Sobreconsumo de proteínas animales y arteriosclerosis II

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Hoy continuamos con el apasionante trabajo de los doctores L. y T. Wendt, sobre el lugar de almacenamiento en nuestro organismo de las proteínas consumidas en exceso.

Continuación del post: Sobreconsumo de proteínas animales y arteriosclerosis I

Consecuencias del engrosamiento de la membrana basal de los capilares

Para que la glucosa pueda pasar a través de la membrana basal engrosada nuestro cuerpo produce un aumento de la presión de difusión de ésta en la sangre, lo que conduce a una elevación de los niveles de glucosa sanguíneos que no son resultado del aporte alimentario, sino del propio proceso de regulación.

Así pues, la causa de la diabetes en los adultos reside en una membrana basal engrosada y no en una falta absoluta o relativa de insulina, como sostiene la tesis en vigor de los médicos endocrinos.

La difusión del oxígeno a través de la membrana basal engrosada se ve retardada al igual que en el caso de la glucosa, hecho que se compensa mediante un aumento de la tensión en la luz capilar (la amplitud o grosor del vaso sanguíneo).

Esta situación provoca a su vez un aumento del número de hematíes y de hemoglobina. Así pues, podemos afirmar desde la comprobación científica del hecho en sí que la causa de la poliglobulia, policitemia y los elevados valores del hematocrito que presentan las personas sobrealimentadas es debida a un engrosamiento de la membrana basal.

Las proteínas se depositan en la membrana basal de los capilares

En los años 70, los doctores L. y T. Wendt, basándose en investigaciones propias, llegaron a las siguientes conclusiones:

  • En los países industriales occidentales solamente ha aumentado el consumo de proteínas, no el de grasas e hidratos de carbono.
  • Sólo las personas sobrealimentadas se ven afectadas por los factores de riesgo de infarto de miocardio, frente a aquellas que comen de forma equilibrada.
  • Todos los pacientes con sobrepeso poseen una membrana basal engrosada, algo que no ocurre en los que presentan un peso corporal normal.
  • Los engrosamientos de la membrana basal son debidos a un sobreconsumo de proteínas.

Estos datos permitieron formular la hipótesis de que el ser humano dispone de un depósito para las proteínas: la membrana basal de los capilares. El depósito de las proteínas es un cerco que se localiza alrededor de todos los capilares sanguíneos. Las moléculas proteicas de depósito están constituidas por mucopolisacáridos y colágeno.

El almacenamiento fisiológico de las proteínas

Partiendo de dicha premisa, demostraron que en caso de sobrealimentación los hidratos de carbono y grasas van a parar a los depósitos de grasa del organismo dando lugar a la obesidad.

Las proteínas, por su parte, sobresaturan la sangre produciendo una hemoconcentración. Este hecho produce un aumento de todos los componentes proteicos de la sangre: los hematíes, hemoglobina y proteínas totales, así como el fibrinógeno y los restantes factores de la coagulación, el hematocrito y la viscosidad.

En estas condiciones, la sangre se hace más densa y pierde fluidez. Las células de las paredes de los vasos sanguíneos son las encargadas de que la composición de la sangre sea la idónea. Así, ante el estímulo que representa una creciente hiperproteinemia, comienzan a tomar proteínas de la sangre, transformándolas en proteínas de depósito insolubles y almacenándolas en la membrana basal capilar.

Se considera un almacenamiento proteico fisiológico, es decir, normal en condiciones de salud, cuando el grosor de la membrana no alcanza los 1.400  angstroms.

Las causas de la microangiopatía

Cuanto más engrosada está la membrana basal, menor es su permeabilidad. De este modo se dificulta el paso de las sustancias presentes en la sangre que deben atravesar la pared de los capilares y nutrir a las células de organismo. Esto significa que la sangre está sobresaturada y las células deficitarias en todo tipo de sustancias vitales y por lo tanto desnutridas.

La patogenia de los factores de riesgo

La disminución de la permeabilidad para el paso de las moléculas de glucosa se compensa mediante la hiperglucemia. De esta forma, tenemos el cuadro sintomático completo de la diabetes del adulto: hiperinsulinemia, hiperglucemia, membrana basal engrosada y obesidad.

Del mismo modo, la disminución de la permeabilidad de la membrana basal para el paso del agua se compensa mediante un aumento de la presión arterial, de lo que resulta la llamada hipertensión esencial.

Cuando un paciente acumula en su sangre todos los diferentes tipos de moléculas que hemos considerado hasta ahora, se verá afectado por las siguientes enfermedades: hipertensión esencial, diabetes del adulto e hipercolesterolemia. La combinación de estas enfermedades se observa, a menudo, en pacientes sobrealimentados de los países ricos.

Continuará en el post: Sobreconsumo de proteínas animales y arteriosclerosis III

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