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Yin y Yang en los cereales I

Los cereales integrales según su forma de presentación son más yang o más yin, descubre cómo no se comportan del mismo modo en nuestro organismo los granos enteros que las harinas.

En los cereales en grano la energía que contienen está preservada de forma absoluta, nos referimos a la capacidad de germinación. Son a la vez el fruto y la semilla de la planta, una fuente excelente no solo de nutrientes sino de energía vital.

Las sucesivas transformaciones que sufren los granos los van desvitalizando, haciendo que se pierda la capacidad de germinación del grano, que desaparezcan sustancias esenciales y que se oxiden sus nutrientes.

Así tenemos los granos pelados o refinados a los que se les desprovee de la cáscara y del germen con la consiguiente pérdida de fibra, vitaminas y minerales.

En otros casos, los granos no se refinan, pero se transforman en copos, sémolas, todos los tipos de pastas y finalmente en harinas.

De modo que los granos enteros son la forma de presentación más yang de los cereales y las harinas la más yin.
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Porridge de avena

Es un desayuno tradicional británico que cada día gana más adeptos. Hoy ofrecemos una versión más austera, salada, altamente fortalecedora e indicada para los fríos días de invierno.

Ingredientes:

Ponemos a cocer los copos de avena con agua filtrada o embotellada y una pizca de sal marina. Debe haber agua suficiente para no se peguen ya que espesan con facilidad.

Usamos el fuego bajo y removemos continuamente para favorecer una cocción homogénea.

Pasados ocho o diez minutos, añadimos una cucharada rasa de almendras tostadas y trituradas y mantenemos otros cinco minutos la cocción. Sazonamos con una cucharadita de tamari y una vez servido en el bol espolvoreamos un poco de tekka, para reforzar el plato.

Las proporciones de los alimentos

Hoy comparto con vosotros una aproximación a la forma de comer basada en la anatomía comparada en el reino animal, particularmente de la dentición y el aparato digestivo,  y en el papel de la leche en todas las especies a lo largo de su vida.

El enfoque que contempla la alimentación desde el tipo de dentición y longitud de nuestro intestino nos muestra en qué proporción deben estar presentes los diferentes tipos de alimentos en la dieta humana.

Si tenemos en cuenta que tenemos 20 molares frente a ocho incisivos, los alimentos en forma de grano deberían ser predominantes. Del mismo modo, la longitud de nuestro intestino está más cerca de los herbívoros que de los carnívoros, por lo que la cantidad de alimentos de origen animal debe ser limitada.

Esta forma de comer que incluye en todos los casos alimentos integrales y biológicos, tiene un poderoso efecto desintoxicante y protector para el hígado. Así, las proporciones de los alimentos para una dieta equilibrada, serían:

  • El 40 por ciento del volumen ingerido debe estar representado por los cereales en todas sus formas: arroz, mijo, pan, copos de avena, polenta, etc.
  • El 15 por ciento serán las proteínas. Si son de origen vegetal, la fuente serán las legumbres: lentejas, garbanzos, alubias, guisantes, etc., o, en su defecto, el tofu, seitán o tempeh. Si optamos por las de origen animal, daremos preferencia al pescado sobre la carne y podremos incluir los huevos.
  • El 30 por ciento es la porción que corresponde a las verduras y/o las frutas frescas y de temporada. Se deben consumir, tanto crudas, como cocinadas.
  • El 10 por ciento pueden ser algas marinas: kombu, wakame, arame, hiziki, nori, espagueti de mar, etc.
  • El 3 por ciento deben ser alimentos fermentados como el chucrut, el miso y el tamari.
  • El 2 por ciento restante deberían ser semillas como las de sésamo, girasol, calabaza y lino, y frutos secos como nueces, almendras, avellanas, etc.

La leche y los productos lácteos no están presentes en ningún caso, al tratarse de un alimento con una alta especificidad biológica, en este caso, diseñado por la naturaleza como alimento exclusivo para los terneros.

En todos los casos se excluyen los alimentos procesados a los que llamamos comestibles, así como los edulcorantes, el alcohol y la cafeína.