantemente las semillas para que el calor se reparta bien.

 Cuando la sartén alcanza el punto de calor adecuado, comienzan a saltar como las palomitas de maíz. En el momento que dejan de saltar ya están suficientemente tostadas. Puede ser útil disponer de una tapa de rejilla anti-salpicaduras.

Realizamos la operación tantas veces como sea necesario hasta haber tostado todo el sésamo.

Una vez que tenemos las semillas y el alga tostadas molemos la mezcla en un mortero dentado que se llama suribachi, haciendo girar la mano del mortero en el sentido de las agujas del reloj, hasta que nos queden aproximadamente un 20 % de semillas enteras. Ya está listo para utilizarlo o para conservarlo en un bote hermético.

Utilizaremos una cucharadita de goma wakame en la comida y en la cena si nos sentimos cansados o débiles. Si gozamos de buena salud su consumo puede ser más espaciado.

 

 

Cómo elaborar el gomasio en casa

El gomasio es mucho más que un condimento oriental, además de realzar el sabor de nuestros platos es un aporte excelente de grasas de buena calidad, así como de calcio. El preparado en casa es mucho más fresco y por lo tanto más saludable. Además, lo podemos hacerlo con más o menos cantidad de sal según nuestras preferencias.

Ingredientes:

Lavamos bien las semillas de sésamo en un colador bajo el grifo, las escurrimos y las secamos con un poco de papel de cocina.

A continuación, ponemos una pequeña cantidad de semillas en una sartén, sólo la que sea necesaria para cubrir el fondo. De ese modo conseguiremos un tueste uniforme. Procedemos removiendo constantemente las semillas para que el calor se reparta bien.

Cuando la sartén alcanza el punto de calor adecuado, las semillas comienzan a saltar como las palomitas de maíz. En el momento que dejan de saltar ya están suficientemente tostadas. Puede ser útil disponer de una tapa de rejilla anti-salpicaduras, de ese modo no se esparcen por toda la cocina.
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Los condimentos orientales: alimentos medicamento

Hoy hablamos de cuatro alimentos tradicionales orientales que cada día son más populares entre nosotros por sus cualidades reguladoras del medio interno, más allá de sus aspectos nutricionales. Se utilizan como condimento, los cuatro son salados y han contribuido a que la dieta japonesa se conozca en todo el mundo como una dieta saludable.

Miso

Es una pasta de color oscuro obtenida a partir de la soja amarilla mediante un proceso de fermentación prolongado, con adicción de sal marina. Es un alimento rico en proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales. Contiene enzimas (amilasas, lipasas y proteasas) y lactobacilos que tienen la capacidad de transformar y producir nuevos elementos nutritivos en nuestro aparato digestivo, mejorando problemas de flatulencias, diarreas, etc.

Alcaliniza nuestro medio interno y limpia la sangre de impurezas, efectos nocivos del tabaco y del alcohol. Es también de gran ayuda en los problemas de piel y alergias en general. Es altamente descontaminante por lo que está indicado su consumo en todas las enfermedades crónicas.

Para su uso, tanto en sopas como en salsas, debemos diluirlo en un líquido caliente sin que llegue a hervir, pero es conveniente cocinarlo un poco. Tomaremos una cucharadita de café por cada taza de sopa y/o ración.

Las variedades de miso más aconsejadas son mugi miso (soja y cebada), genmai miso (soja y arroz) y hatcho miso (solo soja). Siempre deben ser de calidad bio y sin pasteurizar, solo de ese modo evitamos la soja transgénica y nos beneficiamos de su efecto probiótico.

Su consumo está indicado incluso en los tipos de cáncer donde se dice que la soja está contraindicada por su efecto estrogénico. La fermentación con la sal durante al menos 24 meses da como resultado un producto “curado” que además se consume como condimento, no como alimento. En cualquier caso, es de gran ayuda durante la quimioterapia y la radioterapia.

Tamari

Es conocido popularmente como salsa de soja, se obtiene por fermentación aerobia de la soja con sal marina, a diferencia del miso en el que la fermentación es anaerobia.

