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La hipertensión y la sal

O. funcional RESUMEN

La sal es uno de los ingredientes considerados malditos en nuestra sociedad, como el gluten, la fructosa y la lactosa; tanto que para la mayoría de las personas es la única responsable de la elevación de la presión sanguínea.

Para aquellos que el tema es menos conocido, la tensión es la presión a la que circula la sangre en las arterias, luego si hablamos con propiedad deberíamos decir presión arterial.

Se contemplan dos valores, la máxima y la mínima, para algunos el alta y la baja. Los niveles de presión máxima se corresponden con la sístole del corazón, es decir con la contracción de este órgano. Por el contrario, los valores mínimos se dan cuando el corazón se dilata en la diástole.

Si gozamos de buena salud, la presión no debe ser ni muy elevada, ni muy baja y ambos valores deben estar en equilibrio. La mínima debe ser igual a la mitad de la máxima más uno. Por ejemplo 120/70 mm. Hg, la que coloquialmente definimos como 12/7.

Elevación de la presión arterial máxima

La sal está compuesta principalmente por cloruro de sodio y gracias a este último componente tiene un poderoso efecto contractivo y endurecedor, es decir: la sal seca, contrae y endurece. Por eso este ingrediente de uso universal en la cocina va a estar implicado en los casos de endurecimiento de arterias y de elevación de la presión sistólica (la máxima) pero no más que el tabaco o los alimentos de origen animal como la carne, los huevos, el pescado, etc., aunque los tomemos sin sal, porque estos alimentos ya contienen sodio.

Del mismo modo, los embutidos, el jamón, la cecina, la mojama… aunque lleven la etiqueta de bajo en sodio son favorecedores de la hipertensión. Y no digamos las cocciones al horno, a la plancha o la parrilla que también secan, contraen y endurecen y sin embargo son consideradas por muchos como formas de cocinar sano. Tampoco es recomendable consumir pan tostado a diario por la misma razón.

Del mismo modo, no podemos dejar de citar al tabaco que es un gran endurecedor de arterias por su naturaleza yang.

Después de esta enumeración vemos que la sal es sólo un elemento más favorecedor de la hipertensión, pero ni mucho menos el único, ni el más importante.

De cualquier modo, para que la sal no tenga tanto efecto contractivo-endurecedor, es muy importante no tomarla cruda, es decir, no pondremos nunca el salero en la mesa. La sal debe ser añadida durante la cocción, para que, como decía mi madre, el alimento que estamos cocinando tome la sal. Cuando el alimento toma la sal, el sodio se incorpora químicamente al alimento y no es tan endurecedor como en la forma inorgánica.

Elevación de la presión arterial mínima

Lo que ignora la mayoría de la población es cuales son los alimentos que elevan la presión diastólica, la mínima. De hecho, en muchos pacientes la presión arterial está descompensada, es decir la mínima está anormalmente alta; por ejemplo 13/9.

Los alimentos de calidad vegetal en general son ricos en potasio al contrario de los de origen animal. Son los que definimos como yin: azúcar, dulces, bollos, galletas, miel, té chocolate y café, alcohol, especias, frutas de clima cálido… Estos alimentos tienen un poderoso efecto expansivo, dilatador y hacen que la diástole sea más potente.

Las dietas sanas modernas de ensalada y carne a la plancha, lo que algunos llaman lechuga y pechuga promueven el consumo de alimentos yang con formas de cocción endurecedoras (plancha y horno), acompañados de alimentos fuertemente yin crudos y zumos), con lo que ya tenemos las condiciones para que se eleven tanto la máxima como la mínima.

No es casualidad que, en los llamados países ricos, donde se ha abandonado la alimentación tradicional que incluye cereales y legumbres como base de la dieta, sea donde la hipertensión arterial tiene carácter prevalente.

Sin embargo, una dieta que incluye alimentos equilibradores, en su mayoría de calidad vegetal, requiere la adición de sal a todos los platos para conseguir el equilibrio sodio/potasio y no eleva la tensión, sino que consigue en muchos casos que el paciente pueda suspender la medicación antihipertensiva porque su tensión se normaliza.

En la ilustración observamos que los alimentos yang son ricos en sodio y los yin son ricos en potasio. Los que figuran como alimentos equilibradores tienen una relación sodio/potasio más balanceada.

La hipertensión y la edad

La hipertensión afecta a un 20 % de la población y es una de las causas de paro cardiaco, hemorragia cerebral y otras enfermedades cardiacas. Durante muchos años la medicina moderna ha asumido que la presión arterial se eleva con la edad. Sin embargo, los estudios en las sociedades tradicionales han demostrado que la elevación de la presión arterial tiene poco o nada que ver con la edad.