En el mercado existe además una variante conocida como shoyu: es una salsa de soja que lleva trigo en su composición.

Se utiliza, al igual que el miso, como condimento, añadiendo unas gotas sobre la pasta, las verduras, etcétera, siempre antes de retirar los alimentos del fuego, al final de la cocción. Del mismo modo que no ponemos el salero en la mesa, el tamari tampoco lo debemos utilizar directamente en el plato.

En el mercado existen numerosas salsas de soja de fermentación química que no son saludables. Por eso, el tamari que vamos a consumir debe ser de fermentación natural, no pasteurizado y biológico. Los efectos terapéuticos son similares a los del miso, luego estos dos productos no deben faltar en nuestra cocina.

El tamari es un poderoso antioxidante de carácter yang frente a las vitaminas que son antioxidantes energéticamente yin.

Gomasio

Es el resultado de tostar y triturar las semillas de sésamo con sal marina. En el proceso de elaboración se liga el aceite de la semilla con la sal mediante una reacción química de quelación haciendo que la sal se “vegetalice”, de modo que al consumirla en forma de gomasio, no tiene el carácter de mineral inorgánico, ni por tanto el efecto endurecedor de la sal cruda del salero.

Lo podemos preparar en casa con la ayuda de un mortero dentado que se llama suribachi o comprarlo ya elaborado. Tomaremos una cucharadita de postre espolvoreada sobre los alimentos: arroz, pasta, mijo, etc.

Es muy rico en minerales y una excelente fuente de calcio. Contiene además grasas insaturadas de alta calidad, por eso fortalece el sistema nervioso, alivia la fatiga en general y los dolores de cabeza, ayuda a mejorar la circulación y remineraliza el organismo.

Umeboshi

La umeboshi es una variedad de ciruela fermentada lácticamente con sal marina durante un mínimo de tres años, de sabor ácido y salado a la vez. Es un alimento altamente descontaminante. Alcaliniza el medio interno al igual que el resto de los condimentos enumerados más arriba y fortalece al sistema inmune. Su consumo estimula la función digestiva y tonifica al hígado y la vesícula biliar. La ciruela umeboshi es altamente recomendable en todas las enfermedades crónicas por su efecto purificador.

Las ciruelas en forma de puré son más fáciles de utilizar en la cocina y son una forma muy común de presentación. Cuando vayamos a utilizar el puré, tomaremos una cucharadita disuelta en té o sopa, mezclada con el arroz, etc.

Una de las claves comprensivas de la utilización de esos condimentos en nuestra cocina es restablecer la calidad salina de nuestro medio interno, alcalinizando, pero equilibrando el sodio y el potasio. Del mismo modo se consigue restablecer el delicado equilibrio oxidación/reducción

Todo lo que se ha escrito acerca de las curaciones de la dieta macrobiótica, no tiene que ver con ninguna profesión de fe, sino con restablecer las condiciones de homeostasis del medio interno con la ayuda de estos cuatro paladines de la dieta.

Las respuestas de Elena nº 7: el dolor de cabeza

Unhappy girl in a bedroom

Hoy comparto con vosotros la respuesta a Pilar, una paciente que vino a la consulta por una endometriosis severa. Me escribe para expresar su inquietud por unos dolores de cabeza que han aparecido a las tres semanas de cambiar la alimentación.

Hola Elena, estuve en la consulta hace 20 días y he comenzado a cambiar mis hábitos poco a poco. Lo que más me está costando es prescindir del café, pero estoy contenta porque me siento más ligera, hago mejor las digestiones y duermo mejor.

El problema es que no he sido nunca de dolores de cabeza y hace unos días que me duele a diario; no es un dolor insoportable, pero ignoro cuál puede ser la causa o si estoy haciendo algo mal. Como todavía falta tiempo para volver a la consulta, me gustaría algún tipo de ayuda.

Gracias por tu dedicación y tiempo. Espero con ilusión tu respuesta.

Pilar
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