El Dr. Lot B. Page, de la Universidad de Tufts comprobó que precisamente la presión arterial empezó a subir cuando estos pueblos adoptaron las dietas modernas incluyendo sal refinada, carne, pescado, azúcar y alimentos procesados. Eliminando estos hábitos modernos, la hipertensión se puede revertir. El aumento en la ingesta de sal en los países desarrollados tiene que ver con el consumo de alimentos procesados, no con la sal del salero, ni con el consumo razonable de condimentos los orientales como miso, tamari, gomasio y/o umeboshi.

De modo que el problema no está en sal que se añade a los alimentos, sino en comer de forma regular alimentos preparados por la industria alimentaria.

La hipertensión o el paciente

Cuando tenemos hipertensión el corazón tiene que trabajar más, porque las arterias están endurecidas, con lo cual podemos llegar a una insuficiencia cardiaca. Además, en muchos casos de hipertensión puede aparecer un ictus cerebral, como consecuencia de la formación de trombos en los vasos sanguíneos del cerebro.

Si la arteriosclerosis se manifiesta en los ojos, podemos perder vista o quedarnos ciegos, a causa de la mala circulación. Pero si la rigidez de los vasos se manifiesta en los riñones, podemos ver afectada la función renal.

Con esta breve enumeración, comprendemos como no debemos abordar la hipertensión tratando al organismo separadamente, como harían el cardiólogo, el neurólogo, el oftalmólogo y el nefrólogo, sino de manera global, considerando al paciente como un todo.

Conclusión

Tanto para prevenir la hipertensión, como para intentar revertirla se impone hacer un cambio en la forma de comer sustituyendo los alimentos de naturaleza extrema e incluir los alimentos equilibradores. La inclusión de la sal en la dieta es imprescindible, se trata de una sustancia vital para la vida; recordemos que la vida se originó en el mar y que la sangre es una réplica del océano primitivo en el que se originó la vida.

Nota

No recomendamos a ningún hipertenso que cambie por su cuenta la dieta y deje el fármaco que le ha prescrito su médico. Este artículo no sustituye a ninguna consulta personalizada.

La relación sodio/potasio en los alimentos II

La materia y la energía son las dos caras de la moneda que conforman la vida y los alimentos son parte de ese todo, ya que proceden los animales o de las plantas que son seres vivos. Por eso debemos contemplarlos desde la materia que viene dada por su composición química y la energía que nos muestra su comportamiento en el cuerpo. Ese aspecto funcional es lo que conocemos como el Yin y el Yang.

Continuación del post: La relación sodio/potasio en los alimentos I

La visión occidental de los alimentos tiene en cuenta exclusivamente la composición química de éstos y nos lleva a pensar que podemos crear un equilibrio a nivel celular consumiendo alimentos muy concentrados en sodio acompañados de otros muy ricos en potasio, como por ejemplo melón con jamón.

Nada más lejos de la realidad, para mantener unas condiciones de equilibrio interno, la clave está precisamente en elegir en primer lugar aquellos alimentos en los que la relación sodio/potasio se acerca más a la del interior de la célula, como los cereales y las legumbres. Esta afirmación está refrendada por más de 35 años de experiencia clínica utilizando la dieta como principal herramienta en la recuperación de la salud.

La relación sodio/potasio en los alimentos

La relación entre estos dos elementos químicos en los alimentos nos permite abordar el concepto yin yang de la Medicina Oriental desde un punto de vista cuantitativo y por lo tanto fácilmente objetivable.

La energía yin está representada por los alimentos de calidad vegetal, ricos en potasio mientras que la calidad yang pertenece a los alimentos animales ricos en sodio.
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La relación sodio/potasio en los alimentos I

Hoy comparto con vosotros una aproximación a la comprensión yin yang de los alimentos, desde la química y la fisiología. Esta visión es de gran ayuda para contemplar los alimentos como herramientas imprescindibles en el mantenimiento y la recuperación de la salud.

El sodio

El sodio es uno de los elementos químicos más abundantes en el equilibrio celular y consecuentemente en nuestro organismo. Lo encontramos en los líquidos corporales en forma de cloruro de sodio sobre todo. Por eso la sal ha tenido tanta importancia en todas las civilizaciones.

La sal ha dado nombre a la palabra salario que viene del latín salarium que correspondía a la moneda de sal con la que se pagaba a los soldados romanos en la antigüedad.

En la Edad Media el rango social de un individuo se medía por el hecho de que su huésped lo sentaba más o menos cerca de la sal de mesa.

La función esencial del NaCl en los líquidos del organismo es mantener una adecuada presión osmótica. Es por eso que si se retira una célula viva de una solución fisiológica y se la mete en agua pura, se hincha hasta que revienta.

Las necesidades diarias de sal para una persona de 60 kilos oscilan entre 3 y 20 gramos, en función de la actividad física y el clima en el que se vive.

Los alimentos de origen animal son ricos en sodio, pero como en nuestra alimentación predominan los vegetales, la sal se ha añadido a nuestros platos desde el albor de los tiempos.
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